..."Lo que os puedo dar os doy, que es una ínsula hecha y derecha, redonda y bien proporcionada..."
"Don Quijote de la Mancha". Capítulo XLII: " De los consejos que dió Don
Quijote a Sancho Panza antes que fuese a gobernar la ínsula..."

ISSN: 1810-4479
Publicación Semanal. Año 3, Nro.114, Viernes, 10 de marzo del 2006

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Guantánamo y Europa ¿limbo o ardid?

Guantánamo y Europa ¿limbo o ardid?
Por Leyla Carrillo Ramírez

Rebelión

El diccionario define al ARDID como el artificio empleado para el logro de algún intento. Son sinónimos: astucia y estratagema. Transcurridos dos años, desde el primer proyecto cubano en la CDH, se confirma que la reciente reacción europea sobre el limbo jurídico de los detenidos en la Base ilegal de Guantánamo, no representa necesariamente una toma de conciencia sobre su realidad, sino probablemente un ardid para compensar las acusaciones que se avecinan contra Estados Unidos y sus principales aliados en la próxima 62 Conferencia ginebrina sobre los Derechos Humanos.

El pasado 7 de febrero el Parlamento Europeo aprobó una resolución, en un ejercicio asociado a la próxima Conferencia de la CDH, ante la que pretende salvar su imagen política. El documento contó con la aprobación de los dos partidos mayoritarios de la Eurocámara, bajo el errático título de "Condición de los presos políticos en Guantánamo". El primer error radica en que los europeos contradicen sus propias consideraciones y exigencias a los demás Estados en el sentido de que nadie puede ser detenido o encausado debido a sus ideas políticas o religión. ¿Y entonces cómo pretenden justificar la existencia de "presos políticos" en Guantánamo? En el Derecho comunitario, en la Convención Europea sobre Derechos Humanos y en el proyecto de Tratado Constitucional subrayan este postulado, que viola la propia Resolución. He aquí el primer error.

Al profundizar sobre los enunciados de la citada Resolución, aflora su avieso objetivo: utilizarla para censurar a Cuba y plasmar una irrelevante oposición a lo que sucede en Guantánamo, que no dañe sus relaciones con los Estados Unidos. La esencia del documento es indudable: diecinueve párrafos dedicados a justificar las motivaciones para el mantenimiento de la Posición Común de la Unión Europea respecto a Cuba, a censurar la "persecución a los derechos humanos, maltratos, detención a parlamentarios y periodistas europeos, la disidencia", etc, Se advierte la previsible intención de abonar el terreno para una nueva acusación anticubana, junto a los Estados Unidos, en la CDH. Hay una minúscula alusión al "embargo" contraproducente—nunca lo consideran bloqueo—y una mención a Guantánamo.

Esta última señala: "El Parlamento confirmó su solidaridad con los Estados Unidos en la lucha contra el terrorismo, pero expresó su preocupación ante las condiciones de detención de los prisioneros detenidos en Afganistán en la base estadounidense de Guantánamo". (Al menos reconocen que no es cubana)...En la base naval siguen detenidos cientos de presos, lo que supone una violación de los más elementales derechos humanos ...El Parlamento considera que estos presos no responden exactamente a las definiciones de los Convenios de Ginebra. Y que las normas que en éstos se definen deberán revisarse con el fin de hacer frente a situaciones nuevas generadas por el desarrollo del terrorismo.. (Aquí se avizora la intención de los Estados imperialistas, o sea, que las normas aprobadas por el Derecho Internacional Humanitario son obsoletas. Para norteamericanos y europeos no se trata de cumplirlas, sino de sustituirlas, para adecuarlas a sus intereses). Y finaliza: "el Parlamento invitó, por lo tanto, a las Naciones Unidas y a su Consejo de Seguridad a adoptar una resolución con miras a la instauración de un tribunal competente para las cuestiones relacionadas con Afganistán y cuyo objetivo sea esclarecer el estatuto jurídico de los presos".

El informe de cinco relatores de las Naciones Unidas, presentado como documento 62.4-2006-6 para su debate durante la 62ª Sesión de Ginebra—a menos que sea bloqueado por los Estados desarrollados—no es tan lisonjero para éstos. De ahí la reacción en cadena y el apresuramiento de algunos políticos europeos en aludir a Guantánamo, precisamente ahora. El documento excede la situación de los detenidos en Guantánamo y aborda problemas que los gobiernos norteamericano y europeos enfrentan actualmente. Varias menciones les atañen directamente:
Prohibición de la tortura como práctica y, de lugares secretos de detención.
Observa que un creciente número de gobiernos, desde el 11 de septiembre y otros ataques terroristas han adoptado como absolutamente natural eliminar la prohibición de la tortura y adoptan castigos como ésta para extraer información.
El ejercicio desproporcionado de los poderes policiales contra víctimas indefensas.
Recuerda la vigencia de las convenciones sobre la tortura

Es obvio el rechazo del gobierno norteamericano al Informe de los Relatores y a la aprobación del Informe de los relatores por el Secretario General de Naciones Unidas. Se destacan por su negativismo el Presidente Bush y el Secretario de Defensa, quienes justifican en todo momento la validez de Guantánamo.

