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Guantánamo y Europa ¿limbo
o ardid?
Guantánamo
y Europa ¿limbo o ardid?
Por Leyla Carrillo Ramírez
Rebelión
El diccionario define al ARDID como el artificio empleado para
el logro de algún intento. Son sinónimos: astucia
y estratagema. Transcurridos dos años, desde el primer
proyecto cubano en la CDH, se confirma que la reciente reacción
europea sobre el limbo jurídico de los detenidos en la
Base ilegal de Guantánamo, no representa necesariamente
una toma de conciencia sobre su realidad, sino probablemente un
ardid para compensar las acusaciones que se avecinan contra Estados
Unidos y sus principales aliados en la próxima 62 Conferencia
ginebrina sobre los Derechos Humanos.
El pasado 7 de febrero el Parlamento Europeo aprobó una
resolución, en un ejercicio asociado a la próxima
Conferencia de la CDH, ante la que pretende salvar su imagen política.
El documento contó con la aprobación de los dos
partidos mayoritarios de la Eurocámara, bajo el errático
título de "Condición de los presos políticos
en Guantánamo". El primer error radica en que los
europeos contradicen sus propias consideraciones y exigencias
a los demás Estados en el sentido de que nadie puede ser
detenido o encausado debido a sus ideas políticas o religión.
¿Y entonces cómo pretenden justificar la existencia
de "presos políticos" en Guantánamo? En
el Derecho comunitario, en la Convención Europea sobre
Derechos Humanos y en el proyecto de Tratado Constitucional subrayan
este postulado, que viola la propia Resolución. He aquí
el primer error.
Al profundizar sobre los enunciados de la citada Resolución,
aflora su avieso objetivo: utilizarla para censurar a Cuba y plasmar
una irrelevante oposición a lo que sucede en Guantánamo,
que no dañe sus relaciones con los Estados Unidos. La esencia
del documento es indudable: diecinueve párrafos dedicados
a justificar las motivaciones para el mantenimiento de la Posición
Común de la Unión Europea respecto a Cuba, a censurar
la "persecución a los derechos humanos, maltratos,
detención a parlamentarios y periodistas europeos, la disidencia",
etc, Se advierte la previsible intención de abonar el terreno
para una nueva acusación anticubana, junto a los Estados
Unidos, en la CDH. Hay una minúscula alusión al
"embargo" contraproducente—nunca lo consideran
bloqueo—y una mención a Guantánamo.
Esta última señala: "El Parlamento confirmó
su solidaridad con los Estados Unidos en la lucha contra el terrorismo,
pero expresó su preocupación ante las condiciones
de detención de los prisioneros detenidos en Afganistán
en la base estadounidense de Guantánamo". (Al menos
reconocen que no es cubana)...En la base naval siguen detenidos
cientos de presos, lo que supone una violación de los más
elementales derechos humanos ...El Parlamento considera que estos
presos no responden exactamente a las definiciones de los Convenios
de Ginebra. Y que las normas que en éstos se definen deberán
revisarse con el fin de hacer frente a situaciones nuevas generadas
por el desarrollo del terrorismo.. (Aquí se avizora la
intención de los Estados imperialistas, o sea, que las
normas aprobadas por el Derecho Internacional Humanitario son
obsoletas. Para norteamericanos y europeos no se trata de cumplirlas,
sino de sustituirlas, para adecuarlas a sus intereses). Y finaliza:
"el Parlamento invitó, por lo tanto, a las Naciones
Unidas y a su Consejo de Seguridad a adoptar una resolución
con miras a la instauración de un tribunal competente para
las cuestiones relacionadas con Afganistán y cuyo objetivo
sea esclarecer el estatuto jurídico de los presos".
El informe de cinco relatores de las Naciones Unidas, presentado
como documento 62.4-2006-6 para su debate durante la 62ª
Sesión de Ginebra—a menos que sea bloqueado por los
Estados desarrollados—no es tan lisonjero para éstos.
De ahí la reacción en cadena y el apresuramiento
de algunos políticos europeos en aludir a Guantánamo,
precisamente ahora. El documento excede la situación de
los detenidos en Guantánamo y aborda problemas que los
gobiernos norteamericano y europeos enfrentan actualmente. Varias
menciones les atañen directamente:
Prohibición de la tortura como práctica y, de lugares
secretos de detención.
Observa que un creciente número de gobiernos, desde el
11 de septiembre y otros ataques terroristas han adoptado como
absolutamente natural eliminar la prohibición de la tortura
y adoptan castigos como ésta para extraer información.
El ejercicio desproporcionado de los poderes policiales contra
víctimas indefensas.
