..."Lo que os puedo dar os doy, que es una ínsula hecha y derecha, redonda y bien proporcionada..."
"Don Quijote de la Mancha". Capítulo XLII: " De los consejos que dió Don
Quijote a Sancho Panza antes que fuese a gobernar la ínsula..."

ISSN: 1810-4479
Publicación Semanal. Año 3, Nro.113, Viernes, 3 de marzo del 2006

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Parlamento cubano: símbolo de democracia verdadera
Por Alfredo Boada

La Habana, 28 feb (PL) El sistema político cubano se sostiene en una democracia genuina y verdadera: el pueblo propone y nomina libre sus candidatos, los elige, controla y revoca en cualquier momento del mandato, y participa en la toma de decisiones.

Los cubanos prefieren creer que democracia es su derecho a nominar, elegir y revocar a sus representantes al Parlamento.

Para los nacidos en la Isla ese concepto tan universal equivale a justicia social, igualdad, equidad, derecho a la vida, al trabajo, educación, cultura, vivienda, y seguridad para ellos y su familia.

Los habitantes de la mayor de las Antillas también distinguen a la democracia como dignidad, derecho y deber a tener y defender una nación libre, independiente, soberana, humana y solidaria.

Y claro está, la reconocen como el derecho a darse el sistema político que mejor considere, del modo como lo definió Abraham Lincoln: "El gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo".

En síntesis, los cubanos creen en el concepto expresado por Fidel Castro: "Que los gobiernos estén íntimamente vinculados con sus ciudadanos, tengan su apoyo, y se consagren enteramente a trabajar y luchar por sus intereses".

Fruto de una Revolución social autóctona, el Poder Popular en Cuba está integrado por la Asamblea Nacional (Parlamento), las asambleas Provinciales y Municipales, el Consejo Popular y la Circunscripción Electoral, que es su eslabón básico.

Ningún órgano está subordinado a otro, pero sus funciones y actividades se complementan para que los cubanos ejerzan su gobierno sobre toda la nación de manera práctica y efectiva.

La Asamblea Nacional del Poder Popular es el órgano supremo de poder del Estado, que representa y expresa la voluntad soberana de todo el pueblo, según el artículo 69 de la Constitución del país.

Los diputados de la isla caribeña no son propuestos por partido político alguno, sino por los delegados de las Asambleas Municipales elegidos y propuestos libre y transparentemente por el propio pueblo.

Por ello en el Parlamento de la isla antillana están presentes obreros, campesinos, estudiantes, profesores, científicos, artistas, intelectuales, militares médicos y deportistas, mientras que la composición étnica refleja la diversidad de razas de su población.

Los negros y mestizos constituyen el 33 por ciento de la Asamblea, y el 36 por ciento de mujeres diputadas demuestran el importante espacio que éstas ocupan en el legislativo del país.

En las últimas elecciones generales fueron electos 609 diputados provenientes de los más diversos sectores del país. El 99 por ciento tiene nivel universitario y medio superior.

Un total de 144 están vinculados a la producción y los servicios, tres son líderes religiosos, 21 investigadores, 38 trabajan en Cultura, 40 militares, 68 dirigentes del Partido y la Unión de Jóvenes Comunistas.

Otros 57 son cuadros de organizaciones de masas y estudiantiles, 47 de la administración de justicia y 150 actúan en órganos locales del Poder Popular.

Los gastos de las elecciones son sufragados por el Estado y la ley prohibe que los candidatos hagan campaña a su favor. Después de nominados, nadie gasta un sólo centavo para que voten por él.

Biografías y fotos de los candidatos, colocados en los lugares públicos, son toda la propaganda previa a las elecciones.

Las leyes que incumben a la población en su conjunto, se consultan y discuten en barrios, fábricas, cooperativas campesinas y escuelas, antes de ser analizadas, debatidas y aprobadas en el Parlamento.

Todos los acuerdos se toman por mayoría de votos, con excepción de reformas a la Carta Magna, que requieren dos tercios de la Asamblea.

Desde hace tres décadas, las leyes en la Isla han sido aprobadas con la asistencia de más del 95 por ciento de sus diputados, quienes no perciben salarios por ejercer sus funciones ni tampoco se desvinculan de sus actividades laborales cotidianas.

Cada diputado rinde cuenta periódicamente de su actuación a sus electores, y su voto significa la sabiduría y la inteligencia populares, fruto de múltiples consultas con la población y expresión de los sentimientos, deseos y la disposición de todos los cubanos.

http://www.sierramaestra.cu/esp/noticias/2005/cuba/parlamento.htm





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