Llama la atención las repentinas declaraciones de varios gobernantes comunitarios, cuyo silencio coadyuvó a esconder el infierno denunciado por Cuba. Ninguno de ellos esconde sus relaciones con el gobierno de Estados Unidos, principal violador del Derecho Internacional Humanitario y de los Derechos Humanos en Guantánamo, Abu Ghraib y en las cárceles secretas instauradas por la CIA en varios Estados europeos y "otros oscuros rincones del mundo".

No es de esperar que el Primer Ministro británico se oponga al Terrorismo de Estado que prolifera en los dos últimos siglos. Sin embargo, ahora Tony Blair declara que "siempre dijo que Guantánamo era una anomalía de la que habría que ocuparse de un momento a otro". Y su Ministro del Foreign Office asevera que "Estados Unidos no tiene la intención de mantener un gulag en Guantánamo". Peter Hain, el Ministro para Irlanda del Norte "preferiría que ese centro no existiese" y "que fuera cerrado" y defendió al gobernante laborista "quien nunca estuvo a favor de la creación del centro".

El Viceprimer Ministro y Titular de Exteriores italiano, Gianfranco Fini repitió que "es una anomalía y debe superarse.... no hay sombra de duda de que la lucha contra el terrorismo debe hacerse con todos los medios, pero el límite es el respeto a la dignidad humana". El Comunicado de la Cancillería italiana alega que "el deber de salvaguardar los derechos y la dignidad humana había sido comunicado en varias ocasiones a las autoridades estadounidenses".

La eurodiputada española del Partido Socialista Europeo, Elena Valenciano, considerada la principal promotora de la reciente Resolución del Parlamento Europeo, "lamentó que la Casa Blanca haya ignorado la Resolución que solicita la clausura de la Base".

En Berlín, Karsten Voigt, socialdemócrata y coordinador en el Ministerio Federal para las relaciones con los Estados Unidos consideró que "iría en el propio interés de éstos cerrar Guantánamo lo más pronto posible, en realidad inmediatamente... El centro de detención en Cuba es, en cualquier caso, incompatible con las normas de derecho vigentes en Europa, pero la decisión debe venir directamente de los Estados Unidos y no puede ser impuesta desde fuera". A tono con las circunstancias, el Festival de Berlín acaba de otorgar el Oso de Plata al director de la película "El camino de Guantánamo" que plasma los costos morales de la guerra contra el terrorismo internacional".

Resultan interesantes las declaraciones a la prensa de los Embajadores del Grupo de los Tres en Washington, de quienes la prensa comenta que suscribieron el llamado de la ONU para cerrar la Base. El francés calificó a Guantánamo "como una vergüenza y por eso hay que solucionarlo de una forma u otra". El alemán: "cuanto antes se cierre, mejor será para la imagen de Estados Unidos como líder militar, político y moral del mundo". Y el británico: "resulta difícil delinear sus obligaciones como gobierno para la seguridad y la salvaguarda de las libertades, pero obviamente, es una anomalía"...

En el marco extracomunitario, el Ministerio de Exteriores suizo destacó que "el Derecho Internacional Público es aplicable también en la lucha importante y difícil que la comunidad internacional lleva adelante contra el terrorismo y recordó las reglas del Derecho Internacional Humanitario, a la vez que reveló un memorando del pasado junio donde "llamaba la atención a Estados Unidos sobre el status jurídico y la detención prolongada sin protección legal".

El arzobispo de York, John Sentamu, segundo en jerarquía de la iglesia anglicana, solicitó el "cierre inmediato y acusó a Estados Unidos de quebrantar la ley internacional y que se aplique el habeas corpus que los obligue a llevar a los detenidos ante la justicia".

Prosperen o no las alusiones erráticas a Guantánamo en la Resolución del Parlamento Europeo y la denuncia en el documento de los relatores de ONU sobre Guantánamo durante la 62ª Sesión de la CDH, es previsible que finalmente la situación de los detenidos en Guantánamo no pueda permanecer eternamente en el limbo jurídico. Después de cuatro años durante los cuales Guantánamo se convirtió en la máxima expresión del terrorismo de Estado de este siglo, no se descarta que los europeos—fieles a su alianza con los Estados Unidos, se vean ante el dilema: Ser o no ser.