Recuerda la vigencia de las convenciones sobre la tortura
Es obvio el rechazo del gobierno norteamericano al Informe de
los Relatores y a la aprobación del Informe de los relatores
por el Secretario General de Naciones Unidas. Se destacan por
su negativismo el Presidente Bush y el Secretario de Defensa,
quienes justifican en todo momento la validez de Guantánamo.
Llama la atención las repentinas declaraciones de varios
gobernantes comunitarios, cuyo silencio coadyuvó a esconder
el infierno denunciado por Cuba. Ninguno de ellos esconde sus
relaciones con el gobierno de Estados Unidos, principal violador
del Derecho Internacional Humanitario y de los Derechos Humanos
en Guantánamo, Abu Ghraib y en las cárceles secretas
instauradas por la CIA en varios Estados europeos y "otros
oscuros rincones del mundo".
No es de esperar que el Primer Ministro británico se oponga
al Terrorismo de Estado que prolifera en los dos últimos
siglos. Sin embargo, ahora Tony Blair declara que "siempre
dijo que Guantánamo era una anomalía de la que habría
que ocuparse de un momento a otro". Y su Ministro del Foreign
Office asevera que "Estados Unidos no tiene la intención
de mantener un gulag en Guantánamo". Peter Hain, el
Ministro para Irlanda del Norte "preferiría que ese
centro no existiese" y "que fuera cerrado" y defendió
al gobernante laborista "quien nunca estuvo a favor de la
creación del centro".
El Viceprimer Ministro y Titular de Exteriores italiano, Gianfranco
Fini repitió que "es una anomalía y debe superarse....
no hay sombra de duda de que la lucha contra el terrorismo debe
hacerse con todos los medios, pero el límite es el respeto
a la dignidad humana". El Comunicado de la Cancillería
italiana alega que "el deber de salvaguardar los derechos
y la dignidad humana había sido comunicado en varias ocasiones
a las autoridades estadounidenses".
La eurodiputada española del Partido Socialista Europeo,
Elena Valenciano, considerada la principal promotora de la reciente
Resolución del Parlamento Europeo, "lamentó
que la Casa Blanca haya ignorado la Resolución que solicita
la clausura de la Base".
En Berlín, Karsten Voigt, socialdemócrata y coordinador
en el Ministerio Federal para las relaciones con los Estados Unidos
consideró que "iría en el propio interés
de éstos cerrar Guantánamo lo más pronto
posible, en realidad inmediatamente... El centro de detención
en Cuba es, en cualquier caso, incompatible con las normas de
derecho vigentes en Europa, pero la decisión debe venir
directamente de los Estados Unidos y no puede ser impuesta desde
fuera". A tono con las circunstancias, el Festival de Berlín
acaba de otorgar el Oso de Plata al director de la película
"El camino de Guantánamo" que plasma los costos
morales de la guerra contra el terrorismo internacional".
Resultan interesantes las declaraciones a la prensa de los Embajadores
del Grupo de los Tres en Washington, de quienes la prensa comenta
que suscribieron el llamado de la ONU para cerrar la Base. El
francés calificó a Guantánamo "como
una vergüenza y por eso hay que solucionarlo de una forma
u otra". El alemán: "cuanto antes se cierre,
mejor será para la imagen de Estados Unidos como líder
militar, político y moral del mundo". Y el británico:
"resulta difícil delinear sus obligaciones como gobierno
para la seguridad y la salvaguarda de las libertades, pero obviamente,
es una anomalía"...
En el marco extracomunitario, el Ministerio de Exteriores suizo
destacó que "el Derecho Internacional Público
es aplicable también en la lucha importante y difícil
que la comunidad internacional lleva adelante contra el terrorismo
y recordó las reglas del Derecho Internacional Humanitario,
a la vez que reveló un memorando del pasado junio donde
"llamaba la atención a Estados Unidos sobre el status
jurídico y la detención prolongada sin protección
legal".
El arzobispo de York, John Sentamu, segundo en jerarquía
de la iglesia anglicana, solicitó el "cierre inmediato
y acusó a Estados Unidos de quebrantar la ley internacional
y que se aplique el habeas corpus que los obligue a llevar a los
detenidos ante la justicia".
Prosperen o no las alusiones erráticas a Guantánamo
en la Resolución del Parlamento Europeo y la denuncia en
el documento de los relatores de ONU sobre Guantánamo durante
la 62ª Sesión de la CDH, es previsible que finalmente
la situación de los detenidos en Guantánamo no pueda
permanecer eternamente en el limbo jurídico. Después
de cuatro años durante los cuales Guantánamo se
convirtió en la máxima expresión del terrorismo
de Estado de este siglo, no se descarta que los europeos—fieles
a su alianza con los Estados Unidos, se vean ante el dilema: Ser
o no ser.
