..."Lo que os puedo dar os doy, que es una ínsula hecha y derecha, redonda y bien proporcionada..."
"Don Quijote de la Mancha". Capítulo XLII: " De los consejos que dió Don
Quijote a Sancho Panza antes que fuese a gobernar la ínsula..."

ISSN: 1810-4479
Publicación Semanal. Año 3, Nro.127, Viernes, 9 de junio del 2006

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Bibliotecarios responden a campaña difamatoria contra el gobierno cubano
Por Jonathan Silberman

La Habana, con la vista puesta en la próxima conferencia de la Asociación de Bibliotecas Americanas en Nueva Orleáns y el Congreso de la Federación Internacional de Asociaciones de Bibliotecarios y Bibliotecas, los opositores de la Revolución cubana están buscando cobrar nueva vida en una campaña en apoyo a las ficticias "bibliotecas independientes" en Cuba. Los bibliotecarios en Cuba y en otros lugares, sin embargo, están respondiendo a esta campaña difamatoria.

La campaña propagandística, apoyada por Washington, demanda falsamente que el gobierno cubano prohíbe libros que están disponibles en otros países, incluyendo los trabajos por Mark Twain, George Orwell, y cubanos en el extranjero quiénes no apoyan la revolución.

La organización "Amigos de Bibliotecas cubanas" y su portavoz Robert Kent, que trabaja para la Biblioteca Pública de Nueva York, han hecho a acusaciones sensacionales de que la policía cubana ha confiscado estos libros y arrestado y golpeado a aquéllos que desean que estos estén disponibles a través de las "bibliotecas independientes".

En la reunión del 22 de enero de la Asociación de Bibliotecas Americanas (ALA), celebrada en San Antonio, Texas, el portavoz Andrei Codrescu, un poeta nacido en Rumania y comentarista en la Radio Pública Nacional, lanzó un ataque sobre Cuba y lo compara con "la Rumania de mi crecimiento". Él hizo un llamado en ALA para condenar al gobierno revolucionario por supuestamente prohibir libros y encarcelar a bibliotecarios.

ALA, hasta ahora, ha rechazado apoyar a los llamados "bibliotecarios independientes" en Cuba, ya que tiene otras organizaciones mayores de bibliotecarios internacionalmente. En el congreso de IFLA del año pasado en Oslo, Noruega, la campaña de propaganda no ganó bastante apoyo para pasar cualquier moción de condena al gobierno cubano.

Los bibliotecarios, que se oponen a la campaña de propaganda, han señalado que los "bibliotecarios independientes" son, de hecho, miembros de grupos políticos pequeños, financiados por Washington, que se oponen a la Revolución cubana. Los "Amigos de Bibliotecas cubanas" de Robert Kent han recibido dinero de la “Casa de la Libertad” que es financiada por el gobierno americano.

"Ellas no son ni bibliotecarios ni independientes", dijo Eliades Acosta, director de la Biblioteca Nacional José Martí de Cuba, en una reciente transmisión de una "Mesa Redonda" en un programa de televisión.

Los promotores de la campaña anti-Cubana ha tenido un mal momento para demostrar sus cargos de que el gobierno cubano "considera los libros un enemigo poderoso," para citar a Ramón Colás, el auto llamado fundador de las "bibliotecas independientes", que vive ahora en Miami.

En la ciudad natal de Colás, Las Tunas, las" bibliotecas independientes" no han podido reclutar a un solo bibliotecario o ganarle en usuarios a la biblioteca [públicas] como ellos habían esperado", dijo la bibliotecaria Carmen Velásquez Quintana. Ella fue entrevistada en el número del 3 marzo de Librínsula, la revista online de la Biblioteca Nacional de Cuba.

En Las Tunas, una ciudad de 186,000 habitantes, más de 86,000 personas usaron la biblioteca provincial el año pasado, informó Velásquez, chequeando cerca de unos 234,000 libros. La biblioteca provincial también tiene una red de 113 "mini bibliotecas", 44 "casas bibliotecas" en los barrios y 3 bibliotecas de prisión en la provincia.

En una entrevista de Librínsula en abril 21, la bibliotecaria Argentina Silvia Fois informa sobre su reciente viaje por Cuba, visitando el sistema de las bibliotecas públicas. "Lo que impresionó fue haber encontrando a tantas personas [usando a las bibliotecas]
-niños, adolescentes, jóvenes, amas de casa, ancianos- Es más, ellos son centros verdaderamente culturales, con exhibiciones, talleres, cursos. En otras palabras, usted puede sentir la participación de la comunidad en ellas."

Fois informó: "Encontré literatura de los más diversos géneros y autores… Orwell, Martin Luther King, Octavio Paz, Cabrera Infante, Vargas Llosa". Guillermo Cabrera Infante, un autor cubano muy conocido, fue un viejo exiliado opositor de la revolución; Octavio Paz de México y Mario Vargas Llosa de Perú son escritores prominentes con puntos de vista anticomunista.

