..."Lo que os puedo dar os doy, que es una ínsula hecha y derecha, redonda y bien proporcionada..."
"Don Quijote de la Mancha". Capítulo XLII: " De los consejos que dió Don
Quijote a Sancho Panza antes que fuese a gobernar la ínsula..."

ISSN: 1810-4479
Publicación Semanal. Año 3, Nro.130, Viernes, 30 de junio del 2006

Libro de visitas


Dossier_Y ahora para ustedes un capítulo más de su novela ¡¡¡Quemen ese librooo!!

Con aires de culebrón, o mala novela “jabonera”, siguen en Miami intentando tapar el sol con un dedo, mientras la verdad se abre paso: Hasta ahora, la libertad de expresión va “anotando gol”:

Intolerancia en el poder y el poder de la intolerancia
Por Max J. Castro

La buena noticia es que los cubano-americanos han obtenido una asombrosa cantidad de poder político e influencia en los niveles nacional, estatal y local en poco más de una generación. Este es un logro tan impresionante como cualquier otro en la larga historia de la inmigración hacia este país.

La mala noticia es la manera en que los políticos cubano-americanos en los tres niveles han utilizado ese poder. Es irónico que un grupo que se considera el abanderado de la libertad y la democracia para su patria de origen elija líderes cuyas acciones consistentemente limitan la libertad y violan la democracia en su patria adoptiva. Sin embargo, la historia reciente demuestra que es así.

A nivel federal, los miembros cubano-americanos del Congreso han promovido durante años una política norteamericana hacia Cuba tan punitiva como los tiempos han permitido. Se aprestaron a aprovechar las crisis en las relaciones EE.UU.-Cuba, como la ola de balseros en 1994 y el derribo del avión de “Hermanos al Rescate” en 1996, a fin de que el Congreso y el ejecutivo endurecieran la política norteamericana.

A fines de la década de 1990 y principios de la del 2000, los vientos políticos en Washington estaban muy a favor de desmantelar elementos significativos del embargo, especialmente los componentes de viajes y de comercio. Durante este período, los miembros cubano-americanos del Congreso jugaron principalmente a la defensiva. Trabajando estrechamente con el liderazgo republicano, lograron torpedear legislaciones que hubieran eliminado las prohibiciones de viajar –incluso después de que tales legislaciones habían sido aprobadas en ambas cámaras.

La campaña de reelección de George W. Bush en 2004 dio a los extremistas cubano-americanos una oportunidad de pasar a la ofensiva y hacer exigencias a la administración. Ellos consideraron que habían elegido a Bush en el 2000 y que no habían recibido mucho a cambio. Ahora querían acciones más duras contra Cuba. Bush respondió con nuevas restricciones draconianas a los viajes educacionales y familiares a la isla. Las víctimas principales fueron los cubanos en Estados Unidos y sus familiares en la isla.

Entre los que hicieron las demandas a Bush durante la campaña estaban los miembros cubano-americanos de la Legislatura de la Florida. Aunque los estados no hacen la política exterior, ese principio nunca fue obstáculo para el Representante estatal David Rivera. Esta primavera el republicano cubano-americano finalmente tuvo éxito en insertarse en la política exterior cuando logró que la legislatura aprobara una ley del estado que hará muy difícil o imposible para los investigadores en el sistema universitario de la Florida el viajar a Cuba o a otros estados en la lista de países que el Departamento de Estado asegura que promueven el terrorismo. La acción estaba destinada especialmente a obstaculizar los viajes académicos a Cuba.

Rivera tiene una larga historia de acoso y búsqueda de castigo para los que viajan a Cuba por la razón que sea. La Unión Norteamericana de Libertades Civiles va a presentar una demanda judicial para que la nueva ley sea derogada.

Finalmente, a principios de este mes la junta de la Escuelas Públicas de Miami-Dade aprobó por 6 votos contra 3 eliminar el libro Vamos a Cuba de sus bibliotecas. Los extremistas condenan el libro porque presenta la vida en Cuba de manera excesivamente positiva; ellos comenzaron una campaña para eliminar el libro. A pesar del hecho de que un comité nombrado por el Superintendente de las Escuelas Públicas del condado Miami-Dade, Rudy Crew, votó 15 a 1 a favor de mantener el libro, la junta anuló la decisión con el voto unánime de sus cinco miembros cubano-americanos. El único rayo de esperanza en este cuadro deprimente fue que el único estudiante que es miembro sin voto de la junta educacional, un cubano-americano, recomendó que se mantuviera el libro.

Estas acciones de políticos cubano-americanos en los tres niveles de gobierno demuestran justamente cuán omnipresente y profunda es la influencia de los extremistas cubano-americanos y hasta dónde ha penetrado las instituciones norteamericanas la ideología dura del exilio, desde el más poderoso hasta el más provinciano. También demuestra de qué forma el odio por Fidel Castro y su gobierno continúa eliminando toda otra consideración, incluyendo los principios básicos de libertad, democracia y sentido común.

