..."Lo que os puedo dar os doy, que es una ínsula hecha y derecha, redonda y bien proporcionada..."
"Don Quijote de la Mancha". Capítulo XLII: " De los consejos que dió Don
Quijote a Sancho Panza antes que fuese a gobernar la ínsula..."

ISSN: 1810-4479
Publicación Semanal. Año 3, Nro.127, Viernes, 9 de junio del 2006

Libro de visitas

DOSSIER _Nuevamente sobre el costillar de Rocinante

Nuevamente, los injustos y desmedidos ataques contra nuestro país, significados esta vez en la figura de los bibliotecarios cubanos, nos hacen dejar a un lado la herramienta de trabajo y lanzarnos a la defensa de nuestra Patria, nuestra profesión y nuestro decoro. Nuevamente, uno de los nombres que constantemente se repite en el orfeón de “defensores de la libertad de expresión en Cuba” se une para cantar sus loas a los mal llamados bibliotecarios independientes:

Carta enviada por correo electrónico por Steve Marquardt, de la Universidad del Estado de Dakota del Sur:

From: "Marquardt, Steve" <Steve.Marquardt@sdstate.edu>

Subject: IFLA resolution vote by ALA delegate - a request

Please see below (and repeated in the attachment) for this request from several ALA members and incoming Council members. A signed letter is coming in the USPS also, mailed today.

Steve Marquardt, Ph.D.

Dean of Libraries

South Dakota State University

Box 2115, North Campus Drive

Brookings, South Dakota 57007-1098

605-688-5106

FAX: 605-688-6133

Opinions expressed are not necessarily those of South Dakota State University or any of its employees but me.

June 7, 2006

Mr. Michael Gorman, President of the American Library Association

Mr. Ismail Abdullahi, Chair of the International Relations Committee

Mr. Michael Dowling, Director of the International Relations Office

Mr. Keith Fiels, Executive Director of the American Library Association

SUBJECT:  Request that ALA delegates to IFLA be directed to support two resolutions about Cuba and submitted by the Latvian and Lithuanian library associations.

Gentlemen and Colleagues:

We the undersigned Council members, ALA members and working librarians request that the ALA delegates at the upcoming 72nd IFLA General Conference and Council on 20-24 August 2006, in Seoul, Korea, be directed to support and vote in favor of two official resolutions submitted by the Lithuanian and Latvian Library Associations, which address the topics of human rights, the freedom to read, Cuba's independent library movement, and US border actions.  (See Attachments 1 and 1 for the texts of these resolutions.)

We urge that ALA delegates to the IFLA conference be directed to vote for these resolutions, or for a resolution that may combine the two.

Our request is based on the following sections of the ALA Policy statement "Resolution on IFLA, Human Rights and Freedom of Expression" (See Attachment 3 or http://www.ala.org/ala/iro/awardsactivities/resolutionifla.htm):

Whereas,    Periodically, the IRC is requested by ALA members that ALA go on record at IFLA conferences opposing the abridgement of human rights and freedom of expression in various countries; and

Resolved,   That the ALA work with other associations and institutions that belong to IFLA to develop positions and programmatic plans of action in support of human rights and freedom of expression; and, be it further

Resolved,   That the International Relations Committee (IRC) receive information regarding issues concerning human rights and freedom of expression; and, be it further

Resolved,   That the president or the member officially representing the Association at IFLA conferences be directed to support and carry them out; . . .

By sending this letter and information, we are exercising our rights as members of the ALA. Under the above resolution we expect that our delegates will "go on record" with our concerns now that the International Relations Committee has received "information regarding issues concerning human rights."

We would appreciate a reply from you before the opening of the ALA annual conference in New Orleans, stating how the Executive Board or IRC will direct ALA delegates to vote on this matter at the IFLA conference. Then we will know whether there would be a need for an ALA resolution to resolve this issue.

We thank you in advance for your timely reply to this official request from Councilors and members. We look forward to our ALA delegation supporting these two principled resolutions from our colleagues in Lithuania and Latvia, unless the IRC or Executive Board has another opinion on the matter.

Sincerely,

- Steve Marquardt, Dean of Libraries, South Dakota State University, ALA Member and with the consent and on behalf of

- Sanford Berman, Retired Librarian, ALA Honorary Member, Edina, Minnesota.

- Brigid Cahalan, New York Public Library, ALA Member

- Ramon Colas, Bibliotecas Independientes de Cuba, ALA Member

- Steve Fesenmaier, Research Librarian, West Virginia Library Commission, ALA Member   

- Kenneth L. Frazier, Director, University of Wisconsin Memorial Library, ALA Member

- Jim Heckel, Director, Great Falls (Montana) Public Library, ALA Member

- Bob Hebert, Management Librarian, Wake Forest University, SLA Member

- Beth Hill, Reference Librarian, University of Idaho, ALA and Incoming Council Member

- Carol Ritzen Kem, University of Florida, ALA Member, Incoming Council Member

- Robert Kent, New York Public Library, ALA Member

- Mindy Kittay, Asst. Director, Garfield County Public Library System, Colorado, ALA Member

- Greg McClay, Lowell, Massachusetts, ALA Member

- Berta Mexidor, Bibliotecas Independientes de Cuba, ALA Member

- Marie Paiva, General Reference, Marriott Library, University of Utah, ALA Member

- Lee Pasackow, Business Librarian, Emory University, ALA Member

- Jaci Spuhler, Local History Librarian, Eagle Valley Library District (Colorado), ALA Member.

- Shixing Wen, University of Michigan Library, ALA Member, Incoming Council Member

 And the following persons who are not ALA members:

- Cheryl Cutsforth, University of Wisconsin-Eau Claire

- Luis de Quesada,Sr., Columbia University Health Sciences Library

- Barbara Edwards, Eastern New Mexico University Library

- Werner Lind, Assistant Director, Bluefield College Library, Virginia.

- Wojciech Siemaszkiewicz, New York Public Library

- Radames Suarez, Queens Public Library, New York City

(español)

Por favor vea debajo (y repetido en el adjunto) esta demanda de varios miembros de ALA y miembros del Consejo entrantes. Una carta firmada también viene en el USPS, mandado por correo hoy.

Steve Marquardt, Ph.D.

Decano de Bibliotecas

Universidad del Estado de Dakota del Sur

Las opiniones expresadas no son necesariamente aquéllas de la Universidadde Dakota del Sur o de cualquiera de sus empleados excepto la MIA.

7 de junio de 2006

Sr. Michael Gorman, Presidente de la Asociación de Bibliotecas americanas,

Sr. Ismail Abdullahi, Presidencia del Comité de Relaciones Internacionales,

Sr. Michael Dowling, Director de la Oficina de Relaciones Internacionales,

Sr. Keith Fiels, Director Ejecutivo de la Asociación de Bibliotecas americanas,

ASUNTO: Los pedidos de los delegados de ALA a IFLA sean dirigidos a apoyar dos resoluciones acerca de Cuba y presentadas por las asociaciones bibliotecarias de Letonia y Lituania.

Señores y Colegas:

Nosotros los miembros del Consejo abajo firmantes, los miembros de ALA y los trabajadores bibliotecarios solicitamos que los delegados de ALA a la próxima 72 Conferencia General y Concejo de IFLA a celebrarse del 20 al 24 de agosto de 2006 en Seúl, Corea, sean dirigidos a apoyar y votar a favor de dos resoluciones oficiales presentadas por las Asociaciones bibliotecarias de Letonia y Lituania, las cuales tratan los temas de los derechos humanos, la libertad para leer, el movimiento de las bibliotecas independientes de Cuba, y las acciones de las fronteras americanas. (Vea adjunto 1 y 1 para los textos de estas resoluciones.)

Nosotros instamos a los delegados de ALA a la conferencia de IFLA sean directos al votar por estas resoluciones, o por una resolución que puede combinar las dos.

Nuestra demanda está basada en las secciones siguientes de la declaración Normativa de ALA "Resolución sobre los Derechos Humanos y la Libertad de Expresión en IFLA " (Vea Adjunto 3 o http://www.ala.org/ala/iro/awardsactivities/resolutionifla.htm):

Considerando que, periódicamente, el IRC es pedido por los miembros de ALA, que ALA deje constancia en las conferencias de IFLA de la oposición a la reducción de los derechos humanos y la libertad de expresión en varios países; y

Resuelvo, Que ALA trabaje con otras asociaciones e instituciones que pertenecen a IFLA para desarrollar posiciones y planes programáticos de acción en apoyo de los derechos humanos y la libertad de expresión; y, más allá

Resuelvo, Que el Comité de Relaciones Internacionales (IRC) reciba información con respecto a los problemas acerca de los derechos humanos y la libertad de expresión; y, más allá

Resuelvo, Que el presidente o el miembro que representa oficialmente a la Asociación en las conferencias de IFLA esté dirigido a apoyarlas y llevarlas a cabo;

Enviando esta carta e información, estamos ejerciendo nuestro derecho como miembros de ALA. Bajo la resolución anterior esperamos que nuestros delegados continúen "dejando constancia" de nuestras preocupaciones ahora que el Comité de Relaciones Internacionales ha recibido "información con respecto a los problemas concernientes a los derechos humanos".

Nosotros apreciaremos una respuesta suya antes de la apertura de la conferencia anual de ALA en Nuevo Orleáns, declarando cómo la Junta Ejecutiva o el IRC dirigirán a los delegados de ALA para votar en este tema en la conferencia de IFLA. Entonces sabremos si habrá necesidad de una resolución de ALA para resolver este problema.

