..."Lo que os puedo dar os doy, que es una ínsula hecha y derecha, redonda y bien proporcionada..."
"Don Quijote de la Mancha". Capítulo XLII: " De los consejos que dió Don
Quijote a Sancho Panza antes que fuese a gobernar la ínsula..."

ISSN: 1810-4479
Publicación Semanal. Año 3, Nro.126, Viernes, 2 de junio del 2006

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Intelectuales rebeldes en Miami
Por Gabriel Molina

Forman organización nacional para mostrar que no hay una posición monolítica entre los cubano-americanos, sino el mismo pequeño grupo que siempre es el consultado y entrevistado aunque en la comunidad haya muchas posiciones diferentes. "El presente y el futuro de Cuba debe ser determinado por el pueblo cubano, no por EE.UU."

UNA Carta Abierta firmada por más de 100 prominentes académicos, escritores y artistas cubano-americanos —once de ellos de Nueva York—, fue editada como una página de publicidad en el diario Miami Herald. En ella se califica la política de EE.UU. hacia Cuba como "un fallo político y moral que dura casi medio siglo".

Albor Ruiz, columnista del New York Daily News, señala, en un artículo, que la Carta se anticipa al panel de la Administración de Bush que el próximo 20 de mayo dará a conocer su segundo informe a fin de "atar aún más las restricciones para viajar a Cuba" y denuncia que la "claramente intervencionista Comisión… seguramente causará una conmoción en la comunidad cubano-americana".

"Nos hemos organizado nosotros mismos para expresar nuestro rechazo hacia una política que es inhumana, injusta, enfermiza, hipócrita y contraria a los ideales americanos", dice la Carta.

El propósito es comenzar un debate público sobre estos temas —dijo la doctora Lillian Manzor, profesora asociada de Literatura Latina y Latinoamericana de la Universidad de Miami, una de las académicas firmantes, quienes han formado una organización nacional llamada Emergency Network of Cuban American Scholars and Artists for Change in U.S.-Cuba Policy (ENCASA/US-CUBA)—. Ruiz, por su parte, consideró urgente "revertir una política de EE.UU. con más de 50 años, de la cual la pieza central es el embargo, cuya crueldad hacia el pueblo de Cuba es legendaria".

Manzor, de 49 años, quien se fue de Cuba en 1968, fundadora del grupo, dice que es importante dejar que todo el mundo sepa que no hay una posición monolítica entre los cubano-americanos.

"Cada vez que el embargo, las restricciones a los viajes o cualquier otro asunto relacionado con Cuba emerge, es siempre el mismo pequeño grupo el que es consultado y entrevistado —dijo ella—. Queremos que todo el mundo sepa que en los cubano-americanos hay muchas posiciones diferentes. Una mayoría de los académicos cubano-americanos discrepa con la política de Estados Unidos hacia Cuba."

El New York Daily News se hizo eco del "inequívoco mensaje contenido como una categórica y hasta furiosa denuncia de la obsoleta política cubana de Washington".

El periódico neoyorquino agrega que la carta está llamada a sonar alto desde Washington hasta Miami, dada la naturaleza de sus firmantes, muchos de ellos profesores afiliados con 60 universidades, incluyendo algunas de las instituciones líderes de la nación. El resto son artistas, escritores, curadores, guionistas, poetas, novelistas, abogados y editores, muchos de ellos muy bien conocidos.

Entre los firmantes hay profesores de la Columbia University y New York University.
"La nación cubana tiene una larga y orgullosa trayectoria de lucha por la autodeterminación y defensa de su soberanía —declara la Carta—.

"Durante mucho tiempo este debate ha estado dominado por un sector de la comunidad. Estamos determinados a impedir que algunos miembros de la comunidad hablen por nosotros, mientras ellos continúen insistiendo en mal guiar este país hacia una vía que no ha servido a los mejores intereses de Estados Unidos, ni a los del pueblo cubano."