¿Cómo pueden los cubano-americanos que aseguran que están a favor de la libertad tratar de usar el asombroso poder del gobierno federal para evitar que sus compatriotas, incluidos los cubano-americanos, decidan libremente por sí mismos si quieren viajar a Cuba o boicotear los viajes a la isla? Los extremistas cubano-americanos puede que hayan cumplido con sus principios al abstenerse de la coerción y luchar contra los viajes a Cuba usando los influyentes medios del exilio, sus significativos recursos monetarios y el poder de la persuasión. Pero cuando sus argumentos cayeron en oídos sordos debido al llamado más fuerte de la familia y la nación, decidieron que tenían que salirse con la suya a cualquier precio y apelaron al pesado garrote del gobierno norteamericano para que se cumplieran sus deseos a expensas de la libertad y sobre los hombros de sus compatriotas cubanos.

Ahora los funcionarios estatales y locales han comenzado a emular las insensatas prioridades de los legisladores federales. Prohibir el viaje por razones investigativas y eliminar un libro de las escuelas de Miami-Dade no promoverá la libertad y la democracia en Cuba; sin embargo, estas medidas reducirán la libertad y la democracia en Estados Unidos. Ponen en duda –una vez más– la autenticidad de la reivindicación cubano-americana de representar una alternativa democrática para Cuba. Y la dependencia del poder punitivo del gobierno norteamericano para poner en práctica políticas gastadas que transgreden sus propios supuestos principios demuestra una falta de consistencia y una imaginación política empobrecida.

Los lideres cubano-americanos, especialmente de la derecha, a menudo se quejan amargamente del tratamiento que la comunidad recibe en los medios y la imagen de cubano-americanos en Estados Unidos y el resto del mundo. Pero clamar en contra de los compatriotas o de los pueblos de todo el planeta no logrará nada mientras el poder cubano-americano se use para prohibir libros, impedir los viajes libres y castigar a todo un pueblo –los cubanos a ambos lados del mar– a fin de saldar una cuenta política.

http://www.progresosemanal.com/index.php?progreso=Max_Castro&otherweek=
1151038800


ACLU Presenta una demanda contra la junta escolar de las escuelas públicas del condado de Miami-Dade sobre censura de libros

MIAMI -- La Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU por sus siglas en inglés) de la Florida, presentó una demanda contra la junta escolar de las escuelas públicas del condado de Miami-Dade. La demanda cuestiona la junta por remover y prohibir una serie de libros de las bibliotecas escolares, incluyendo el libro "Vamos a Cuba" que recientemente ha sido el centro de controversia.

"La decisión por la junta escolar a desafiar la ley de los Estados Unidos que prohíbe la censura además de la recomendación del superintendente y los dos comités de mantener el libro en las bibliotecas, es una cachetada en la cara de la tradición de libertad de expresión en los Estados Unidos," dijo Brandon Hensler, Director de Comunicaciones de la ACLU of Florida. "Lo que es más alarmante todavía es que quitaron toda la serie de libros sin revisarlos, por la queja de un padre. Es la responsabilidad del sistema educativo de proveer una diversidad de libros e información; y la responsabilidad de los maestros y los padres de poner esa información en contexto para que nuestros niños aprendan toda la verdad de cualquiera situación."

El libro en cuestión, Vamos a Cuba, es parte de una serie de libros escolares que incluye titulares sobre Puerto Rico, Australia, Francia, Grecia y otros países. El último juicio importante acerca de censura de libros en escuelas públicas fue en 1982 en Nueva York, Borrad of Education v. Pico. La ACLU también fue encargada de ese pleito, que por lo tanto no ha sido desafiado y que ha prevenido censura de libros por escuelas públicas. La ACLU está hecha con confianza de que libertad de expresión y el rechazo de censura será, otra vez, sostenido por la corte.

El libro salió en primer plano en abril cuando el padre de un estudiante se quejó de la presentación de la vida en Cuba representado por el libro. La ACLU envió una carta a la abogada de la junta escolar el 17 de abril voceando una preocupación por las implicaciones de la Primera Enmienda si decidieran remover el libro de las bibliotecas.

"Comprendo que las imágenes y palabras en el libro hieren a muchos que perdieron su patria, pero la ley--según la corte suprema de EEUU--dice claramente que la solución es añadir más información con distintos puntos de vista, no la censura,"dijo Howard Simon, Director Ejecutivo de la ACLU of Florida. ?No hay razón de tener un procedimiento de "recomendaciones por comités si al final la junta escolar decidirá ignorar los consejos de los maestros y bibliotecarios."

Según la póliza del distrito escolar, el libro fue evaluado por un comité consultivo compuesto de maestros, administradores, miembros de la comunidad y un psicólogo de niños. El comité concluyó (por un voto de 7 - 1) que el libro es adecuado para escolares de cinco a siete años, y recomendó dejarlo en las bibliotecas. Antes de estar considerado frente el comité de apelado, la ACLU envió otra carta advirtiendo a la junta escolar de las cuestiones de censura y de la Primera Enmienda. Ese comité también sugirió (por un voto de 15 - 1) dejar el libro en los estantes bibliotecarios. Además, el Superintendente Rudy Crew también recomendó mantener el libro dispuesto parar los escolares.