Nosotros le agradecemos de antemano su respuesta oportuna a esta demanda oficial de los Concejales y miembros. Esperamos que nuestra delegación de ALA apoye estas dos resoluciones de nuestros colegas en Lituania y Letonia, a menos que el IRC o la Junta Ejecutiva tengan otra opinión sobre este tema.

Atentamente,

- Steve Marquardt, Decano de Bibliotecas, Universidad del Estado de Dakota del Sur, Miembro de ALA y con el consentimiento y en nombre de

- Sanford Berman, Bibliotecario Jubilado, Miembro Honorario de ALA, Edina, Minnesota.

- Brigid Cahalan, Biblioteca Pública de Nueva York, Miembro de ALA,

- Ramón Colas, Bibliotecas Independientes de Cuba, Miembro de ALA

- Steve Fesenmaier, Bibliotecario Investigador, Comisión Bibliotecaria de Virginia Oriental, Miembro de ALA,

- Kenneth L. Frazier, Director, Universidad de Wisconsin Biblioteca Conmemorativa, Miembro de ALA

- Jim Heckel, Director de la Biblioteca Pública de Great Falls (Montana), Miembro de ALA,

- Bob Hebert, Bibliotecario Administrativo, Universidad de Wake Forrest, Miembro de SLA,

- Beth Hill, Bibliotecario de Referencia, Universidad de Idaho, Miembro de ALA y del Concejo Entrante,

- Carol Ritzen Kem, Universidad de la Florida, Miembro de ALA, Miembro del Concejo Entrante,

- Robert Kent, Biblioteca Pública de Nueva York, Miembro de ALA,

- Mindy Kittay, Director Asistente, Biblioteca del Sistema Público de Garfield, Colorado, Miembro de ALA,

- Greg McClay, Lowell, Massachussets, Miembro de ALA,

- Berta Mexidor, Bibliotecas Independientes de Cuba, Miembro de ALA

- Marie Paiva, Referencia General, Biblioteca de Marriott, Universidad de Utah, Miembro de ALA,

- Lee Pasackow, Bibliotecario Comercial, Universidad de Emory, Miembro de ALA,

- Jaci Spuhler, Bibliotecario de Historia Local, Biblioteca del Distrito de Eagle Valley (Colorado), Miembro de ALA.

- Shixing Wen, Biblioteca de la Universidad de Michigan, Miembro de ALA y del Concejo Entrante,

Y las personas siguientes que no son miembros de ALA:

- Cheryl Cutsforth, Universidad de Wisconsin-Eau Claire,

- Sr. Luis de Quesada, Biblioteca de Ciencias de la Salud de la Universidad de Columbia

- Bárbara Edwards, Biblioteca Universitaria de Nuevo México del Este

- Werner Lind, Director Auxiliar, Biblioteca de la Universidad de Bluefield, Virginia.

- Wojciech Siemaszkiewicz, Biblioteca Pública de Nueva York

- Radames Suarez, la Biblioteca pública de Queens, Ciudad de Nueva York

(Trad. para LIBRÍNSULA de Juan Carlos Fernández Borroto)

**

Attachments

1. Latvian RESOLUTION on IMPRISONED CUBAN LIBRARIANS for IFLA 2006

Whereas IFLA's commitment to defend freedom of access to information is based on Article 19 of the Universal Declaration of Human Rights, which guarantees everyone the right to "seek, receive and impart information and ideas through any media and regardless of frontiers"; and

Whereas the IFLA resolution on human rights and librarians, adopted in Munich Germany, 1983, states:

"In the name of human rights, librarians must, as a profession, express their solidarity with those of their colleagues who are persecuted for their opinions, wherever they may be" (http://www.ifla.org/faife/policy/munich.htm); and

Whereas IFLA/FAIFE's Mission and Actions statement declares:

"IFLA/FAIFE responds to violations of freedom of access to information and freedom of expression affecting libraries and librarianship.IFLA and IFLA/FAIFE supports and co-operates with relevant international bodies, organisations or campaigns such as UNESCO, International PEN, Article XIX, Index on Censorship, IFEX and Amnesty International" (http://www.ifla.org/faife/faife/presen.htm); and

Whereas in 2003 the Cuban government intensified a campaign of repression directed against Cuban citizens who have opened a network of uncensored libraries designed to challenge government control of information, resulting in one-day trials which sentenced a number of the librarians to prison sentences of 20 years or more; and

Whereas Cuban court documents, removed from the island and published on the Internet, prove that the independent librarians were arrested for the alleged crime of opening libraries, and that thousands of books in their collections, including copies of the Universal Declaration of Human Rights, books by George Orwell and other classic works of freedom, were labeled "subversive" and ordered to be seized or burned by the Cuban courts (http://www.ruleoflawandcuba.fsu.edu); and

Whereas the independent librarians imprisoned in Cuba have been named as prisoners of conscience by Amnesty International which, along with other human rights organizations such as International PEN, Human Rights Watch and Reporters Without Borders, is demanding the immediate and unconditional release of the librarians on the grounds that they have been convicted for exercising their right to freedom of expression; and

Whereas computers being shipped to Cuba by organizations in the United States were recently confiscated by U.S. border agents; therefore

Be it Resolved that

IFLA protests the ongoing persecution of independent librarians in Cuba and the seizure and burning of their library collections, and we join Amnesty International and other human rights organizations in calling for the immediate release of the independent librarians in Cuba who are imprisoned for exercising their rights to intellectual freedom; and

that IFLA expresses solidarity with all those in Cuba, in both the official and unofficial library world, who struggle against difficult economic and political obstacles in order to meet the information needs of the Cuban people; and

that IFLA condemns the 2005 seizure by United States border agents of computer equipment being shipped to Cuba, which is a violation of Article 19 of the Universal Declaration of Human Rights.

Adopted at the 11th Conference of the Library Association of Latvia (LAL),

Riga, 28 February 2006

Anna Mauli¿a

LAL Presidente

2. DRAFT OF A Lithuanian RESOLUTION ON CUBA

Dear IFLA Headquarters,

Lithuanian Librarians' Association would like to propose

DRAFT OF A RESOLUTION ON CUBA FOR THE IFLA 2006 CONFERENCE AGENDA

WhereasIFLA's commitment to defend freedom of access to information is based on Article 19 of the Universal Declaration of Human Rights, which guarantees everyone the right to "seek, receive and impart information and ideas through any media and regardless of frontiers;" and

Whereas the IFLA resolution on human rights and librarians, adopted in Munich, Germany, 1983, states:

"In the name of human rights, librarians must, as a profession, express their solidarity with those of their colleagues who are persecuted for their opinions, wherever they may be" (http://www.ifla.org/faife/policy/munich.htm); and

Whereas IFLA/FAIFE's Mission and Actions statement declares:

IFLA/FAIFE responds to violations of freedom of access to information and freedom of expression affecting libraries and librarianship.... IFLA and IFLA/FAIFE supports and co-operates with relevant international bodies, organisations or campaigns such as UNESCO, International PEN, Article XIX, Index on Censorship, IFEX and Amnesty International" (http://www.ifla.org/faife/faife/presen.htm); and

Whereas in 2003 the Cuban government intensified a campaign of repression directed against Cuban citizens who have opened a network of uncensored libraries designed to challenge government control of information, resulting in one-day trials which sentenced a number of the librarians to prison sentences of 20 years or more; and

Whereas Cuban court documents, removed from the island and published on the Internet, prove that the independent librarians were arrested for the alleged crime of opening libraries, and that thousands of books in their collections, including copies of the Universal Declaration of Human Rights, books by George Orwell and other classic works of freedom, were labeled "subversive" and ordered to be seized or burned by the Cuban courts (http://www.ruleoflawandcuba.fsu.edu); and

Whereas the independent librarians imprisoned in Cuba have been named as prisoners of conscience by Amnesty International which, along with other human rights organizations such as International PEN, Human Rights Watch and Reporters Without Borders, is demanding the immediate and unconditional release of the librarians on the grounds that they have been convicted for exercising their right to freedom of expression; and

Whereas computers being shipped to Cuba by organizations in the United States were recently confiscated by U.S. border agents; therefore

Be it Resolved that

IFLA protests the ongoing persecution of independent librarians in Cuba and the seizure and burning of their library collections, and we join Amnesty International and other human rights organizations in calling for the immediate release of the independent librarians in Cuba who are imprisoned for exercising their rights to intellectual freedom; and

that IFLA expresses solidarity with all those in Cuba, in both the official and unofficial library world, who struggle against difficult economic and political obstacles in order to meet the information needs of the Cuban people; and

that IFLA condemns the 2005 seizure by United States border agents of computer equipment being shipped to Cuba, which is a violation of Article 19 of the Universal Declaration of Human Rights.

