..."Lo que os puedo dar os doy, que es una ínsula hecha y derecha, redonda y bien proporcionada..."
"Don Quijote de la Mancha". Capítulo XLII: " De los consejos que dió Don
Quijote a Sancho Panza antes que fuese a gobernar la ínsula..."

ISSN: 1810-4479
Publicación Semanal. Año 3, Nro.129, Viernes, 23 de junio del 2006

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El "boom" de los abuelos
Por Viñas Alfonso

Hay en el mundo llamado desarrollado un auge en la población de personas mayores de 60 años, donde Cuba se incluye por las características de su sociedad... pero aquí las cosas son -a la vez- diferentes

Llegar a viejo –y sobre todo sin los achaques y limitaciones que conllevan los años– puede ser la meta para millones en el mundo. Por muy diversas razones (genéticas, estilo de vida, condiciones higiénico-sanitarias en las que se ha vivido) no todos llegamos a viejos en idénticas condiciones.

Hoy el envejecimiento del mundo, fundamentalmente el llamado desarrollado, es una realidad tangible, concreta, donde se incluye la isla grande del Caribe, dadas sus características económico-sociales. Allá por el año 1950 en Cuba el número de personas con más de 60 años rondaba una cifra ascendente a 304 mil personas. Ya en 1994 ese número se había cuadruplicado y sumaba un millón 200 mil personas.

Todas las proyecciones indican que este "boom" continuará de modo indetenible y para el 2025 nos encontraremos ante el hecho de que Cuba podría estar dentro de los países más envejecidos del planeta.

La cuestión del envejecimiento poblacional es un fenómeno con muchas aristas, pues tiene implicaciones económicas, sociales, asistenciales y de otra índole, como lo pueden ser, por ejemplo, las relaciones familiares.

En los hogares cubanos es muy frecuente observar la convivencia -en ocasiones tensa y a veces hasta agónica- de tres o cuatro generaciones con intereses muy disímiles y con concepciones de la vida que pueden llegar a ser diametralmente opuestas.

Dadas las condiciones de déficit habitacional, resulta imposible por ahora evitar las familias numerosas con los omnipresentes conflictos generacionales.

La raíz de este comportamiento en Cuba, de incremento de la existencia de adultos mayores, se explica en que durante años se han ofrecido y se siguen ofreciendo servicios médicos universales y gratuitos, así como niveles adecuados de alimentación por medio de una canasta básica subvencionada por el Estado, que han permitido notables indicadores de salud y una expectativa de vida de hasta 76 años, comparable a la de países desarrollados. Si a este hecho agregamos que las jubilaciones se autorizan para las mujeres a los 55 años y a los 60 para los hombres nos encontraremos con un fenómeno que comienza a ser de consideración.

Joven ha de ser

Un programa de la televisión cubana se dedicó durante algún tiempo a entrevistar a adultos mayores, aún con notable desempeño profesional a pesar de que algunas rondaban la octava o novena década de sus vidas.

La propuesta del espacio televisivo -que llegó por cierto a tener una gran teleaudiencia- era más o menos hacer conciencia de que la juventud era más un estado mental que biológico y que "joven ha de ser, quien lo quiera ser, por su propia voluntad" como rezaba la canción tema del espacio.

En buena medida este presupuesto tiene una buena cuota de verdad. Las personas que se mantienen siempre activas, siempre ocupadas, y con muchos intereses logran darle más duración útil a sus años de existencia.

Aquellos que logran mantener viva la llama del interés, de los proyectos, de la comunicación con sus semejantes, seguramente podrán enfrentar de un modo más pleno esa etapa biológica que espera a todos aquellos a los que la naturaleza los dota con una vida prolongada.

Aún conociendo que las soluciones a todos los problemas de la vejez no serán fáciles, que se necesitarán muchos recursos todavía no disponibles el gobierno cubano apostó por desarrollar programas multidisciplinarios relacionados con la gerontología y la geriatría.

Esto incluyó la preparación de especialistas cuya responsabilidad consistiría en supervisar tanto el estado de salud como el bienestar de las personas incluidas dentro de la llamada "tercera edad".

En el año 1994 el doctor Osvaldo Prieto Ramírez y sus colaboradores editaron un breve libro titulado Envejecer en Cuba en el cual se publicaron entrevistas realizadas a un numeroso grupo de ancianos y ancianas cubanas. Este texto resulta de mucho interés para conocer la sicología del anciano, sus motivaciones e intereses.

En un momento de su libro, Prieto Ramos expone lo siguiente: "En la actualidad los objetivos del programa gerontológico y geriátrico nacional exigen un aumento en el número de los sistemas de apoyo, así como una mayor eficiencia y esmero. Se estimula a los ancianos para que continúen formando parte de la fuerza laboral el mayor tiempo posible, mediante beneficios que se otorgan a las jubilaciones retardadas.

