..."Lo que os puedo dar os doy, que es una ínsula hecha y derecha, redonda y bien proporcionada..."
"Don Quijote de la Mancha". Capítulo XLII: " De los consejos que dió Don
Quijote a Sancho Panza antes que fuese a gobernar la ínsula..."

ISSN: 1810-4479
Publicación Semanal. Año 3, Nro.126, Viernes, 2 de junio del 2006

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Con asesoría cubana, 300 campesinos de Boyacá aprenden a leer
Por José Alberto Mojica*

Están en el programa 'Yo sí puedo', contra el analfabetismo, que adelanta la Secretaría de Educación de Boyacá en 14 municipios.

Las manos gruesas y desgastadas de José Aquileo Quintero [EN LA FOTO] ya no empuñan una pala, un azadón o una pica, como lo hizo durante toda la vida en su parcela de la vereda El Carmen, de Ventaquemada (Boyacá).

A sus 82 años dejó a un lado esas herramientas y ahora son un lápiz y un cuaderno los que sujeta con fuerza, aunque con dificultad, entre sus dedos.

En dos meses, si las cosas le salen bien, y a pesar de los problemas de motricidad que le han llegado con los años, dejará de firmar con una X.

Su historia es similar a la de las 300 personas que, como él, integran el programa ‘Yo sí puedo’, cruzada contra el analfabetismo que acaba de emprender la Secretaría de Educación de Boyacá en 14 municipios, con el apoyo del Ministerio de Educación de Cuba.

Es gratis y la idea es que aprendan a leer y a escribir en dos meses. Los estudiantes son campesinos mayores de 40 años. Hay mineros, jornaleros y amas de casa.

José Aquileo, que vive solo, es el mayor de los 22 estudiantes que conforman el grupo de la vereda. “Todavía estoy soltero y a la orden”, cuenta, mientras suelta una amplia sonrisa mueca.

Perdió una pierna en un accidente. “Me cayó una piedra. Fue un machucón muy duro y luego me la cortaron”, cuenta. A pesar de esa limitación, llega puntualmente al salón de clases.

“Quiero dejar de ser bruto”, dice, mientras se ajusta su motosa ruana café y su viejo y corroído sombrero.

Va con hija y nieto

Al lado suyo aprende Alberto Ríos, un campesino de 80 años. Él no va solo a clase. Su hija María del Carmen, de 42 años, también está aprendiendo a escribir las vocales y los números porque nunca pudo ir a la escuela.

Y a los dos los acompaña Jorge, de 12 años, hijo de María del Carmen, quien aunque cursa séptimo grado en el colegio de la vereda, todas las tardes pone atención a las explicaciones de la profesora María Briceida Moreno. Ella, al igual que el resto de maestros del programa, es líder veredal. También son docentes las madres comunitarias y maestros sin empleo.

La más aplicada es Oliva López de Castro, de 56 años, una de las mejores hilanderas de la zona y que vive de tejer sacos y cobijas.

“Quiero aprender a leer para mejorar mi negocio”, afirma la mujer, que sólo suelta el huso en el que sujeta la lana para hacer las tareas.

*CORRESPONSAL DE EL TIEMPO
TUNJA

Foto: José M. Palencia

http://eltiempo.terra.com.co/naci/boyaca/noticias/ARTICULO-WEB-
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