Sin embargo, la junta escolar rechazó no solo las recomendaciones de los dos comités y el superintendente, pero también los principales de la Primera Enmienda que se dictan sobre quitando libros por objeción de contenido, que fueron establecidos en el juicio Board of Education v. Pico, cuando votaron a quitar no tan solo el libro en cuestión, pero la serie completa de las bibliotecas escolares en Miami. Los otros titulares en la colección de 24 libros nunca fueron discutidos por la junta ni los comités, pero sufrirán el mismo destino.

La demanda, American Civil Liberties Union of Florida, Inc., Greater Miami Chapter, et. al. v. Miami-Dade County School Board, fue presentada hoy en la corte federal del distrito sureño de la Florida. JoNel Newman, Profesora Asistente en la Universidad de Miami, escuela de abogacía; Randall Marshall, Director Legal de la ACLU, y Rosalind Matos, Abogada de la ACLU son los abogados para el pleito. Los demandantes son familias de estudiantes en Miami que son miembros de la ACLU y la Asociación de Gobierno Escolar del condado de Miami-Dade.

http://www.aclufl.org/spanish/noticias/vamosacuba.cfm


Se prohíbe prohibir
La remoción de libros de bibliotecas escolares llevó a una decisión judicial importantísima

De la redacción de Progreso Semanal

El caso del libro "Vamos a Cuba" y su versión en inglés, "A Visit to Cuba," que fue removido de las bibliotecas escolares por la junta de educación de Miami-Dade ya es bien conocido por nuestros lectores. En otra página de este número de Progreso Semanal, el columnista Max Castro lo resume en forma sucinta.

Lo que no es tan conocido es un caso similar que fue llevado a los tribunales en Nueva York en 1976 y que condujo a una resolución histórica por parte del Tribunal Supremo de Estados Unidos, el que rechazó la remoción de los libros de las bibliotecas escolares. Debido a la importancia del debate actual y puesto que el caso neoyorquino indudablemente figurará de manera prominente en cualquier acción legal relacionada con el incidente en Miami-Dade, Progreso Semanal suministra el siguiente trasfondo. [Las palabras entre corchetes] son clarificaciones nuestras.

9 libros fueron expurgados

En el otoño de 1975, la junta de educación de Levittown, Long Island, N.Y., recibió una queja de un grupo comunitario de política conservadora, Padres Unidos de Nueva York, que alegó que 11 libros en las bibliotecas de las escuelas secundarias del Distrito Escolar Island Trees eran "censurables" y "materia impropia para estudiantes de escuela".

Los libros ofensivos eran "The Fixer," por Bernard Malamud; "Slaughterhouse Five," por Kurt Vonnegut Jr.; "The Naked Ape," por Desmond Morris; "Best Short Stories of Negro Writers," editado por Langston Hughes; "Go Ask Alice," de autor anónimo; "Laughing Boy," por Oliver LaFarge; "Black Boy," por Richard Wright; "A Hero Ain’t Nothin’ But a Sandwich," por Alice Childress; "Soul on Ice," por Eldridge Cleaver; "A Reader for Writers," editado por Jerome Archer, y "Down These Mean Streets," por Piri Thomas, un autor de descendencia cubana y puertorriqueña.

Después de que un comité de estudios de la junta escolar concluyera que los libros eran "irrelevantes, vulgares, inmorales, de mal gusto e inapropiados para la educación", nueve de ellos fueron removidos de los anaqueles de las bibliotecas en febrero de 1976. "Laughing Boy" y "Black Boy" escaparon la purga.

Cuando los medios de prensa reportaron la veda de los libros, la junta defendió sus acciones, describiendo los libros como "antiamericanos, anticristianos, antisemitas y simplemente asquerosos". Es "nuestra obligación moral proteger los niños en nuestras escuelas de este peligro moral", expresó la junta en un parte de prensa.

Un sesgo social y político

Steven Pico, que en ese entonces era un estudiante de 17 años, y cuatro estudiantes más le entablaron juicio a la junta de educación, alegando que la veda de los libros violaba sus derechos bajo la Primera Enmienda. Pico mantuvo que los libros fueron removidos porque "ciertos pasajes ofendieron los gustos sociales, políticos y morales [del grupo conservador] y no porque los libros, vistos en conjunto, fueran deficientes en valor educativo". Una docena de bibliotecas y organizaciones defensoras de la libertad de expresión -- incluyendo la Unión de Libertades Civiles de Nueva York -- dieron al tribunal testimonio a favor de los estudiantes.

Una corte federal de distrito apoyó las acciones de la junta, pero la Corte Federal de Apelaciones simpatizó con los estudiantes y revocó esa decisión. Casi siete meses más tarde, en marzo de 1982, el caso llegó hasta el Tribunal Supremo de EEUU, bajo el título "Junta de Educación vs.Pico, 547 U.S. 853". En una resolución que los estudiantes celebraron como una victoria, el tribunal declaró que las juntas escolares públicas no pueden purgar libros de sus bibliotecas simplemente porque no les gustan las ideas expresadas en ellos.

