..."Lo que os puedo dar os doy, que es una ínsula hecha y derecha, redonda y bien proporcionada..."
"Don Quijote de la Mancha". Capítulo XLII: " De los consejos que dió Don
Quijote a Sancho Panza antes que fuese a gobernar la ínsula..."

ISSN: 1810-4479
Publicación Semanal. Año 3, Nro.126, Viernes, 2 de junio del 2006

Libro de visitas

 

Isabel y Ángel Parra recuerdan a su madre
Por Javier García

La Nación

“Se cumple el deseo más preciado de la Violeta”
Con esta afirmación Ángel vuelve a sonreír porque el martes lanza su libro “Violeta se fue a los cielos”, basado en los recuerdos junto a la folclorista más importante de Chile. Todo sucederá en el Centro Cultural La Moneda, donde además se instalará de manera permanente parte de la obra plástica de su madre. “Estoy muy contenta, considerando que lo del museo no resultó nunca”, afirma Isabel.

Ángel Parra acaba de publicar “Violeta se fue a los cielos” por Editorial Catalonia, libro que será presentado en el Centro Cultural La Moneda con una fiesta que pinta para inolvidable.

Ese día se abrirá el cielo e Isabel junto a su hermano Ángel no sólo hablarán del libro, para luego cantar con todo el público presente, sino que además ambos compañeros de ruta deberán firmar un par de papeles definitivos, porque parte de la obra plástica de su madre -13 arpilleras, 25 óleos y 9 obras en papier maché- quedará instalada en el nuevo Centro Cultural.

“Ahora las obras de mi madre estarán disponibles para todo el mundo en este lugar precioso. Estoy muy contenta, es lo que teníamos que hacer considerando que lo del museo no resultó nunca”, afirma Isabel.

VIOLETA Y LOS BEATLES

El martes presentarán la obra de Ángel los escritores Volodia Teitelboim y Antonio Skármeta. Luego el autor de “Violeta se fue a los cielos” regresará a Francia el 10 de junio para retornar en septiembre, siempre de ida y vuelta. “Me gusta estar entrando y saliendo, no me gusta que se acostumbren mucho a mi presencia ni yo acostumbrarme a la de ustedes”, dice soltando una carcajada.

“La mañana del cinco de febrero de mil novecientos sesenta y siete Violeta se fue a los cielos. Libertad total en el espacio, sin restricciones. Así me imagino el suicidio, el acto mismo”, apunta Parra en la primera parte del libro.

Su hermana, quien aún no tiene oportunidad de leer el volumen, cuenta que ella fue la que le mostró por primera vez la música de Los Beatles a su madre y no como aparece en el libro, donde Ángel escribe: “Mi hermana Carmen Luisa, joven adolescente, en algún momento, en la difícil relación que mantenían, le hizo descubrir a Los Beatles y su canción ‘Yesterday’; a Violeta le gustaba mucho la melodía”.

“Bueno, se confundieron las hermanas, porque la Violeta iba a mi casa a escuchar a los Beatles a quienes adoraba. Yo no sabía inglés y ella tampoco, pero en esos años uno sabía perfectamente lo que decían las canciones, porque Los Beatles eran el pan de cada día de todos nosotros y mi madre escuchaba atenta y encantada a esos cuatro loquillos”, aclara Isabel.

ÁNGEL: “MI MADRE SIEMPRE RECLAMÓ”

-¿En un capítulo relatas que a menudo Violeta se te aparece en sueños para enseñarte algo o corregirte?

-Fíjate que me sucede con cierta regularidad algunas veces en el año. Es alguien que está muy presente, por lo tanto en los sueños aparece y conversamos.

-En el libro intercalas tus recuerdos con fragmentos de canciones de Violeta...

-Es una cosa tan natural porque, por ejemplo, cuando se habla de Gilbert y Violeta le dedica “Run run se fue pa’l norte”, no podía poner una estrofa, sino había que poner el texto completo. Y la elección de las 16 canciones que van en el disco -que va junto al libro-, acompañadas en el piano por Matías Pizarro, es también una forma de recrear y volver a hacer vivir las canciones de ella de otra manera, ya sin ninguna connotación folclórica y pasarlas directamente a canciones clásicas.

-En la primera parte del libro hablas sobre la relación de tu madre con Gilbert Favre, “El gringo”, como lo llamaba Violeta. ¿Cómo fue tu relación con él?

-Aprendimos muchas cosas juntos, a pesar de que yo era más cabro, teníamos muchas cosas en común, porque él estaba aprendiendo un idioma y a mí me interesaban las canciones de Joan Brassens y él me traía los discos. Entonces teníamos un mundo en el cual yo contribuía a su formación y él a la mía. Había un complemento.

DEL LOUVRE A CASA

En 1956 Alejandro Jodorowsky paseaba con Violeta frente al Museo del Louvre en París. “Mira Alejandro, ahí estarán mis trabajos en algunos años más”, dijo Violeta pronunciando una sentencia que se replica hoy en el Centro Cultural de La Moneda. “Creo que sin duda se cierra un capítulo. Mi madre finalmente expuso en el Louvre y ahora estará en el Centro Cultural La Moneda. Así se cumple el deseo más preciado de la Violeta, y es que su obra vuelva al pueblo de Chile y que el Estado se haga cargo, que era lo que mi madre siempre reclamó y por suerte mi hermana y yo estamos vivos para ver esto. Naturalmente tenían que pasar tres gobiernos de la Concertación y que hubiese una presidenta mujer para que esto ocurriera”, finaliza Ángel.

FRAGMENTO DE “VIOLETA SE FUE A LOS CIELOS”

“Su gigantesca vitalidad le permite ir y venir, pintar, componer, inventar. Casi como hablando para sí misma oigo su voz, que decía: ‘esto no es para Uds., es para el pueblo de Chile’, dirigiéndose a nosotros, sus hijos. Canciones, poemas, pinturas, arpilleras, gredas. Para el pueblo de Chile, el indefenso, el explotado, el tantas veces traicionado. Impotencia y rabia frente a los políticos mentirosos, los detestaba con toda el alma”.

http://www.lanacion.cl/prontus_noticias/site/artic/20060524/pags/
20060524212359.html




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