..."Lo que os puedo dar os doy, que es una ínsula hecha y derecha, redonda y bien proporcionada..."
"Don Quijote de la Mancha". Capítulo XLII: " De los consejos que dió Don
Quijote a Sancho Panza antes que fuese a gobernar la ínsula..."

ISSN: 1810-4479
Publicación Semanal. Año 3, Nro.130, Viernes, 30 de junio del 2006

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Entrevista a Julio García Espinosa
Por Cecilia Crespo, colaboración especial para este boletín

Un filme no cambia al mundo, pero ha de hacerse como si lo fuera a cambiar.
A los 50 años de “El Mégano”.

Ha transcurrido ya medio siglo del estreno de este filme que rompió con los cánones por los cuales se regia el cine que se realizaba en la isla en aquellos momentos. “El Mégano” no cambió al mundo ya que a “ese” casi resulta imposible cambiarlo, aunque fue realizado ambiciosamente no era el principal objetivo que se trazaba. Sin embargo está considerado como el antecedente histórico del actual cine cubano y constituye una de las obras que originaron al Movimiento del Nuevo Cine Latinoamericano. Nos acercamos a esta revolucionaria película con inspiración neorrealista a través de algunas confesiones que logré arrancarle a su “máximo responsable” el importante realizador y teórico de cine Julio García Espinosa, director de la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños, quien este año celebra su ochenta aniversario.

1. Hábleme de la gestación de ese primer hijo, que nació en un momento tan difícil de nuestra historia.

Corría el 1955, hacía un año que había regresado de estudiar en el Centro Experimental de Cinematografía de Roma junto a Titón, Tomás Gutiérrez Alea. Veníamos completamente influenciados por el Neorrealismo Italiano, la tendencia cinematográfica más importante de la época, y era justamente Italia el centro de este movimiento que tanto influyó en la cinematografía del mundo entero.
Al llegar a Cuba la primera visita que recibí fue la de unos policías del DRAC, cuerpo represivo de la policía de Batista, me sorprendió muchísimo, solo buscaban libros comprometedores y me llevaron preso aunque no me encontraron nada. Me ficharon por que yo había asistido al Festival Mundial de la Juventud en Bucarest durante mi estancia en Europa.

Al parecer se enteraron porque fui a la embajada Americana de Viena para pedir visa para Suiza y al ver mi pasaporte enviaron la información a Cuba. Solo me dijeron que me cuidara que estaba fichado y nada más. Por aquel entonces existía la Sociedad Cultural “Nuestro Tiempo” que agrupaba a intelectuales y artistas, fui a dar a esa Institución junto a Titón y allí nos unimos a Pepe Massip y a Alfredo Guevara y a tantos otros en la sección de cine, allí comenzamos a divulgar ideas neorrealistas. En eso estuvimos varios meses, nuestro principal objetivo era el de dar a conocer, que en un país pequeño también se podía hacer un cine de buena calidad con modestos recursos. Cansados de teorizar decidimos llevar lo aprendido a la práctica. Surgió la idea de hacer un corto cada uno presentó un guión y el mío resultó el seleccionado, como siempre digo, no porque fuera el mejor ni el peor sino porque nos daba la posibilidad de realizar una práctica mas completa. No era fácil hacer una historia sin sonido y comenzamos la realización, la musicalización vino después. El autor del guión escogido sería el director con la colaboración de los otros. Formamos un gran equipo: Jorge Haydú, Titón, Pepe Massip y hasta mi propio hermano Pedro García Espinosa. Seleccionamos para nuestro proyecto una zona pantanosa al sur de La Habana, cercana al Surgidero de Batabanó. A los lugares con esas características se le denomina médano, pero los pobladores le llamaban mégano, y de ahí le viene el titulo al filme. Nuestra intención no fue otra que la de mostrar un trozo de la vida de esos campesinos la realidad de aquellos humildes carboneros. Estuvimos casi todo el año yendo y viniendo a nuestra desfavorable primera locación. No es necesario relatar los trabajos y limitaciones que tuvimos que afrontar. Eso es lo que le sucede a todos los que se aventuran a filmar por primera vez y sin ningún apoyo. Más o menos así fue como se gesto “El Mégano”. Un filme no cambia al mundo pero ha de hacerse como si lo fuera a cambiar. Nosotros nos tomamos eso muy en serio al filmarlo y nos costo bastante caro. Solo se pudo mostrar al público una sola vez, ya que luego de su estreno en el retiro odontológico, en un local que hoy es la sala Talía de la Facultad de Economía de la Universidad de la Habana, fue secuestrada por la policía batistiana. Y yo fui a parar a la cárcel Aun recuerdo entre sonrisas lo que en aquel entonces resultó una amarga e indignante experiencia. Fue el último día que estuve en aquel terrible lugar. Me tropecé con el coronel Blanco Rico, el siniestro y odiado jefe del SIM (Servicio de Inteligencia Militar). Sostuvimos una conversación que trataré de relatarte, comenzó dirigiéndose a mí en un tono amenazante:
- ¿Usted es el autor de esa película?
- Si, señor - contesté
- ¿Usted sabe que esa película es una mierda?

