..."Lo que os puedo dar os doy, que es una ínsula hecha y derecha, redonda y bien proporcionada..."
"Don Quijote de la Mancha". Capítulo XLII: " De los consejos que dió Don
Quijote a Sancho Panza antes que fuese a gobernar la ínsula..."

ISSN: 1810-4479
Publicación Semanal. Año 3, Nro.113, Viernes, 3 de marzo del 2006

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Acercamiento A La Teología Como Canción En Ali Primera / Una reflexión desde la Canción Necesaria
Por Jorge Peñaloza

Me han dicho que el pueblo
se encuentra indefenso
y que se encuentra inerme
como la edad ante el tiempo.

Como un anciano herido
como un niño de pecho
y a mí me habla la historia
no me han echado el cuento.

Me han dicho que el pueblo
se encuentra indefenso
y cabalgan su espalda
como en el medioevo
cazadores de brujas
con látigos modernos
que dejan moretones
en la dignidad del pueblo.

EL CANTOR Y ALGO DE SU HISTORIA

Según Israel Sotillo, el canto popular de Alí Primera representa para los venezolanos y las venezolanas un nuevo tipo de relación humana, ya que concreta en el campo real de la vida una relación de diálogo fraterno y de cooperación solidaria.

“Valiéndose casi constantemente de una notable intuición, de un cierto buen gusto, cuando no de una buena dosis de audacia al golpear la guitarra o el cuatro, el cantor del pueblo venezolano se las ingenió para componer sus melodías, siempre manteniendo como soporte un poema para llamarnos al combate. ¿En nombre de quién? Del Pueblo, respondemos inmediatamente”.

Pero, ¿Quién era Ali Primera?

Alí Primera nace en Coro, Estado Falcón, en Venezuela, el 31 de Octubre de1942. Hijo de Antonio Primera y Carmen Adela Rossell. Queda muy pronto huérfano de padre quien muere en 1.945. A raíz de su muerte, siendo aún muy joven, Alí se traslada con su madre y sus 2 hermanos, por diferentes pueblos de la península de Paraguaná, en el mismo estado Falcón, y termina allí su educación primaria; cerca de Punto Fijo. Dado la miseria que viven Alí y su familia, durante este tiempo, se desempeña en varios oficios: desde limpiabotas hasta boxeador. En 1960 en búsqueda de mejoras en la calidad de vida, se traslada junto a su familia a Caracas donde se inscribe en el liceo Caracas para completar su educación.

En 1964, tras culminar el bachillerato ingresa a la Universidad Central de Venezuela, para estudiar química en la Facultad de Ciencias. Durante su vida universitaria, inició la carrera como cantante y compositor, primero como una diversión y paulatinamente, como una actividad a tiempo completo. Sus primeras canciones, Humanidad y No basta rezar, presentada esta última en el Festival de la Canción de Protesta organizado por la Universidad de Los Andes (1967), lo proyecta a la fama.

Entre 1969 a 1973 permanece en Europa, donde graba su primer disco, titulado Gente de mi tierra, el cual tiene un notable éxito popular en Venezuela. Sin embargo, aunque en poco tiempo los sectores más necesitados de la sociedad venezolana se identificaron con sus canciones, Alí fue objeto de un veto por parte de los medios de comunicación, debido al radicalismo de los temas expuestos en las mismas, lo que lo llevó a fundar su propio sello disquero, Cigarrón, para buscarle difusión a sus composiciones. A propósito de esto Israel Sotillo señala lo siguiente:

“Sus canciones, en principio, no se oyeron por la radio. Fue mucho después que comenzó a ser difundida una que otra música suya; y cuando esto sucedió, ya el pueblo las había tarareado hacía un largo rato; la televisión, por ejemplo, nunca lo presentó en sus programas estelares; sencillamente, estaba vetado por los amos de la imagen; una vez desaparecido Alí, pudo vérsele por este medio, claro está, cuando refirieron su muerte”.

Su ingreso al mundo de la política se produjo al militar en el Partido Comunista de Venezuela, tras lo cual fue miembro fundador del Movimiento al Socialismo (MAS), acompañando y trabajando durante la primera campaña electoral de José Vicente Rangel (1973). Para este entonces, ya figuraba como uno de los principales compositores y cantantes populares no sólo del país sino de Latinoamérica. Desde 1973 hasta la fecha de su muerte, grabó 13 discos y participa en numerosos festivales en toda América Latina. Entre las canciones más conocidas de Alí se encuentran Paraguanera, José Leonardo, Casas de cartón, Cruz Salmerón Acosta, Reverón, Flora y Ceferino y Canción mansa para un pueblo bravo. Su muerte se produjo el 16 de febrero de 1985 en un lamentable accidente automovilístico, ocurrido en la Autopista Valle-Coche, en Caracas.