En la 62ª sesión de la CDH habrá, como de costumbre, condenas a los subdesarrollados—los denominados "otros Estados"—pero en 2006 el escenario se avizora más complejo para los poderosos. Faltan algunas batallas por librar, antes de que Estados Unidos y Europa arremetan con su proyecto de sustituir la Comisión de Derechos Humanos por un Consejo elitista, semejante al actual Consejo de Seguridad de la ONU.

Aún está latente el escándalo sobre las cárceles y los vuelos secretos en la "lucha contra el terrorismo". También se escucharán otras voces que deseen discutir varios proyectos de temas donde los europeos muestran "tejado de vidrio". Entre éstos se encuentran: la lucha contra la difamación religiosa (aún están frescas las caricaturas antislámicas); la igualdad racial; las formas de racismo, discriminación racial, xenofobia y tolerancia relativas; la situación de los musulmanes y los pueblos árabes en varias partes del mundo; la libertad de religión y de creencias; la detención arbitraria y el reporte sobre el cumplimiento de la Convención sobre la tortura y otros tratos, crueles, inhumanos o degradantes.

Resulta evidente, que los más recientes pronunciamientos europeos, incluida la Resolución del Parlamento de la UE, no constituyen el reconocimiento al limbo y la injusticia prolongados en Guantánamo. Al parecer (y ojalá fuera así) Europa se apresta a contrarrestar las múltiples transgresiones del Derecho Internacional que ha cometido debido a sus propias contradicciones sociales y a la alianza con los Estados Unidos en la llamada batalla contra el terrorismo.

Las cárceles secretas, el ejercicio policial desmedido, la xenofobia y la discriminación étnica y religiosa sitúa, esta vez, a los europeos en una posición incómoda ante la próxima Conferencia, a la que sólo conciben como un foro para atacar a los Estados menos desarrollados. El trasfondo de sus pronunciamientos más recientes es sólo un ARDID, porque no llegan a reconocer la condición del limbo en que realmente se ha convertido la base norteamericana ubicada ilegalmente en territorio cubano.

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=27863


El Gulag de Estados Unidos
Por Thomas Wilner

Traducido por Cubadebate

El CAMPO DE PRISIONEROS DE ESTADOS UNIDOS en la Bahía de Guantánamo está en el extremo sudeste de Cuba, una franja de tierra que los Estados Unidos mantienen ocupada desde 1903. Hace tiempo estaba irrigada por los lagos del otro lado de la Isla, pero el gobierno del Presidente Fidel Castro le cortó hace años el suministro de agua. Así, hoy en día, Guantánamo produce su propia agua en una planta de desalación del agua. El agua tiene un color amarillento característico. Todos los estadounidenses beben agua embotellada importada por aviones. Hasta hace poco, los prisioneros tomaban el agua amarilla.

La prisión está frente al mar, pero los prisioneros no pueden contemplar el océano. Las torres de los guardias y las luces del estadio cubren todo el perímetro. En mi última visita, fuimos escoltados por guardias militares jóvenes y solemnes cuyas placas de identificación en sus camisas estaban tapadas con cinta adhesiva para que los prisioneros no pudieran identificarlos.

Muy pocas personas ajenas son autorizadas a ver a los prisioneros. El gobierno ha organizado algunos viajes cuidadosamente controlados por los medios de comunicación y los miembros del Congreso, pero en repetidas ocasiones se han negado a permitir que estos visitantes, representantes de las Naciones Unidas, grupos de derechos humanos o médicos y psiquiatras no militares se encuentren o hablen con los prisioneros. Hasta ahora, los únicos de afuera que lo han hecho son los representantes del Comité Internacional de la Cruz Roja, a quienes les está prohibido por sus propias normas revelar lo que han visto, y los abogados de los prisioneros.

Yo soy uno de esos abogados. Represento a seis prisioneros kuwaitíes, cada uno de los cuales actualmente ya ha pasado casi cuatro años en Guantánamo. A mí me tomó dos años y medio (2 ½) lograr acceso a mis clientes, pero ya he visitado el campo de prisión 11 veces en los últimos 14 meses. Lo que he presenciado es un cruel y espeluznante infierno de hormigón y alambres de púas que se ha convertido en la pesadilla diaria de las casi 500 personas barridas después del 11/9, quienes han estado en prisión sin cargos ni juicio durante más de cuatro años. Es verdaderamente nuestro GULAG de Estados Unidos.

En mi viaje más reciente hace tres semanas, después de firmar una planilla de entrada y someter a revisión nuestro equipaje, mis colegas y yo fuimos conducidos a través de dos grandes cercas metálicas hacia el interior del campo de prisioneros.