"Para aquellos que ya se han jubilado se dispone y organiza su tiempo libre, para que sean más productivos cultural, social y físicamente. Un elemento importante del programa es la campaña para inspirar respeto y consideración por los ancianos en el seno de la sociedad, así como el desarrollo de servicios educacionales para ayudar a la familia a ocuparse mejor de ellos dentro del seno de la familia."

Programas en acción

En una entrevista concedida al periódico Trabajadores, órgano de la central sindical cubana, el doctor Roberto Diéguez Docal, especialista principal de geriatría y gerontología de la Dirección Nacional del Adulto Mayor del Ministerio de Salud Pública reveló que "hoy funcionan 432 equipos multidisciplinarios de atención gerontológica, uno en cada policlínico del país con la misión de velar, fundamentalmente por los ancianos que tienen una salud frágil u otros que por factores biomédicos, sicológicos, sociales, económicos o de abandono familiar necesitan cuidados a largo plazo.

"(...) El programa comunitario incluye también los círculos de abuelos, las casas de abuelos (donde asisten aquellos que no son capaces de bañarse, salir, hablar por teléfono) y una asistencia domiciliaria, la cual reciben 59 mil ancianos que viven solos (de los 90 mil que hay) pues no todos los que tienen esta situación la solicitan o desean."

Otros datos publicados en Trabajadores revelan que los 127 hogares de ancianos, que existen a escala nacional, atienden a cerca de nueve mil abuelos y abuelas. En estos lugares se pagan precios muy módicos (nunca rebasan los 60 pesos) y la atención les brinda desayuno, almuerzo, comida, ropa y cigarrillos, si fuman.

Una situación diferente

Hay un hecho muy evidente: en nuestro país existe una muy bien definida voluntad política con respecto al adulto mayor, o a las llamadas personas "de la tercera edad": el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social mantiene una atención de primer orden a su denominado Programa del Adulto Mayor.

Además de la atención médica gratuita que reciben de manos de especialistas, la asistencia social en la Isla Grande del Caribe abarca tres aspectos:

-Protección económica. Este indicador puede ser permanente o de modo eventual, según el caso.

-Protección en especie. Otra variante: por medio de esta se facilita calzado, ropa y hasta equipos electrodomésticos.

-Protección en servicios. Se les garantiza la alimentación, lavado de ropa, etc.

Otras vertientes del trabajo con el adulto mayor en Cuba se vinculan con iniciativas de la Central de Trabajadores de Cuba. Existe en la Isla un denominado Movimiento de Jubilados que agrupa a más 190 mil afiliados en cerca de cinco mil secciones sindicales.

En este Movimiento pueden contarse por miles los retirados todavía lúcidos, con gran experiencia técnica y laboral, capaces de transmitir valiosos conocimientos y asesoría a los jóvenes trabajadores.

Los adultos mayores en Cuba disponen de otras estructuras que les permiten desarrollar actividades de diversa índole para emplear su tiempo libre. Es frecuente verlos, digamos, en los parques de cualquier ciudad haciendo ejercicios o participando en reuniones comunales, así como participando en algunas tareas adecuadas a su edad.

En la misma medida en que comiencen a egresar por miles los trabajadores sociales que hoy se forman en escuelas especialmente concebidas para esta tarea estamos seguros de que el trabajo con las personas de la tercera edad y la atención que se les podrá brindar ganará mucho en calidad.

Para una fecha no muy lejana el tratamiento directo y diferenciado, cara a cara –que ya ha comenzado- comenzará a rendir resultados de mayor cuantía.

El problema universal de la vejez podría encontrar en Cuba soluciones diferentes. Nuestra sociedad parte del presupuesto de que ningún ciudadano puede quedar abandonado a su suerte. Y los adultos mayores, por supuesto, no son una excepción.

Tercera edad

Las cifras preliminares de la proyección de la población cubana para el período 2000-2030 confirman el proceso de envejecimiento que se ha venido observando desde hace varios años. Según esa proyección, las personas mayores de 60 años de edad pasarán de 1 256 000 en 1990 a 1 945 000 en el 2010, aumentando la proporción del 11,8 por ciento al 16,9 por ciento de la población, mientras que las personas comprendidas entre 0 y 14 años de edad, que en 1995 ascendían al 22,2 por ciento, descenderán al 17,7 por ciento en el 2010.

El proceso de envejecimiento de la población influye necesariamente en la relación de dependencia. Es decir, el número de ancianos por cada 100 personas en edad de trabajar. Según las proyecciones demográficas, el número de ancianos –o sea, personas de 60 años de edad o más– en 1995 ascendía a 1 384 000, equivalente a 19 por cada 100 personas en edad laboral; en el año 2020 se estima que habrá 2 466 000 ancianos, aumentando la proporción a 33 por cada 100 personas en edad de trabajar, lo que representa un incremento de más del 73 por ciento en la relación de dependencia.

http://www.bohemia.cubaweb.cu/2002/may/03semana/sumarios/sociedad/
articulo3.html




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