En la 62ª sesión de la CDH habrá, como de
costumbre, condenas a los subdesarrollados—los denominados
"otros Estados"—pero en 2006 el escenario se avizora
más complejo para los poderosos. Faltan algunas batallas
por librar, antes de que Estados Unidos y Europa arremetan con
su proyecto de sustituir la Comisión de Derechos Humanos
por un Consejo elitista, semejante al actual Consejo de Seguridad
de la ONU.
Aún está latente el escándalo sobre las
cárceles y los vuelos secretos en la "lucha contra
el terrorismo". También se escucharán otras
voces que deseen discutir varios proyectos de temas donde los
europeos muestran "tejado de vidrio". Entre éstos
se encuentran: la lucha contra la difamación religiosa
(aún están frescas las caricaturas antislámicas);
la igualdad racial; las formas de racismo, discriminación
racial, xenofobia y tolerancia relativas; la situación
de los musulmanes y los pueblos árabes en varias partes
del mundo; la libertad de religión y de creencias; la detención
arbitraria y el reporte sobre el cumplimiento de la Convención
sobre la tortura y otros tratos, crueles, inhumanos o degradantes.
Resulta evidente, que los más recientes pronunciamientos
europeos, incluida la Resolución del Parlamento de la UE,
no constituyen el reconocimiento al limbo y la injusticia prolongados
en Guantánamo. Al parecer (y ojalá fuera así)
Europa se apresta a contrarrestar las múltiples transgresiones
del Derecho Internacional que ha cometido debido a sus propias
contradicciones sociales y a la alianza con los Estados Unidos
en la llamada batalla contra el terrorismo.
Las cárceles secretas, el ejercicio policial desmedido,
la xenofobia y la discriminación étnica y religiosa
sitúa, esta vez, a los europeos en una posición
incómoda ante la próxima Conferencia, a la que sólo
conciben como un foro para atacar a los Estados menos desarrollados.
El trasfondo de sus pronunciamientos más recientes es sólo
un ARDID, porque no llegan a reconocer la condición del
limbo en que realmente se ha convertido la base norteamericana
ubicada ilegalmente en territorio cubano.
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=27863
El
Gulag de Estados Unidos
Por Thomas Wilner
Traducido por Cubadebate
El CAMPO DE PRISIONEROS DE ESTADOS UNIDOS en la Bahía
de Guantánamo está en el extremo sudeste de Cuba,
una franja de tierra que los Estados Unidos mantienen ocupada
desde 1903. Hace tiempo estaba irrigada por los lagos del otro
lado de la Isla, pero el gobierno del Presidente Fidel Castro
le cortó hace años el suministro de agua. Así,
hoy en día, Guantánamo produce su propia agua en
una planta de desalación del agua. El agua tiene un color
amarillento característico. Todos los estadounidenses beben
agua embotellada importada por aviones. Hasta hace poco, los prisioneros
tomaban el agua amarilla.
La prisión está frente al mar, pero los prisioneros
no pueden contemplar el océano. Las torres de los guardias
y las luces del estadio cubren todo el perímetro. En mi
última visita, fuimos escoltados por guardias militares
jóvenes y solemnes cuyas placas de identificación
en sus camisas estaban tapadas con cinta adhesiva para que los
prisioneros no pudieran identificarlos.
Muy pocas personas ajenas son autorizadas a ver a los prisioneros.
El gobierno ha organizado algunos viajes cuidadosamente controlados
por los medios de comunicación y los miembros del Congreso,
pero en repetidas ocasiones se han negado a permitir que estos
visitantes, representantes de las Naciones Unidas, grupos de derechos
humanos o médicos y psiquiatras no militares se encuentren
o hablen con los prisioneros. Hasta ahora, los únicos de
afuera que lo han hecho son los representantes del Comité
Internacional de la Cruz Roja, a quienes les está prohibido
por sus propias normas revelar lo que han visto, y los abogados
de los prisioneros.
Yo soy uno de esos abogados. Represento a seis prisioneros kuwaitíes,
cada uno de los cuales actualmente ya ha pasado casi cuatro años
en Guantánamo. A mí me tomó dos años
y medio (2 ½) lograr acceso a mis clientes, pero ya he
visitado el campo de prisión 11 veces en los últimos
14 meses. Lo que he presenciado es un cruel y espeluznante infierno
de hormigón y alambres de púas que se ha convertido
en la pesadilla diaria de las casi 500 personas barridas después
del 11/9, quienes han estado en prisión sin cargos ni juicio
durante más de cuatro años. Es verdaderamente nuestro
GULAG de Estados Unidos.
En mi viaje más reciente hace tres semanas, después
de firmar una planilla de entrada y someter a revisión
nuestro equipaje, mis colegas y yo fuimos conducidos a través
de dos grandes cercas metálicas hacia el interior del campo
de prisioneros.