"Los estudiantes no se despojan de sus derechos a la libertad de palabra o expresión a las puertas de la escuela", escribió el Juez William Brennan en una opinión mayoritaria emitida el 25 de junio de 1982 -- exactamente hace 24 años. Los nueve libros fueron devueltos a los anaqueles.

Cuestión de Primera Enmienda

El Tribunal Supremo falló a favor de los estudiantes en base a la Constitución de Estados Unidos, diciendo que el derecho a leer está implícito en su Primera Enmienda. El gobierno --en este caso una escuela pública-- no puede restringir la expresión porque no esté de acuerdo con el contenido de esa expresión, dictaminó el tribunal. El fallo describió a las bibliotecas como lugares para "averiguación voluntaria" y concluyó que la discreción de la junta escolar sobre el aula no se extiende a la biblioteca por esa razón.

"En la manera en que este caso nos es presentado, no está relacionado con textos de enseñanza o con ningún libro que los estudiantes de Island Trees estén obligados a leer", escribió el Juez Brennan. "Los únicos libros discutidos en este caso son libros de biblioteca, libros que por su propia naturaleza son optativos, no lectura obligatoria. Por lo tanto, nuestra adjudicación en este caso no penetra dentro de las salas de clase o dentro de los cursos obligatorios que ahí sean dictados".

Citando precedentes legales, Brennan admitió que el tribunal estaba "de acuerdo total con los demandantes en el sentido de que las juntas escolares locales deben tener potestad para 'establecer y aplicar sus currículos de tal modo que transmitan los valores de la comunidad' y que 'existe un interés comunitario legítimo y substancial en promover el respeto hacia la autoridad y los valores tradicionales, ya sean sociales, morales o políticos.'

"Al mismo tiempo, sin embargo, hemos aceptado por necesidad que la discreción de los Estados y juntas escolares locales en materia de educación debe ser ejercida de una manera que concuerde con las imperativas transcendentales de la Primera Enmienda. [...] Opinamos que los derechos de los estudiantes bajo la Primera Enmienda pueden ser afectados directa y agudamente por la remoción de libros de los anaqueles de una biblioteca escolar".

Los escolares también tienen derechos

El tribunal citó muchos precedentes que "se enfocan no solamente en el papel de la Primera Enmienda de alentar la autoexpresión individual sino también en dar acceso al público a la discusión, el debate y la diseminación de información e ideas". En una variedad de contextos, escribió Brennan, "la Constitución protege el derecho a recibir información e ideas". [Énfasis nuestro.]

"Este derecho es un corolario inherente de los derechos a la libertad de palabra y prensa que son garantizados por la Constitución en forma explícita," mantuvo el juez. "El derecho a la libertad de palabra y prensa [...] incluye el derecho a distribuir literatura y necesariamente protege el derecho a recibirla".

"En resumen, de la misma manera en que el acceso a las ideas permite en general a los ciudadanos ejercer sus derechos a la libertad de palabra y prensa de una manera significativa, ese acceso prepara a los estudiantes para participar en forma activa y efectiva en la sociedad pluralista y a menudo polémica a la que pronto entrarán como adultos".

'La averiguación voluntaria' es la clave

El alegato de la junta escolar de que tiene "absoluta discreción en materia de currículo [...] desestima el papel excepcional que juega la biblioteca escolar", escribió Brennan. "Nuestra información indica que el uso de las bibliotecas escolares en Island Trees es completamente voluntario por parte de los estudiantes. Su selección de los libros en estas bibliotecas es completamente un asunto de libre albedrío; las bibliotecas les ofrecen una oportunidad para educarse a sí mismos y un enriquecimiento personal que es totalmente optativo".

Los miembros de la junta escolar "pueden defender su alegato [...] basándose en su deber de inculcar valores comunitarios. Pero opinamos que el énfasis en ese deber está mal hecho en casos como éste, en que intentan extender su derecho a la absoluta discreción más allá del ambiente obligatorio del aula, dentro de la biblioteca escolar y del régimen de averiguación voluntaria que allí ejerce su dominio".

En general, las juntas escolares "correctamente poseen una discreción significativa para determinar el contenido de sus bibliotecas escolares," dijo el fallo del tribunal. "Pero esa discreción no puede ser ejercida de una manera estrechamente partidista o política. Si una junta escolar demócrata, motivada por su fidelidad al partido, ordenara la remoción de todos los libros escritos por los republicanos o a favor de ellos, pocos de nosotros dudaríamos que la orden viola los derechos constitucionales de los estudiantes a quienes se les niega el acceso a esos libros. Seguramente llegaríamos a la misma conclusión si una junta escolar compuesta totalmente por blancos y motivada por animosidad racial decidiera remover todos los libros escritos por autores negros o [los libros] que abogan por la igualdad y la integración racial. Nuestra Constitución no permite la supresión oficial de las ideas".

