..."Lo que os puedo dar os doy, que es una ínsula hecha y derecha, redonda y bien proporcionada..."
"Don Quijote de la Mancha". Capítulo XLII: " De los consejos que dió Don
Quijote a Sancho Panza antes que fuese a gobernar la ínsula..."

ISSN: 1810-4479
Publicación Semanal. Año 3, Nro.127, Viernes, 9 de junio del 2006

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¿Fin del silencio?
Por Deisy Francis Mexidor

Por primera vez, desde que fueron arrestados los Cinco luchadores antiterroristas cubanos el 12 de septiembre de 1998, uno de los principales diarios de Estados Unidos publica un análisis del caso.

La publicación el pasado sábado de un extenso artículo en el periódico The Washington Post sobre el caso de los Cinco antiterroristas cubanos confinados en cárceles estadounidenses, podría ser el principio del fin de lo que hasta hoy se ha erigido como un muro de silencio en torno a esta causa, apoyada por miles de amigos en el mundo y aún desconocida por la mayoría del pueblo norteamericano.

Solo cuando dentro de Estados Unidos se sepa la verdad sobre los Cinco, estará más cerca el día de su liberación, ha reiterado en más de una oportunidad Ricardo Alarcón, presidente de la Asamblea Nacional, quien considera que hasta este minuto "los grandes medios, con su disciplinada uniformidad, han preferido no informar sobre este tema".

Tal uniformidad ha sido una de las manifestaciones más curiosas de la "globalización" en cuanto a qué asunto es noticia y cuál no lo es para el poder mediático. Con insólita tranquilidad ignoraron el proceso seguido contra los antiterroristas cubanos, el cual tuvo todos los ingredientes para que fuese seguido con interés; sin embargo, más allá de la ciudad de Miami, donde informaron los medios locales —léase medios al servicio de la ultraderecha cubano-americana—, no se supo nada.

Transcurridos casi ocho años del arresto de Antonio Guerrero, Fernando González, Ramón Labañino, Gerardo Hernández y René González, el Washington Post saca a la luz un análisis del caso con una aproximación a esa verdad que se reclama.

El autor del artículo, Manuel Roig-Franzia, fecha su trabajo en La Habana. "Los europeos envían a sus casas desde aquí tarjetas turísticas con estampillas que tienen las imágenes de cinco caras, conocidas simplemente como `los muchachos' o `los Cinco'. Las caras enormes, rodeadas por oleadas de banderas cubanas, miran fijamente desde las paredes de las fábricas, de los edificios de apartamentos y de las vallas", dice en su reporte.

A partir de ahí destaca denuncias sustentadas por la Isla respecto a la lucha contra el terrorismo y el derecho de una nación soberana a defenderse; además, señala que el arresto se produjo poco después que las autoridades cubanas le facilitaran a sus homólogas estadounidenses una abundante información que contenía planes de acciones criminales de los grupos asentados en el sur de la Florida. Entrevistado vía correo electrónico por Granma, el abogado cubano-americano José Pertierra es del criterio que si bien es cierto que es la primera ocasión "que uno de los grandes periódicos de Estados Unidos le dedica tanto espacio al caso de los Cinco, ojalá decida darle seguimiento y que su cobertura no se limite a un solo trabajo, pues este es un caso que merece aquí una investigación periodística seria".

"El artículo del Post es una buena introducción al tema para la audiencia estadounidense, pero es un análisis muy superficial. Por ejemplo, debería examinar `la perfecta tormenta' de prejuicios en Miami durante el juicio de los Cinco; explorar acerca de la relación entre la campaña de terror de Luis Posada Carriles y el hecho de que Estados Unidos no arrestó a los terroristas que financiaban y planeaban la campaña criminal contra Cuba desde Miami y Centroamérica; examinar los vínculos del presidente Bush padre con algunos de los terroristas cubanos más conocidos: Orlando Bosch, Luis Posada Carriles, y otros", explica.

"Todavía falta mucho para que esta causa llegue a la opinión pública estadounidense. El silencio tiene que romperse en los medios de televisión, donde la gran mayoría de los estadounidenses se enteran de las noticias. El hecho que haya salido en el Post es muy importante. Es un paso afirmativo, pero falta mucho por hacer", precisó.