Signed by:

Vida Garunk”tytò President Lithuanian Librarians Association

Emilija Banionytò Vice-President Lithuanian Librarians Association

March 9, 2006 Vilnius, Lithuania

(Español)

RESOLUCIÓN SOBRE LOS BIBLIOTECARIOS CUBANOS ENCARCELADOS PARA IFLA 2006

Considerando que: el compromiso de IFLA de defender la libertad de acceso a la información está basado en el Artículo 19 de la Declaración Universal de Derechos Humanos, la cual garantiza a todos el derecho a "buscar, recibir y transmitir información e ideas a través de cualquier medio de comunicación y sin tener en cuenta las fronteras"; y

Considerando que: la resolución de IFLA sobre derechos humanos y bibliotecarios, adoptada en Munich, Alemania en 1983, dice:

"En el nombre de derechos humanos, los bibliotecarios tienen, como profesión, expresar su solidaridad con aquéllos de sus colegas que son perseguidos por sus opiniones, dondequiera que estos pueden estar" (http://www.ifla.org/faife/policy/munich.btm); y

Considerando que: la declaración de Acciones y la Misión de IFLA/FAIFE declara:

"IFLA/FAIFE responden a las violaciones de libertad de acceso a la información y la libertad de expresión que afectan las bibliotecas y la bibliotecología. IFLA y FAIFE apoyan y cooperan con cuerpos internacionales competentes, organizaciones o campañas como la UNESCO, PEN internacional, el Artículo XIX, Censura del Índice, IFEX y Amnistía Internacional" http:/www.ifla.org/faife/faife/presen.htm); y

Considerando que: en el 2003 el gobierno cubano intensificó una campaña de represión dirigida contra los ciudadanos cubanos que abrieron una red de bibliotecas no censuradas, diseñadas para desafiar el control gubernamental de información, resultando en un día de juicios en el cual se sentenciaron a un número de bibliotecarios a 20 años de prisión o más; y

Considerando que: los documentos de la corte cubana, sacados de la isla y publicados en Internet, demuestran que los bibliotecarios independientes fueron arrestados por el crimen alegado de la apertura de bibliotecas, y que los miles de libros en sus colecciones, incluyendo las copias de la Declaración Universal de Derechos Humanos, los libros de George Orwell y otros trabajos clásicos de libertad, fueron etiquetados como "subversivos" y confiscados o quemados por las cortes cubanas (http://wwwruleoflawandcuba.fsu.edu); y

Considerando que: los bibliotecarios independientes encarcelados en Cuba han sido catalogados como prisioneros de conciencia por Amnistía internacional la cual, junto con otras organizaciones de derechos humanos como son, PEN Internacional, Observación de Derechos Humanos y Reporteros Sin Fronteras, están exigiendo la inmediata e incondicional liberación de los bibliotecarios que fueron condenados por ejercer su derecho a la libertad de expresión; y

Considerando que: las computadoras que fueron enviadas a Cuba por organizaciones de los Estados Unidos fueron confiscadas recientemente por agentes de la frontera norteamericana; por consiguiente

Resuelvo que:

IFLA proteste la persecución continuada de los bibliotecarios independientes en Cuba y la confiscación y quema de sus colecciones de la biblioteca, y nos unimos a Amnistía Internacional y otras organizaciones de derechos humanos en un llamado por la inmediata liberación de los bibliotecarios independientes en Cuba que están encarcelados por ejercer su derecho a la libertad intelectual; y

que IFLA exprese solidaridad con todos aquéllos en Cuba, en ambos el mundo de la biblioteca oficial y extraoficial, que luchan contra los difíciles obstáculos económicos y políticos para satisfacer las necesidades de información del pueblo cubano; y

que IFLA condene la confiscación realizada en el 2005 por parte de los agentes de la frontera de los Estados Unidos de los equipos de computadoras que fueron enviados a Cuba, lo cual es una violación de Artículo 19 de la Declaración Universal de Derechos Humanos.

Adoptado en la 11na Conferencia de la Asociación de la Biblioteca de Letonia (LAL), Riga, 28 de febrero del 2006.

(Trad. para LIBRÍNSULA de Juan Carlos Fernández Borroto)

3. [ALA] Resolution on IFLA, Human Rights and Freedom of Expression

Whereas,  The American Library Association has endorsed Article 19 of the United Nations' Universal Declaration of Human Rights; and

Whereas,  ALA Policy 53.1.12 states that "The American Library Association believes that freedom of expression is an inalienable human right, necessary to self-government, vital to the resistance of oppression, and crucial to the course of justice, and further, that the principles of freedom of expression should be applied by libraries and librarians throughout the world;" and

Whereas,  IFLA (International Federation of Library Associations and Institutions) has endorsed Article 19 and it appears as part of IFLA's long-term policy; and

Whereas,  In a resolution, "The importance of freedom of expression and free access to information," adopted by the IFLA General Council, August 1995, IFLA has resolved that "The IFLA General Conference is deeply concerned about increasing infringements on free expression and the free flow of information in many parts of the world, and the mounting cases of abuse and even killing that are being recorded;" and

Whereas,  IFLA has further reaffirmed its commitment to ensuring freedom of expression by plans to forming a committee on Access to Information and Freedom of Expression; and

Whereas,  Matters concerning human rights and freedom of expression are central to the ability of librarians and libraries to serve the needs and interests of their users world-wide; and

Whereas,  Periodically, the IRC is requested by ALA members that ALA go on record at IFLA conferences opposing the abridgement of human rights and freedom of expression in various countries; and

Whereas,  The American Library Association, six other library associations (ALISE, SLA, AALL, MLA, ARL and ARLS/NA) and many U.S. institutions are members of IFLA; now, therefore, be it

Resolved,  That the ALA work with other associations and institutions that belong to IFLA to develop positions and programmatic plans of action in support of human rights and freedom of expression; and, be it further

Resolved,  That the International Relations Committee (IRC) receive information regarding issues concerning human rights and freedom of expression; and, be it further

Resolved,  That the president or the member officially representing the Association at IFLA conferences be directed to support and carry them out; and, be it further

Resolved,  That in the absence of such specific direction, the president or the member officially representing the Association at IFLA conferences is empowered to vote on new IFLA resolutions related to human rights and freedom; their votes shall be guided by ALA's adoption of Article 19 of the Universal Declaration of Human Rights and the good of the Association.

ADOPTED BY THE COUNCIL OF THE AMERICAN LIBRARY ASSOCIATION

July 2, 1997

Elizabeth Martinez

Secretary of the ALA Council

Pero también, nuevamente, la voz de los verdaderos bibliotecarios cubanos, que acaban de celebrar una hermosa jornada por su Día –el del nacimiento de quien fuera ejemplo y mito, el Dr. Antonio Bachiller y Morales [ver Dossier por esta fecha], se alza para defender, en cualquier tribuna, y en el momento que sea necesario, nuestra verdad: He aquí la respuesta que nuestra Asociación ha remitido a la Presidencia de ALA, y nuestra justa propuesta de resolución:

Querido Sr. Michael Gorman
Presidente de ALA

Adjunto en este correo electrónico una carta a su persona, y como presidente de ALA usted tiene la posibilidad de compartir con el resto de los colegas americanos miembros de esa asociación, sobre la opinión que nos merece una carta relacionada con nuestro país enviado por el Sr. Steve Marquardt ayer.

Al mismo tiempo le envío una copia del proyecto de Resolución que los Bibliotecarios cubanos presentarán en el Consejo de IFLA, en Seúl, bajo el título “Necesidad de acabar con los efectos negativos del bloqueo del gobierno de los Estados Unidos de América sobre las bibliotecas cubanas", basado en una investigación documentada de dos investigadoras de la Biblioteca Nacional "José Martí" en el período 2001-2005.

Dentro de poco nosotros le enviaremos esta carta en inglés.

Mis mejores deseos

Margarita Bellas
Presidente de la Asociación Cubana de Bibliotecarios (ASCUBI)

**

Dear Mr. Michael Gorman
President of ALA

I attach in this email a letter to your person, and as a president of ALA you have the posibility to share with the rest of the American colleague’s members of the association, on the opinion that deserves us a letter related with our country sent by Mr. Steve Marquardt yesterday.

At the same time I send you a copy of the Resolution project which the Cuban Librarians will present at the Council of IFLA, in Seoul, under the title “Necessity to put an end to the negative effects of the blockade of the government of the United States of America on the Cuban libraries”, based on a documented investigation of two investigators of the National Library “José Martí” in the period 2001-2005.

Shortly we will send you this letter in English.

Best regards

Margarita Bellas
President of the Cuban Association of Librarians (ASCUBI)


La Habana, 8 de junio del 2006

Sr. Michael Gorman
Presidente de ALA

Estimado Presidente:

El motivo de la presente carta es expresarle, y por su conducto a los colegas estadounidenses agrupados en ALA, la opinión que nos merece una carta relacionada con nuestro país enviada por el Sr. Steve Marquardt en el día de ayer y donde aparecen las firmas de otras personas, miembros o no de ALA. La carta en cuestión está destinada a exigir el apoyo de los delegados de ALA en la próxima 72 Conferencia de IFLA, a celebrarse en Seúl, a un proyecto de resolución anticubano presentado por dos asociaciones de bibliotecarios de Letonia y Lituania.

Le escribimos sobre la base de las relaciones de respeto, colaboración y amistad que han mantenido tradicionalmente los bibliotecarios de nuestros dos países, expresión de lo cual es el convenio firmado por nuestras asociaciones en 1999, y aún vigente.

No es exagerado afirmar que ALA ha contado siempre con información de primera mano sobre la realidad cubana y, especialmente, sobre nuestras bibliotecas y bibliotecarios, a partir del intercambio periódico de información, las visitas mutuas y los contactos entre colegas asistentes a diferentes eventos internacionales. En junio del 2001, tras ser constatado en el terreno por delegaciones de alto nivel de ALA e IFLA la falsedad de la campaña de las llamadas “bibliotecas independientes” en Cuba, a propuesta de bibliotecarios norteamericanos y cubanos en representación de ALA y ASCUBI, el Consejo de IFLA adoptó la Resolución de Boston sobre este tema, contando con la aprobación del 86,7% de los votos de los delegados del mundo. Como Usted conoce, esta es la opinión oficial de IFLA sobre este asunto, vigente desde hace cinco años, reflejo del criterio de la mayoría de los bibliotecarios del mundo, incluyendo los norteamericanos, democrática y libremente expresada en el sitio y el momento apropiados.