"Por más de 500 años, los cubanos han rechazado y derrotado al colonialismo, las intervenciones militares y las influencias extranjeras. La política abrazada por la Administración de Bush, y expresada en el informe de esa Comisión en el 2004, ignora y altera la historia de Cuba."

El Daily News expresó, por su parte, que "basta ya de la política que intenta negar el derecho del pueblo cubano a la autodeterminación y la soberanía, implicando a Estados Unidos en el papel de determinar el futuro de Cuba. El presente y el futuro de Cuba debe ser determinado por el pueblo cubano, no por Estados Unidos".

MÁS RESTRICCIONES A LA LIBERTAD DE VIAJAR

El diario Nuevo Herald, que representa los intereses denunciados en la Carta, reconoció recientemente que los vuelos hacia Cuba tienen menos pasajeros que nunca, debido a las medidas de Bush. Agregó que en otra vuelta de tuerca a las restricciones, el Gobierno de Estados Unidos desautorizó a una veintena de agencias proveedoras de pasajes, suspendió al menos seis licencias por motivos religiosos y emitió un estricto reglamento para todas las operaciones relacionadas con la Isla.

La ofensiva gubernamental contra las compañías que organizan viajes a Cuba y la utilización de licencias por grupos religiosos, se incrementó en las últimas semanas mediante auditorías y requerimientos más exigentes que responden a las medidas impuestas por el presidente George W. Bush en junio del 2004.

De acuerdo con documentos emitidos por la Oficina de Control de Bienes Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro, 16 agencias —en su mayoría radicadas en el área de Miami, sigue diciendo el Herald—, perdieron la autorización para procesar viajes a Cuba durante abril pasado. En lo que va de año, la lista asciende a 26.

Molly Millerwise, portavoz de OFAC, declaró que estas medidas forman parte del programa de auditorías in situ que desde el pasado enero tiene bajo la mirilla a los proveedores de viajes, una iniciativa sin precedentes en los controles de OFAC respecto a Cuba. Las autoridades federales planean auditar en los próximos años la totalidad de las 250 agencias con autorización para operar servicios hacia la Isla desde EE.UU.

El Herald expresó también que numerosos pasajeros han sido informados que sus boletos están cancelados y no podrán viajar en la fecha prevista. Las acciones desplegadas por el Departamento del Tesoro comprenden también un catálogo de medidas preventivas, emitido en marzo último, bajo el título de Circular 2006. Por ejemplo, exige a las personas que solicitan el permiso de viaje "documentos que sustenten su vínculo cercano (excluye de tíos en adelante) con la persona que justifica la visita por razones familiares".

"Definitivamente son medidas que dañan el negocio y ponen en peligro la sustentación de nuestros empleados", aseveró Xiomara Almaguer, presidenta de Xael Charters. Señaló que lo más preocupante es "el daño a los vínculos familiares" generado por estas regulaciones.

HAYDEÉ FRANCO
RED DE SOLIDARIDAD CON CUBA
MEXICO

http://www.siporcuba.cl

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Rebel intellectuals in Miami

Form a national organization to show that there is no monolithic position among Cuban-Americans; rather, it is always the same small group that is consulted and interviewed. "The present and future of Cuba must be determined by the Cuban people, not by the United States."
BY GABRIEL MOLINA

AN open letter signed by more than 100 prominent Cuban-American academics, writers and artists – 11 of them from New York – was published as a full-page advertisement in the daily Miami Herald. The letter describes U.S. policy on Cuba as a "political and moral failure for almost half a century."

Albor Ruiz, a columnist with the New York Daily News, notes that the letter was published a few weeks before a Bush administration panel – what he calls "the clearly interventionist Commission for Assistance to a Free Cuba" – issues its second report and "tightens even further restrictions on travel to Cuba," and comments that the letter "is sure to cause a stir in the Cuban-American community."