Añadan libros, no los saquen

A continuación vino el resumen..

"No hay nada en nuestra decisión de hoy que afecte de ningun modo la discreción de una junta escolar local para añadir libros a las bibliotecas de sus escuelas", escribió Brennan. [Énfasis nuestro.] "Ya que en este caso nos preocupa la supresión de las ideas, nuestro fallo de hoy afecta solamente la discreción para remover libros. En resumen, mantenemos que las juntas escolares locales no pueden remover libros de los anaqueles de sus bibliotecas simplemente porque no les gusten las ideas contenidas en esos libros y [porque] al removerlos traten de prescribir lo que sea ortodoxo en la política, el nacionalismo, la religión y otros temas de opinión".

El tribunal de nueve jueces votó a favor de los estudiantes, 5 a 4.

**

Abogada de junta escolar aconsejó no remover libros de biblioteca
De la redacción de Progreso Semanal

La propia abogada de la Junta Escolar de Miami-Dade "advirtió específicamente a los miembros" de la junta el 7 de junio que su intención de remover el libro Vamos a Cuba (A Visit to Cuba) de las bibliotecas escolares del distrito "violaría sus propias reglas y numerosos precedentes legales," The Miami Herald reportó el viernes pasado. La junta desestimó ese consejo y sacó el libro de los anaqueles el 14 de junio.

El texto del memorando enviado por JulieAnn Rico a la junta revela que el histórico fallo del Tribunal Supremo de EEUU descrito la semana pasada en Progreso Semanal ("Se Prohíbe Prohibir") fue uno de esos "numerosos precedentes legales" que pesaron en la conciencia de la abogada. El fallo dictado en 1982 en relación al caso Board of Education vs. Pico en Long Island, N.Y., estableció la inconstitucionalidad de remover libros de las bibliotecas escolares y en sí es un compendio de los precedentes legales para esa situación.

Dado el significado del memorando de Rico ahora que la Unión de Libertades Civiles y otros demandantes han entablado pleito contra la junta escolar, Progreso Semanal resume ese memorando a continuación. [Las palabras entre corchetes] son nuestras clarificaciones. (Las palabras entre paréntesis) aparecen así en el memorando.

Pide a junta que acepte recomendación de panel

El memo, dirigido a los miembros de la junta escolar y al Superintendente Rudolph F. Crew, enumera las alternativas disponibles a la junta de Miami-Dade en su respuesta al padre que originó la queja contra el libro. Pero una alternativa, que aparentemente había sido debatida anteriormente, no debería ni siquiera ser contemplada, advirtió Rico.

"Como ya hemos aconsejado, ordenar que un libro en particular sea removido de la colección de una biblioteca escolar, o imponer límites o restricciones sobre su disponibilidad, sería contrario a la política establecida por la Junta, tal como está enunciada en la Regla de la Junta [titulada] Materiales y Recursos de Instrucción", escribe ella. "Instamos a la Junta a guiarse por las mismas directrices que usó el CDRM cuando considere una apelación" por parte del padre quejoso. Rico se refería al Comité de Distrito para Revisión de Materiales, que había votado, por 15 a 1, permitir a Vamos a Cuba en las bibliotecas.

Además, la abogada recomendó que la junta no desechara su propia regla relacionada con "materiales cuestionados", porque esa regla provee "opciones que, en nuestra opinión, otorgan a la Junta una amplia latitud para llegar a una decisión en cuanto a los méritos de la apelación y [en cuanto] a esbozar una resolución".

"A esta etapa del proceso, es de vital importancia que los procedimientos establecidos por la Regla de la Junta sean cumplidos estrictamente", escribió Rico, insinuando que la junta debería respaldar la recomendación casi unánime de su propio comité de revisión. "Suspender la Regla de la Junta aplicable no es una opción disponible a la Junta".

Veredicto histórico definió la ley

Entonces Rico sacó a relucir el importantísimo precedente del fallo Pico.

"El caso más importante en relación a la remoción de libros de una biblioteca por parte de una junta escolar es Island Trees Union Free School District vs. Pico, 457 U.S. 853 (1982), un fallo mayoritario en que tres jueces del Tribunal Supremo expresaron que la Primera Enmienda limita el ejercicio de la discreción de una junta escolar para remover libros de las bibliotecas de las escuelas secundarias y medias. (Bajo la Primera Enmienda, los estudiantes gozan del derecho a recibir la información.)

"Es decir que la Junta no puede remover libros de una biblioteca escolar simplemente porque le disgusten sus ideas (como en contenido que es 'antiamericano, anticristiano y simplemente asqueroso') o porque quiera prescribir lo que sea ortodoxo en política, nacionalismo, u otros temas de opinión. Lo notable es que una junta escolar no posee discreción absoluta para remover libros de una biblioteca escolar, aun cuando los libros hayan sido colocados ahí por las autoridades escolares".