Esta es la opinión que trata de manipular y burlar con la carta a la que nos oponemos, un minúsculo grupo de personas, altamente prejuiciadas y politizadas, representantes de la guerra despiadada que lleva a cabo el gobierno de los Estados Unidos contra la isla, los mismos que fabricaron el texto del lamentable proyecto anticubano presentado ahora a IFLA; los mismos que engañaron para ello a colegas desinformados de Lituania y Letonia haciéndolos aparecer como autores espontáneos de un texto escrito y enviado con antelación por el Sr. Robert Kent, de la misma manera que el año pasado intentase hacer infructuosamente en Oslo, con nuestros colegas polacos; los mismos que organizaron la intervención del Sr. Codrescu ante el Consejo de ALA en San Diego, burlando la más elemental ética en asuntos públicos, incluso, la buena fe de esta asociación.

Para nadie es un secreto que por obra y gracia de la labor desestabilizadora del gobierno de los Estados Unidos, y con el dinero de los contribuyentes norteamericanos [1] se ha fabricado ese fraude escandaloso llamado “bibliotecas independientes”, calificadas en la Resolución de Boston como… “organizaciones… que representan (en Cuba) los intereses políticos de Estados Unidos”.

[Ver: Colin L. Powell, /Commission for Assistance to a Free Cuba/, (Washington : United States Department of State, mayo del 2004). www.state.gov/documents/organization/32334.pdf ]

No se discute aquí acerca del derecho de los cubanos a leer y compartir informaciones e ideas, para garantizar lo cual trabajamos en las duras condiciones que el bloqueo ha creado en el país, desde hace más de 45 años. Tampoco del derecho que se les niega a los bibliotecarios norteamericanos de visitar a Cuba, intercambiar con sus colegas y conocer su realidad, de primera mano. Se trata de una campaña política contra el ordenamiento jurídico y la soberanía del pueblo cubano y contra su Constitución, que forma parte de la guerra psicológica y de los planes de desestabilización que se combinan con intentos de asfixiar por hambre y enfermedades al pueblo cubano. En él participan un más que reducido grupo de activista contrarrevolucionarios cubanos que reciben por ello dinero y otras prebendas de la Oficina de Intereses de los Estados Unidos en La Habana: los llamados “bibliotecarios independientes”.

No creo necesario extenderme sobre estos temas que son bien conocidos por la comunidad bibliotecaria internacional, sólo comentar, finalmente, algunos de los aspectos que aborda el Sr. Marquardt en su carta:

1) Es falso, como afirma, que se hayan presentado “dos proyectos de resolución sobre Cuba” al Congreso de IFLA. Se trata de un mismo proyecto presentado a nombre de ambas asociaciones.

2) Es falso que ese proyecto haya sido ideado o escrito por bibliotecarios letones o lituanos. Ese proyecto fue redactado por el Sr. Kent y enviado por e-mail a varias asociaciones de bibliotecarios de Europa del Este, a las que solicitó actuar de testaferros ante IFLA para presentarlo como si hubiesen sido espontáneamente redactados por ellas. La Sra. Emilija Banionyte Vicepresidenta de la Asociación de Bibliotecarios Lituanos, en carta a un periodista canadiense residente, en Cuba, fechada el pasado 6 de junio reconoce que el texto de dicho proyecto “les fue enviado por Robert Kent”. En nuestro poder obra copia de dicha carta.

3) Es falso que nuestros colegas lituanos o letones hayan actuado de esta manera por simpatías conscientes hacia la política anticubana que lleva a cabo el Sr. Kent desde hace varios años, desde el momento en que fue sorprendido por las autoridades cubanas, bajo cobertura de turista, con abundante dinero y equipos de espionaje que entregó a una supuesta “bibliotecaria independiente”. Estos equipos estaban destinados, según sus propias palabras, a mantener una vigilancia sobre la casa de Carlos Lage, Secretario del Consejo de Ministros de Cuba. [2] Los dirigentes de las asociaciones lituanas y letonas tampoco tienen conocimiento real y fidedigno acerca de la realidad de nuestro país, mucho menos de sus bibliotecas. La Sra. Banionyte ha reconocido, en la carta aludida, que “el Sr Kent se acercó varias veces a ellos, y a los letones, pidiéndoles apoyo para los bibliotecarios cubanos [sic]… y que ellos no saben cuál es su trayectoria ni sus antecedentes”.

[2] Ver: http://www.bnjm.cu/librinsula/2005/agosto/86/dossier/dossier165.htm]

4) Es muy preocupante la manera engañosa en que una persona conocida por todos en el mundo de nuestra profesión, como es el Sr. Robert Kent, valiéndose de métodos inmorales, como los ya descritos, y que Usted y ALA experimentaron en carne propia en San Diego, lleve a cabo, impunemente, una campaña de calumnias, presiones y chantajes en la prensa contra quienes no piensan como él y mantienen una postura justa y equilibrada hacia Cuba. Es más preocupante aún que se pretenda manipular mediante mentiras y engaños la opinión de asociaciones de bibliotecarios y de la misma IFLA.

Estimado Presidente, no podemos dejar de expresarle nuestra sorpresa, a nombre del pueblo cubano y de los familiares de las víctimas del terrorismo en nuestro país, al leer entre los firmantes de la carta del Sr. Marquardt el nombre de dos personas de origen cubano (Ramón Humberto Colas y Bertha Mexidor) que afirman ser “miembros de ALA”, y que se autotitulan “representantes de las Biblioteca Independientes de Cuba”. Nos sorprende que personas que no tiene ninguna relación real con las bibliotecas, ni en Cuba ni en los Estados Unidos, sean miembros de una respetable asociación profesional, como lo es ALA. Y nos alarma también, de ser cierto, porque Ramón Humberto Colas es empleado a sueldo de la Fundación Nacional Cubano-Americana de Miami, la misma que ha promovido actos terroristas en Cuba causantes de muertes y heridas a ciudadanos inocentes. En uno de tales actos perdió la vida, producto de la explosión de una bomba, un turista italiano de 19 años llamado Fabio Di Celmo.

Por último, pongo en su conocimiento que los verdaderos bibliotecarios cubanos presentaremos un proyecto de Resolución ante el Consejo de IFLA, en Seúl, bajo el título “Necesidad de poner fin a los efectos negativos del bloqueo del gobierno de los Estados Unidos de América sobre las bibliotecas cubanas”, basado en una documentada investigación de dos investigadoras de la Biblioteca Nacional “José Martí” que abarcó el período 2001-2005 [3]. Le anexo el texto de dicho proyecto solicitándole el voto de apoyo de los delegados de ALA al Congreso de Seúl.

[3] [Ver: http://www.bnjm.cu/laverdaddecuba/bloqueo/index.htm]

Me despido de Usted en la seguridad de que ALA no se dejará arrastrar a esta guerra sucia contra Cuba; no se dejará manipular políticamente contra sus colegas cubanos por el mismo gobierno causante de la destrucción de la Biblioteca Nacional de Irak, el mismo que implantó el Acta Patriótica, que mantiene la cárcel de Abu Grahib y el campo de concentración de Guantánamo; el mismo que desea terminar con la autodeterminación y soberanía de los cubanos y barrer sus logros en la esfera de la salud, la educación, la cultura y la justicia social.

Reciba, estimado Presidente, todo nuestro aprecio y respeto, el mismo que sentimos por nuestros colegas y el noble pueblo norteamericano.

Con saludos muy cordiales:

Margarita Bellas Vilariño
Presidenta de la Asociación Cubana de Bibliotecarios (ASCUBI)

Otros firmantes de esta carta:

Mirta Botana Rodríguez, Presidenta de la Sociedad de Información Científica (SOCICT), Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA). mirtabotana@infomed.sld.cu

Marta Terry González, Directora de la Biblioteca “Dulce María Loynaz”, Miembro del Comité IFLA-FAIFE, MINCULT. martat@loynaz.cult.cu

Eliades Acosta Matos, Director de la Biblioteca Nacional “José Martí”, MINCULT. eliades@bnjm.cu

Rigoberto Fabelo Pérez, Director del Centro de Intercambio y Referencia: Iniciativa Comunitaria (CIERIC), UNEAC. fabelo@cieric.co.cu

Bárbara Lazo Rodríguez, Directora de la Biblioteca Médica Nacional, Centro de Información Médica (INFOMED), MINSAP. blazo@infomed.sld.cu

Francisco Lee Tenorio, Director de Informática del Ministerio de Educación Superior (MES). fleet@reduniv.edu.cu

Carlos Alberto Mejías Rodríguez, Profesor de Derecho de la Universidad de La Habana, Ministerio de Educación Superior (MES). mejias@lex.uh.cu

Rosa Báez Valdés, Editora de la Revista “Librínsula”, Biblioteca Nacional “José Martí”, MINCULT. polilla@bnjm.cu

Miguel Ángel Ferrer López, Director de Bibliotecas Escolares, Ministerio de Educación. miguel@cied.rimed.cu

Pedro Urra González, Director de Información Médica, Ministerio de Salud Pública. urra@infomed.sld.cu

Eduardo Orozco Silva, Director Instituto de Información de Ciencia y Técnica (IDICT), Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA). orozco@idict.cu