The letter says, "We have organized ourselves to voice our outrage at a
policy that is inhumane, unjust, ill-conceived, hypocritical and contrary to
American ideals."

According to Dr. Lillian Manzor, a University of Miami associate professor of Latino and Latin American Literature and one of the academics who signed the letter and is quoted by Ruiz, its purpose is to "start a public debate" on the issue. The signers have formed a national organization called Emergency Network of Cuban American Scholars and Artists for Change in U.S.-Cuba Policy (ENCASA/US-CUBA).

Manzor, 49, who left Cuba in 1968, is a founding member of the group, and says it is important for people to know that there is no monolithic position among Cuban-Americans.

"Every time the embargo, travel restrictions or any other issue related to Cuba comes up, it is the same small group of people who are consulted and interviewed," she said. "We want everybody to know that, among Cuban-Americans, there are many different positions. I would dare say that a majority in the Cuban-American academic community disagrees with U.S. policy toward Cuba."

The New York Daily News columnist calls the "unmistakable message" in the open letter a "categorical and even angry denunciation of Washington's obsolete Cuba policy." Ruiz says that the group "seeks to reverse a U.S. policy that, for almost 50 years, has had as its centerpiece an economic embargo whose cruelty to the people of Cuba is legendary."

The article adds that "The letter is bound to resonate loudly from Washington to Miami given the nature of its signatories. Most of them are professors affiliated with 60 universities, including some of the nation's leading institutions. The rest are artists, writers, curators, playwrights, poets, novelists, attorneys and editors, many of them very well known." The signers include professors from Columbia University and New York University.

"The Cuban nation has a long and proud record of struggle for self-determination and defense of its sovereignty," the letter states.

"For too long, this debate has been dominated by one sector of our community. We are determined that no longer will others in our community speak for us as they continue to insist on taking this country down a misguided path that has served neither the best interests of the U.S. nor those of the Cuban people.

"For more than 500 years, Cubans have rejected and defeated colonialism, military interventions and foreign influences. The policy embraced by the Bush administration and spelled out in the 2004 Commission Report ignores and misreads Cuban history," it states.

The Daily News column expresses solidarity, saying "Enough is enough" of a policy that, as the letter states "attempts to negate the Cuban people's right to self-determination and sovereignty by implying that the U.S. should have a major role in determining Cuba's future. Cuba's present and future must be determined by the Cuban people, not by the U.S."

The International Solidarity with Cuba Network is calling for marches in various U.S. cities and on Washington embassies throughout the world, given the announcement that the Bush government is to tighten the restrictions affecting Cuban families in and outside the country.

MORE RESTRICTIONS ON FREEDOM TO TRAVEL

The Spanish-language daily El Nuevo Herald, which represents the interests denounced in the open letter, recently acknowledged that flights to Cuba have fewer passengers than ever due to the regulations. It said that in another turn of the screw for restrictions, the U.S. government has removed authorizations from some 20 travel agencies, suspended at least six religious-related travel licenses, and issued a strict regulation for all operations having to do with the island.

The government offensive against agencies that organize trips to Cuba and religious groups’ use of travel licenses has increased in recent weeks through more demanding audits and requirements, which respond to the measures imposed by President George W. Bush in June 2004.

According to documents issued by the Treasury Department’s Office of Foreign
Assets Control (OFAC), 16 agencies – most of them based in the Miami area – according to El Nuevo Herald, lost authorization this past April for processing trips to Cuba. To date this year, the list has gone up to 26.

Molly Millerwise, an OFAC spokeswoman, stated that these measures are part of the program of in situ audits that since last January have had travel providers in their sights, an unprecedented initiative for OFAC control related to Cuba. Federal authorities plan in the coming years to audit a total of 250 agencies that currently have authorization for providing travel to Cuba from the United States.

The El Herald article also said that many passengers have been informed that their tickets were canceled and that they could not travel on the planned date. The actions taken by the Treasury Department also include a whole list of preventative measures, issued this past March, under the title "Circular 2006." For example, one demand is that those who request permission to travel must have "documents that evidence their close ties (excluding aunts, uncles and others) with the person that is justifying the visit for family reasons."