"En la decisión Pico, el Tribunal Supremo revocó el fallo [de una corte de distrito] a favor de la junta escolar porque existían dudas en cuanto a 'la posibilidad de que la decisión [de la junta] de remover los libros se hubiera basado decisivamente en un desacuerdo con las ideas --protegidas por la Constitución-- en esos libros, o en un deseo por parte de [la junta] de imponer a los estudiantes [...] una ortodoxia política a la que se adhieren [los miembros de la junta] y sus constituyentes'".

Dos casos que eran muy similares

Rico entonces llamó la atención a las similaridades entre las situaciones en Long Island y en Miami-Dade.

"En el caso Pico arriba mencionado, la junta escolar actuó fuera de los procedimientos que había establecido para cuestionar libros. El superintendente le había recordado a la junta que 'nosotros ya tenemos una política [...] diseñada expresamente para bregar con tales problemas' y recomendó que la decisión de remover [los libros] fuera abordada mediante ese procedimiento ya establecido.

"Pero la junta desechó el consejo del superintendente y en su lugar utilizó su propio procedimiento extraordinario, nombrando un comité ad hoc de revisión de libros cuyo consejo la junta descartó sin explicaciones, después de que el comité recomendara mantener los libros.

"Una de las fallas de la junta escolar [de Long Island] fue rechazar el consejo de expertos", enfatizó Rico. "Si los procedimientos establecidos hubieran sido utilizados, el Tribunal Supremo hubiera validado la remoción con más facilidad".

Una batalla costosa y quizás inútil

"Ese caso también implica que es importante que la Junta [Miami-Dade] considere cuidadosa y detenidamente las recomendaciones del CDRM y del Superintendente [Crew]", escribió la abogada. "La Junta debe de establecer con cuidado sus razones legítimas, basadas en la Constitución, para la decisión que hizo y las razones porque se desvió de las recomendaciones del CDRM y del Superintendente [Crew]".

Una batalla legal es una clara posibilidad, advirtió Rico. "En nuestra opinión, un alejamiento de la decisión del CDRM, especialmente en vista del extenso análisis y de las deliberaciones hechas por el CDRM, muy probablemente dejaría a esa decisión de la Junta vulnerable a un desafío legal. En otras palabras, una decisión de la Junta de remover el libro presuntamente resultaría en un desafío legal, como ya lo ha indicado la Unión Americana de Libertades Civiles".

Si la UALC y otros demandan a la Junta, "es extremadamente importante que la Junta identifique en forma específica las bases legales para cualquier decisión de la Junta, especialmente cualquier decisión que se desvíe de las recomendaciones del CDRM. Además, opinamos que hasta una decisión bien razonada por la Junta que se desvíe de las recomendaciones del CDRM expondrá a la Junta a una vulnerabilidad legal". Una forma discreta de decir que la Junta podría ser blanco de una demanda cara, en términos de gastos legales, indemnizaciones y pérdida de prestigio.

El 21 de junio, la UALC entabló pleito en la Corte Federal de Distrito en el Distrito Sur de la Florida. Los co-demandantes incluyen varias familias de estudiantes de Miami-Dade que son miembros de la UALC, así como la Asociación de Gobierno Estudiantil del Condado Miami-Dade.

***

Algunos Comentarios del Miembro de la Junta Educacional de Miami-Dade Robert Ingram

Estos son pasajes de los comentarios del miembro de la Junta Educacional Robert Ingram (tal como aparecieron en The Miami Herald del 24 de junio) durante el debate acerca de Vamos a Cuba en la reunión del 14 de junio:

“Honestamente creo que muchos temen que si no votan a favor, no pueden salir de aquí. Si no votan a favor, no pueden irse a casa. Puede que encuentren una bomba en su automóvil, y me parece que es una vergüenza para un sistema educacional que trata de educar a nuestros hijos con igualdad y justicia.”

“Hay muchas cosas en la comunidad, esta comunidad diversa, que me excluyen. Y probablemente me excluyan después de esta reunión. ¿Habrá condenas? Honestamente creo que las habrá. ¿Estarán en peligro mis hijos o mis nietos? Pudiera ser.”

“Hay una pasión de odio. No puedo votar como dicta mi conciencia sin sentirme amenazado. Esto no debiera volver a suceder en nuestra comunidad. Eso no debiera volver a suceder, y especialmente en este lugar que llamamos Escuelas Públicas del Condado de Miami-Dade, especialmente en este estrado, donde se supone que debemos establecer el tono para nuestros hijos. Cuando escuchaba a (la asesora-estudiante) Arielle (Maffei) hacer sus comentarios, y tenía razón en lo que decía, sentí deseos de decirle, Arielle, tú no vas a poder salir de aquí. No vas a poder salir de aquí porque estás diciendo lo que piensas y, desgraciadamente, eso no es lo que se requiere.”