Alina Aldama Innis, Especialista de Gestión Documental, Ministerio de Relaciones Exteriores (MINREX). alina@minrex.gov.cu

María Elena Dorta Duque, Directora de la Biblioteca Científico – Técnica del Instituto Superior de Relaciones Internacionales (ISRI), MINREX. medd@isri.minrex.gov.cu

Abel Ponce Suárez, Jefe del Grupo BINANET, Biblioteca Nacional “José Martí”, MINCULT. binanet@bnjm.cu

Teresa Sánchez Rivero, Directora Biblioteca Provincial “Rubén Martínez Villena”, Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana, teresita@bpvillena.ohc.cu

Marisela Corvo de Armas, Directora de la Biblioteca Municipal de San Antonio de los Baños, MINCULT. figueroa@infomed.sld.cu

René Roberto Valdés Muñoz, Coordinador del Grupo Cuba-IFLA, Biblioteca Nacional “José Martí”, MINCULT. cuba-ifla@bnjm.cu

Olga M. Pedierro Valdés, Biblioteca del Archivo Nacional. arnac@ceniai.inf.cu

Lourdes María Quijano, Biblioteca Pepe Rodríguez (UNEAC). biblioteca@uneac.co.cu

Rita Pages, Biblioteca de la Asamblea Nacional del Poder Popular. rpages14@yahoo.es

Tania Gutiérrez Soto, Biblioteca del Ministerio de la Agricultura.
leon@minagric.gov.cu

Carmen Sánchez Rojas, Biblioteca Nacional de Ciencia y Técnica.
carmen@idict.cu

Irina Gómez, Centro de Documentación CAP. gdiced@ceniai.inf.cu

Dora Nisenbaun García, Centro de Información del Ministerio de la
Construcción. dora@micons.cu

Mercedes García Arias, Centro de Información y Documentación del
Ministerio de Cultura. cindo@cncc.cult.cu

Odesa Suárez, Centro de Superación y Documentación de la Cuenca de
Almendares. odesasuarez@yahoo.es

Amparo Hernández Denis, Centro Documentación Instituto de Historia,
ihc@ns.cc.cu

Marta Sierra Penot, Centro Información del CIERIC. cieric@cieric.co.cu

Sonia Reyes, Centro Internacional de Prensa- Unión de Periodistas de Cuba. livia@cip.cu

Ileana García, Centro Memorial Martin Luther King. biblioteca@cmlk.co.cu

María Ofelia Prendes Vázquez, Centro Nacional de Superación Cultural.
biblioteca@cnsc.cult.cu

Jonathan Bemúdez, Departamento de Documentación de Prensa Latina. jcedoi@prensa-latina.cu

Gloria Ponjuán, Facultad de Comunicaciones, Universidad de la
Habana. gponjuan@infomed.sld.cu

Miguel A. García Alzugary, Biblioteca de la Fiscalía General de la República. relaciones@fgr.cu

Tania Garcia, Biblioteca del Joven Club Nacional de Computación.
jcdes@en.jovenclub.cu

Belkis Garces, Unión Nacional de Juristas. biblioteca3@unjc.co.cu

Yudeisy Pérez González, Biblioteca de la Universidad de Ciencias Informáticas. yudeisy@uci.cu


Asociación Cubana de Bibliotecarios

RESOLUCIÓN

Congreso Mundial de Bibliotecas e Información: 72 Congreso General y Consejo de la IFLA.
Seúl, República de Corea. 20-24 de Agosto de 2006.

Necesidad de poner fin a los efectos negativos del bloqueo del gobierno de los Estados Unidos de América sobre las bibliotecas cubanas.

Considerando que los procesos de promoción, observancia y protección de los derechos humanos y las libertades fundamentales deben desarrollarse de conformidad con los Propósitos y Principios consagrados en la Carta de las Naciones Unidas y el Derecho Internacional,

Preocupada por la promulgación y aplicación de leyes y disposiciones reglamentarias como la promulgada el 12 de marzo de 1996, conocida como “Ley Helms-Burton”, cuyos efectos extraterritoriales afectan a la soberanía de otros Estados, a los intereses legítimos de entidades o personas bajo su jurisdicción y a la libertad de comercio y navegación,

Preocupada por la adopción del “Informe de la Comisión para asistir a una Cuba
Libre”, a partir de mayo de 2004; así como por la promulgación y aplicación de nuevas medidas dirigidas a reforzar y ampliar el bloqueo económico, comercial
y financiero contra Cuba,

Preocupada también por los efectos negativos crecientes de esas medidas sobre las bibliotecas y la bibliotecología cubanas, el libre flujo de ideas y la libertad intelectual, el intercambio cultural, profesional y científico; el acceso a la información mediante bases de datos, publicaciones, equipos de computación, materiales para discapacitados, insumos y equipos para la conservación y restauración del patrimonio bibliográfico; softwares, la conexión de Cuba a los cables de fibra óptica y el acceso a Internet, todo lo cual ha sido extensamente documentado, en un reporte de bibliotecarios cubanos que abarcó el período
2001-2005, [http://www.bnjm.cu/laverdaddecuba/bloqueo/index.htm],

Tomando nota de las declaraciones y resoluciones de distintos foros intergubernamentales, órganos y gobiernos que expresan el rechazo de la comunidad internacional y de la opinión pública a la promulgación y aplicación de medidas del tipo indicado,

Recordando las resoluciones 47/19, de 24 de noviembre de 1992, 48/16, de 3 de
noviembre de 1993, 49/9, de 26 de octubre de 1994, 50/10, de 2 de noviembre de 1995, 51/17, de 12 de noviembre de 1996, 52/10, de 5 de noviembre de 1997, 53/4, de 14 de octubre de 1998, 54/21, de 9 de noviembre de 1999, 55/20, de 9 de noviembre de 2000, 56/9, de 27 de noviembre de 2001, 57/11, de 12 de noviembre de 2002, 58/7, de 4 de noviembre de 2003, y 59/11, de 28 de octubre de 2004, todas de la Asamblea General de las Naciones Unidas, por las que la Asociación Cubana de Bibliotecarios comunidad internacional repudió y exigió el cese del bloqueo económico, financiero y comercial de los Estados Unidos contra Cuba, así como la Resolución sobre Cuba aprobada en la Conferencia de IFLA, Boston, 2001.

Resuelve que IFLA:

1. Exprese profunda preocupación por la promulgación y aplicación de leyes y medidas que han incrementado los efectos negativos en las bibliotecas y la bibliotecología cubanas y obstaculizado el ejercicio de derechos humanos y libertades fundamentales, como el libre acceso a la información, el libre flujo de ideas y la libertad intelectuales
2. Acoge con agrado la demanda internacional de cese del bloqueo del gobierno de los Estados Unidos contra Cuba.
3. Decide incluir en el programa provisional de su próximo Congreso el tema titulado “Consecuencias en las bibliotecas y la bibliotecología cubanas del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba”.
4. Pide al FAIFE que desarrolle un seguimiento al cumplimiento y aplicación de la presente resolución.

Culmina el dossier con dos artículos que continúan, de manera certera, mostrando al mundo qué son verdaderamente los supuestos “independientes”:

¿BIBLIOTECARIOS, DISIDENTES O MERCENARIOS?

Por Alexander Toledo Acosta*

Somos testigos una vez más de las nuevas e insolentes acusaciones a que es sometida nuestra patria, nuestros intelectuales, nuestros humildes trabajadores y el pueblo cubano en general, cuando se le imputa villanía y atropello contra personas cuyo único lazo con la patria del autor de “Mi Bandera [1] , puede catalogarse de irónico y equívoco del destino, al colocar la tierra que les vió nacer, bajo sus pies, aquí en el mar de las antillas y no allá, a noventa millas hacia el norte en la tierra del General Custer [2] , de Nathan Hale [3] , de Poe, de Lincoln, de Al Capone y de otros tantos buenos  y malos hombres. Error que para los supuestamente agraviados se convierte en un estigma, en una llaga purulenta que no se cansan de atizar para vejar a los que ni tan siquiera pueden llamar coterráneos, y buscar de esa manera también el pasaje que los traslade al “Cuban-american way of life”, sueño en el que “naturalmente” debieron nacer.

No es la primera, y espero no sea la última vez que mientras haya cubanos y personas dignas en este mundo para responder ante la infamia, se trata este tema, sin embargo es necesario realizar un análisis de la categoría en la que son incluidos estos señores y en la que les corresponde hallarse, con el único objetivo de que los bibliotecarios y demás pensadores del mundo puedan encontrar verdades donde les han colocado inciertos, y que sepan apreciar el certero quantum de mendaz patriotismo que dicen enarbolar estos filibusteros que se hacen llamar bibliotecarios de nombre e independientes de apellido.

Es Cuba un país de hombres de cultura, espiritualidad y ciencia, que ha forjado en los hornos de la historia un camino propio para su pueblo, y que con dignidad y esfuerzo ha logrado metas nunca antes imaginadas [4] , un país que ha tenido que sortear los escollos más increíbles y difíciles, y pagar un altísimo precio, incluido el de vidas humanas [5] , para poder construir su ideal de sociedad justa y verdadera.