Entrevistamos a nuestros clientes en Camp Echo, uno de los varios
campos donde se interroga a los prisioneros. Entramos a una sala
de aproximadamente 13 pies cuadrados y dividida a la mitad por
un enrejado de acero grueso. De un lado había una mesa
donde el prisionero se sentaría para nuestras entrevistas,
sus pies encadenados a un ojete de acero cementado al piso. Del
otro lado había una ducha y una celda como en las que comúnmente
se confina a los prisioneros. En las celdas, los prisioneros duermen
en repisas metálicas contra la pared, y a los lados se
encuentran la taza de baño y el lavamanos. Se les permite
un fino colchón de espuma y una almohada de algodón
gris.
Los expedientes del Pentágono sobre los seis prisioneros
kuwaitíes que representamos revelan que ninguno fue capturado
en el campo de batalla ni acusado de participar en actividades
hostiles contra los Estados Unidos. Los prisioneros afirman que
ellos habían sido detenidos por los caudillos paquistaníes
y afganos y fueron entregados a Estados Unidos por recompensas
que oscilan entre 5 000 y 25 000 dólares – afirmación
que fue confirmada por los informes de la prensa estadounidense.
Hemos obtenido copias de los panfletos de recompensa distribuidos
en Afganistán y Pakistán por las fuerzas estadounidenses
que prometían recompensas – “suficientes para
alimentar a su familia toda la vida” – por cualquier
“terrorista árabe” que les entregaran.
Los expedientes contienen solamente endebles acusaciones o habladurías
que cualquier tribunal desestimaría. El expediente de uno
de los prisioneros señalaba que había sido visto
hablando con dos sospechosos de ser miembros de Al Qaeda en el
mismo día – en lugares que están a miles de
millas de distancia. La “evidencia” fundamental contra
otro era que, cuando fue capturado, usaba un reloj Casio particular,
“que muchos terroristas usan”. Curiosamente, el mismo
reloj lo estaba usando un capellán militar estadounidense,
musulmán, en Guantánamo.
Cuando me encontré por primera vez con mis clientes, ellos
no habían visto ni hablado con sus familiares desde hacía
más de tres años, y habían sido interrogados
cientos de veces. Varios de ellos sospechaban de nosotros; me
dijeron que habían sido interrogados por personas que afirmaban
que eran sus abogados, pero resultó que no lo eran. De
modo que llevamos un DVD donde sus familiares les dijeron quiénes
éramos y que podían confiar en nosotros. Varios
de ellos lloraron al ver a sus familiares por primera vez después
de años. Uno se había convertido en padre después
de ser detenido y nunca había visto a su hijo. Uno observó
que su padre no estaba en el DVD, y tuvimos que decirle que su
padre había fallecido.
La mayoría de los prisioneros están apartados,
aunque algunos pueden comunicarse a través de la cerca
metálica o paredes de hormigón que separan sus celdas.
Ellos hacen ejercicios solos, algunos sólo de noche. No
vieron la luz del sol durante meses – una táctica
especialmente cruel en un clima tropical. Un prisionero me dijo:
“En los últimos tres años, he pasado casi
todo y el tiempo y he comido cada comida en esta pequeña
celda que es mi baño”. Aparte del Corán, los
prisioneros no tienen nada que leer. Como resultado de nuestras
protestas, a algunos se les han dado libros.
Cada prisionero que he entrevistado afirma que han sido golpeados
duramente y sometidos a un tratamiento que los estadounidenses
sólo podrían calificar de tortura, desde el primer
día de cautiverio estadounidense en Pakistán y en
Afganistán. Dijeron que fueron colgados por las muñecas
y golpeados, colgados por los tobillos y golpeados, los dejaron
desnudos y tuvieron que pasar por delante de las guardias mujeres,
y les aplicaron choques eléctricos. Por lo menos tres afirmaron
haber sido golpeados de nuevo después de llegar a Guantánamo.
Uno de mis clientes, Fayiz Al Kandari, actualmente de 27 años,
dijo que le habían roto las costillas durante un interrogatorio
en Pakistán. Yo sentí la hendidura en sus costillas.
“Golpéenme todo lo que quieran, pero denme una vista
ante un tribunal”, dice que le dijo a sus interrogadores.
Otro prisionero, Fawzi Al Odah, de 25 años, es maestro
quien partió de Ciudad Kuwait en 2001 para trabajar en
las escuelas de Afganistán, entonces paquistaníes.
Después del 11/9, él y otros cuatro kuwaitíes
fueron invitados a una cena por el líder tribal paquistaní
y luego fueron vendidos por él y puestos en cautiverio,
según sus relatos, que luego fueron confirmados por Newsweek
y ABC News.
