..."Lo que os puedo dar os doy, que es una ínsula hecha y derecha, redonda y bien proporcionada..."
"Don Quijote de la Mancha". Capítulo XLII: " De los consejos que dió Don
Quijote a Sancho Panza antes que fuese a gobernar la ínsula..."

ISSN: 1810-4479
Publicación Semanal. Año 3, Nro.126, Viernes, 2 de junio del 2006

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El chantaje del hambre
Por María Victoria Valdés-Rodda

A intervalos pequeñísimos de tiempo, 300 nanosegundos, una niña o niño muere de hambre mientras otros, afortunados y ricos, se atiborran de calorías a veces innecesarias. Es así la injusticia que corre por las venas de un Planeta cada día super desigual, donde únicamente el 20 por ciento de la humanidad consume productos cárnicos. Por eso, la mayoría de nosotros, seguimos reclamando repartir entre todos, sin distinción, “los panes y los peces”.

No se trata empero de asumir posturas filantrópicas a la usanza del millonario que concilia el dulce sueño tras una autocalificada generosa limosna. Muchos años ya, cerca de tres décadas, los países ricos, responsables por el expolio colonial, se comprometieron a donar el 0,1 por ciento de su Producto Interno Bruto a las arcas del desarrollo de los menos favorecidos económicamente. Y aunque de golpe la cifra es casi, digámoslo de este modo “respetuoso”, ínfima o ridícula, si de irreverencias se viste mi vocablo, pocos gobiernos se han mantenido leales a ese compromiso moral.

Ahora, a propósito de una nueva jornada del Programa Mundial de Alimentos (PMA), que involucra a cien naciones con demandas de iniciativas concretas y veloces de cara “al asesino silenciosos del hambre”, recuerdo la loable conducta de repartir en épocas de aprietos, dibujada en la expresión popular de “añadirle más agua a la sopa” frente a una mesa pobre en variedad de platos pero rica en valores humanos.

Por ello, y generalizando ese concepto local cubano, repaso además mentalmente las archiconocidas imágenes de una África desnutrida o una Latinoamérica miserable en contraste con su pirateado caudal de diversidad biológica. Tampoco pueden serme ajenas otras visiones menos comunes pero con similar carga emotiva de solidaridad hacia quienes son despojados, tanto de sus medios para subsistir, como de su dignidad. Me refiero al pueblo palestino.

Se supone que deba existir una despolitización a la hora de extenderle las manos a aquellos grupos de personas vulnerables ante situaciones de conflictos, guerras o catástrofes naturales. La más reciente historia contradice sin embargo ese postulado de buena voluntad pues lo mismo Estados Unidos como la Unión Europea (UE) congelaron, desde el 10 de abril último, los fondos financieros y humanitarios destinados a las palestinas y los palestinos.

¿Cuál fue el argumento?; la asunción, en marzo de este años, de las riendas gubernamentales y legislativas de parte de Hamas, uno de los grupos de Resistencia devenido importante y legítimo partido político.

Para el sabio Homero “la muerte en todas sus formas es aborrecible pero la peor de todas es la muerte por hambre”. A pesar de esa perspectiva multitudinarias concentraciones en Gaza y Cisjordania están dispuestas al sacrificio. Numerosas pancartas de una Palestina indignada decían este domingo 21: "Sí al hambre, no a la rendición".

¿Qué resortes pueden llevar a tanto sacrificio y resolución?. El cerco al Leningrado soviético por la Alemania fascista de Hitler, el bloqueo del imperialismo yanqui contra Cuba, el embargo de Gran Bretaña a un Zimbabwe popular y democrático o la congelación de fondos a Palestina ocupada presentan el mismo denominador. De un lado, la estrategia de estrangulamiento como fórmula de determinados círculos de poder y del otro, la firmeza constante como respuesta de pueblos convencidos de su verdad y su victoria.

Ismail Haniye, actual primer ministro palestino, ha denunciado que "las presiones están destinadas a forzarnos a hacer concesiones políticas”. La comunidad internacional conoce de las discrepancias que se están dando hoy en día al interior de las fuerzas palestinas en torno al reconocimiento o no del Estado israelí. Estas, y otras difíciles circunstancias para nada justifican a la UE o la Casa Blanca en su cese de la ayuda directa a la Autoridad Nacional Palestina, ANP y en consonancia a los cientos de miles de mujeres, niños y ancianos de esa nación árabe todavía sin territorio unificado y libre.

Por este concepto el Viejo continente otorga anualmente unos 610 millones de dólares, de esos, la mitad con vistas a financiar proyectos de infraestructuras y desarrollo. El resto, se tramitan a través de un rosario de agencias humanitarias, como por ejemplo, la de Naciones Unidas para la Ayuda a los Refugiados Palestinos (UNRWA). En tanto, Estados Unidos coloca unos 400 millones de dólares en ayudas. Tel Aviv por su parte detuvo asimismo la transferencia mensual a los palestinos de los cerca de 60 millones de dólares obtenidos de las mercancías destinadas a Cisjordania y la franja de Gaza, que transitan por territorio israelí.

Y precisamente a la luz de este juego tal pareciera que estamos ante un tablero de ajedrez, donde se mueven fichas inanimadas sin mayores repercusiones fatales más allá de un esparcimiento momentáneo a lo jaque mate, cuando lo cierto es que se compromete la vida de seres humanos mediante el chantaje por hambre.

http://www.radiorebelde.com.cu/noticia/comenta/comenta1-230506.htm




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