En nuestro país los bibliotecarios se hallan asociados en su gran mayoría, en una organización no gubernamental cuyo nombre es Asociación Cubana de Bibliotecarios (ASCUBI) y según su presidenta Margarita Bellas Villariño, se cuenta en la actualidad con un total de 1918 miembros en todo el país, cifra que se incrementa en el marco de un proceso de constitución de nuevas filiales en provincias como La Tunas, Granma y otras. La “ASCUBI” es una organización cuya función fundamental es, en las palabras de su presidenta:

“...agrupar a los bibliotecarios del país, independientemente al subsistema en que labore, para contribuir al desarrollo profesional mediante cursos, seminarios, eventos, encuentros, desarrollo de actividades culturales y recreativas que enriquezcan el acervo cultural de este sector de la población.” [6]

Vale destacar que ASCUBI, como Organización no Gubernamental cuenta con personalidad jurídica propia y se constituyó de acuerdo con lo establecido en la Ley No. 54 de Asociaciones y su Reglamento de 27 de diciembre de 1985 [7] , en el más estricto apego a la ley cubana y opera con todas las libertades y prerrogativas propias de una persona jurídica, en el territorio de nuestro país. Hay que añadir además el hecho de que en Cuba existen cerca de 400 bibliotecas públicas que prestan servicios “gratuitos”, sin tomar en cuenta las que se encuentran en cada una de las escuelas primarias, secundarias, preuniversitarias y en las universidades de todo el país. Es decir, el derecho a la información está garantizado materialmente por una infraestructura de bibliotecas a nivel nacional [8] , a la cual puede tener acceso cualquier persona, absolutamente cualquiera que cumpla con un requisito indispensable: saber leer. Es necesario subrayar que ningún país “...del tercer mundo ha creado tantas bibliotecas públicas como Cuba.” [9]

Entonces cabe preguntarse: ¿Quiénes son estos bibliotecarios independientes y para qué sirven? Pero antes de responder esta incógnita es imprescindible dejar claro una cosa, ser bibliotecario en la actualidad no es convertirse en un simple custodio de textos y documentos con valor literario o histórico, como era común pensar hace algún tiempo debido en parte al significado de la palabra, es, por decirlo de algún modo, ser albacea de nuestro tiempo.  El origen de la palabra hay que buscarla en el término latino bibliotheca y del griego bibliotheke, cuyas raíces están en las locuciones biblion (libro) y Theke (caja) [10] .

De los llamados “bibliotecarios independientes” se han dicho algunas verdades que no han podido ser refutadas aún y que ilustran en que categoría encajan. Al respecto dice Salim Lamrani que “(...) las bibliotecas independientes debían dar la ilusión de una oposición creciente contra el gobierno cubano (...) y además (...) permitir a los cubanos tener acceso a una verdadera información independiente, pero en realidad no eran sino agrupaciones de propaganda al servicio de Washington” [11] . ¿Qué tipo de servicios podrían prestar estos bibliotecarios que resultaran independientes? ¿Qué textos de la literatura nacional o internacional habrían de tener que no pudiera hallarse en la red de bibliotecas públicas de Cuba? Lo que sí las hacía independientes es que en ellas se encontraba todo tipo de material injurioso desde informes que manejaba el Departamento de Estado sobre las falsas violaciones de los derechos humanos en Cuba, estudios acerca del funcionamiento de la sociedad estadounidense y discursos del presidente Bush hasta ejemplares de diarios como “The Miami herald” y El Nuevo Herald, conocidos por el pueblo cubano por sus constantes calumnias y mentiras acerca de la realidad social y política cubana [12] . 

Hay un punto esencial en la caracterización de estos seudo bibliotecarios, y es que,  para decirlo sin cortapisas, eran miembros de una asociación ilegal, al margen del resto de las organizaciones legalmente constituidas de la sociedad civil cubana [13] . En Cuba para constituir una asociación u organización  no gubernamental de cualquier tipo es necesario cumplir con los requisitos exigidos por la ley para su creación, registro y funcionamiento, en este caso la Ley No. 54 sobre Asociaciones y su Reglamento, la que establece un número de restricciones similares a las reguladas en la mayoría de los países del mundo [14] :

· Fines no lucrativos.

· Finanzas transparentes y disponibles a auditorias por parte de la entidad gubernamental de vínculo.

· Número mínimo de treinta (30) miembros.

· Sus actividades no deben resultar lesivas al bienestar público o al de otros individuos y entidades privadas.

· Deben respetar el orden constitucional y la legalidad imperante.

· Y no deben oponerse a los principios de humanismo, independencia, solidaridad, no discriminación, equidad y justicia social que rigen a la sociedad cubana.

Estos sujetos, que se decían vinculados a una organización no gubernamental de la sociedad civil que no estaba registrada como tal ante las autoridades cubanas, y por lo tanto funcionaba al margen de la ley y de la sociedad cubana, pasaron por alto todas y cada una de las restricciones anteriormente mencionadas.  Sus fines sí eran lucrativos pues las llamadas bibliotecas independientes se convertían en puntos de remesas de materiales y los “bibliotecarios” recibían un salario “por servicios prestados”, según pudo comprobar la Srta. Rhonda L. Neugebauer, bibliógrafa de la Universidad de Riverside de California en una visita que realizó a Cuba en el año 2000, en compañía del Sr. Larry Oberg, bibliotecario de la Universidad de Willamette, quienes llevaron a cabo un estudio en el que recorrieron más de una decena de bibliotecas independientes y que denominaron “Pago por servicios rendidos: una disidencia financiada por los Estados Unidos y el proyecto de bibliotecas independientes [15] . Está claro además que sus finanzas no eran transparentes, pues éstas en su totalidad provenían del gobierno de las Estados Unidos en su afán de crear y fortalecer una oposición en Cuba, tal y como expresó  el Canciller cubano Felipe Pérez Roque en su intervención en la sede del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba el 9 de abril de 2003 [16] .  De las 75 personas llevadas ante la justicia revolucionaria por actos hostiles contra Cuba, su independencia, integridad y soberanía, y por apoyar a una potencia extranjera, algunas  de ellas fueron indebidamente declarados “bibliotecarios independientes” por los seguidores de estos grupos y añadiendo el hecho de que la mayoría de las viviendas escogidas para tales fines poseían un solo miembro que los representara como bibliotecarios, se puede deducir fácilmente que el número total muy difícilmente llegó en algún momento a rebasar la cifra mínima exigida por la ley de 30 miembros. Sus actividades resultaban lesivas para el bienestar público por cuanto el pueblo trabajador solo veía en estas personas que se hacían llamar bibliotecarios y que decían traer conocimientos y libertad, una calumnia lanzada contra tantos años de esfuerzo por construir  una de las sociedades más cultas y educadas del mundo. No respetaban el orden constitucional ni la legalidad, pues muchas de las sedes de estas bibliotecas independientes, que en casi todos los casos era la casa del mismo individuo, eran usadas para reuniones de grupúsculos contrarrevolucionarios que buscaban una manera de subvertir y desestabilizar el sistema social cubano.

Con estas actitudes se oponían principios enarbolados por nuestras leyes y nuestra sociedad, pues el estar a favor de una potencia extranjera y en contra de la independencia del país del cual una persona es nacional, lo supone en primer lugar acreedor de una sanción por delito de traición a la patria en cualquier país del mundo y en segundo lugar, opuesto a todos los principios que la sociedad de ese país tiene como válidos para regir todas las esferas de su realidad, lo cual ocurre con estos sujetos. Por lo tanto cualquiera que reúna en su persona condiciones tan deleznables como las expuestas no es digno, en ningún sentido, de ser considerado cultor de un oficio tan venerable y trascendental como el de ser bibliotecario.

Ahora bien, estas personas son consideradas además como disidentes, y sobrevienen nuevamente varias interrogantes: ¿Es disidente quien simplemente discrepa de algo? ¿Se puede ser disidente, aún cuando se recibe algún tipo de beneficio a cambio de discrepar? Si dicho beneficio es dinero, ¿se es disidente o asalariado? Si el beneficio/dinero se obtiene de una potencia extranjera, a cambio de realizar actos encaminados a producir transformaciones en el sistema político de un país y de esta manera coartar el derecho a la libre determinación de un pueblo, sin tener en cuenta la violencia que se pueda generar para obtener dicho cambio o como producto de este ¿se es disidente o un simple mercenario? [17] .

En cuanto a la primera pregunta la respuesta es afirmativa. Es disidente toda persona que discrepa con algo, que no está de acuerdo con algo, que su opinión es contraria  a la de cierto consenso. Según la popular enciclopedia online Wikipedia la definición de disidencia es la que sigue: Desacuerdo parcial o total con el orden establecido en la sociedad o en alguno de sus ámbitos, mientras el diccionario de la Real Academia de la lengua española habla de disidir como separarse de la doctrina, la creencia o la conducta, poniendo así la herejía y hasta la locura como formas de disidencia. [18]

Esta es una manera muy sencilla de conceptuar un término complejizado por el abuso que se ha hecho de él en el ámbito político. En realidad ser disidente de forma general es disentir de algo, estar en desacuerdo con algo, se puede disentir de una teoría física, se puede estar en desacuerdo con la opinión del profesor, comúnmente aceptada por el resto de los estudiantes y ser entonces el disidente de un grupo escolar determinado, se puede discrepar de la economía de mercado y no estar de acuerdo con las recetas que imponen los defensores del neoliberalismo, es decir, se puede ser un disidente en innumerables esferas de la vida moderna, pero en materia política el escenario adquiere un tono más dramático. El disidente, en este campo, es aquella persona que no halla punto de contacto efectivo con la realidad política ni tampoco con los principios que trazan la voluntad del Estado y las personas que lo dirigen, es el que está en desacuerdo y asume una postura contraria respecto a las políticas oficiales, a la línea general del gobierno y/o a las personas que gobiernan.