¿Se rompió el silencio?Lo cierto es que, por primera vez, desde que los Cinco fueron encarcelados el 12 de septiembre de 1998, estamos ante el hecho consumado de que uno de los principales periódicos de la gran prensa norteamericana enfrente el análisis del caso y lo haya hecho en su primera página, a dos columnas, pues la historia de los Cinco fue hasta hoy convenientemente ignorada por las grandes corporaciones que tratan de monopolizar la información.

La publicación en el Post podría develar lo que al pueblo norteamericano se le prohíbe saber: que su gobierno protege al terrorismo en su propio territorio y castiga con inusitada crueldad a quienes allá lo combatan. Un espacio se ha abierto, y cito a Alarcón: "Ojalá que el mensaje pudiera multiplicarse hasta llegar a millones de personas a las que se ha negado el derecho a la información y aunque el muro sigue en pie y sólido, al decir de Pertierra, ‘ahora tiene un pequeño agujero por el cual entra un rayito de luz y con él la verdad’".

http://www.granma.cubaweb.cu/miami5/enjuiciamiento/justicia/00564.html

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Los cubanos encarcelados en EEUU. como espías son homenajeados como héroes en casa

Manuel Roig-Franzia
Washington Post
Junio 3, 2006

La Habana—Los europeos envían a su casa desde aquí tarjetas turísticas con estampillas que tienen las imágenes de cinco caras, conocidas simplemente como “los muchachos” o “los cinco”. Las caras enormes, rodeadas por oleadas de banderas cubanas, miran fijamente desde las paredes de las fábricas, de los edificios de apartamentos y de las vallas.

Los Cinco son héroes en Cuba, pero los exiliados en los Estados Unidos, donde los Cinco están cumpliendo largas sentencias carcelarias, los consideran maleantes.

Su caso, que fue enmarcado en los medios noticiosos de Miami como “espías contra espías”, como si fuera asunto de la época de la Guerra Fría, ilumina la puja que involucra a Cuba, al gobierno de los Estados Unidos y a los grupos de exiliados cubanos de la Florida. También plantea preguntas espinosas de las matices del terrorismo y del espionaje internacional.

Los funcionarios estadounidenses tienden a pintar a los agentes cubanos como infiltrados, determinados a desestabilizar a la seguridad nacional de EE UU. Pero el gobierno Cubano afirma que son hombres valientes, enviados a los EE UU a investigar conspiraciones de los grupos de exiliados cubanos contra el Presidente Fidel Castro.

Desde que fueron sentenciados los Cinco, el alcance de la maquinaria de inteligencia de La Habana, descrita por el ex analista sobre Cuba de la CIA, Brian Latell como “entre los cuatro o cinco mejores del mundo” —se ha hecho aún más visible. En el 2002, fue condenada de conspiración para cometer espionaje para Cuba, Ana Belén Montes, una analista para asuntos cubanos en la Agencia de Inteligencia del Departamento de Defensa (DIA). El año anterior, un oficial de inmigración de EE UU de alto rango, fue condenado de divulgar información clasificada a Cuba. En enero, un veterano profesor en Florida Internacional University y su esposa, una consejera de salud mental en esa Universidad, se declararon inocentes a cargos de que actuaron como espías para Castro.

Sin embargo, ninguno de estos casos ha generado tanto debate como el de los Cinco Cubanos. Hay una oleada de apoyo para los cinco agentes, por parte de algunos grupos liberales y personajes famosos estadounidenses, incluyendo Alice Walter, la autora del Color Purple, el actor Danny Glover y el autor Noam Chomsky. Un grupo en San Francisco mantiene una página web llamada el Comité Nacional para Liberar a los Cinco (www.freethefive.org). El Consejo de la Ciudad de Detroit aprobó una resolución en marzo, pidiendo su liberación, en la que afirma que los agentes estaban tratando de prevenir el terrorismo en contra de Cuba.

El clamor por su liberación cobró fuerza en agosto pasado, cuando un panel de tres jueces del Tribunal de Apelación del Onceno Circuito en Atlanta, revocó las condenas y ordenó un nuevo juicio, argumentando la “tormenta perfecta” de prejuicios en el bastión del exilio cubano de Miami. Esa decisión está ahora bajo revisión por el tribunal entero.