Una visita a una "biblioteca independiente"

Fois contrasta esta experiencia con su visita a una de las llamadas bibliotecas independientes en La Habana. "Al llegar a la dirección, encontré una casa sin la indicación de que podría ser una biblioteca, y la persona que me saludó no entendió lo que estaba buscando. Entonces, cuando " al final se dió" [cuenta], ella me invitó a pasar y me explicó que allí había una biblioteca pero que era llevada por sus padres que estaban ahora en Miami.

"Ella me pidió que no hablara delante de sus invitados (ellos estaban celebrando su cumpleaños) porque, según ella ‘en Cuba usted no puede hablar con nadie sobre la censura’. [Ella] finalmente me mostró "la biblioteca": tres estantes de pie en la cocina comedor, con un estante lleno de Biblias. Yo no ví un solo título que no pudiera estar disponible en las otras bibliotecas cubanas."

Desacreditado por la exposición de tales hechos, los defensores de las "bibliotecas independientes" están buscando reavivar su campaña.

El 14 de diciembre el diario español El País publicó un artículo por Theresa Bond, después reimpreso en el Le Monde de París, en Il Diario de Milan y Dagens Nyheter en Stockholm, alegando la creación de "bibliotecas clandestinas" en prisiones cubanas.
En febrero, la embajada Checa en Suecia patrocinó una conferencia en Stockholm sobre "el cambio democrático en Cuba" junto con representantes de los Liberales suecos y partidos Democráticos Sociales. Ramón Colás fue uno de los oradores.

En meses recientes las asociaciones de los bibliotecarios de Letonia y Lituania adoptaron resoluciones casi idénticas sobre "bibliotecarios cubanos encarcelados" para la presentación del próximo congreso de IFLA en agosto. Las resoluciones protestan "la persecución continuada de los bibliotecarios independientes en Cuba."

Estos cargos no irán sin contestarse al congreso de IFLA, que se celebrará en Seúl, Corea del Sur. El 6 de febrero, representantes de bibliotecas nacionales y las asociaciones de bibliotecarios de ocho países -Irán, África del Sur, Congo-Brazzaville, Venezuela, Cuba, Vietnam, Laos, y Malasia- formaron un Caucus del Tercer Mundo ante IFLA en una reunión celebrada en La Habana durante la Feria Internacional del Libro. Los directores de las Biblioteca Nacionales de Cuba, Irán, y Venezuela que asistieron a la reunión (Eliades Acosta, Fariborz Khosravi, y Aristides Medina), se comisionaron para registrar el caucus con la Federación Internacional.

El día antes de la reunión para lanzar el caucus, Acosta y Medina compartieron el estrado en un evento en La Feria Internacional del Libro de la Habana. El representante venezolano prestó tributo a "la cultura de masas de la lectura" de que había sido testigo en su visita a Cuba.

Acosta describió la campaña alegando censura sistemática del libro en Cuba como una "estafa colosal". El acceso sin limites a la literatura es "un derecho social", dijo él. "A nadie en Cuba se le dice que debe o no leer."

Él recordó las palabras del presidente cubano Fidel Castro que expresan el acercamiento de la revolución a la cultura:

“Nosotros no les decimos a las personas ‘cree’ Le decimos, ‘lee’ ”

Trad. para LIBRÍNSULA de Juan Carlos Fernández Borroto

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Librarians answer smear campaign against Cuban gov’t (feature article)
BY JONATHAN SILBERMAN

HAVANA—With their sights set on the upcoming American Library Association conference in New Orleans and the convention of the International Federation of Library Associations, opponents of the Cuban Revolution are seeking to breathe new life into a campaign in support of bogus “independent libraries” in Cuba. Librarians in Cuba and elsewhere, however, are answering this smear campaign.

The propaganda campaign, backed by Washington, falsely claims that the Cuban government bans books available in other countries—including works by Mark Twain, George Orwell, and Cubans abroad who do not support the revolution.

The U.S.-based “Friends of Cuban Libraries” and its spokesperson Robert Kent, who works for the New York Public Library, have made sensational accusations that the Cuban police routinely seize such books and arrest and beat up those seeking to make them available through “independent libraries.”

At the January 22 midwinter meeting of the American Library Association (ALA), held in San Antonio, Texas, featured speaker Andrei Codrescu, a Romanian-born poet and commentator on National Public Radio, launched an attack on Cuba, describing it as “the Romania of my growing up.” He called on the ALA to condemn the revolutionary government for supposedly banning books and imprisoning librarians.