Disentir, como posición negativa respecto de los demás,  incluye también una total independencia en la manera en que son concebidas y defendidas las posiciones discrepantes. En el ámbito político éstas no pueden ser importadas desde el extranjero, ni pueden estar sujetas a las indicaciones de agentes externos a la realidad política del país en cuestión, porque entonces los supuestos disidentes dejarían de serlo para convertirse en simples agentes trasmisores de una posición de injerencia en los asuntos internos del Estado. Y es esto justamente lo que pasa con la mal llamada disidencia en Cuba, cuando no es capaz de concebir enfoques autóctonos, y solo se le permite asentir cuando se le ordena lo que tiene que hacer.  Sobre esto hay muchos ejemplos que fueron denunciados por el canciller cubano en su intervención ante la prensa el día 9 de abril de 2003 [19] , en la que quedó demostrado que las supuestas organizaciones de la disidencia, entre las que se hallan nuestros “bibliotecarios independientes”, no son más que grupos contrarrevolucionarios adscritos a la sección de intereses de los Estados Unidos y que se deben en todo cuanto hacen al gobierno de dicho país. Esto clarifica la idea de que inclusive para ser disidente de un sistema político determinado hay que ser una persona moral y ser movido por resortes accionados exclusivamente por un sentimiento de patriotismo, palabra desconocida por estos sujetos quienes solo estaban formando parte de esos grupos para vivir del dinero que les mandaba el gobierno norteamericano o para lograr una emigración segura al territorio de dicho gobierno. Al respecto Wayne Smith ex Jefe de la Sección de Intereses de los Estados Unidos en Cuba plantea sarcásticamente que “(...) si desde 1985 estamos anunciando, públicamente, que estimularemos y financiaremos, abiertamente, a los grupos disidentes y de derechos humanos en Cuba, también es por nuestros propios intereses. Aunque Estados Unidos tampoco está financiando a todo el mundo, sino aquellos que pueden lograr más imagen internacional, pero esos disidentes y grupos de derechos humanos en Cuba, que simplemente son algunas personas, sólo importan en la medida que nos sirvan en una sola causa: desestabilizar al régimen de Fidel Castro.” [20]

Puede concluirse que estos señores no son disidentes, pues no se puede ser disidente cuando hay funcionarios de otro gobierno que deciden sobre que se va discrepar, cuando esos mismos funcionarios deciden que organizaciones deben ser creadas [21] , que proyectos deben apoyarse y cuales no, cuando los supuestos disidentes no son dueños ni de las ideas que defienden y cuando disentir se convierte en un oficio muy bien pagado, sobretodo cuando quien paga es el enemigo del país del disidente, el que ha sostenido contra este una agresión constante abierta y deliberada por más de cuarenta y cinco años. Cualquier persona en el mundo que tenga conocimiento de estos hechos y los valore con equidad y justicia jamás podría calificar a estos señores de disidentes, sino de vulgares mercenarios. Y afirmo finalmente que quienes se autoproclamaron promotores de la libre circulación de ideas mediante el ejercicio de tan noble profesión como lo es la del Bibliotecario, no son ni bibliotecarios independientes (según se denominaron a sí mismos), ni disidentes, sino mercenarios al servicio de una potencia extranjera cuyo único objetivo ha sido el de coactar el derecho a la libre determinación de nuestro pueblo.

.El  vocablo mercenario, según el jurista italiano Francesco Di Prieto, define a la persona que en época antigua, alrededor del medioevo, se enrolaba temporalmente como soldado en una formación armada, y en época moderna, es el soldado profesional que por dinero combate al servicio de un Estado extranjero, o de un grupo político o económico [22] .

En la actualidad no puede restringirse el actuar de los mercenarios a los escenarios de contiendas militares, ni tampoco que se considere mercenario solo a los soldados profesionales que se alquila por una paga [23] . Por esta razón una definición más general lo describe como aquella persona que, a cambio de una recompensa o beneficio, o la promesa de este, realiza una o varias acciones determinadas, que pueden entrañar violencia o generarse producto de estas acciones u otras acciones criminales.  Las Naciones Unidas se han preocupado por la situación del uso de mercenarios a nivel mundial, teniendo como resultado la existencia de la “Convención Internacional contra el Reclutamiento, la Utilización, la Financiación y el Entrenamiento de Mercenarios” [24] ,  que data del año 1989 elevando la categoría de este crimen al estatus de delito de derecho internacional, teniendo como antecedentes inmediatos el articulo 47 del Protocolo I de 1977 adicional a los Convenios de Ginebra de 12 de agosto de 1949 y la Convención de la Organización para la Unidad Africana para la eliminación del mercenarismo en África [25] de 3 de julio de 1977.

Cuando se habla de mercenario todos piensan en el soldado vestido de camuflaje y con fusil, curtido en los rigores de la guerra, que hace lo que el dinero le manda y es a el a quien único respeta y obedece. Pero si mercenario es toda persona que se hace pagar para realizar acciones que puedan generar violencia u otros actos delictivos, entonces un nacional que sea pagado por una potencia extranjera para que lleve a vías de hecho acciones tendentes a socavar la soberanía, la integridad, la paz y la independencia de su país, es también un mercenario de acuerdo con las definiciones anteriores. La idea de que los nacionales de un país atenten contra la soberanía de este no es asunto nuevo y la gran mayoría de las naciones del mundo regulan estas conductas delictivas, estableciendo protección a variados bienes jurídicos, diferentes calificaciones de las conductas y sanciones, lo que si es común es la idea de que estos hechos afectan la seguridad del Estado, sea cual sea. Pero cuando el nacional recibe dinero a cambio de realizar acciones contra la seguridad de la nación, y ese dinero proviene de otra,  entonces se agrava la conducta a partir de este nuevo elemento en los hechos que puede determinar la calificación de un nuevo crimen, es decir, que se le considere mercenario, y se le juzgue en consecuencia como tal. Esta apreciación acerca de que el nacional puede ser considerado mercenario cuando recibe dinero de una potencia extranjera para cometer hechos que lesionen la soberanía de su propio país, o hechos a favor de dicha potencia, ha sido manejada por el relator especial de las Naciones Unidas para la cuestión de los Mercenarios [26] , recomendando que se realicen estudios más profundos sobre esta situación. Es claro que por lo mismo,  estos hechos son motivo de preocupación para la comunidad internacional.

En el caso que nos ocupa respecto de estos sujetos que fueron enjuiciados con total apego a las leyes y al derecho,  fueron estas conductas justamente en las que incurrieron estos mal llamados bibliotecarios, al alquilarse al mejor postor, el gobierno norteamericano sin dudas ya,  para cometer acciones de desestabilización política, económica y social contra el pueblo en cuyo seno nacieron, con el objetivo fundamental de lograr un cambio permanente en la realidad política cubana que incluyera como primera opción al gobierno del Señor W. Bush en el llamado período de transición y siguientes. De ninguno de los enjuiciados se puede decir que actuó por móviles patrióticos, ni por el deseo de brindar más educación y acceso a la cultura a nuestro pueblo, que posee una de las más altas tasas de graduados universitarios de América Latina y el mundo, y que goza de un tremendo prestigio a nivel internacional en el campo de la cultura, como tampoco se puede decir que actuaron a favor de los intereses de la nación, cuando nada ha hecho más el gobierno revolucionario por salvaguardar los intereses de la nación que garantizarlos a través de la cultura sana y el deporte [27] . En cambio si puede decirse que han traicionado a su pueblo al venderse por un puñado de dólares y convertirse en fruta podrida en las manos del tío Sam.

De todos y cada uno de los enjuiciados si puede decirse que recibían una paga a cambio de que discrepar del gobierno cubano, se les pagaba para estar en desacuerdo con el sistema socialista cubano y realizar la labor de zapa que acabara con la Revolución en Cuba. Los cubanos conocemos bien las consecuencias que se han derivado del actuar de estos “disidentes” [28] , denunciando en todos los foros posibles, las engañosas imágenes que les quieren vender al mundo los que se dicen paladines de la libertad y se pelean entre si por las migajas enviadas desde Washington [29] .

Ellos están concientes, y me refiero tanto a los “disidentes” de aquí, a los de allá y al gobierno norteamericano, que la inmensa mayoría del pueblo cubano apoya y está dispuesto hasta morir por defender lo que hemos conquistado, y que ningún canto de sirena hará encallar nuestro Granma contra las rocas del odio y la venganza, no mientras existan cubanos dignos. Cuba ha sido víctima en incontables oportunidades de las acciones de mercenarios, reclutados y financiados por las organizaciones de extrema derecha del sur de la Florida con la total anuencia del gobierno de los Estados Unidos [30] , acciones en las que hemos sufrido cuantiosas pérdidas materiales y humanas, que jamás podrán ser justificadas por ninguno de los que hoy se dicen disidentes, porque nada vale más que la vida de una persona.

Por ello reafirmo: ni Bibliotecarios Independientes, ni Disidentes,

…¡Mercenarios!