En una reciente entrevista, Ricardo Alarcón, el presidente de la Asamblea Nacional de Cuba y el tercer político más poderoso en la isla, después de Castro y su hermano, Raúl, describió el trabajo de los agentes secretos como parte del derecho de una nación soberana a defenderse. Dijo que Cuba es una víctima del terrorismo, una nación bajo la amenaza de la violencia.

Alarcón dice que cientos de ciudadanos cubanos han sido asesinados en ataques terroristas desde que Castro asumió el poder en 1959 y recordó vallas que decían: “Iraq ahora, Cuba después” en las manifestaciones de Miami antes de la invasión estadounidense a Iraq en el 2003.

En respuesta a la pregunta de si Cuba continuará enviando agentes a los Estados Unidos, Alarcón cambió del castellano al inglés y dijo enfáticamente: “Sí, con un una S mayúscula”.

La Red Avispa
José Basulto, el fundador de un grupo anti-Castro de Miami, recuerda un joven llamado Rubén Campa, que se dejaba ver en el aeropuerto donde Basulto mantenía a sus aviones en los años 90. Los aviones estaban siendo utilizados para salvar vidas de refugiados cubanos varados en el mar entre la Florida y Cuba, y para lanzar panfletos anti-Castro en La Habana, una táctica que enfureció al gobierno cubano.

Campa era rápido para “hacer amistades y montarse en el tren”, recordó Basulto, y pronto estaba volando misiones para el grupo, Hermanos al Rescate. Después del arresto de los espías en septiembre de 1998, Basulto dice que se enteró de que Rubén Campa era un alias robado de un difunto niño tejano, y que el nombre verdadero del recluta era Rene González. González y otros nueve fueron arrestados y acusados de operar la Red Avispa, que, según los fiscales, estaba espiando contra bases militares estadounidenses y grupos del exilio cubano.

Eventualmente, fueron acusados cuatro más, sumando 14. El proceso fue uno de los más largos casos de espionaje en la historia de los Estados Unidos. También tres meses después del arresto inicial, tres diplomáticos cubanos en las Naciones Unidas fueron expulsados por su supuesta relación en la red de espionaje de Miami.

Cinco de los apresados admitieron culpabilidad. Cuatro otros son fugitivos, pero González y los otros conocidos como “Cinco Cubanos”—Gerardo Hernández, Antonio Guerrero, Ramón Labañino y Fernando González—han rechazado los cargos. Los años previos a los arrestos habían sido especialmente tensos.

En 1997, ocurrió una serie de sabotajes con bombas en los hoteles de La Habana. Un turista italiano fue asesinado. El gobierno cubano sospechaba que los grupos exiliados de Miami estaban involucrados en los ataques para tratar de descarrilar la creciente industria turística cubana. En aquel entonces, el gobierno cubano veía a Basulto, un operativo entrenado por la CIA, como una amenaza. En 1961, había lanzado un cañonazo desde una embarcación en las afueras de La Habana y había hecho blanco en un hotel.

Alarcón comentó que en el verano de 1998, oficiales de la inteligencia cubana le entregaron un paquete de documentos, que contenían sus inquietudes, a los agentes del FBI durante una reunión en La Habana. Poco después, anunciaron en Miami los arrestos de la Red Avispa. Alarcón estaba furioso.

“Le dispararon al mensajero”, recordó Alarcón que fue lo que pensó en ese momento, argumentando que los Estados Unidos había traicionado a Cuba. Un ex-fiscal de EE UU, Guy Lewis, quien estaba encargado del proceso de los Cinco, dijo en una entrevista que uno de los agentes trabajaba como mecánico en la Base Naval Aérea de Cayo Hueso y que el otro contaba los aviones desde su apartamento cerca de la Base Aérea de MacDill en Tampa, la cual coordinaba las operaciones militares del exterior.

“Está claro”, dijo Lewis, “que los servicios de inteligencia cubanos mantienen un grupo de agentes muy bien entrenados, organizados y financiados.”

El Juicio en Miami
Mientras que los Cinco esperaban el juicio, los exiliados de Miami estaban alborotados con el caso de Elián González, un niño de 6 años que encontraron en las afueras de la costa de la Florida, después del naufragio de la embarcación que lo traía de Cuba. Su madre y otros 10 refugiados murieron. Siete meses después de que González regresó a Cuba con su padre, comenzó la selección del jurado en Miami para el proceso de los Cinco, a pesar de las objeciones de los abogados defensores quienes argumentaron que un juicio justo sería imposible en Miami poco después del caso de Elían, que había inflamado a una ciudad repleta de exiliados cubanos.