“Sí, hablé acerca de salir y encontrar una bomba debajo del auto de alguien. Eso es un cliché en esta comunidad de Miami-Dade. En mi comunidad puede que no sea una bomba, puede que disparen desde un auto. En mi comunicad puede que sea una situación en la que un niño está jugando en el jardín de su casa y alguien le está disparando a otra persona y lo hiere a él. Esa es la naturaleza del condado de Miami-Dade. Desgraciadamente, esa es la naturaleza del condado de Miami-Dade.”


Libro sobre Cuba genera un huracán de controversia
Acción legal por retiro de "Vamos a Cuba" en bibliotecas

Miami (EEUU), 23 jun (EFE).- La Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU por sus siglas en inglés) de Florida, presentó hoy una demanda por el retiro de las bibliotecas escolares de Miami de un polémico libro titulado: "Vamos a Cuba".

Brandon Hensler, director de Comunicaciones de ACLU, dijo hoy que la decisión de la junta escolar de las escuelas públicas de desafiar una ley estadounidense que prohíbe la censura, es una "bofetada a la tradición de libertad de expresión en los Estados Unidos".

El último juicio importante sobre censura de libros en escuelas públicas se realizó en 1982 en Nueva York y la acción judicial también la emprendió la ACLU.

La demanda de Miami se interpuso casi una semana después de que la Junta Escolar, con una votación de seis votos a favor y tres en contra, decidió retirar el libro, después de que el padre de una estudiante cuestionó el contenido.

Juan Amador, de origen cubano, solicitó el retiro del libro con el argumento de que no muestra la realidad de la vida actual en la isla caribeña bajo el gobierno del presidente Fidel Castro.

"En ningún momento he tratado de censurar nada", dijo Amador ante la Junta Escolar cuando se procedió a la votación.

En Miami reside gran parte del exilio cubano.

En las bibliotecas escolares de Miami-Dade hay varios ejemplares de "A Visit to Cuba" y de éstos, cuatro están en español con el título: "Vamos a Cuba".

"Vamos a Cuba" es parte de una serie de libros escolares que incluye titulares sobre Puerto Rico, Australia, Francia, Grecia y otros países, según la ACLU.

"Lo que es más alarmante todavía es que quitaron toda la serie de libros sin revisarlos, por la queja de un padre", dijo Hensler.

Hensler agregó que el sistema educativo tiene la "responsabilidad (...) de proveer una diversidad de libros e información y la de los maestros y padres es poner esa información en contexto para que nuestros niños aprendan toda la verdad de cualesquiera situación".

El libro salió en primer plano en abril cuando Amador se quejó de la presentación de la vida en Cuba.

La ACLU envió una carta a la abogada de la junta escolar el 17 de abril manifestando preocupación por las implicaciones de la Primera Enmienda si decidían retirar el libro de las bibliotecas.

"Comprendo que las imágenes y palabras en el libro hieren a muchos que perdieron su patria, pero la ley- según la Corte Suprema de EEUU - dice claramente que la solución es añadir más información con distintos puntos de vista, no la censura", dijo Howard Simon, director ejecutivo de la ACLU de Florida.

"No tiene sentido tener un procedimiento de recomendaciones por comités si al final la junta escolar decide ignorar los consejos de los maestros y bibliotecarios", agregó.

El libro fue evaluado por un comité consultivo compuesto de maestros, administradores, miembros de la comunidad y un psicólogo de niños.

El comité concluyó, con 7 votos a favor y uno en contra, que el libro era adecuado para escolares de cinco a siete años, y recomendó dejarlo en las bibliotecas.

Sin embargo, la junta escolar rechazó no sólo las recomendaciones, sino también los principios de la Primera Enmienda relacionados con el retiro de libros por objeción de contenido, al votar por retirar la serie completa de las bibliotecas escolares, indicó ACLU.

"Los otros titulares en la colección de 24 libros nunca fueron discutidos por la junta ni los comités, pero sufrirán el mismo destino", añadió.

La demanda contra la Junta Escolar del condado de Miami-Dade fue interpuesta en un tribunal federal del sur de Florida. EFE

so/emr

06/21/2006 19:09 GMT

http://articles.news.aol.com/latnews/_a/libro-sobre-cuba-genera-un-huracan-
de/20060621161309990039


Juez: polémicos libros deben permanecer en bibliotecas
By RUI FERREIRA
El Nuevo Herald

Al menos hasta la tercera semana de julio, un grupo de libros que la Junta Escolar del condado decidió retirar de las bibliotecas escolares permanecerán en las mismas, decidió el martes un juez federal.

Según el juez Alan Gold, los libros, entre los cuales se encuentra el polémico Vamos a Cuba, deberán permanecer en el distrito escolar, y posiblemente en las escuelas hasta que en una audiencia el 21 de julio tome una decisión sobre un pedido de la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU) de que permanezcan allí hasta que el cuestionamiento a la remoción sea ventilado en los tribunales.

La ACLU llevó la Junta Escolar a los tribunales después que, hace dos semanas, ésta votó a favor de sacar de las bibliotecas escolares varias colecciones de 24 libros sobre la vida en otros países, entre ellos Vamos a Cuba que fue cuestionado por miembros del panel escolar, políticos cubanoamericanos, candidatos al Senado estatal y activistas exiliados porque no refleja de una forma correcta la vida en la isla.