* Licenciado en Derecho; Profesor Instructor de la Facultad de Derecho de la

Universidad de la Habana


[1] Bonifacio Byrne: Poeta y Patriota  cubano, ver más en: http://www.atenas.inf.cu/todo/Poesias/Poesias%20Byrne.htm

[2] General Norteamericano que alcanzó notoriedad por su crueldad con los indios, ver más en: http://www.editorialbitacora.com/armagedon/custer/custer.htm

[3] Patriota Norteamericano citado por Gerardo Hernández en su alegato de defensa, uno de los cinco héroes cubanos injustamente encarcelados en Estados Unidos por combatir contra el terrorismo, ver más en: http://www.cip.cu/webcip/eventos/serv_espec/
inocentes/documentos/alegatos/aleg_gerardo.html

[5] Demanda del pueblo de Cuba al gobierno de los Estados en: http://www.granma.cubaweb.cu/secciones/verdad/a018.htm

[8]   ver más al respecto en: http://www.bnjm.cu/librinsula

[9] Lamrani, Salim: “Cuba y el mito de las bibliotecas independientes” en :

http://www.bnjm.cu/librinsula/2004/junio/22/dossier/dossier44.htm

[10] Según el Gran Diccionario de la Lengua Española Larousse en su versión electrónica, Larousse editorial S.A., 1998.

[11] Lamrani, Salim: Ob. Cit. en página Web.

[12] Idem.

[14] Nota al pie No.7.

[15] Véase más en: Lamrani, Salim: Ob. Cit. en página Web.

[17] Estas mismas preguntas se las hace el mexicano Cuauhtémoc Amezcua Dromundo en:

http://www.nuevademocracia.org.mx/libros/cuba/ch_dh_08.html

[19] Nota al pie No. 16.

[20] Calvo Ospina, Fernando y Declercq, Katlijn: “¿Disidentes o Mercenarios?”, Editora Abril, La Habana, 2000, Pág. 198.

También en: http://www.bnjm.cu/librinsula/librosdigitales/

[21] El Canciller Felipe Pérez demostró la participación del Jefe de la Sección de intereses James Cason en la fundación de la rama juvenil del Partido Liberal Cubano, actitud violatoria de toda norma internacional y diplomática, ver en nota al pie 19.

[26] Informe sobre la cuestión de la utilización de mercenarios como medio de violar los derechos
humanos yobstaculizar el ejercicio del derecho de lospueblos a la libre determinación, presentado por el
Relator Especial de la Comisión de Derechos Humanos ante la Asamblea General de las Naciones Unidas en su 58 período de sesiones el 2 de julio de 2003, punto 54 del informe:    http://www.unhchr.ch/Huridocda/Huridoca.nsf/TestFrame/
bb8a705a44deb19ac1256d90003daed4?Opendocument

[27] Ejemplo reciente es la III olimpiada del deporte cubano concluida hace apenas unas semanas.

[29] Ver declaraciones hechas por Néstor Baguer citadas por el canciller Felipe Pérez Roque en: http://www.cuba.cu/gobierno/minrex/roque.htm


UN JUICIO SUMARIO, JUSTO Y DEBIDO: Primera Parte
Por Carlos Alberto Mejías Rodríguez
Doctor en Ciencias Jurídicas
Profesor Auxiliar de la Facultad de Derecho de la
Universidad de la Habana.

La obstinada campaña que por más de cuarenta y cinco años se ha tratado de tejer contra los enemigos de la Revolución Cubana, se ha extendido y dirigido a todos los segmentos de la vida política económica y social donde el pueblo cubano obtiene innumerables éxitos, pero especial empeño también lo han hecho – sin lograrlo – en la esfera legislativa y judicial; y no precisamente se cuestionan y atacan porque desconozcan nuestras leyes y procesos judiciales, sino porque cada respuesta de nuestros órganos de justicia, llevan el sello de representar los históricos y dignos intereses de la nación.

Lo más significativo del debate en el terreno jurídico, está relacionado con el descrédito y la mentira que mueve a los promotores e instigadores de panfletos y resoluciones contra Cuba. Ese es ahora el caso de la resolución contra Cuba en el marco de la Asamblea General de la Federación Internacional de Asociaciones e Instituciones Bibliotecarias (IFLA) que tendrá como sede la ciudad de Seúl del 20 al 24 de Agosto próximo.

En uno de los “Considerándos” de la patrañera resolución contra Cuba se expresa que: en el 2003 el gobierno cubano intensificó una campaña de represión dirigida contra los ciudadanos cubanos que abrieron una red de bibliotecas no censuradas, diseñadas para desafiar el control gubernamental de información, resultando en un día de juicios en el cual se sentenciaron a un número de bibliotecarios a 20 años de prisión o más…”

Se le ha llamado campaña de represión, al procesamiento penal, seguido contra los infractores, que con total irrespeto y desobediencia a la ley quebrantaron las normativas referidas a la protección, independencia y soberanía del país; personas convertidas por obra y gracia de la Oficina de Intereses de los Estados Unidos en la Habana, en mercenarios al servicio de una potencia extranjera.

No hay delito sin pena, como no habrá pena sin previo juicio y sin pruebas que lo sustenten. A estas máximas constitucionales del Derecho se le suma la libre valoración de las pruebas por el tribunal para determinar la responsabilidad penal, por lo que bien pudiéramos preguntarnos: ¿Acaso se han obviado por los que se cuestionan el proceso penal seguido en el 2003 contra un número de mercenarios, las pruebas legales presentadas contra estas personas?

Existen dos vías para verificar el contenido de las pruebas que conformaron los hechos ilícitos cometidos por este grupo de personas al servicio de nuestros enemigos: las vistas del juicio oral y público celebradas en dos instancias judiciales y las sentencias dictadas en ambas instancias contra los infractores.

De los juicios hemos decidido comentar en esta primera parte del artículo.

Estas personas fueron sometidas a un juicio sumario, justo y debido, con las garantías constitucionales y procesales que correspondían y bajo el cumplimiento riguroso de los principios universales del derecho como el de oralidad, contradicción, derecho a la defensa y presunción de inocencia, entre otros.

La decisión del Presidente del Tribunal Supremo Popular de someter estos procesos penales al carácter de sumario está amparada en los artículos 479 y 480 de la Ley No 5 de 1977, Ley de Procedimiento Penal, institución jurídica que acorta los términos para la tramitación de las diligencias previas, el juicio oral y el recurso que se establezca, pero que en modo alguno impide o le resta garantías en cualquiera de las instancias y trámites en que se desarrolle el procedimiento sumarísimo, cuya génesis data de la Ley de Enjuiciamiento Criminal de 1888 y aparece en legislaciones procedimentales de más de cien países.

De esta forma y cumpliendo con los principios universales del debido proceso, todos los acusados conocieron las imputaciones y tuvieron la oportunidad de alegar sobre las pruebas presentadas antes de la celebración del juicio: En el proceso de instrucción e investigación fueron ocupados manuscritos y fotografías que reflejaban las actividades desestabilizadoras y de apoyo a la Ley Helms Burton, pruebas documentales que junto a las testificales fueron apreciadas por los tribunales de justicia.

Bastaría quizás mostrar el manuscrito fechado el primero de Agosto del 2002 con el logotipo impreso de Bibliotecas Independientes de Cuba dirigido a un ciudadano en el exterior por uno de los implicados, dándole a conocer las cifras gastadas y los fondos que quedaban en Cuba; o las fotos donde aparecen el Sr Cason (representante de la Oficina de Intereses de los Estados Unidos en la Habana) con un grupo de opositores, reunidos todos para recibir indicaciones de cómo desafiar y obstaculizar el proyecto que ha escogido el pueblo cubano; o los testimonios de los testigos, explicando las sumas de dinero en dólares recibidas para la subversión interna y que le eran entregadas por diferentes vías a los llamados “bibliotecarios independientes”; o los Pases Abiertos de la Oficina de Intereses que permitían a los acusados el ingreso libre y sin restricciones a ese recinto, cosa que no ocurre ni siquiera para los diplomáticos cubanos en el exterior; o las propias declaraciones de los acusados, que en su derecho de decir lo que estimasen pertinente, dieron detalles de las actividades ejecutadas luego de recibir orientaciones del Gobierno de los Estados Unidos y las ganancias que recibían por dedicarse a tales menesteres ilícitos; o los documentos difundidos en los que se manifiesta que el programa de la Agencia norteamericana para la Ayuda Exterior (USAID) solamente en el año 2002 había destinado para mantener la oposición en Cuba 8 millones 99 mil 181 dólares, para crear “organizaciones independientes” en Cuba 1.602.000 dólares, para los “periodistas independientes” 2 millones 132 mil dólares, y así pública, expresa e insolentemente se jactaron de crear y financiar grupos opositores.

De estas y otras muchas pruebas se defendieron los acusados, a las que pudieron acceder y examinar antes del juicio, contando todos con abogados defensores designados por ellos o sus familiares, quienes hicieron sus alegaciones y presentaron pruebas a favor de sus defendidos, todo ello con un carácter público, sobre todo con la asistencia de sus familiares más allegados.
Ninguno fue vejado, ni fue afectada su integridad corporal, ni síquica, ni moral y con el inviolable derecho a recurrir los fallos dictados ante un tribunal superior al que los juzgó.

Por ello hay que responder decididamente a las falacias y desidias que aparecen en el cuerpo de la resolución contra Cuba presentadas para la Asamblea de IFLA – 2006, cuando expresa que: “ los documentos de la corte cubana, sacados de la isla y publicados en Internet, demuestran que los bibliotecarios independientes fueron arrestados por el crimen alegado de la apertura de bibliotecas…” , cuando justamente lo que demuestran las sentencias es lo investigado, verificado, cotejado, contrastado y probado en las vistas del juicio oral y público.

(Continuará)
*Carlos Alberto Mejías Rodríguez
Doctor en Ciencias Jurídicas, Profesor Auxiliar de la Facultad de Derecho de la
Universidad de la Habana.




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