Los miembros del jurado escucharon el testimonio de seis meses de mensajes codificados a Cuba y nombres en código. La defensa argumentó que los acusados debían ser liberados porque no recaudaron ninguna información clasificada y no penetraron en áreas limitadas de las bases militares. Los fiscales respondieron que merecían las condenas porque no se habían inscritos como agentes extranjeros y su intención era recolectar información sensible en Estados Unidos.

El jurado, que no incluyó a ningún cubano-americano, condenó a los Cinco. Hernández fue sentenciado a cadena perpetua con cargos de cometer homicidio por haberle avisado a Rene González y a otro espía cubano de no viajar con Hermanos al Rescate el día que los militares cubanos derribaron a dos de los aviones del grupo, en 1996, que causó la muerte a cuatro de sus miembros. El diario del Estado, Granma, respondió con un editorial de primera página titulado: “Comportamiento heroico en las entrañas del monstruo”.

“Hipócritas”

Una tarde reciente, en un vecindario detrás del desgastado complejo deportivo José Martí en Centro Habana, Antonio Lagé caminaba entre niños que jugaban bajo una valla en un edificio de apartamentos que, como tantos otros en La Habana, tiene una foto de los Cinco cubanos. “Hipócritas, eso es lo que son Bush y los americanos”, dijo. “Hablan de luchar contra el terrorismo, pero mantienen a estos héroes en la cárcel por tratar de parar a los terroristas de Miami.”

El famoso abogado defensor, Leonard Weinglass, ha tomado la apelación de Hernández después de una carrera que incluye la representación de algunos de los Siete de Chicago (Chicago Seven) a raíz de las manifestaciones en la Convención del Partido Demócrata en Chicago en 1968, y al ex-pantera negra y condenado a muerte, Mumia Abu Jamal. Weinglass persuadió al tribunal de apelaciones de que los acusados de espionaje no podían tener un juicio justo en Miami. Ahora su estrategia es conceder que hubo una violación técnica de la ley, pero que las acciones de su cliente fueron necesarias para salvar vidas.

“Si es atacado, ¿no tendría un país el derecho de enviar a sus agentes a otro país para lograr información?”, dijo Weinglass mientras se tomaba un mojito en el patio del famoso Hotel Nacional de Cuba. “Esa es la cuestión prioritaria de inteligencia”. Weinglass y las esposas y madres de varios de los agentes encarcelados lograron más aliados durante una presentación a un grupo legal de California en La Habana, entre los que se encontraba el ex legislador Demócrata, Esteban E. Torres.

“Es una injusticia legal”, dijo Torres. “Nos dice algo de nuestro gobierno y del sistema judicial y del servicio de inteligencia. Todo lo que puedan hacer para atacar a Fidel, lo hacen.” Aunque Castro nunca ha estado vinculado al caso, los expertos de inteligencia estadounidenses dicen que el líder cubano personalmente supervisa las misiones de espionaje de alta prioridad.

“Y es bueno”, dijo Latell, el autor del libro Después de Fidel. “Es muy pero muy bueno”.Alarcón dijo que mandarían más agentes a los Estados Unidos, aunque los expertos sobre Cuba mantienen que la amenaza de los exiliados—real o percibida—está disminuyendo.

Alarcón afirma que el director de la inteligencia nacional, John D. Negroponte, dijo recientemente que los Estados Unidos tienen más de 100,000 operativos de inteligencia. Cuba no tiene tantos operativos de inteligencia, dijo Alarcón, pero tiene más agentes que los Cinco ya conocidos. El verdadero número, dijo, “está entre esas cifras”.

© 2006 The Washington Post Company

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english

Cubans Jailed in U.S. as Spies Are Hailed at Home as Heroes

By Manuel Roig-Franzia
Washington Post Foreign Service
Saturday, June 3, 2006; Page A01

HAVANA -- European tourists here send home postcards with stamps bearing the images of five faces, known simply as los muchachos (the young men) or los cinco (the five). The faces, usually surrounded by billowing Cuban flags, stare out, larger than life, from factory walls, apartment buildings, billboards.

The five are heroes in Cuba, but villains to exiles in the United States, where they are serving long prison terms for espionage-related convictions in 2001.