El 8 de agosto de 2005, Fawzi, desesperado, inició una
huelga de hambre para reafirmar su inocencia y protestar porque
había estado prisionero durante cuatro años sin
cargos. Dijo que quería defenderse contra sus acusaciones
o morir. Me dijo que había escuchado que congresistas estadounidenses
habían regresado de los recorridos por Guantánamo
diciendo que era un lugar de descanso caribeño con muy
buena comida. “Si yo como, apruebo esas mentiras”,
dijo Fawzi.
A finales de agosto, después que Fawzi se desmayó
en su celda, los guardias comenzaron a alimentarlo a la fuerza
a través de tubos que le pasaban por la nariz hasta el
estómago. Al principio, le introducían los tubos
cada vez que lo alimentaban y después se los retiraban.
Fawzi me dijo que eso era muy doloroso. Cuando trató de
sacarse los tubos, lo amarraron con una correa a la camilla mientras
muchos guardias le aguantaban la cabeza, lo que fue todavía
más doloroso.
Hacia mediados de septiembre, la alimentación forzosa
se tornó más humana. Le dejaban puestos los tubos
de alimentación y le bombeaban la fórmula. Sin embargo,
cuando vi a Fawzi, le sobresalía un tubo de la nariz. Le
caían gotas de sangre mientras hablaba. Se las limpiaba
con una servilleta.
Solicitamos la historia clínica de Fawzi para poder vigilar
su peso y su salud. Denegado. La única forma de poder saber
cómo estaba Fawzi era visitándolo cada mes, lo cual
hicimos. Cuando lo visitamos en noviembre, su peso había
bajado de 140 a 98 libras. Los especialistas en alimentación
integral nos dijeron que el continuo descenso del peso y otros
síntomas indicaban que la alimentación estaba siendo
realizada de manera incompetente. Solicitamos que Fawzi fuera
transferido a un hospital. De nuevo, el gobierno se negó.
Cuando vimos a Fawzi en diciembre, su peso se había estabilizado
en 110 libras aproximadamente. Le habían cambiado las fórmulas
y la alimentación forzosa la estaba dirigiendo el personal
médico y no los guardias.
Cuando me encontré con Fawzi hace tres semanas, le habían
desentubado la nariz. Le dije que estaba muy agradecido de que
al cabo de cinco meses hubiese terminado su huelga de hambre.
Me miró con tristeza y dijo: “Nos torturaron para
que paráramos”. Al principio, dijo, lo castigaron
privándolo de sus “comodidades” una por una:
su frazada, su toalla, sus pantalones, sus zapatos. Después
lo aislaron. Cuando esto no logró persuadirlo para que
pusiera fin a la huelga de hambre, dijo, el 9 de enero se le presentó
un oficial para anunciarle que todo detenido que se negara a comer
iría a “la silla”. El oficial le advirtió
que los prisioneros recalcitrantes serían amarrados con
cuerda en un aparato metálico que les halaba la cabeza
hacia atrás, y que les meterían y sacarían
los tubos a la fuerza en cada alimentación. “Vamos
a romper esta huelga de hambre”, le dijo el oficial.
Fawzi dijo que escuchó al prisionero de al lado gritándole
y diciéndole que dejara la huelga. Él decidió
que no iba a “estar en huelga para ser torturado”.
Dijo que los que continuaron en la huelga de hambre no sólo
fueron amarrados en “la silla”, sino que los dejaron
allí durante horas; él cree que los guardias no
sólo los alimentaban con nutrientes sino también
les introducían diuréticos y laxantes para hacer
que se defecaran y orinaran en la silla.
En menos de dos semanas con este tratamiento, se acabó
la huelga. De los más de 80 huelguistas que había
a finales de diciembre, Fawzi dijo que solamente quedaban tres
o cuatro. Sin embargo, como resultado de la huelga, los prisioneros
ahora reciben una exigua ración de agua embotellada.
Fawzi dijo que comer era el único aspecto de la vida en
Guantánamo que él podía controlar; obligarlo
a poner fin a la huelga de hambre lo privó del último
recurso que tenía para protestar por su injusto encarcelamiento.
Dice que ahora se siente “desesperado”.
El gobierno continúa negando que exista alguna injusticia
en Guantánamo. Pero yo sé la verdad.
*Thomas Wilner es abogado de la firma Shearman & Sterling,
que ha estado representando a los prisioneros kuwaitíes
en Guantánamo desde principios de 2002.
Recibido por correo electrónico
Hay
que cerrar Guantánamo
Tomado de Altercom
En Guantánamo hay detenidos más
de 500 hombres de 34 países.
La mayoría están presos desde hace 4 años.
A muchos de ellos no se les conoce ni siquiera el nombre
y ninguno ha podido apelar, hasta ahora,
su detención ante un tribunal.