Entrevistamos a nuestros clientes en Camp Echo, uno de los varios campos donde se interroga a los prisioneros. Entramos a una sala de aproximadamente 13 pies cuadrados y dividida a la mitad por un enrejado de acero grueso. De un lado había una mesa donde el prisionero se sentaría para nuestras entrevistas, sus pies encadenados a un ojete de acero cementado al piso. Del otro lado había una ducha y una celda como en las que comúnmente se confina a los prisioneros. En las celdas, los prisioneros duermen en repisas metálicas contra la pared, y a los lados se encuentran la taza de baño y el lavamanos. Se les permite un fino colchón de espuma y una almohada de algodón gris.

Los expedientes del Pentágono sobre los seis prisioneros kuwaitíes que representamos revelan que ninguno fue capturado en el campo de batalla ni acusado de participar en actividades hostiles contra los Estados Unidos. Los prisioneros afirman que ellos habían sido detenidos por los caudillos paquistaníes y afganos y fueron entregados a Estados Unidos por recompensas que oscilan entre 5 000 y 25 000 dólares – afirmación que fue confirmada por los informes de la prensa estadounidense. Hemos obtenido copias de los panfletos de recompensa distribuidos en Afganistán y Pakistán por las fuerzas estadounidenses que prometían recompensas – “suficientes para alimentar a su familia toda la vida” – por cualquier “terrorista árabe” que les entregaran.

Los expedientes contienen solamente endebles acusaciones o habladurías que cualquier tribunal desestimaría. El expediente de uno de los prisioneros señalaba que había sido visto hablando con dos sospechosos de ser miembros de Al Qaeda en el mismo día – en lugares que están a miles de millas de distancia. La “evidencia” fundamental contra otro era que, cuando fue capturado, usaba un reloj Casio particular, “que muchos terroristas usan”. Curiosamente, el mismo reloj lo estaba usando un capellán militar estadounidense, musulmán, en Guantánamo.

Cuando me encontré por primera vez con mis clientes, ellos no habían visto ni hablado con sus familiares desde hacía más de tres años, y habían sido interrogados cientos de veces. Varios de ellos sospechaban de nosotros; me dijeron que habían sido interrogados por personas que afirmaban que eran sus abogados, pero resultó que no lo eran. De modo que llevamos un DVD donde sus familiares les dijeron quiénes éramos y que podían confiar en nosotros. Varios de ellos lloraron al ver a sus familiares por primera vez después de años. Uno se había convertido en padre después de ser detenido y nunca había visto a su hijo. Uno observó que su padre no estaba en el DVD, y tuvimos que decirle que su padre había fallecido.

La mayoría de los prisioneros están apartados, aunque algunos pueden comunicarse a través de la cerca metálica o paredes de hormigón que separan sus celdas. Ellos hacen ejercicios solos, algunos sólo de noche. No vieron la luz del sol durante meses – una táctica especialmente cruel en un clima tropical. Un prisionero me dijo: “En los últimos tres años, he pasado casi todo y el tiempo y he comido cada comida en esta pequeña celda que es mi baño”. Aparte del Corán, los prisioneros no tienen nada que leer. Como resultado de nuestras protestas, a algunos se les han dado libros.

Cada prisionero que he entrevistado afirma que han sido golpeados duramente y sometidos a un tratamiento que los estadounidenses sólo podrían calificar de tortura, desde el primer día de cautiverio estadounidense en Pakistán y en Afganistán. Dijeron que fueron colgados por las muñecas y golpeados, colgados por los tobillos y golpeados, los dejaron desnudos y tuvieron que pasar por delante de las guardias mujeres, y les aplicaron choques eléctricos. Por lo menos tres afirmaron haber sido golpeados de nuevo después de llegar a Guantánamo. Uno de mis clientes, Fayiz Al Kandari, actualmente de 27 años, dijo que le habían roto las costillas durante un interrogatorio en Pakistán. Yo sentí la hendidura en sus costillas. “Golpéenme todo lo que quieran, pero denme una vista ante un tribunal”, dice que le dijo a sus interrogadores.

Otro prisionero, Fawzi Al Odah, de 25 años, es maestro quien partió de Ciudad Kuwait en 2001 para trabajar en las escuelas de Afganistán, entonces paquistaníes. Después del 11/9, él y otros cuatro kuwaitíes fueron invitados a una cena por el líder tribal paquistaní y luego fueron vendidos por él y puestos en cautiverio, según sus relatos, que luego fueron confirmados por Newsweek y ABC News.