Their case, once cheekily cast in the Miami news media as a "spy-vs.-spy," Cold War-era throwback, illuminates the resilience of the complicated, decades-long standoff entangling Cuba, the U.S. government and Cuban exile groups based in Florida. It is now also raising nettlesome questions about the nuances of terrorism and international espionage.

American officials tend to paint Cuban agents as infiltrators bent on undermining U.S. national security. But the Cuban government asserts they are men of courage, sent to the United States to ferret out terrorism plots by Cuban exile groups waging war against President Fidel Castro.

Since the Cuban Five were convicted, the reach of Havana's information-gathering machine -- described by a former CIA Cuba analyst, Brian Latell, as "among the four or five best anywhere in the world" -- has become even more apparent. In 2002, Ana Belen Montes, a senior analyst on Cuban affairs for the Defense Intelligence Agency in Washington, was convicted of conspiracy to commit espionage for the Cubans; the year before, a high-ranking U.S. immigration official in Miami was convicted of disclosing classified information to Cuba. In January, a longtime professor at Florida International University and his wife, a mental health counselor at the college, pleaded not guilty to charges that they acted as spies for Castro.

But none of those cases has generated as much debate as that of the Cuban Five. There has been a groundswell of support for the five acknowledged agents among some American liberal groups and celebrities, including Alice Walker, author of "The Color Purple," actor Danny Glover and author Noam Chomsky. A San Francisco group maintains a Web site called "National Committee to Free the Cuban Five." The Detroit City Council even passed a resolution in March calling for their release, saying the agents were attempting to prevent terrorism against Cuba.

The calls for their release gained momentum last August when a three-judge panel of the U.S. Court of Appeals for the 11th Circuit, based in Atlanta, overturned the convictions and ordered a new trial, because of a "perfect storm" of bias in the Cuban exile bastion of Miami. The decision is now being reviewed by the full court.

In a recent interview, Ricardo Alarcon -- president of Cuba's National Assembly and the third-most-powerful political figure on the island after Castro and his brother, Raul -- described the work of secret agents as the right of a sovereign nation to defend itself. He called Cuba an object of terrorism, a nation under threat of violence.

Alarcon said hundreds of Cuban citizens have been killed in terrorist attacks since Castro came to power in 1959 and recalled banners saying "Iraq now, Cuba later" at demonstrations in Miami before the U.S.-led invasion of Iraq in 2003.

Asked whether Cuba would continue to send agents to the United States, Alarcon shifted from Spanish to English and said emphatically: "Yes, with a capital Y."

The Wasp Network
José Basulto, founder of an anti-Castro group in Miami, remembers a young man named Ruben Campa hanging around the airport where Basulto kept his planes in the mid-1990s. The planes were being used to save Cuban refugees stranded in the ocean between Florida and Cuba, and to drop anti-Castro leaflets in Havana, a tactic that infuriated the Cuban government.

Campa was quick to make friends and "eager to jump on the bandwagon," Basulto recalled, and soon he was flying missions for the group, Brothers to the Rescue.

After the spies were arrested in September 1998, Basulto said he learned that Ruben Campa was an alias borrowed from a dead Texas boy and that his recruit's real name was Rene Gonzalez. Gonzalez and nine others were arrested and accused of running "La Red Avispa" -- the Wasp Network -- which prosecutors said was spying on U.S. military bases and Cuban exile groups.

Indictments were eventually handed up against four others, bringing the total to 14 and making the prosecution one of the largest multiple-defendant spying cases in U.S. history. Also, three months after the initial arrests, three Cuban diplomats at the United Nations were expelled for alleged involvement with the Miami spy network.

Photos
Havana Streets
Fidel Castro's capital city, Havana, is a world suspended in time and mystique. Narrator Manuel Roig-Franzia, correspondent for the Washington Post, explores the colorful city, from its exotic fruit to its alluring nightlife.

From Washington

Five of those accused pleaded guilty. Four others have remained fugitives, but Gonzalez and the others in the Cuban Five -- Gerardo Hernandez, Antonio Guerrero, Ramon Labañino and Fernando Gonzalez (no relation to Rene Gonzalez) -- have fought the charges.

The years before the arrests had been particularly tense.