Hoy, 21 años después de su muerte, Alí sigue sembrado en medio del Pueblo que siempre tararea sus canciones para inspirarse en su lucha, ya que como él afirmaba: “Los que mueren por la vida no pueden llamarse muertos...”. Hoy su canto unifica al pueblo venezolano, sobre todo a los sectores más populares, en la búsqueda de soluciones a los conflictos que se presentan y lo estimula a participar en la palabra, en la decisión, y en la acción colectiva. No ha sido solo cantarlo, sino también interiorizarlo y convertirlo en vida, en una conciencia que se va haciendo más crítica y creativa ante la realidad que le toca vivir.

LA CANCIÓN COMO UNA NUEVA FORMA DE HACER TEOLOGIA

Frecuentemente se piensa, que eso de “hacer teología”(hablar acerca de Dios) es cosa exclusiva de unos especialistas a los que llamamos teólogos, que están metidos en sus espacios “privilegiados” desde los cuales Dios se manifiesta, no sabemos como.
Una de las cosas hermosas que vamos aprendiendo es que ese Dios de la vida se manifiesta de múltiples formas, que a su vez comprometen todo el quehacer de la persona humana y lo /la invitan a un cambio de vida, a un transformarse a favor de los /las otros /as. Por otro lado esto no se descubre, de manera individualista, como antes se pretendía creer, sino en el día a día, que se va “viviendo”colectivamente, en un develamiento siempre nuevo, descubierto a partir de lo que ocurre a nuestro alrededor e iluminados por la palabra de Dios que invita volver de nuevo a la vida.
¿Cómo realiza esta acción nuestro Pueblo?

Para responder esta pregunta he querido analizar una de las canciones de Ali, que más me reflejan su profundo sentido teológico de la vida. Esta canción se llama “Flora y Ceferino” y esta dedicada inicialmente al tema de la “Reforma Agraria” y al mundo Campesino. Hay que aclarar de paso que Alí no se definía a si mismo como un hombre creyente practicante, más bien tenía sus propios conflictos con la jerarquía eclesiástica, en la forma como se desenvolvía ésta en ese momento. Sin embargo hemos querido traerlo porque como hombre del pueblo tenía su manera de ver a Dios y eso es lo que pretendemos presentar en este momento.

Varias veces, en sus canciones, Alí nos dejaba entrever su profunda convicción de fe, producto de propia vida y del amor de su madre, por ejemplo en la canción “Madre déjame luchar” en uno de sus versos expresa lo siguiente:

"y por que recuerdas madre
que un día tocó a nuestra puerta
un niño pidiendo pan
y me hiciste que le diera
aquella camisa vieja
con que yo jugaba metras
y si eras buena cristiana
espero que tu comprendas
que la lucha por los hombres
no se hacer por caridad"

Unía por tanto su fe a la lucha social, que para él no significaban cosas distintas. Según su visión, no basta con hacer rezos, si eso no va unido a una vida de compromiso por el hermano:

“No, no, no basta rezar
hacen falta muchas cosas
para conseguir la paz”

En este sentido se parece mucho a lo que conseguimos cuando leemos por ejemplo al profeta Isaías, hablándole al Pueblo en nombre de Dios:

“El Señor dice: ¿Para qué me traen tantos sacrificios? Yo estoy harto de sus holocaustos de carneros y de las grasas de los terneros(...) Cuando ustedes levantan las manos para orar, yo aparto mis ojos de ustedes; y aunque hacen muchas oraciones, yo no las escucho. Tienen las manos manchadas de sangre(...) Aprendan a hacer el bien, esfuércense en hacer lo que es justo, ayuden al oprimido, hagan justicia al huérfano, defiendan los derechos de la viuda”.

Alí con su canto se convierte así en un profeta que le canta a la vida, entendiendo como “Profeta” no solo a quien ve el futuro que puede ocurrir, sino al que denuncia las injusticias en nombre de Dios. Algo así como lo que hace el profeta Miqueas cuando acusa a aquellos que se aprovechan del pobre:

“¡ Hay de aquellos que aún en sus sueños siguen planeando maldades, y que al llegar al día las llevan a cabo porque tiene el poder en sus manos! Codician terrenos, y se apoderan de ellos; codician casas, y las roban. Oprimen al hombre y a su familia, al propietario y a su herencia...”.

