..."Lo que os puedo dar os doy, que es una ínsula hecha y derecha, redonda y bien proporcionada..."
"Don Quijote de la Mancha". Capítulo XLII: " De los consejos que dió Don
Quijote a Sancho Panza antes que fuese a gobernar la ínsula..."

ISSN: 1810-4479
Publicación Semanal. Año 3, Nro.129, Viernes, 23 de junio del 2006

 

El escandaloso silencio de la prensa norteamericana
Por Maury Guerrero

El abogado Eduardo Soto, representante legal del terrorista Luis Posada Carriles, preso en una cárcel de El Paso, Texas, acaba de acusar al gobierno de George W. Bush de doble rasero con respecto al terrorismo.

La declaración -insólita en boca de este leguleyo - incluye el reconocimiento de que su defendido tuvo efectivamente participación en actividades francamente terroristas pero siempre actuó bajo el amparo de la Casa Blanca.

"Estamos tratando de establecer que Luis Posada Carriles siempre fue un instrumento empleado y pagado por el gobierno de este país, que ahora, por conveniencias políticas, pretende calificar de terroristas a las mismas actividades que antes promovió", ha dicho el letrado según El Nuevo Herald en reciente edición de junio.

No es de extrañar que el abogado, en afanosa búsqueda de cuanto resquicio sea posible para beneficiar a su defendido, haya echado garra a este argumento nada halagüeño para la Casa Blanca.

Ahora, cuando el septuagenario asesino espera la sesión del juicio fijada para el seis de julio próximo, bajo inocuos cargos de "entrada ilegal a Estados Unidos", Washington y la prensa estadounidense siguen evitando cualquier referencia al inmoral y evidente doble rasero de la política norteamericana respecto al terrorismo.

Un ejemplo se produjo en días pasados, durante breve comparecencia ante la prensa desde los jardines de la Casa Blanca, con motivo de la visita a Washington del Primer Ministro de Dinamarca. Bush dedicó cinco minutos de su alocución a condenar el terrorismo, sin que ninguno de los gigantes informativos norteños se haya referido al hecho de que W. denota contra el flagelo mientras ampara al connotado Posada y mantiene encarcelados a Cinco cubanos por luchar contra el terrorismo.

"Tenemos que ser responsables y el mundo entero tiene que estar pendiente sobre todo lo que atente contra la humanidad. El mundo entero se tiene que unir para condenar las actividades terroristas", dijo Bush en esta ocasión.

La podredumbre interior de un gobierno -y la doble moral es uno de sus indicadores- puede permanecer más o menos oculta hasta que no ocurran hechos que la resalten, como es el referido a este criminal.

Son varias las instancias federales norteamericanas que callan, omiten o tergiversan en el caso del cubanoamericano y nacionalizado venezolano, reclamado por la justicia de Venezuela por la voladura de un avión cubano de pasajeros en pleno vuelo, en 1976, con 73 personas a bordo.

Hay una falla esencial del sistema judicial de Norteamérica cuando pretende juzgar a este sujeto sólo bajo cargos de violación de leyes migratorias y omite los de terrorismo, más comprometedores, pues tras ellos se encuentra la mano de la Agencia Central de Inteligencia, la cual en el pasado preparó al reo para el crimen.

Asimismo ocurre con el Departamento de Estado, que persiste en desconocer los reiterados y bien avalados pedidos de extradición del gobierno de Caracas.

La desaparición de Posada de la escena pública tras el indulto que le proporcionara la ex presidenta panameña Mireya Moscoso, el 26 de agosto de 2004, le añadieron a esta historia tintes de novela policíaca.

De momento, el asunto sólo sirvió para hacer más molesta a la Casa Blanca su tácita decisión de amparar en su territorio al ex agente de la CIA, ex asesor de órganos represivos en Centroamérica, torturador de revolucionarios y desde siempre terrorista.

Analizado el caso bajo estrictos criterios periodísticos, se destaca el silencio casi total de los medios impresos y televisoras de esa nación sobre ese doble rasero de la Casa Blanca.

En fechas recientes, cuando el gobernante estadounidense ha concurrido ante los periodistas nacionales y extranjeros con el tema del terrorismo en mano, no ha existido un solo reportero que realice alguna pregunta sobre el caso Posada Carriles y las aristas que lo hacen particularmente espinoso para la Oficina Oval.

Todo pese a que su presencia en el país ha sido ampliamente reportada desde el 17 de mayo de 2005, cuando fuera detenido en Miami bajo los conocidos y simplistas cargos de violación fronteriza.

En todas las ocasiones, las referencias al notorio asesino han sido aislados y siempre subrayando los pálidos cargos que se le imputan.

Por ahora, nada hace presuponer que en el futuro, haya cambios en el tendencioso tratamiento noticioso del caso.

(Agencia Cubana de Noticias)
(Foto Rudy Gutierrez/El Paso Times)

http://www.tiempo21.islagrande.cu/El_mundo/junio06/escandalo_prensa_
norteamericana.htm




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