La administración republicana siempre ha mostrado un olímpico
desprecio por la opinión pública internacional sobre
los más diversos temas. Sin embargo, en el caso de los
detenidos políticos de Guantánamo y otras cárceles
clandestinas que controla en varios países del mundo, el
presidente Bush debería empezar a escuchar el clamor que
ya no sólo viene de sus enemigos sino también de
sus aliados cercanos. Y todos dicen: ¡Cierren esas vergonzosas
prisiones!
Tanto el presidente Bush, como el secretario de Defensa Donald
Rumsfeld y el Fiscal General, Alberto González, han reiterado
una y otra vez que Estados Unidos no tortura y siempre actúa
con apego a la ley. Sin embargo, poco a poco, la verdad se ha
ido abriendo paso a medida que se han conocido las fotos de las
torturas que se practican en las cárceles de Irak.
Y bastante a menudo leemos las historias de espanto que describen
las vejaciones que sufren los detenidos de Guantánamo.
Así hemos sabido que la CIA mantiene cárceles clandestinas
en Irak, Siria y Afganistán donde «desaparecen»
los cautivos musulmanes.
En esos centros, los guardias utilizan técnicas para hacer
declarar a los prisioneros que deben ser consideradas sin muchas
vueltas métodos brutales de tortura.
Y sabemos que en Guantánamo hay detenidos más de
500 hombres de 34 países. La mayoría están
presos desde hace 4 años. A muchos de ellos no se les conoce
ni siquiera el nombre y ninguno ha podido apelar, hasta ahora,
su detención ante un tribunal. Presos que han tenido la
suerte de ser liberados de ese infierno recuerdan a detenidos,
desesperados por su situación, golpeándose la cabeza
contra las paredes de las celdas. Supimos también que más
de 60 presos realizaron una huelga de hambre en protesta contra
los métodos coercitivos que utilizan sus guardianes.
Nadie ha muerto en Guantánamo, pero ha habido 36 intentos
de suicidios, que dejó a un preso en coma por varios meses.
En cambio, en las prisiones de Irak y Afganistán, donde
la tortura es el pan de cada día, se sabe que al menos
26 prisioneros han muerto bajo la custodia de Estados Unidos.
Y todo esto en nombre de la lucha contra el terrorismo.
Las denuncias de la Comisión de Derechos Humanos de las
Naciones Unidos sobre el trato que reciben los detenidos de Guantánamo
motivaron que el Secretario General de esa organización,
Kofi Annan, le exigiera al gobierno del presidente Bush el cierre
de ese centro de detención. El New York Times, calificó
a esa prisión, «la vergüenza de Guantánamo»
y más recientemente el Parlamento inglés se sumó
a las voces de gobiernos de todo el mundo que reclaman al presidente
Bush que pare los abusos a los detenidos en el penal de la Bahía
de Guantánamo y en las cárceles clandestinas.
La semana pasada, el juez Jed S. Rakoff – que sigue una
causa judicial presentada por la agencia de noticias Associated
Press- ordenó al Departamento de Defensa dar a conocer
los nombres de los detenidos de Guantánamo antes del próximo
viernes. La institución decidió no apelar la orden
judicial.
Guantánamo, como el resto de las prisiones clandestinas,
se ha convertido en una mancha para la democracia norteamericana
y una vergüenza para todos los americanos que tienen dignidad
y respeto por la condición humana. Esos centros de tortura
violan las leyes de los Estados Unidos y pisotean tratados internacionales
que han sido ratificados por nuestro país como son la Convención
contra la Tortura y el Convenio Internacional de Derechos Civiles
y Políticos.
Este año, en todo el país se llevarán a
cabo elecciones de gobernadores y parlamentarios ¿Agitará
algún político de conciencia este tema en su campaña?
Si ellos no lo hacen, nosotros los votantes debemos en las urnas
tener los suficientes escrúpulos morales para no continuar
siendo cómplices pasivos de los abusos y la ilegalidad
que practica el actual liderazgo de nuestra nación.
http://www.cubaminrex.cu/CDH/60cdh/Guantanamo/2006/Hay%20que%20
cerrar%20Guantánamo.htm
La
guerra que no termina: testimonios tras cuatro años de
encarcelamiento
Salen a la luz las historias de los detenidos de EE.UU. en Guantánamo
El Pentágono divulgó una lista de arrestados bajo
sospecha de ser talibanes o de pertenecer a Al-Qaeda
Los prisioneros relatan cómo fueron capturados
Hay entre ellos ex combatientes y varios con nacionalidad británica
De 490 detenidos, sólo diez fueron acusados formalmente
GUANTANAMO, Cuba (AP).- El Pentágono ofreció ayer
un atisbo del mundo secreto de Guantánamo y difundió
los nombres y países natales de muchos detenidos que han
estado encarcelados en la aislada prisión militar durante
períodos de hasta cuatro años. Allí se descubren
las historias de un fanatizado "guerrero de la fe" sediento
de matar soldados norteamericanos, de un granjero afgano sólo
preocupado por alimentar a su familia y hasta de un rico londinense
que dijo que espiaba para la inteligencia británica.