Alí, que había vivido en carne propia todas estas situaciones comienza a reflejarlas en sus canciones, para que la gente pudiese ir canturreando eso que llevaba por dentro:

“El pueblo que es refranero canta con su propio rezo,
aunque un rosario de penas lleve guindando en su pecho...”

Flora y Ceferino, una de sus interpretaciones, es una obra poética de gran sentido humano, de una gran sensibilidad, que toca lo profundo de la vivencia de quienes se han visto excluidos por una sociedad que los ha marginado. Esta canción comienza cuando Ceferino, el personaje de esta historia, gravemente enfermo manda a Flora, su mujer, a buscar al médico del pueblo y como ella retorna toda desconsolada porque no ha podido hallarlo:

Anda Flora ensilla la burra
y vete pal caserío
dile al doctor que la tos me apura
y que tengo escalofrío
me da miedo morirme
y dejarte, Flora, en la soledad
tan sola con dos muchachos
y un conuco que no da na'
tan sola con dos muchachos
y un conuco que no da na'
Flora se fue ligero
y estuvo de vuelta en un suspirar
estaba cansada y triste
cuando al marido comenzó a hablar:
Ceferino pobre destino
el doctor no estaba allá
hoy es domingo y hay ternera
en la hacienda "El Lodazal"
yo pase por la botica
y el boticario no dijo na'
tan sólo que en su botica
no hay medicina sin lleva real
tan sólo que en su botica
no hay medicina sin lleva real.

Seguidamente el poema nos presenta como Ceferino hace una segunda petición, la de buscar al cura del pueblo y a la vez, con un profundo sentido por la vida, nos da su primer deseo por los hijos que se quedan, veamos:

El ambiente era sudoroso
y simplemente conmovedor
Ceferino, tembloroso, con voz profunda
le dijo a Flora la de su amor:
Anda negra, por vida tuya
regrésate al caserío
anda a la Iglesia y búscate al cura
que me quiero confesar
llévate a Luis Venancio
y deja a Reinaldo que es el mayor,
quiero que me prometa
que ante la ofensa será un varón
que aunque las manos sean rudas
nunca endurezca su corazón

En una situación que se presenta como muy difícil y dolorosa, nos está manifestando la ternura de un ser humano que piensa en el futuro de los que deja.

Inmediatamente Alí nos presenta la escena donde Flora retorna al pueblo para cumplir la encomienda de su pareja, pero no se queda ahí, sino que en un chispazo nos muestra toda la historia sufrida por un pueblo al que se ha querido engañar, excluir y exterminar hasta la saciedad:

El doloroso camino
fue hecho en un santiamén
Verano de calenturas
No sólo se seca el árbol,
se seca el hombre también
(entre chipo y demagogia
que le chupa sangre y miel)
verano de calentura
lleva en su piel la mujer
Camino donde se muere
sin que se vuelva a nacer.
Verano de calentura... dura... dura
hasta la aguazón.

Es aquí donde se da el primer encuentro entre cura del pueblo y Ceferino, encuentro por cierto muy interesante porque el sacerdote le invita a ver de otra forma distinta la figura de un Dios más cercano:

El Padre Gonzaga
párroco de San Juan de Tapirama
entra a la casa y sudoroso
da el saludo consabido:
¿Para qué soy bueno hijito mío?
No, no, no me beses la mano
que eso en vez de fe,
es mala costumbre
y en lugar de hacer más grande a Dios
lo disminuye.

Vuelve de nuevo Alí a presentarnos otra imagen de cómo se encuentra ese pueblo sufrido y que sin embargo se atreve a expresar todas las angustias que consigo trae desde hace ya mucho tiempo en la forma de ver y sentir a Dios y a quienes se llaman sus seguidores:

La silbante voz de Ceferino
se hacía más pequeña
por la tos Bolivariana
Como si le clavaran en el huesudo pecho
todos los dolores de la Patria
Padre voy a serle franco
no creí que usted viniera
hoy viene el Gobernador
y habrá ternera en su hacienda
y seguro lo invitó pa' que con ellos comiera
¿Aunque no sé a quién invitan
si es al cura o a la iglesia?