El 8 de agosto de 2005, Fawzi, desesperado, inició una huelga de hambre para reafirmar su inocencia y protestar porque había estado prisionero durante cuatro años sin cargos. Dijo que quería defenderse contra sus acusaciones o morir. Me dijo que había escuchado que congresistas estadounidenses habían regresado de los recorridos por Guantánamo diciendo que era un lugar de descanso caribeño con muy buena comida. “Si yo como, apruebo esas mentiras”, dijo Fawzi.

A finales de agosto, después que Fawzi se desmayó en su celda, los guardias comenzaron a alimentarlo a la fuerza a través de tubos que le pasaban por la nariz hasta el estómago. Al principio, le introducían los tubos cada vez que lo alimentaban y después se los retiraban. Fawzi me dijo que eso era muy doloroso. Cuando trató de sacarse los tubos, lo amarraron con una correa a la camilla mientras muchos guardias le aguantaban la cabeza, lo que fue todavía más doloroso.

Hacia mediados de septiembre, la alimentación forzosa se tornó más humana. Le dejaban puestos los tubos de alimentación y le bombeaban la fórmula. Sin embargo, cuando vi a Fawzi, le sobresalía un tubo de la nariz. Le caían gotas de sangre mientras hablaba. Se las limpiaba con una servilleta.

Solicitamos la historia clínica de Fawzi para poder vigilar su peso y su salud. Denegado. La única forma de poder saber cómo estaba Fawzi era visitándolo cada mes, lo cual hicimos. Cuando lo visitamos en noviembre, su peso había bajado de 140 a 98 libras. Los especialistas en alimentación integral nos dijeron que el continuo descenso del peso y otros síntomas indicaban que la alimentación estaba siendo realizada de manera incompetente. Solicitamos que Fawzi fuera transferido a un hospital. De nuevo, el gobierno se negó.
Cuando vimos a Fawzi en diciembre, su peso se había estabilizado en 110 libras aproximadamente. Le habían cambiado las fórmulas y la alimentación forzosa la estaba dirigiendo el personal médico y no los guardias.

Cuando me encontré con Fawzi hace tres semanas, le habían desentubado la nariz. Le dije que estaba muy agradecido de que al cabo de cinco meses hubiese terminado su huelga de hambre. Me miró con tristeza y dijo: “Nos torturaron para que paráramos”. Al principio, dijo, lo castigaron privándolo de sus “comodidades” una por una: su frazada, su toalla, sus pantalones, sus zapatos. Después lo aislaron. Cuando esto no logró persuadirlo para que pusiera fin a la huelga de hambre, dijo, el 9 de enero se le presentó un oficial para anunciarle que todo detenido que se negara a comer iría a “la silla”. El oficial le advirtió que los prisioneros recalcitrantes serían amarrados con cuerda en un aparato metálico que les halaba la cabeza hacia atrás, y que les meterían y sacarían los tubos a la fuerza en cada alimentación. “Vamos a romper esta huelga de hambre”, le dijo el oficial.
Fawzi dijo que escuchó al prisionero de al lado gritándole y diciéndole que dejara la huelga. Él decidió que no iba a “estar en huelga para ser torturado”. Dijo que los que continuaron en la huelga de hambre no sólo fueron amarrados en “la silla”, sino que los dejaron allí durante horas; él cree que los guardias no sólo los alimentaban con nutrientes sino también les introducían diuréticos y laxantes para hacer que se defecaran y orinaran en la silla.

En menos de dos semanas con este tratamiento, se acabó la huelga. De los más de 80 huelguistas que había a finales de diciembre, Fawzi dijo que solamente quedaban tres o cuatro. Sin embargo, como resultado de la huelga, los prisioneros ahora reciben una exigua ración de agua embotellada.

Fawzi dijo que comer era el único aspecto de la vida en Guantánamo que él podía controlar; obligarlo a poner fin a la huelga de hambre lo privó del último recurso que tenía para protestar por su injusto encarcelamiento. Dice que ahora se siente “desesperado”.

El gobierno continúa negando que exista alguna injusticia en Guantánamo. Pero yo sé la verdad.

*Thomas Wilner es abogado de la firma Shearman & Sterling, que ha estado representando a los prisioneros kuwaitíes en Guantánamo desde principios de 2002.

Recibido por correo electrónico


Hay que cerrar Guantánamo

Tomado de Altercom

En Guantánamo hay detenidos más de 500 hombres de 34 países.
La mayoría están presos desde hace 4 años.
A muchos de ellos no se les conoce ni siquiera el nombre
y ninguno ha podido apelar, hasta ahora,
su detención ante un tribunal.