Y Yo con toda la pasión y arrogancia propias de mi juventud, le respondí:
- ¿Y usted sabe lo que es el Neorrealismo Italiano? – Y le conté lo que era esa tendencia dentro del cine mundial y lo que representaba para el surgimiento de un cine nacional, para un cine a bajo costo, etc. Cuando terminé me espetó con un in disimulado desprecio.
- Usted no solo hace películas que son una mierda, sino que habla mucha mierda.
Yo, empecinado como era pensé: “Este hombre jamás entenderá lo que es el Neorrealismo Italiano” A Dios gracias que jamás lo volví a ver.
En el país, como todos sabemos estaban ocurriendo cosas más importantes que “El Mégano”, nos encontramos en plena efervescencia revolucionaria y nuestra peliculita quedaría en las bóvedas del SIM hasta el triunfo de la Revolución en que lograríamos rescatarlo.

2. ¿Hasta que punto influyó en su primera experiencia como realizador haber estudiado en el Centro Experimental de Cinematografía de Roma? (Aquella ciudad en la que se respiraba Neorrealismo...)

Como dices, se respiraba Neorrealismo. Ese movimiento cinematográfico estaba aun muy vivo e impregnaba prácticamente la vida cultural de Italia y en buena medida al mundo del cine Europeo en general. Influyó muchísimo en mi ópera prima haber estudiado allí, pudiera decir que totalmente. No solo el fecundo Neorrealismo Italiano sirvió de inspiración al Mégano también inspiró a los cineastas latinoamericanos de la época.

3. Si tuviera que definir a “El Mégano”, ¿lo clasificaría en documental o lo incluiría en la ficción?

Creo que debemos clasificarlo como un” doc-fic”, realmente no es un documental puro, se filma a partir de una historia existente, los personajes son extraídos de la realidad. Los intérpretes no son actores profesionales ni nada similar, son también extraídos de la cotidianeidad pero realizan su papel partiendo del guión. Tiene un carácter documental porque muestra la realidad de la zona mediante personajes extirpados de la misma y por la dramaturgia que sigue lo relacionamos con la ficción aunque nunca aun 100% fue la génesis de algo que se fue desarrollando posteriormente con mayor intensidad en la cinematografía cubana que es la unión del documental con la ficción.

4. ¿Cómo esta relacionado “El Mégano” con los inicios del Movimiento del Nuevo Cine Latinoamericano?

Este movimiento surge en la década del 50, un poco como surgen las cosas, un tanto caóticas, sin conocernos y sin tener ningún tipo de conexión algunos realizadores latinoamericanos comenzamos hacer un cine diferente al que estaba acostumbrado el público, influenciados por el Neorrealismo Italiano aunque sin involucrarnos con él a totalidad ya que fuimos un movimiento en todo el sentido de la palabra cuando lo rechazamos y encontramos nuestra propia identidad. Estaban Fernando Birri con “Tire Diez”, Nelson Pereira Dos Santos con “Río 400”’ Glauber Rocha, Jorge Fons, Arturo Ripstein, Paul Ledoc, Benito Alaraski, Margot Venaserrat, entre otros, vinimos a conocernos en el Primer Festival de Viña del Mar en Chile, Fue difícil ya que la mayoría de los países latinoamericanos rompieron relaciones con Cuba luego del triunfo revolucionario, no era fácil que vinieran. Continuamos viéndonos en festivales como el colombiano y venezolano y así fuimos conociéndonos y reconociéndonos. Con la creación del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano en La Habana en 1979 se consolida nuestra unión y contribuye a la creación de un Comité de Cineastas de América Latina y nos encontramos anualmente aquí en La Habana. “El Mégano” fue uno de los primerísimo filmes que se realizaron con esas revolucionarias tendencias, es una de las obras que dieron origen a la formación de un movimiento de un cine novedoso, esa es su principal relación con el Nuevo Cine Latinoamericano.

5. ¿Y con la formación de un cine nacional?

Con la formación de un cine cubano esta estrechamente relacional ya que rompió con todos los esquemas referentes a lo que se estaba realizando en la isla, aquel cine tan similar al Mexicano al Estadounidense y al Argentino, aquel que camuflajeaba la realidad, nunca se había realizado nada semejante, ni con las mismas pretensiones que no eran otras que las de mostrar la vida de aquellos carboneros mediante una historia ficticia, esta nueva forma de hacer cine que se proponía con”El Mégano” nos identificaba, además de constituir una propuesta mas económica para la realización cinematográfica en un país pequeño y de modestos recursos. En 1959 se crea el ICAIC que constituyó la primera reforma cultural que dicto el gobierno revolucionario y fuimos precisamente nosotros, los realizadores del” Mégano,” sus fundadores. Ante su creación Titón, Pepe Massip y yo trabajamos en la división de cultura del Ejercito Rebelde que dirigía Osmani Cienfuegos, donde realizamos los primeros documentales de la Revolución, que se presentaron en el cine Riviera, las palabras de presentación estuvieron siempre a cargo de Camilo Cienfuegos. Ya en el ICAIC comenzamos a trabajar con mayor organización y rigor.