"These are definitely measures that hurt business and endanger the livelihoods of our employees," affirmed Xiomara Almaguer, president of Xael Charters. She said that what was most worrying was "the harm to family ties" resulting from these regulations.

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Una Carta Abierta en anticipación de la Comisión para la Ayuda a las nuevas recomendaciones para una Cuba Libre, programada para mayo de 2006
ENCASA/US-CUBA

Red de emergencia de Especialistas y Artistas Cubano Americanos por el Cambio en la Política EE.UU.-Cuba


Trad. para LIBRÍNSULA de Juan Carlos Fernández Borroto

Somos un grupo de especialistas y artistas Cubano Americanos que se han fusionado en una red de ciudadanos americanos opuestos a la política actual de los EE.UU. hacia Cuba. Nosotros nos comprometemos a promover un debate razonable en la arena pública, a oponernos al estereotipo de una comunidad Cubano Americana monolítica, a desafiar la influencia desproporcionada de un sector poco representativo fuera de lugar con la opinión pública americana y ayudar a provocar el fin a una política fallida que desafía todos los principios conocidos para dirigir los asuntos extranjeros.

En todo el sentido de la palabra, la política de los EE.UU. hacia Cuba ha sido particularmente infructuosa por casi medio siglo. Ha sido un fracaso político y moral. El bloqueo norteamericano impone penalidades económicas sobre el pueblo cubano y también le niega oportunidades a los agricultores y hombres de negocios americanos. Las severas restricciones de viaje infringen en los derechos de los ciudadanos americanos y contribuyen al trauma de la separación de las familias cubanas. Las leyes elaboradas con la intención de aislar a Cuba internacionalmente lo que han logrado es alienar a los EE.UU. del resto del mundo, sobre todo de sus vecinos más íntimos en este hemisferio, mientras que ha logrado que el gobierno cubano haya ganado en simpatía y solidaridad. La política del gobierno ha cambiado desde que la administración Eisenhower fracasó, desde Bahía de Cochinos hasta la Ley Helms-Burton. Los EE.UU. no han logrado nada recrudeciendo su política sino que ha logrado una mayor resistencia de la Isla. La administración Bush ha llevado esta política a un nivel extremo adoptando en el 2004 el Informe al Presidente: Comisión para la Ayuda a una Cuba Libre (http://www.state.gov/p/wha/rt/cuba /). Este registro de fracasos apunta a la necesidad de un acercamiento diferente hacia Cuba.

Como ciudadanos norteamericanos hacemos un llamado para una nueva política de los EE.UU. hacia Cuba consistente con principios e ideales norteamericanos. Las restricciones que le impiden a los ciudadanos norteamericanos viajar a Cuba, y que no se aplica a cualquier otra nación en el mundo, reducen nuestras libertades fundamentales. Estas restricciones representan una penalidad adicional e inhumana sobre las familias cubanas que ya padecen a menudo de separaciones traumáticas, como se demostró en un reciente informe de Vigilancia de Derechos Humanos, "Familias separadas: El Alto Costo de las Restricciones de Viaje de EE.UU. y Cuba" (http://hrw.org/reports/2005/cuba1005 /).

Las Nuevas regulaciones en los viajes de los cubano-americanos para visitar a sus familias en Cuba restringen las visitas familiares a una vez cada tres años, sin excepción de emergencias médicas u otras. Las restricciones también radicales y absurdas redefinen en cierto modo a la palabra "familia", lo cual excluye a los primos, tías y tíos, sobrinas y sobrinos. Esta redefinición no se corresponde con la palabra "familia", sobre todo en el contexto de las prácticas culturales cubanas, y subvalora e ignora la importancia emocional y psicológica de los lazos familiares. Nuevas limitaciones en el número y valor del dólar en los embarques a los familiares de necesidades básicas como son las medicinas y los suministros médicos, así como la eliminación de paquetes que contienen ropas, papel higiénico, jabón, y otras necesidades básicas, es cruel y contrario a los principios humanitarios. Nosotros insistimos que los valores familiares tienen que incluir la libertad de visitar y enviarles las necesidades vitales a nuestras familias.

