..."Lo que os puedo dar os doy, que es una ínsula hecha y derecha, redonda y bien proporcionada..."
"Don Quijote de la Mancha". Capítulo XLII: " De los consejos que dió Don
Quijote a Sancho Panza antes que fuese a gobernar la ínsula..."

ISSN: 1810-4479
Publicación Semanal. Año 3, Nro.127, Viernes, 9 de junio del 2006

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El día en que las letras se volvieron nuestras
Por Mariagny Taset Aguilar

El seis de junio de 1961 el Gobierno Revolucionario cubano decretó la Ley de Nacionalización de la Enseñanza, y garantizó así una educación accesible y gratuita a todo el pueblo.

Hoy es un 6 de junio que recuerda muy poco al de 45 años atrás en Cuba: casi nadie quedó en casa esta mañana, apenas los habituales. Quien no marcha a brindar su sabiduría hacia algún puesto de trabajo, la recibe sentado sin miedo en un pupitre escolar o, incluso en el hogar se las ingenia para tomar de esta Patria de ahora un poco de cultura.

Fidel proclamó aquel Primero de Mayo que la Revolución estaba en el deber de organizar y establecer el principio de la enseñanza gratuita a todos los ciudadanos del país.

Como sucede desde que la Revolución le impregnó buen sentido a los cuarteles y levantó escuelas en lugar de guerras, los caminos al salir el sol son testigos de un apresurado desfile de pañoletas, mochilas y deseos de aprender. No es menester tantearse los bolsillos para entrar al colegio, basta la libertad que Fidel nos regaló en 1961, cuando parecía utópico que en aquel Año de la Educación miles de cubanos conquistaran las letras.

Porque, afirmaba en un discurso el Primero de Mayo de aquel lustro, "escuelas, profesiones universitarias, arte, cultura, honores, no fueron jamás para los hijos de familias humildes de la ciudad o del campo (...) fueron solo privilegio de una insignificante minoría", y era por eso que la Revolución se consideraba entonces, decía, "en el deber de organizar y establecer el principio de la enseñanza gratuita a todos los ciudadanos del país."

El Comandante en Jefe también aprovechaba la ocasión para anunciar que "en los próximos días el Gobierno Revolucionario decretará una Ley nacionalizando las escuelas privadas (...) no las pequeñas escuelitas, donde un maestro dé clases, las escuelas privadas que tienen varios maestros."

Ese día llegó semanas después con la Ley de Nacionalización de la Enseñanza que facilitó el acceso gratuito a todos, sin importar credos ni razas.

Y fue cuando la educación cubana aceleró tanto su carrera infinita hacia la gloria, emprendida desde el triunfo revolucionario, que ya en diciembre de 1961 más del 70% de los analfabetos del país dejaron de serlo. Por aquella época, cuando Cuba podía decir con orgullo al mundo que su territorio estaba libre de analfabetismo, Fidel diría a propósito del hecho el 22 de diciembre de ese año:

"Ningún momento más solemne y emocionante, ningún instante de júbilo mayor (...) como este en que cuatro siglos y medio de ignorancia han sido derrumbados.

"Hemos ganado una gran batalla (...) Batalla que comenzaron los maestros, que prosiguieron los alfabetizadores populares, y que cobró extraordinario y decisivo impulso cuando nuestras masas juveniles, integradas en el ejército de alfabetización Conrado Benítez, se incorporaron a esa lucha (...). Y cuando todavía hacía falta un esfuerzo mayor, llegó (...) el último refuerzo, el (...) de la clase obrera directamente, a través de millares de brigadistas Patria o Muerte".

Después vinieron los tiempos de aumentar el nivel, y eran reiterados los logros de alcanzar un sexto y noveno grados, ingresar en preuniversitarios, en facultades obrero-campesinas...

En aquel discurso el Comandante en Jefe hacía también un decisivo llamado a los brigadistas, que marcó el camino de la Cuba de hoy:

"La Revolución, después de haberles pedido el esfuerzo que han hecho en la alfabetización (...) ahora les pide que se hagan técnicos, que se hagan ingenieros, que se hagan economistas, que se hagan maestros, que se hagan instructores de arte, que se hagan artistas, que se hagan profesores (...). Esto significa una extraordinaria oportunidad para todos, sobre todo para desarrollar la vocación de ustedes, para estudiar los que no tengan recursos (...)

"Esto significa la oportunidad de que con los preuniversitarios que se han abierto, las secundarias que se han abierto, las escuelas técnicas que se han abierto, y las becas que se han concedido, cualquiera de ustedes, jóvenes compañeros (...) tengan esta oportunidad como un premio por el trabajo que han realizado (...), como un reconocimiento del pueblo por lo que han hecho, (...) como legítimo derecho que se han ganado, como juventud que ha sido capaz de escribir una de las páginas más hermosas en la historia de la educación y de la cultura."

http://www.granma.cubaweb.cu/2006/06/06/nacional/artic03.html




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