6. “El Mégano’’, como mismo usted lo califica, constituye “…una peliculita pobre, maltrecha, primitiva y sin ningún encanto formal, que al menos algo bueno tiene que tener según la acogida del publico y de la critica especializada” pero ¿por que cree usted que trascienda hasta nuestros días, en qué radica su vigencia?

Cuando digo una peliculita pobre y sin ningún encanto formal me refiero a que para nosotros lo importante era intentar que la verdad y la belleza se unieran, que no estuvieran separadas. Queríamos que de la verdad surgiera la belleza y no abogábamos por una belleza ajena a al verdad, en fin, no tratábamos de seducir ni fascinar al público, eso yo personalmente trate de desarrollarlo con posterioridad, veíamos al cine cono una idea compartida, no como un vehículo de seducción. En realidad creo que su vigencia radica en que anteriormente no se había ni tan siquiera pensado realizar algo con aquellas características, algo tan simple y a la vez tan complejo, ya que la temática que aborda no había sido tratada jamás. No solo fue el tema sino la forma de trasmitirlo. Siempre a partir del Mégano he pensado que no es precisamente el papel de narcisista el que le corresponde a un creador, el cine esta hecho para compartir no para competir.

7. Con su vasta experiencia como realizador y teórico de cine, luego de 50 años de haber realizado ese imprescindible filme de nuestra cinematografía, si la vida le regalara la oportunidad de volverlo a filmar y dispusiera de las nuevas tecnologías, ¿cambiaría algo en esta próxima vez?

Si tuviera la oportunidad de volver a realizar a “El Mégano” y dispusiera, no de las nuevas, si no al menos de algo de tecnologías (ya que prácticamente lo filmamos solo con nuestras propias manos, improvisando con lo que teníamos) probablemente haría algo mejor o peor todo esta en dependencia del amor o empeño que se deposite en la labor. Desde el punto de vista técnico seria mucho mejor por las ventajas que ofrecen las cámaras de video y las digitales, pero todo tiene que ver con las posibilidades, aptitudes y actitudes de cada cual. Creo que no le cambiaria nada. En mi caso he tratado de realizar un cine austero, que no inspire al espectador a desconectarse, al contrario, que lo invite a conectarse, que no sea pasivo, sino activo. Eso es lo que tendría en cuenta nuevamente si tuviera que volverlo a filmar.

8. Y como colofón… Después de todo este tiempo ¿qué significa “El Mégano” para Julio García Espinosa y qué reflexiones le inspira?

“El Mégano” fue, es y será aquel filme en el que pude realizarme profesionalmente en esta vida. Si nos ubicamos en los cincuenta en que era muy difícil hasta pensar que en este pequeño país, pobre y agrícola, pudiera desarrollarse el cine, ya que este se desarrolla mas consecuentemente en un país industrializado. Lo asumimos como un reto por el momento en que atravesaba nuestro país. Era difícil entender que nuestra realización profesional y personal radicara en un arte que apenas tenia posibilidades de subsistir en Cuba .Nos obsesionaba el no separar el proyecto personal del social. “El Mégano” nos permitió desarrollarnos estrechamente con la realidad, no como el artista encerrado en su urna de cristal sino como un ser social, desde una perspectiva mas cercana. El artista siempre expresa en su arte algo muy personal, pero para expresarlo no puede dejar de ser un ser humano, y esa formación nos la facilitaba el mismo cine, en la medida en que teníamos que pensar en la sociedad. Nos enseñó también a hacer mucho con poco y a hacer cada vez más con menos. En cuanto a las deudas, le debo el haberme encontrado como realizador junto a mis compañeros y el haber consolidado mi relación con ellos. Cuando me apresaron me di cuanta que para poder hacer cine libremente la realidad cotidiana del país tenia que cambiar, y la vida nos lo demostró al triunfo revolucionario. Era difícil de creer que pudiera triunfar una Revolución, que deviniera socialista, en un país tan dependiente de los Estados Unidos y que fuera la primera del continente. Como se llevó acabo la misma fue entonces posible hacer cine. Lo más importante que aprendí con “El Mégano” fue a mantener siempre unidos, a no dividir al cineasta, al creador, al artista del ser social. Me enseñó a estar bien compenetrado con la realidad del país. En ese sentido siempre me he sentido no menos, sino mas libre, a veces erróneamente se piensa que un artista menos comprometido es mas libre. En realidad el nuevo cine latinoamericano demuestra que un artista mas comprometido es más libre. Todas esas reflexiones me provoca “El Mégano” en un día como hoy, y que mejor manera de conmemorar su 50 aniversario que devolviéndoselas.




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