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 Entrevista a Juan Carlos Camaño,
presidente de la FELAP
EN LA LUCHA DE IDEAS, LAS IDEAS QUE NO SE CONOCEN NO LUCHAN (*)
La Habana, 23 de febrero (Por Aleida Godínez, ANC-UTPBA).-
La Federación Latinoamericana de Periodistas (FELAP) estuvo
entre los numerosos invitados asistentes al VIII Encuentro Internacional
de Economistas sobre Globalización y Problemas del Desarrollo,
que sesionó en el Palacio de las Convenciones, en La Habana,
entre los días 6 y 10 de febrero.
La prestigiosa organización estuvo representada por su presidente,
el argentino Juan Carlos Camaño, quien circuló entre
los asistentes un documento de saludo al evento, que recoge el sentir
de la Unión de Trabajadores de la Prensa de Buenos Aires
(UTPBA) y la FELAP.
Camaño, con la sencillez que le acompaña, accedió
a nuestro pedido ofreciendo sus valoraciones a cubaperiodistas.cu
acerca de los retos a que se enfrenta hoy un mundo con crecientes
desigualdades económicas y sociales.
- El documento que la FELAP ha hecho circular en este evento
termina sentenciando: Las ideas que no se conocen no luchan. ¿Qué
le exigen a los comunicadores los actuales condicionamientos políticos
y económicos del modelo neoliberal?
- En principio seguir reivindicando un modelo que está agotado
por lo menos desde el punto de vista discursivo. Ya hasta los propios
autores del modelo neoliberal saben que propagandizarlo excesivamente,
a diferencia de años anteriores, es contraproducente. Conviene
más aplicarlo sin propagandizarlo demasiado. Inclusive han
tomado en cuenta que los comunicadores pueden hasta ser críticos
del modelo en tanto y cuanto no sean críticos del sistema
capitalista.
Creo que los dueños de los medios de comunicación,
que hoy son la parte gravitante en el proceso de acumulación
capitalista, están actuando no tanto como instrumentos de
comunicación sino como parte integrante del proceso de acumulación
capitalista. Son bastante inteligentes como para permitirse la posibilidad
de cierto disenso mentiroso y, por lo tanto, en ese disenso mentiroso
seguir aplicando su política. Pueden, incluso, hacer ejercicio
de una democracia entre comillas, disintiendo dentro del sistema.
- ¿Qué comentarios le merecen los nuevos cambios
que se han verificado recientemente en América Latina donde
han triunfado propuestas sociales que se desmarcan de las supuestas
democracias o las viejas dictaduras?
- Hay que verlos en principio con cierto beneplácito. No
voy a hablar de la conmoción que ha provocado el de Chávez,
quien sin discusión ha modificado el tablero regional en
los últimos años. Me refiero a los otros gobiernos
que están en la línea dentro del encaje democrático
tradicional previsto por el capitalismo para esta etapa. Sin embargo,
están dando pasos positivos. A prueba todos los días
está si sus pasos van dirigidos a romper el modelo neoliberal
o lograr una readaptación en el marco de este reciclaje capitalista
que se da, según nuestro humilde entendimiento, en una crisis
que es terminal del capitalismo, cuando con una agresividad superior
a cualquier otra etapa de la historia, uno podría decir que
termina mal. Es decir, los temores fundados de muchos estadistas
estrategas tipo Fidel Castro acerca de que esta humanidad esta en
riesgo cierto, me parece que se comprueban todos los días
en un capitalismo que está lanzado en una dinámica
diabólica; por lo tanto, ¿cómo termina? Creemos
que el capitalismo termina mal. Ahora bien, es impredecible en el
día de hoy saber cuánto costo le va a provocar a la
humanidad.
- ¿Cómo contribuiría la Federación
Latinoamericana de Periodistas en la formación de nuevos
pueblos en una materia que como la economía no debe ser más
“un coto de técnicos o especialistas o de los que saben”?
- Bueno, hace muchos años, cuando era joven, llegó
a mis manos un librito que me enseñó a leer la Filosofía,
ciencia que había sido un coto de caza de determinados sectores
de privilegio, del pensamiento, la intelectualidad. Creo que con
la economía mundial y de cada país, así como
los retos y peligros que enfrenta el mundo actual, hay que seguir
haciendo esfuerzos para que se conozcan masivamente.
Crear escuelas de formación y capacitación, que permitan
el acceso de sectores masivos de la sociedad, es una de las vías
que debemos seguir recorriendo. No sólo para que más
gente de pueblo conozca los problemas económicos, sino también
sobre el papel de los medios de comunicación, el papel de
la política, conceptos como democracia y muchos otros.
En tal sentido, la línea que está planteando Fidel
Castro es válida: la batalla de ideas. Me parece que es un
desafío enorme. La única manera de avanzar por ese
camino es que la mayor cantidad de gente posible conozca los problemas
y los desafíos a que se enfrentan. Y que se conviertan en
armas para encausarlos y combatir los obstáculos al desarrollo.
En tal terreno, el periodismo al estilo de la FELAP puede cumplir
un papel formador interactuando con el movimiento social. Tenemos
una actitud concreta en la práctica: ligarnos al movimiento
de masas y no seguir fomentando la elite periodística como
tampoco hay que fomentar la elite económica.
Indago finalmente, sobre su mensaje a los colegas cubanos, y Camaño
responde: “El mensaje no es nuevo, nos conocemos desde hace
mucho y compartimos el mensaje de vida y el mensaje de cambio que
procuramos juntos para el resto del mundo. Nuestro mensaje, pues,
es y será siempre de agradecimiento” (ANC-UTPBA).
(*) Entrevista publicada en el portal de la UPEC (http://www.cubaperiodistas.cu/000_INFO/571.htm)
Recibido por correo electrónico
ANC-UTPBA: Número 510 23 de febrero de 2006
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