La administración republicana siempre ha mostrado un olímpico desprecio por la opinión pública internacional sobre los más diversos temas. Sin embargo, en el caso de los detenidos políticos de Guantánamo y otras cárceles clandestinas que controla en varios países del mundo, el presidente Bush debería empezar a escuchar el clamor que ya no sólo viene de sus enemigos sino también de sus aliados cercanos. Y todos dicen: ¡Cierren esas vergonzosas prisiones!

Tanto el presidente Bush, como el secretario de Defensa Donald Rumsfeld y el Fiscal General, Alberto González, han reiterado una y otra vez que Estados Unidos no tortura y siempre actúa con apego a la ley. Sin embargo, poco a poco, la verdad se ha ido abriendo paso a medida que se han conocido las fotos de las torturas que se practican en las cárceles de Irak.

Y bastante a menudo leemos las historias de espanto que describen las vejaciones que sufren los detenidos de Guantánamo. Así hemos sabido que la CIA mantiene cárceles clandestinas en Irak, Siria y Afganistán donde «desaparecen» los cautivos musulmanes.

En esos centros, los guardias utilizan técnicas para hacer declarar a los prisioneros que deben ser consideradas sin muchas vueltas métodos brutales de tortura.

Y sabemos que en Guantánamo hay detenidos más de 500 hombres de 34 países. La mayoría están presos desde hace 4 años. A muchos de ellos no se les conoce ni siquiera el nombre y ninguno ha podido apelar, hasta ahora, su detención ante un tribunal. Presos que han tenido la suerte de ser liberados de ese infierno recuerdan a detenidos, desesperados por su situación, golpeándose la cabeza contra las paredes de las celdas. Supimos también que más de 60 presos realizaron una huelga de hambre en protesta contra los métodos coercitivos que utilizan sus guardianes.

Nadie ha muerto en Guantánamo, pero ha habido 36 intentos de suicidios, que dejó a un preso en coma por varios meses. En cambio, en las prisiones de Irak y Afganistán, donde la tortura es el pan de cada día, se sabe que al menos 26 prisioneros han muerto bajo la custodia de Estados Unidos. Y todo esto en nombre de la lucha contra el terrorismo.

Las denuncias de la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidos sobre el trato que reciben los detenidos de Guantánamo motivaron que el Secretario General de esa organización, Kofi Annan, le exigiera al gobierno del presidente Bush el cierre de ese centro de detención. El New York Times, calificó a esa prisión, «la vergüenza de Guantánamo» y más recientemente el Parlamento inglés se sumó a las voces de gobiernos de todo el mundo que reclaman al presidente Bush que pare los abusos a los detenidos en el penal de la Bahía de Guantánamo y en las cárceles clandestinas.

La semana pasada, el juez Jed S. Rakoff – que sigue una causa judicial presentada por la agencia de noticias Associated Press- ordenó al Departamento de Defensa dar a conocer los nombres de los detenidos de Guantánamo antes del próximo viernes. La institución decidió no apelar la orden judicial.

Guantánamo, como el resto de las prisiones clandestinas, se ha convertido en una mancha para la democracia norteamericana y una vergüenza para todos los americanos que tienen dignidad y respeto por la condición humana. Esos centros de tortura violan las leyes de los Estados Unidos y pisotean tratados internacionales que han sido ratificados por nuestro país como son la Convención contra la Tortura y el Convenio Internacional de Derechos Civiles y Políticos.

Este año, en todo el país se llevarán a cabo elecciones de gobernadores y parlamentarios ¿Agitará algún político de conciencia este tema en su campaña?

Si ellos no lo hacen, nosotros los votantes debemos en las urnas tener los suficientes escrúpulos morales para no continuar siendo cómplices pasivos de los abusos y la ilegalidad que practica el actual liderazgo de nuestra nación.

http://www.cubaminrex.cu/CDH/60cdh/Guantanamo/2006/Hay%20que%20
cerrar%20Guantánamo.htm


La guerra que no termina: testimonios tras cuatro años de encarcelamiento
Salen a la luz las historias de los detenidos de EE.UU. en Guantánamo
El Pentágono divulgó una lista de arrestados bajo sospecha de ser talibanes o de pertenecer a Al-Qaeda

Los prisioneros relatan cómo fueron capturados
Hay entre ellos ex combatientes y varios con nacionalidad británica
De 490 detenidos, sólo diez fueron acusados formalmente

GUANTANAMO, Cuba (AP).- El Pentágono ofreció ayer un atisbo del mundo secreto de Guantánamo y difundió los nombres y países natales de muchos detenidos que han estado encarcelados en la aislada prisión militar durante períodos de hasta cuatro años. Allí se descubren las historias de un fanatizado "guerrero de la fe" sediento de matar soldados norteamericanos, de un granjero afgano sólo preocupado por alimentar a su familia y hasta de un rico londinense que dijo que espiaba para la inteligencia británica.