Las restricciones tensas en los viajes también reducen la libertad de ciudadanos norteamericanos para seguir los programas de intercambio cultural y educativo en Cuba. El valor de los estudios intelectuales sobre Cuba, así como el derecho de los ciudadanos americanos para seguir tales estudios, se priva en serio y el ideal del intercambio libre de ideas es profundamente disminuido. Más allá, se restringen las posibilidades de contactos e intercambios de naturaleza religiosa y humanitaria entre los ciudadanos norteamericanos y cubanos. Estas limitaciones en las libertades básicas de ciudadanos americanos son inaceptables.

La nación cubana tiene un registro largo y orgulloso de lucha por su propia determinación y defensa de su soberanía. Por más de 500 años, los cubanos han rechazado y han derrotado el colonialismo, las intervenciones militares e influencias extranjeras. La política llevada a cabo por la administración Bush y deletreada en el informe de la Comisión del 2004 ignora y mal interpreta la historia cubana. Es más, la política intenta negar el derecho de las personas cubanas a su propia determinación y soberanía insinuando que los EE.UU. deben tener un mayor papel en la determinación del futuro de Cuba. El presente y futuro de Cuba deben ser determinados por el pueblo cubano, no por los Estados Unidos.

Así como nosotros condenamos la política norteamericana de los últimos 47 años y las restricciones y violaciones de las libertades básicas y derechos en Cuba en el mismo periodo, lamentamos el clima de intolerancia que existe en nuestra propia comunidad. Los únicos beneficiarios de esta cultura de intransigencia son ciertas empresas, políticos, y personalidades de los medios de comunicación que han construido carreras y fortunas manipulando el dolor de nuestra comunidad. Aquéllos que practican la persecución o quién usa su dinero e influencia para silenciar a aquéllos en la comunidad cubano americana que discrepan de un falso consenso monolítico debilitan la democracia y los derechos humanos aquí y en la patria.

Mientras los académicos cubano americanos y los intelectuales, artistas, escritores, filósofos, científicos, los estudiosos legales y otros- tienen que jugar papeles significativos en los esfuerzos por cambiar la política EE.UU.-Cuba como individuos, para fechar no ha habido ninguna participación convenida de este sector de nuestra comunidad en la lucha por acabar un injusto e irracional acercamiento a Cuba. En la historia cubana, los intelectuales han actuado repetidamente como agentes morales y catalizadores para el cambio. En los Estados Unidos hoy, los intelectuales se unen para hablar sobre causas importantes, proporcionándole un compás moral a su sociedad. Deduciendo de esas tradiciones nobles de participación cívica en Cuba y los Estados Unidos y con un gran sentido de urgencia- nos hemos organizado para expresar nuestra indignación a una política que es inhumana, injusta, mal concebida, hipócrita, y contraria a los ideales norteamericanos. Por mucho tiempo, este debate ha sido dominado por un sector de nuestra comunidad. Hemos determinado que nunca más, nadie de nuestra comunidad hablará por nosotros ya que ellos continúan insistiendo en derrocar este país bajo un camino equivocado que no ha servido ni a los mejores intereses de los Estados Unidos ni aquéllos del pueblo cubano.

