..."Lo que os puedo dar os doy, que es una ínsula hecha y derecha, redonda y bien proporcionada..."
"Don Quijote de la Mancha". Capítulo XLII: " De los consejos que dió Don
Quijote a Sancho Panza antes que fuese a gobernar la ínsula..."

ISSN: 1810-4479
Publicación Semanal. Año 3, Nro.128, Viernes, 16 de junio del 2006

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El Antonio Maceo que conoció Martí
Por Mercedes Santos Moray

El seis de octubre de 1893, y en las páginas de Patria, José Martí reflejó su visita a Costa Rica y, además, alabó la obra que los cubanos emigrados, encabezados por Antonio Maceo, habían hecho en la colonia de Nicoya.

Muchas veces se vieron el poeta que luego sería el Delegado y el soldado mambí, quien sería el Lugarteniente General del Ejército Libertador, desde 1884, cuando el llamado plan Gómez-Maceo y el desafortunado diálogo que se produjo entre ambos, mientras el Generalísimo se aseaba, en el Hotel de Madame Griffou, en Nueva York.

Entonces se produjo la ruptura del joven Martí con el proyecto insurreccional de los heroicos generales. Vino el silencio hasta que se volvieron a encontrar, al clamor de la patria, y unificaron sus voluntades y, sobre todo, supieron vencer sus propias pasiones de hombres.

Porque Martí y Maceo tuvieron divergencias de criterios sobre los métodos del combate y sobre la política en la conducción del proyecto insurgente; pero entre ellos primó el amor a Cuba y eso los enaltece, como la vida que entregaron en los campos de batalla por la independencia.

De la pluma martiana, en 1893, surgió una etopeya, el perfil del hombre que protestó en Baraguá y que captó la prosa del Maestro: "En Nicoya vive ahora, sitio real antes de que la conquista helase la vida ingenua de América, el cubano que no tuvo rival en defender, con el brazo y el respeto, la ley de su república."

Desde su sensibilidad humana y también por su capacidad lírica, Martí captaría la esencia del héroe: "porque Maceo tiene en la mente tanta fuerza como en el brazo."

Y aquel hijo "de león y de leona" apareció en el retrato con la bravura y la emoción, de los campos de Cuba libre: "De vez en cuando sonríe, y es que ve venir la guerra."

Bien supo el Apóstol de la hombradía de Maceo, y aquilató sus virtudes en la obra de construir la patria libre: "Con el pensamiento la servirá, más aún que con el valor".

Si alguna lección nos dieron José Martí y Antonio Maceo fue la entrega de sus vidas a una causa que, a muchos, parecía una utopía. La intransigencia de principios, el valor y la ética que alimentaron sus voluntades. De los dos sólo podemos hablar con gratitud, admirados por la luz del sol, no por las manchas.

http://www.ain.cu/marti/palabra/xxxixantonio.htm


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