Un juicio por la libertad de información iniciado por Associated Press obligó al Departamento de Defensa a entregar alrededor de 5000 páginas de transcripciones de interrogatorios realizados a puertas cerradas a los detenidos, casi todos ellos acusados de estar vinculados con los talibanes o con Al- Qaeda tras la guerra contra el terrorismo impulsada por Washington luego de los atentados del 11 de septiembre de 2001. Aunque el Pentágono no ha proporcionado la lista completa de detenidos, las transcripciones ofrecen el panorama más detallado hasta el momento de quiénes han estado encarcelados en Guantánamo, que se ha transformado en foco de las críticas internacionales, en parte debido al velo de secreto que el gobierno ha tendido sobre ella.

Actualmente la prisión alberga 490 detenidos, y sólo diez han sido formalmente acusados con cargos penales.

El Pentágono difundió los documentos después de que un juez federal rechazó el argumento esgrimido por el presidente George W. Bush, quien afirmaba que el hecho de difundir los nombres, los países de origen y otra información violaría la privacidad de los detenidos y podría ponerlos en peligro, a ellos y a sus familias.

Mohammed Gul, quien dijo que era granjero y dueño de una estación de servicio en su Afganistán natal, declaró que había erróneamente apresado como soldado talibán cuando volvió a su país desde Arabia Saudita para cuidar a su esposa enferma. "No quiero pasar más tiempo aquí, ni un minuto más", le dijo al tribunal. Otro detenido fue acusado de contratar a un contrabandista vinculado con grupos militantes musulmanes para que lo ayudara a llegar hasta Estados Unidos desde Paquistán. El prisionero dice que llegó a México, después de volar a Guatemala, pero aclara que no tenía intención alguna de atacar a EE.UU. "Sólo quería encontrar un trabajo que me permitiera ganar algo de dinero", dijo.

Zahir Shah, un afgano acusado de pertenecer a un grupo islámico militante y de tener en su poder un lanzador de cohetes y otras armas en su casa, admite haber tenido rifles. Dice que eran para su protección, ya que tenía una disputa con un primo, e insiste en que no combatió contra los soldados estadounidenses. La única vez que disparó contra algo, según dice, fue en una salida de cacería. "Lo único que hacía en Afganistán era ser granjero... cultivábamos trigo, maíz, vegetales y sandías".

Alzado en armas

Un detenido identificado como Abdul Hakim Bukhary niega ser miembro de Al-Qaeda, pero reconoce haber viajado desde su país natal, Arabia Saudita, hasta Afganistán para combatir a las fuerzas estadounidenses, y dice que conoció a Ben Laden 15 años atrás, mientras luchaba contra las tropas rusas en Afganistán. Elogia a sus captores por la calidad de la prisión. "Aquí los prisioneros están en el paraíso", afirma. "Los estadounidenses son muy buenos. Nos dan tres comidas. ¡Jugo de fruta y todo!". Sin embargo, agrega que desea regresar junto a su familia. Otro prisionero es Bishar al-Rawi, un londinense hijo de un acaudalado matrimonio jordano-iraquí. Fue arrestado en Gambia, Africa, cuando ingresaba a en ese país, y acusado de haber albergado en Londres al clérigo radical jordano Abu Qatada. Al-Rawi dijo que era inocente y que había ayudado a la inteligencia británica, el MI5, para seguir de cerca a la comunidad musulmana en Londres.

Los documentos no consignan los nombres de los que aún permanecen en Guantánamo y los ex prisioneros. En muchas transcripciones, los detenidos procuran convencer al tribunal de que sólo desempeñaron un papel mínimo como combatientes. "No sabía que mi entrenamiento sería considerado como el de un miembro de Al-Qaeda. Sólo trataba de ayudar a los musulmanes", dijo un detenido, Mesh Arsad Al Rashid. Los documentos contienen nombres de algunos ex prisioneros conocidos, como Moazzam Begg y Feroz Ali Abbasi, ambos ciudadanos británicos. Una nota manuscrita muestra a Abbasi al solicitar status de prisionero de guerra.

Abbasi se queja de que en dos ocasiones oficiales de la policía militar tuvieron relaciones sexuales delante de él, en tanto otros trataron de hacerle comer un plato de cerdo, alimento prohibido para la fe islámica. Algunos, agregó, lo confundieron para que rezara de cara al norte, hacia Estados Unidos, en vez de que lo hiciera hacia La Meca como se les exige a los musulmanes. Al igual que los demás prisioneros, a Abbasi no se le permitió ver ninguna prueba en su contra.