El martes, el juez Gold dijo al abogado del distrito escolar, Luis García, que los libro deben permanecer ''dentro del distrito escolar y el estado de la Florida'' por lo menos hasta que decida sobre la petición de ACLU. Pero el juez no precisó si los mismos deben permanecer en los estantes o fuera del alcance de los estudiantes.

''De cualquier forma, [los libros] van a quedarse aquí hasta que yo decida qué hacer'', dijo Gold.

Al mismo tiempo, la abogada de la ACLU, JoNel Newman, informó al juez que piensa convocar a dos testigos que calificó de hostiles para que expliquen cómo fue el proceso de revisión de Vamos a Cuba en la Junta Escolar. Los convocados son las vicesuperintendentes Antoinette Dunbar y Janet Hupp.

Parte del problema, explicó después a El Nuevo Herald el director ejecutivo de ACLU, es que al decidir sacar la totalidad de la colección de los libros de los estantes escolares sin pasar por el mismo proceso que pasó Vamos a Cuba, la Junta violó sus propias reglas.

''Ni siquiera eso respetaron; debieron haber seguido el mismo proceso del libro sobre Cuba'', dijo el director ejecutivo de la ACLU, Howard Simon, quien enfatizó que entiende las razones que llevaron a algunos a quejarse del libro. ''Creo que es ofensivo para algunas personas, no discuto eso. Pero la solución no es remover un libro sino colocar otros a la disposición de los estudiantes'', dijo.

http://www.miami.com/mld/elnuevo/news/local/14915423.htm


Juez de Miami obliga a mantener en las escuelas libro sobre Cuba

Un juez de Miami (EEUU) decidió hoy que el libro 'Vamos a Cuba', objeto de una polémica en el exilio cubano, no sea retirado de las bibliotecas escolares del Condado Miami-Dade hasta que emita próximamente una decisión final, informó la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU).

Brandon Hensler, director de Comunicaciones de la ACLU, que la semana pasada presentó una demanda contra el sistema escolar de Miami-Dade por ordenar la retirada del libro sobre Cuba, dijo a EFE sentirse 'agradecido'.

La decisión del juez federal Alan Golden, que obliga a la Junta Escolar del Condado a mantener el libro en las bibliotecas escolares, es una buena noticia, dijo Hensler, ya que permite 'adelantar el proceso antes de que empiecen las clases en agosto'.

La demanda se interpuso casi una semana después de que la Junta Escolar, con una votación de seis votos a favor y tres en contra, decidiese retirar el libro de los estantes de las escuelas públicas.

'Vamos a Cuba', que no es un libro de lectura obligatoria, había sido cuestionado por el padre de una estudiante, al señalar que su contenido no refleja la verdad de la vida cotidiana en la isla y que oculta que en Cuba hay un régimen dictatorial.

Hensler aseguró comprender que 'algunos miembros de la comunidad' tachen de 'ofensivo' el contenido del libro, pero indicó que 'la solución no es retirar el libro, sino poner otro con diferentes puntos de vista'.

Según el director de la ACLU, el magistrado pidió a las dos partes que presenten, antes del próximo 21 de julio, fecha que fijó para la audiencia, una declaración jurada.

El juez emitirá una decisión, 'como muy tarde', el próximo 24 de julio, indicó Hensler.

http://actualidad.terra.es/nacional/articulo/juez_miami_cuba_955852.htm

Por todo ello y…

En defensa de derecho a conocer sobre Cuba

De manera simultánea, el próximo sábado a las once de la mañana, en todas las bibliotecas de la Mayor de las Antillas se realizarán actos que marcarán el inicio de la campaña ¡Sí, vamos a Cuba!, para condenar nueva acciones de intolerancia hacia la Isla que tienen lugar en Miami.

La presencia en bibliotecas escolares de Miami del libro Vamos a Cuba, de la escritora estadounidense Alta Schreier, enfureció a los sectores más reaccionarios del sur de la Florida, al extremo de exigir su retirada y prohibición.

Dicho volumen –en cuya portada aparecen cinco sonrientes pioneros cubanos- está dedicado a niños entre cinco y ocho años- y forma parte de una serie que describe sencillamente cómo viven los niños en varios países.

La campaña de repulsa a la censura a que es sometido ese libro infantil en Miami- es impulsada por la Biblioteca Nacional José Martí, la Asociación Cubana de Bibliotecarios y el Sistema de Bibliotecas.

Fuente: Emisora Radio Reloj

http://www.cubavision.cubaweb.cu/detalles.asp?ID=25668

Vncular a http://www.bnjm.cu/bnjm/espanol/noticias/noticias_frame.htm




© Biblioteca Nacional "José Martí" Ave. Independencia y 20 de Mayo. Plaza de la Revolución.
Apartado Postal 6881. La Habana. Cuba. Teléfonos: (537) 555442 - 49 / Fax: 8812463 / 335938