In 1997, there was a series of terrorist bombings in Havana hotels. One Italian tourist was killed. The Cuban government suspected Miami exile groups of being involved in the attacks in an attempt to undermine Cuba's burgeoning tourist industry. At the time, the Cuban government saw Basulto, a CIA-trained operative, as a threat. In 1961, he had fired a cannon from a boat off Havana and hit a hotel.

Alarcon said that in the summer of 1998, Cuban intelligence officials delivered a packet of documents outlining their concerns to FBI agents at a meeting in Havana. Not long afterward, the Wasp Network arrests were announced in Miami. Alarcon was apoplectic.

"They shot the messenger," Alarcon recalled thinking at the time, arguing that the U.S. had double-crossed Cuba.

Guy Lewis, a former U.S. attorney who oversaw the Cuban Five prosecution, said in an interview that one of the agents worked as a mechanic at Naval Air Station Key West and another counted planes from his apartment near MacDill Air Force Base in Tampa, where overseas military operations were coordinated.

"It's clear," Lewis said, "that Cuba's intelligence service maintains a contingency of very well-trained, organized and financed agents."

Trial in Miami
While the Cuban Five awaited trial, Miami's exiles were in an uproar about Elian Gonzalez, a 6-year-old boy found off Florida's coast after the boat that carried him from Cuba capsized, killing his mother and 10 other refugees.

Seven months after Gonzalez was returned to his father in Cuba, jury selection began in Miami for the Cuban Five trial over the objections of defense attorneys who argued that a fair trial would be impossible so soon after the Gonzalez case had inflamed a city full of anti-Castro exiles.

Jurors listened to testimony for six months about encrypted messages sent to Cuba and code names. The defense argued that the accused should be freed because they collected no classified data and did not get into off-limits areas of military bases. Prosecutors countered that it was their failure to register as foreign agents and their intent to collect sensitive information that warranted convictions.

The jury -- which included no Cuban Americans -- convicted all five. Hernandez was sentenced to life in prison on a murder conspiracy charge for tipping off Rene Gonzalez and another Cuban spy not to fly with Brothers to the Rescue on the day the Cuban military shot down two of the group's planes in 1996, killing four of its members.

The state-run daily in Havana, Granma, responded with a front-page editorial headlined: "A Heroic Behavior in the Entrails of the Monster."

One recent afternoon, in a neighborhood behind the chipped and faded Jose Marti sports complex in central Havana, Antonio Lagé stepped over children playing beneath an apartment bulletin board that, like so many in Havana, carries a photo of the Cuban Five. "Hypocrites, that's what Bush and the Americans are -- hypocrites," he said. "They talk about fighting terrorism, but they keep these heroes in prison for trying to stop the terrorists in Miami."

Leonard Weinglass, a renowned U.S. defense lawyer, has taken up Hernandez's appeal after a career that includes representing members of the Chicago Seven antiwar demonstrators at the Democratic Party convention in Chicago in 1968, and former Black Panther and death-row inmate Mumia Abu-Jamal.

Weinglass persuaded the appeals court panel that the accused spies could not get a fair trial in Miami. Now his strategy is to concede that there was a technical violation of the law but argue that the actions of his client were necessary to protect lives.

"If they are under attack, does a country have the right to send agents to another country to get information?" Weinglass said, while sipping a mojito on the patio of the storied Hotel Nacional de Cuba. "That is a major intelligence question."

Weinglass and the wives and mothers of several imprisoned agents picked up more allies during a speech to a California legal group in Havana, among them 16-year Democratic congressman Esteban E. Torres.

"It's a real miscarriage of justice," Torres said. "It tells us something about our government and the judiciary and the intelligence service: Anything that they can do to get Fidel, they'll do."

Though Castro has never been connected to the case, U.S. intelligence experts say they believe the Cuban leader personally oversees high-priority spying missions.

"And he's good," said Latell, author of the book "After Fidel." "He's really, really good."

Alarcon said more agents would be sent to the United States, even though Cuba experts contend the threat from exiles -- whether perceived or real -- is diminishing.

Alarcon points out that John D. Negroponte, President Bush's director of national intelligence, recently said the United States had more than 100,000 intelligence personnel.

Cuba does not have that many intelligence personnel, Alarcon said, but it has more agents than the five celebrated officers now in prison. The real number, he said, "is somewhere in between."

http://www.washingtonpost.com/wp-dyn/content/article/2006/06/02/
AR2006060201780_3.html




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