Un juicio por la libertad de información iniciado por
Associated Press obligó al Departamento de Defensa a entregar
alrededor de 5000 páginas de transcripciones de interrogatorios
realizados a puertas cerradas a los detenidos, casi todos ellos
acusados de estar vinculados con los talibanes o con Al- Qaeda
tras la guerra contra el terrorismo impulsada por Washington luego
de los atentados del 11 de septiembre de 2001. Aunque el Pentágono
no ha proporcionado la lista completa de detenidos, las transcripciones
ofrecen el panorama más detallado hasta el momento de quiénes
han estado encarcelados en Guantánamo, que se ha transformado
en foco de las críticas internacionales, en parte debido
al velo de secreto que el gobierno ha tendido sobre ella.
Actualmente la prisión alberga 490 detenidos, y sólo
diez han sido formalmente acusados con cargos penales.
El Pentágono difundió los documentos después
de que un juez federal rechazó el argumento esgrimido por
el presidente George W. Bush, quien afirmaba que el hecho de difundir
los nombres, los países de origen y otra información
violaría la privacidad de los detenidos y podría
ponerlos en peligro, a ellos y a sus familias.
Mohammed Gul, quien dijo que era granjero y dueño de una
estación de servicio en su Afganistán natal, declaró
que había erróneamente apresado como soldado talibán
cuando volvió a su país desde Arabia Saudita para
cuidar a su esposa enferma. "No quiero pasar más tiempo
aquí, ni un minuto más", le dijo al tribunal.
Otro detenido fue acusado de contratar a un contrabandista vinculado
con grupos militantes musulmanes para que lo ayudara a llegar
hasta Estados Unidos desde Paquistán. El prisionero dice
que llegó a México, después de volar a Guatemala,
pero aclara que no tenía intención alguna de atacar
a EE.UU. "Sólo quería encontrar un trabajo
que me permitiera ganar algo de dinero", dijo.
Zahir Shah, un afgano acusado de pertenecer a un grupo islámico
militante y de tener en su poder un lanzador de cohetes y otras
armas en su casa, admite haber tenido rifles. Dice que eran para
su protección, ya que tenía una disputa con un primo,
e insiste en que no combatió contra los soldados estadounidenses.
La única vez que disparó contra algo, según
dice, fue en una salida de cacería. "Lo único
que hacía en Afganistán era ser granjero... cultivábamos
trigo, maíz, vegetales y sandías".
Alzado en armas
Un detenido identificado como Abdul Hakim Bukhary niega ser miembro
de Al-Qaeda, pero reconoce haber viajado desde su país
natal, Arabia Saudita, hasta Afganistán para combatir a
las fuerzas estadounidenses, y dice que conoció a Ben Laden
15 años atrás, mientras luchaba contra las tropas
rusas en Afganistán. Elogia a sus captores por la calidad
de la prisión. "Aquí los prisioneros están
en el paraíso", afirma. "Los estadounidenses
son muy buenos. Nos dan tres comidas. ¡Jugo de fruta y todo!".
Sin embargo, agrega que desea regresar junto a su familia. Otro
prisionero es Bishar al-Rawi, un londinense hijo de un acaudalado
matrimonio jordano-iraquí. Fue arrestado en Gambia, Africa,
cuando ingresaba a en ese país, y acusado de haber albergado
en Londres al clérigo radical jordano Abu Qatada. Al-Rawi
dijo que era inocente y que había ayudado a la inteligencia
británica, el MI5, para seguir de cerca a la comunidad
musulmana en Londres.
Los documentos no consignan los nombres de los que aún
permanecen en Guantánamo y los ex prisioneros. En muchas
transcripciones, los detenidos procuran convencer al tribunal
de que sólo desempeñaron un papel mínimo
como combatientes. "No sabía que mi entrenamiento
sería considerado como el de un miembro de Al-Qaeda. Sólo
trataba de ayudar a los musulmanes", dijo un detenido, Mesh
Arsad Al Rashid. Los documentos contienen nombres de algunos ex
prisioneros conocidos, como Moazzam Begg y Feroz Ali Abbasi, ambos
ciudadanos británicos. Una nota manuscrita muestra a Abbasi
al solicitar status de prisionero de guerra.
Abbasi se queja de que en dos ocasiones oficiales de la policía
militar tuvieron relaciones sexuales delante de él, en
tanto otros trataron de hacerle comer un plato de cerdo, alimento
prohibido para la fe islámica. Algunos, agregó,
lo confundieron para que rezara de cara al norte, hacia Estados
Unidos, en vez de que lo hiciera hacia La Meca como se les exige
a los musulmanes. Al igual que los demás prisioneros, a
Abbasi no se le permitió ver ninguna prueba en su contra.