Casi todas las audiencias de Guantánamo se llevaron a cabo para determinar si los detenidos eran "combatientes enemigos". Esa clasificación, según dicen los abogados del gobierno de Bush, priva a los detenidos de las protecciones que la Convención de Ginebra confiere a los prisioneros de guerra y permite que se los mantenga en reclusión indefinidamente sin acusaciones formales. Los documentos difundidos el año pasado -también a causa de una demanda iniciada por AP- incluía transcripciones de 317 audiencias, pero los nombres y las nacionalidades de los detenidos estaban borrados. Los documentos actuales son los mismos, pero esta vez sin censura.

Un vocero militar de EE.UU. en Guantánamo dijo que el Pentágono estaba incómodo por verse obligado a entregar las transcripciones. "La información personal de los detenidos sólo se retuvo con objeto de proteger la privacidad de los prisioneros y por su propia seguridad", dijo el comandante Chito Peppler. Los observadores de derechos humanos dijeron que el hecho de mantener en secreto la identidad de los prisioneros puede conducir a abusos.

Traducción: Mirta Rosenberg

Link corto: http://www.lanacion.com.ar/786170

http://www.lanacion.com.ar/edicionimpresa/exterior/nota.asp?nota_id=786170


¿Qué ocurre con la Base Naval de Guantánamo, en el Oriente de Cuba?

Estados Unidos mantiene ilegalmente una base naval en Cuba contra la voluntad de su pueblo. Esta instalación se encuentra en la Bahía de Guantánamo, una de las mayores de la isla. Dista 64 kilómetros de Santiago de Cuba, la segunda ciudad en importancia del país, y 920 kilómetros de su capital La Habana. Abarca un área de 117,6 kilómetros cuadrados (49,4 de tierra firme y el resto de agua y pantanos). Delimita una línea de costa de 17,5 kilómetros. La bahía posee buenas características en cuanto a profundidad, seguridad y capacidad, pero actualmente carece de importancia estratégica.

La Enmienda Platt, bochornosa ley del Congreso de Estados Unidos impuesta a la primera Constitución cubana a principios del siglo XX, bajo la amenaza de que de no aceptarse la isla permanecería ocupada militarmente, estableció la obligación de ceder porciones de territorio para instalaciones militares del poderoso vecino. No tardó en ponerse en práctica esa exigencia. En diciembre de 1903 Estados Unidos tomó posesión "hasta que lo necesitaren" de la Bahía de Guantánamo, mediante la imposición de un leonino tratado. Desde entonces y durante más de medio siglo fue centro de estímulo a la prostitución, el juego y las drogas, y de un abierto intervencionismo.

Desde el triunfo de la Revolución en 1959, la base ha sido fuente de provocaciones y agresiones, tanto de las tropas del enclave como de contrarrevolucionarios que allí encontraron refugio, muchos de ellos después de cometer crímenes y otras fechorías. En 1961 personal de la Base provocó la muerte a golpes de un obrero cubano y menos de un año más tarde fue secuestrado, torturado y asesinado un humilde pescador. Dos soldados cubanos resultaron asesinados en 1964 y 1966, respectivamente, por disparos realizados desde esa instalación norteamericana. Son muchas las violaciones del espacio aéreo, marítimo y terrestre cometidas, junto a diversas provocaciones como disparos, lanzamiento de piedras, proferir ofensas y otras muchas.

Los ejercicios de las tropas norteamericanas han provocado daños ecológicos irreparables al entorno, incluso han estacionado allí submarinos nucleares. Violando hasta el ilegal tratado que Estados Unidos esgrime para mantener su presencia militar, la base fue convertida en 1994 en campamento de refugiados, en gran parte haitianos, y aún se utiliza ocasionalmente para esto fines. Ante tales hechos Cuba ha asumido invariablemente una actitud firme y serena, no se ha dejado provocar ni intimidar. Los combatientes de la Brigada de la Frontera, unidad de las Fuerzas Armadas Revolucionarias encargada de la defensa de este límite fronterizo artificial, son ejemplo de preparación profesional, valor y disciplina.

Las máximas autoridades cubanas han declarado en muchas ocasiones que no aceptarán ninguna negociación con respecto a este territorio ilegalmente ocupado que no sea la retirada incondicional de las tropas extranjeras allí acantonadas contra la voluntad expresa del pueblo de Cuba. Con igual seriedad el gobierno cubano ha ratificado que no intentará recuperar sus legítimos derechos mediante la fuerza y esperará pacientemente a que la justicia se imponga tarde o temprano.

http://www.cubagov.cu/otras_info/minfar/base_gtmo.htm




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