(Lo siguiente es una lista parcial de miembros de ENCASA/US-CUBA.
Sólo se dan afiliaciones institucionales para los propósitos de identificación. [Véase al final])

***

original in english

An Open Letter in anticipation of the Commission for Assistance to a Free Cuba's new recommendations slated to become public in May 2006
ENCASA/US-CUBA
Emergency Network of Cuban American Scholars and Artists for Change in U.S.-Cuba Policy

We are a group of Cuban American scholars and artists who have coalesced as a network of U.S. citizens opposed to current U.S. policy toward Cuba. We are committed to promoting reasoned debate in the public arena, to countering the stereotype of a monolithic Cuban American community, to challenging the disproportionate influence of an unrepresentative sector out of touch with U.S. public opinion, and to help bring about an end to a failed policy that defies all sound principles for conducting foreign affairs.

By any measure, U.S. policy toward Cuba has been singularly unsuccessful for almost half a century. It has been a political and moral failure. The U.S. embargo inflicts economic hardship on the Cuban people while denying opportunities to American farmers and business. Harsh travel restrictions infringe on the rights of American citizens and contribute to the trauma of separation of Cuban families. Laws intended to isolate Cuba internationally instead have alienated the U.S. from the rest of the world, especially its closest neighbors in this hemisphere, while earning the Cuban government sympathy and solidarity. Time and again, from the Bay of Pigs to the Helms-Burton law, the policy of regime change-in place since the Eisenhower administration-has backfired. Increasingly, hard-line U.S. policies have done nothing but reinforce hard-line tendencies on the island. The Bush administration has taken this policy to an even more extreme level by adopting the 2004 Report to the President: Commission for Assistance to a Free Cuba (http://www.state.gov/p/wha/rt/cuba/). This singular track record of failure points to the need for a fundamentally different approach toward Cuba.

As U.S. citizens, we call for a new U.S. policy toward Cuba consistent with U.S. principles and ideals. Restrictions which bar U.S. citizens from traveling to Cuba, and which are not applied to any other nation in the world, curtail our fundamental freedoms. These restrictions pose an additional and inhumane hardship on Cuban families already suffering from often traumatic separations, as demonstrated by a recent Human Rights Watch report, "Families Torn Apart: The High Cost of U.S. and Cuban Travel Restrictions" (http://hrw.org/reports/2005/cuba1005/).

New regulations on travel by Cuban-Americans to visit their families in Cuba restrict family visits to once every three years, providing no exception for medical and other emergencies. The restrictions also radically and absurdly redefine "family" in a way that excludes cousins, aunts and uncles, nieces and nephews. Such redefinitions are not in line with widely-held understandings of "family," especially in the context of Cuban cultural practices, and undermine and disregard the emotional and psychological importance of family ties. New limitations in the number and dollar value of shipments to family members of such basic necessities as medicines and medical supplies, as well as the elimination of packages containing clothing, toilet paper, soap, and other basic necessities, are cruel and counter to humanitarian principles. We insist that family values must include the freedom to visit and to send vital necessities to our families.

The tightened restrictions on travel also curtail the freedom of American citizens to pursue programs of cultural and educational exchange in Cuba. The value of scholarly study about Cuba, as well as the right of U.S. citizens to pursue such study, is seriously undermined, and the ideal of the free exchange of ideas is profoundly diminished. Further, the possibilities of contacts and exchanges of a religious and humanitarian nature between U.S. citizens and Cubans are seriously restricted. These limitations on the basic freedoms of U.S. citizens are unacceptable.

The Cuban nation has a long and proud record of struggle for self determination and defense of its sovereignty. For more than 500 years, Cubans have rejected and defeated colonialism, military interventions and foreign influences. The policy embraced by the Bush administration and spelled out in the 2004 Commission Report ignores and misreads Cuban history. Moreover, the policy attempts to negate the Cuban people's right to self determination and sovereignty by implying that the U.S. should have a major role in determining Cuba's future. Cuba's present and future must be determined by the Cuban people, not by the United States.

Just as we condemn U.S. policy over the last 47 years and the restrictions and violations of basic freedoms and rights in Cuba over the same period, we lament the climate of intolerance that exists in our own community. The only beneficiaries of this culture of intransigence are certain enterprises, politicians, and media personalities who have built careers and fortunes manipulating the pain of our community. Those who practice persecution or who use their money and influence to silence those in the Cuban American community who dissent from a false monolithic consensus undermine democracy and human rights here and in the homeland.