Casi todas las audiencias de Guantánamo se llevaron a
cabo para determinar si los detenidos eran "combatientes
enemigos". Esa clasificación, según dicen los
abogados del gobierno de Bush, priva a los detenidos de las protecciones
que la Convención de Ginebra confiere a los prisioneros
de guerra y permite que se los mantenga en reclusión indefinidamente
sin acusaciones formales. Los documentos difundidos el año
pasado -también a causa de una demanda iniciada por AP-
incluía transcripciones de 317 audiencias, pero los nombres
y las nacionalidades de los detenidos estaban borrados. Los documentos
actuales son los mismos, pero esta vez sin censura.
Un vocero militar de EE.UU. en Guantánamo dijo que el
Pentágono estaba incómodo por verse obligado a entregar
las transcripciones. "La información personal de los
detenidos sólo se retuvo con objeto de proteger la privacidad
de los prisioneros y por su propia seguridad", dijo el comandante
Chito Peppler. Los observadores de derechos humanos dijeron que
el hecho de mantener en secreto la identidad de los prisioneros
puede conducir a abusos.
Traducción: Mirta Rosenberg
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¿Qué ocurre con la Base Naval de Guantánamo,
en el Oriente de Cuba?
Estados Unidos mantiene ilegalmente una base naval en Cuba contra
la voluntad de su pueblo. Esta instalación se encuentra
en la Bahía de Guantánamo, una de las mayores de
la isla. Dista 64 kilómetros de Santiago de Cuba, la segunda
ciudad en importancia del país, y 920 kilómetros
de su capital La Habana. Abarca un área de 117,6 kilómetros
cuadrados (49,4 de tierra firme y el resto de agua y pantanos).
Delimita una línea de costa de 17,5 kilómetros.
La bahía posee buenas características en cuanto
a profundidad, seguridad y capacidad, pero actualmente carece
de importancia estratégica.
La Enmienda Platt, bochornosa ley del Congreso de Estados Unidos
impuesta a la primera Constitución cubana a principios
del siglo XX, bajo la amenaza de que de no aceptarse la isla permanecería
ocupada militarmente, estableció la obligación de
ceder porciones de territorio para instalaciones militares del
poderoso vecino. No tardó en ponerse en práctica
esa exigencia. En diciembre de 1903 Estados Unidos tomó
posesión "hasta que lo necesitaren" de la Bahía
de Guantánamo, mediante la imposición de un leonino
tratado. Desde entonces y durante más de medio siglo fue
centro de estímulo a la prostitución, el juego y
las drogas, y de un abierto intervencionismo.
Desde el triunfo de la Revolución en 1959, la base ha
sido fuente de provocaciones y agresiones, tanto de las tropas
del enclave como de contrarrevolucionarios que allí encontraron
refugio, muchos de ellos después de cometer crímenes
y otras fechorías. En 1961 personal de la Base provocó
la muerte a golpes de un obrero cubano y menos de un año
más tarde fue secuestrado, torturado y asesinado un humilde
pescador. Dos soldados cubanos resultaron asesinados en 1964 y
1966, respectivamente, por disparos realizados desde esa instalación
norteamericana. Son muchas las violaciones del espacio aéreo,
marítimo y terrestre cometidas, junto a diversas provocaciones
como disparos, lanzamiento de piedras, proferir ofensas y otras
muchas.
Los ejercicios de las tropas norteamericanas han provocado daños
ecológicos irreparables al entorno, incluso han estacionado
allí submarinos nucleares. Violando hasta el ilegal tratado
que Estados Unidos esgrime para mantener su presencia militar,
la base fue convertida en 1994 en campamento de refugiados, en
gran parte haitianos, y aún se utiliza ocasionalmente para
esto fines. Ante tales hechos Cuba ha asumido invariablemente
una actitud firme y serena, no se ha dejado provocar ni intimidar.
Los combatientes de la Brigada de la Frontera, unidad de las Fuerzas
Armadas Revolucionarias encargada de la defensa de este límite
fronterizo artificial, son ejemplo de preparación profesional,
valor y disciplina.
Las máximas autoridades cubanas han declarado en muchas
ocasiones que no aceptarán ninguna negociación con
respecto a este territorio ilegalmente ocupado que no sea la retirada
incondicional de las tropas extranjeras allí acantonadas
contra la voluntad expresa del pueblo de Cuba. Con igual seriedad
el gobierno cubano ha ratificado que no intentará recuperar
sus legítimos derechos mediante la fuerza y esperará
pacientemente a que la justicia se imponga tarde o temprano.
http://www.cubagov.cu/otras_info/minfar/base_gtmo.htm

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