..."Lo que os puedo dar os doy, que es una ínsula hecha y derecha, redonda y bien proporcionada..."
"Don Quijote de la Mancha". Capítulo XLII: " De los consejos que dió Don
Quijote a Sancho Panza antes que fuese a gobernar la ínsula..."

ISSN: 1810-4479
Publicación Semanal. Año 3, Nro.129, Viernes, 23 de junio del 2006

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Acto cínico del Departamento de Estado
Por Ángel Rodríguez Álvarez

Servicio Especial de la AIN

En una de las tantas listas negras que el Departamento de Estado norteamericano, cual Juez Supremo, confecciona periódicamente sobre los más diversos temas de este mundo, ha vuelto a incluir a Cuba como uno de los países que no contribuyen a la lucha contra el tráfico ilegal de personas.

Cinismo extremo puede ser, entre otros, el adjetivo más aproximado para calificar justamente esta conducta de Washington, con la cual rememora el viejo ardid del ladrón que, pillado in fraganti, escapa veloz mientras vocifera: ¡Ataja!

Demostrarlo no resulta nada difícil, pues los elementos están a la vista y muestran quién es realmente el promotor y único responsable del tráfico de personas existente durante más de cuatro décadas en el Estrecho de la Florida, periodo en el cual han perdido la vida cientos de seres humanos.

Vale recordar los antecedentes. Con el fin de alimentar su campaña de descrédito contra Cuba, la Casa Blanca promulgó en 1966 la Ley de Ajuste Cubano, en virtud de la cual todo cubano que arribe ilegalmente a territorio norteamericano recibe de inmediato y automáticamente asilo y derecho de residencia con todos los privilegios de esta condición.

Se trata del caso exclusivo de una disposición jurídica promulgada para ser aplicada a ciudadanos provenientes de un único país.

De este modo estimulan la emigración ilegal. La tolerancia para los viajeros clandestinos llega al punto de que las últimas disposiciones establecen que un cubano puede ser admitido aun y cuando provenga de un tercer país y arribe a Estados Unidos con documentación falsa.

Prueba de la criminalidad de esta política lo constituye la reinterpretación unilateral asumida por el gobierno de Estados Unidos con la filosofía de "pies secos y pies mojados", a los acuerdos migratorios firmados en septiembre de 1994 y mayo de 1995, para complacer a la mafia de Miami ante sus presiones electorales.

Esta prueba de fariseísmo ha dado lugar a numerosas reincidencias. Cuando se suponía que con los acuerdos habría una contención al desorden migratorio originado hasta ese momento por los propios gobernantes norteamericanos, la falacia e hipocresía de "pies secos y pies mojados" estimuló grandemente el negocio del contrabando de personas desde embarcaciones procedentes de Estados Unidos.

Una gran parte de quienes deciden cruzar las 90 millas entre ambas costas, pagando altas sumas para ser recogidos por lanchas rápidas, casi siempre sobrecargadas, fueron rechazados antes por la Oficina de Intereses de Washington en La Habana, cuando solicitaron visa para emigrar ordenadamente.

Esas embarcaciones salen a recoger su carga humana desde diferentes puntos del sur de la Florida, son contratadas por residentes allá y pertenecen a redes clandestinas cuyas sedes radican igualmente allí y en México.

Recientemente el Gobierno cubano denunció públicamente y ofreció detalles sobre estas redes con ramificaciones en México en complicidad con algunas autoridades de ese país, sin que hasta la fecha, ni las autoridades norteñas ni las aztecas se hayan pronunciado.

A pesar de todo lo anterior, las noticias de arrestos de traficantes por parte de las autoridades estadounidenses son muy contadas, mientras La Habana puede ofrecer testimonios de las muy severas sanciones contempladas en su Código Penal para este tipo de delito, que ya cumplen numerosos traficantes detenidos.

La intencionalidad política de estas "certificaciones" ha sido ahora puesta en evidencia al verse obligados a sacar a Venezuela de la relación, pues según Sean McCormak, vocero del Departamento de Estado, "quienes la incluyeron no contaron con toda la información necesaria".

A juzgar por esta insólita explicación así de simple son las cosas allí y con un sencillo "I am sorry" pretenden resolver tamaña irresponsabilidad. Por supuesto que al atildado portavoz le faltó explicar quién les ha otorgado el derecho a "certificar y descertificar" conductas ajenas.

Esta es la verdad y si en el Departamento de Estado tuvieran un mínimo de sensatez, dejarían de hacer tales listas o las rectificarían, colocándose donde les corresponde: en el número uno.

http://www.granma.cubaweb.cu/2006/06/09/interna/artic01.html




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