While Cuban American academics and public intellectuals-artists, writers, philosophers, scientists, legal scholars and others-have at times played significant roles in efforts to change U.S.-Cuba policy as individuals, to date there has been no concerted participation of this sector of our community in the struggle to end an unjust and irrational approach toward Cuba. In Cuban history, intellectuals repeatedly acted as moral agents and catalysts for change. In the United States today, intellectuals continually come together to speak out on important causes, providing a moral compass to their society. Drawing from those noble traditions of civic participation in both Cuba and the United States-and with a great sense of urgency-we have organized ourselves to voice our outrage at a policy that is inhumane, unjust, ill-conceived, hypocritical, and contrary to American ideals. For too long, this debate has been dominated by one sector of our community. We are determined that no longer will others in our community speak for us as they continue to insist on taking this country down a misguided path that has served neither the best interests of the United States nor those of the Cuban people.

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(The following is a partial list of members of ENCASA/US-CUBA.
Institutional affiliations are given for purposes of identification only.)

María Isabel Alfonso, Ph.D. Candidate, University of Miami
María Alvarez, Ph.D. Candidate, University of Iowa
Maribel Alvarez, Research Social Scientist, University of Arizona
Alejandro Anreus, Associate Professor, William Patterson University, NJ
Lourdes Arguelles, Professor, Claremont Graduate University, CA
Ruth Behar, Professor, University of Michigan
Emilio Bejel, Professo, University of California, Davis
Berta Rosa Berriz, Adjunct Professor, Lesley College, MA
James Buckwalter Arias, Assistant Professor, Hanover College, IN
Beatriz Bustamante, Independent Producer, Miami, FL
Manuel Cachán, Cuentista, Valdosta State University
Jorge Luis Cacheiro, Director, Montclair State University
Marta Caminero-Santangelo, Associate Professor, University of Kansas
Susan Caraballo, Executive Director, Curator Artemis, Miami
Rubén G. Carbonell, Professor, North Carolina State University
Adrian Castro, Poet, author, Miami, FL
Max Castro, Independent Scholar, Miami, FL
Miguel Angel Centeno, Professor, Princeton University
Elizabeth Cerejido, Curator, Florida International University
Karina Lissette Céspedes, Ph.D Candidate, University of California, Berkeley
Ana Chichester, Associate Professor, University of Mary Washington, VA
Cristina Civantos, Associate Professor, University of Miami
José Cobas, Profesor, Arizona State University
Jorge Ignacio Cortiñas, Playwright, New Dramatists, NY
Roman De la Campa, Profesor SUNY, Stony Brook
Alejandro De la Fuente, Associate Profesor,University of Pittsburgh
José De la Fuente, Research Profesor, Oklahoma State University
Ivana Del Pozo, Professor, Youngstown State University, OH
María Elena Díaz, Associate Profesor, University of California, Santa Cruz
William Domínguez, Photographer, Miami, FL
Ana María Dopico, Professor, New York University
Jorge Duany, Chair and Professor, University of Puerto Rico
Alfredo Durán, Attorney, Law, Miami, FL
Kenya Dworkin Méndez, Associate Professor, Carnegie Mellon University, PA
Leonardo Falcón, Program Supervisor, Museum of Florida History
Samuel Farber, Professor CUNY, Brooklyn College
Raúl Fernández Professor, University of California, Irvine
Delvis Fernández Levy, President, Cuban American Alliance Education Fund
Ada Ferrer, Associate Professor, New York University
José Gabilondo, Assistant Professor, Florida International University
Raúl Galván, President, Milwaukee-Nuevitas Association, WI