Únteme el aceite Padre,
el purísimo aceite del señor
No me imponga Padre Nuestro
porque el poquito de voz
la guardo pa' preguntarle
algo que me quema adentro
más adentro que la tos:
¿Por qué los mercaderes del templo
aumentan más que los panes de Jesús?
¿Qué quiere decir bienaventurados
que lo de pobre me lo sé yo?
¿Qué quiere decir bienaventurados...

Con ira indigna de un siervo de Dios,
le pregunto a Jesús a cada rato
si Don Olivares no será más bien su cazador
Y por más que le doy vueltas
nunca me puedo explicar
que en las Sagradas Escrituras
de la casa comunal
sólo comulguen señores de alta propiedad.

Yo no creo que sea tan grande
el pecado en levantar
sino en creer en falsos testimonios

. Son muchas las preguntas que Alí expresa por boca de Ceferino y que están llenas de un profundo sentido teológico y de un cuestionamiento a toda una forma de concebir y ver la vida de fe, que ha sido totalmente alejada del pueblo y más bien opresora o alcahueta de opresiones realizadas a lo largo de la historia.
De forma similar al Cantar de los Cantares, Ceferino(Ali), propone una visión distinta de concebir al Dios de la Vida:

Perdóneme Padre por creer
que la noche más bella
está en los ojos de Flora
y cada noche, después del tercer Ave María
su olor de hembra me enamora
y encuentro a Dios en su vientre.

Pero no se queda ahí, sino que va presentando así como el Magnificat (Canto de Maria) , el canto de flora, que inspiran a contemplar un copla de amor del pueblo que se comunica con su Dios:

Hasta el cuartucho llegaba
el lloriqueo de Reinaldo y Luis Venancio
y un olorcito a café
que se asentaba en el cántaro
Los bellos ojos de Flora
enrojecidos por el humo y el llanto
escudriñaban el cielo, rogando, rogando.
Padre Nuestro que estás en los cielos,
no permitas que se muera
es agua de mi limonero
y es semilla de mi tierra
Santa Madre inmaculada
quizás por mujer me entiendas
que los dolores del mundo
son mayores en la hembra
que los dolores del mundo..

Sigue la reflexión, iluminada por esa relación de amor, con una gran afirmación por parte de Ceferino, quien no concibe su muerte como un fatalismo provocado y que debe ser aceptado pasivamente, como muchas veces se ha querido presentar, sino como consecuencia de una gran injusticia que no es querida por el Dios de la vida:

Ya no veo los colores
me huele a tierra mojada
Flora dame tus manitas
que tengo frío en la sangre
dame un poco de agua dulce
de tu boca colorada.
Y usted perdóneme Padre
pero no me mata Dios
sino que me mata el hambre
pero no me mata Dios...

El aprendizaje está dado, otra cosa es que se quiera hacer caso de lo aprendido. En esta canción, Alí deja en manos del Padre Gonzaga la reflexión de lo aprendido y una gran pregunta para la acción:

El Padre Gonzaga sintió en la cara
la otra verdad del Evangelio.
No la que duerme santificada
en el Antiguo Testamento
sino la que amorosa de Dios
entre los hombres
lucha codo a codo con su pueblo.
No podría contestarte,
ni perdonarte tampoco
no hay pecado en tus preguntas
hechas por todos nosotros
quiero preguntar contigo
gritar desde la raíz
¿por qué mueren tan temprano
los campesinos de mi país?,
¿por qué mueren tan temprano
los campesinos de mi país?

En esta canción el sentido de la muerte, como negación, exclusión del otro es así vencido por el “encuentro”y la “escucha mutua”que se da entre el Padre Gonzaga y Ceferino. Se transforma a su vez en un aprendizaje vital para ambos, que rompen el esquema individualista de una sociedad que solo ha pensado en su beneficio particular y menos en los “débiles” y llega hasta nosotros por su sentido comunitario y solidario, que es al mismo tiempo, el encuentro con el Dios de la vida a quien Ceferino percibe y descubre cercano y desde el cual siente su fortaleza, para “existir”. Queda pendiente el enfrentar esa injusticia causante de tantas “muertes” en esta realidad que vivimos. De ahí que como Alí digamos:

“Los que mueren por la vida no pueden llamarse muertos
y a partir de este momento es prohibido llorarlos,
que se paren los redobles en todos los campanarios,
vamos pumpa, carajo
que para amanecer no hacen falta gallinas
sino cantar de gallos”

Para nosotros los cristianos eso es la Resurrección.

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