The ALA has so far rejected calls to support the “independent librarians” in Cuba, as have other major librarian organizations internationally. At last year’s congress of the International Federation of Library Associations (IFLA) in Oslo, Norway, the propaganda campaign failed to win enough support to pass any motions condemning the Cuban government.

Librarians who oppose the propaganda campaign have pointed out that the “independent librarians” are, in fact, members of small political groups, financed by Washington, that oppose the Cuban Revolution. Robert Kent’s “Friends of Cuban Libraries” has received money from Freedom House, which is funded by the U.S. government.

“They are neither libraries nor independent,” Eliades Acosta, director of Cuba’s José Martí National Library, noted in a recent broadcast of the Cuban “Roundtable” TV program.

Promoters of the anti-Cuba campaign have had a hard time proving their charge that the Cuban government “considers books a powerful enemy,” to quote Ramón Colás, the self-proclaimed founder of the “independent libraries” effort, now living in Miami.

In Colás’s home town of Las Tunas, the “independent” libraries “have not been able to recruit a single librarian or win over library users as they had hoped,” said librarian Carmen Velásquez Quintana. She was interviewed in the March 3 issue of Librínsula, the online magazine of Cuba’s National Library.

In Las Tunas, a city of 186,000 inhabitants, more than 86,000 people used the provincial library last year, Velásquez reported, checking out some 234,000 books. The provincial library also has a network of 113 “minilibraries,” 44 neighborhood “home libraries,” and 3 prison libraries across the province.

In an interview in the April 21 Librínsula, Argentine librarian Silvia Fois reports on her recent trip across Cuba visiting the public library system. “What moved me was finding so many people [using the libraries]—children, teenagers, youth, housewives, the elderly. Moreover, they’re truly cultural centers, with displays, exhibitions, workshops, courses. In other words, you can feel the community participation in them.”

Fois reported, “I found literature of the most diverse genres and authors…. Orwell, Martin Luther King, Octavio Paz, Cabrera Infante, Vargas Llosa.” Guillermo Cabrera Infante, a well-known Cuban author, was a long-time exiled opponent of the revolution; Octavio Paz of Mexico and Mario Vargas Llosa of Peru are prominent writers with anticommunist views.

A visit to an ‘independent library’

Fois contrasts this experience with her visit to one of the so-called independent libraries in Havana. “Arriving at the address, I found a house with no indication that it might be a library, and the person who greeted me didn’t understand what I was looking for. Then, when ‘the penny dropped,’ she invited me in and explained that there was a library there but it was run by her parents, who were now in Miami.

“She asked me not to speak in front of her guests—they were celebrating her birthday—because, according to her, ‘in Cuba you can’t talk to just anyone about censorship.’ [She] finally showed me ‘the library’: a three-shelf stand in the kitchen-dining room, with one shelf full of Bibles. I didn’t see a single title that was not available in other Cuban libraries.”

Discredited by the exposure of such facts, proponents of the “independent libraries” are seeking to revive their campaign.

On December 14 the Spanish daily El País published an article by Theresa Bond, later reprinted in the Le Monde of Paris, in Il Diario of Milan and Dagens Nyheter in Stockholm, alleging the creation of “clandestine libraries” in Cuban prisons.

In February, the Czech embassy in Sweden sponsored a conference in Stockholm on “democratic change in Cuba” together with representatives of the Swedish Liberal and Social Democratic parties. Ramón Colás was a featured speaker.

In recent months the librarians’ associations of Latvia and Lithuania adopted almost identical resolutions on “imprisoned Cuban librarians” for presentation to the upcoming IFLA congress in August. The resolutions protest “the ongoing persecution of independent librarians in Cuba.”

These charges will not go unanswered at the IFLA congress, to be held in Seoul, south Korea. On February 6, representatives of national libraries and librarians’ associations from eight countries—Iran, South Africa, Congo-Brazzaville, Venezuela, Cuba, Vietnam, Laos, and Malaysia—formed an IFLA Third World Caucus at a meeting held in Havana during the international book fair in that city. The national library directors from Cuba, Iran, and Venezuela, who attended the meeting—Eliades Acosta, Fariborz Khosravi, and Aristides Medina, respectively—were commissioned to register the caucus with the international federation.

The day before the meeting to launch the caucus, Acosta and Medina shared a platform at an event at the Havana International Book Fair. The Venezuelan representative paid tribute to the “mass culture of reading” that he had witnessed on his visit to Cuba.

Acosta described the campaign alleging systematic book censorship in Cuba as a “colossal swindle.” Unfettered access to literature is “a social right,” he said. “No one in Cuba is ever told what they may and may not read.”

He recalled Cuban president Fidel Castro’s words expressing the revolution’s approach to culture: “We don’t tell people ‘believe.’ We say, ‘read.’

http://www.themilitant.com/2006/7023/702350.html


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