María Cristina García, Profesor, Cornell University
Ofelia García, Profesor, Columbia University
Nereida García Ferraz, Artist, Miami, FL
Lisa García-Bedolla, Assistant Professor, University of California, Irvine
Eduardo González, Profesor, John Hopkins University, MD
Ricardo González, President, Madison-Camagüey Sister City Association
Lillian Guerra, Assistant Professor, Yale University
Patricia Gutiérrez Menoyo, President, Editorial Plaza Mayor, San Juan, PR
David Hernández Rivero, Graduate Student, University of South Florida
Reynaldo Jiménez, Associate Professor, University of Florida
Celita Lamar, Associate Professor, University of Miami
Alex Lamazares, Lecturer CUNY, Bronx Community College
Olga Lastra, Independent Scholar, Miami, FL
Mía Leonin, Instructor, University of Miami
Ana López, Associate Provost, Tulane University, LA
María López, Acholar, Brandeis University, MA
Tomás López, Professor, artist University of Miami
Rosa Lowinger, Writer, Los Angeles, CA
Eduardo Machado, Playwright, Columbia University
Lillian Manzor, Associate Professor, University of Miami
Niurka Márquez, Executive Director, FUNDarte, FL
Teresa Marrero, Associate Profesor, University of North Texas
Juan Martínez, Professor, Florida International University
Félix Masud-Piloto, Professor, DePaul University, IL
Eyda Merediz, Associate Professor, University of Maryland
Nancy Mirabal, Associate Professor, San Francisco State University
Hugo Moro, MFA Candidate, Florida International University
Elías Miguel Muñoz, Writer, Palo Alto, CA
José Esteban Muñoz, Professor and Chair, New York University
Ricardo Otheguy, Professor CUNY, Graduate Center
Manuel Pastor, Professor, University of California, Santa Cruz
Silvia Pedraza, Professor, University of Michigan
Eduardo Peñalver, Visiting Associate Professor, Yale University
José Pérez, Independent Curator, Miami, FL
Lisandro Pérez, Profesor, Florida International University
Louis Pérez, Jr., Professor, University of North Carolina, Chapel Hill
Eliseo Pérez Stable, Profesor, University of California, San Francisco
Alejandro Portes, Professor, Princeton University
Roberto Poveda, Musician, Miami, FL
Gerald E. Poyo, Professor, St. Mary's University, TX
José Quiroga, Professor, Emory University, GA
Deborah Ramil, Program Manager, Tulane University, LA
Eliana Rivero, Professor, University of Arizona
Orlando Rodríguez, Professor, Fordham University, NY
Julio Ruiz, Clinical Associate Professor, State University of New York
Carlos Rumbaut, Software developer, writer, Austin, TX
Luis Rumbaut, Attorney, writer, Washington, DC
Rubén G. Rumbaut, Professor, University of California, Irvine
Enrique Sacerio-Gari, Profesor, Bryn Mawr College, PA
Neli Santamaría, President, Common Ground, Miami
Alberto Sarraín, Theater Director, Playwright, Miami, FL
Lucía Suárez, Assistant Professor, University of Michigan
Zulema Suárez, Associate Professor, Adelphi University, NY
Belkys Torres, Graduate Student, University of Notre Dame
Alina Troyano, Artist, writer, New York, NY
Mirén Uriarte, Professor, University of Massachusetts
Nelson Valdés, Professor, University of New Mexico
Andrew Valls, Assistant Professor, Oregon State University
Maria Teresa Velez, Psychologist, University of Arizona
Alan West-Durán, Associate Professor, Northeastern University, MA
Silvia Wilhelm, Executive Director, Puentes Cubanos, Miami
Gilberto Zaldívar, President and Producer, Repertorio Español, NY
Margarita Zamora, Professor, University of Wisconsin, Madison

If you agree in principle with the ENCASA/US-CUBA statement, join us: please e-mail your name, title, and profession/institutional affiliation to

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http://lists.danenet.org/pipermail/mcsca-announce/2006/000228.html




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