..."Lo que os puedo dar os doy, que es una ínsula hecha y derecha, redonda y bien proporcionada..."
"Don Quijote de la Mancha". Capítulo XLII: " De los consejos que dió Don
Quijote a Sancho Panza antes que fuese a gobernar la ínsula..."

ISSN: 1810-4479
Publicación Semanal. Año 3, Nro.114, Viernes, 10 de marzo del 2006

 

Uso y abuso del Acta Patriótica
Por Mario Diament

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MIAMI - En agosto de 2004, justo cuando el doctor Tariq Ramadán, ciudadano suizo de origen egipcio, se disponía a viajar a los Estados Unidos para asumir su puesto como profesor de la Universidad de Notre Dame, en Indiana, su visa fue revocada. La anulación se hizo sobre la base de una provisión incluida en el Acta Patriótica, que autoriza a impedir la entrada de extranjeros que el gobierno considere que aprueban o alientan la actividad terrorista.

El profesor Ramadán no sólo es uno de los más renombrados expertos del mundo en islam y miembro del comité creado por el primer ministro británico Tony Blair para estudiar las raíces del extremismo en Inglaterra; es, además un vigoroso crítico del terrorismo. Tanto es así, que en un comienzo la medida no pareció sino un error cometido por algún burócrata ignorante. Pero cuando la semana pasada se ratificó su prohibición de ingreso, la Unión Norteamericana por los Derechos Civiles, juntamente con la Academia Norteamericana de la Religión, la Asociación Norteamericana de Profesores Universitarios y el PEN Club demandaron al gobierno y reclamaron que se declarara la inconstitucionalidad de la cláusula de exclusión ideológica.

La prohibición de ingreso a los EE.UU. por motivos políticos o ideológicos tiene una larga y, con frecuencia, absurda historia. Se remonta a 1798, cuando con la amenaza de una guerra con Francia, el Congreso norteamericano aprobó un conjunto de leyes conocidas como Acta de Sedición Foránea (Alien Sedition Act). Según esta ley, el Presidente podía deportar a cualquier extranjero considerado peligroso o enemigo.

El Acta caducó en 1800, pero en 1952, en pleno auge del macartismo, la restricción fue resucitada como el Acta de Inmigración y Nacionalidad, mejor conocida como el Acta McCarran-Walter. Esta ley autorizaba al gobierno a deportar inmigrantes o ciudadanos naturalizados, involucrados en "actividades subversivas" y a impedir la entrada de miembros, ex miembros o "compañeros de ruta" del Partido Comunista.

Fue, precisamente, durante la vigencia del Acta McCarran-Walter (cuyas cláusulas ideológicas fueron derogadas en 1988), que algunas de las exclusiones más estrafalarias se produjeron. Escritores como Pablo Neruda, Gabriel García Márquez, Dario Fo, Julio Cortázar, Graham Greene, Doris Lessing, Carlos Fuentes, Mahmoud Darwish y Kobo Abe, además del filósofo francés Michel Foucault, el sociólogo británico Tom Bottomore y el crítico uruguayo Angel Rama se vieron impedidos de visitar los EE.UU. y participar de congresos, o dictar cátedra, o dar conferencias.

Otras exclusiones notables incluyen al ex premier de Canadá, Pierre Trudeau (antes de que fuera jefe del gobierno), al actor francés Yves Montand y al arquitecto brasileño Oscar Niemeyer, constructor de Brasilia y uno de los responsables del diseño del edificio de la ONU, quien apenas pudo ver su obra en 1971. Hasta el ex vicecomandante supremo de la OTAN, el italiano Nino Pasti, vio su solicitud de visa rechazada en 1982, por haber sido miembro del Consejo por la Paz Mundial, que el Departamento de Estado consideraba una organización criptocomunista, aunque muchos sospechan que la verdadera causa fue su oposición a la política nuclear de Ronald Reagan.

Para 1990, la totalidad del Acta McCarran-Walter había sido abolida, pero cuando las leyes antiterroristas del Acta Patriótica se votaron después del 11 de septiembre de 2001, las viejas restricciones volvieron a ser desempolvadas. Los demandantes afirman que la negativa a permitir la entrada de Ramadán tiene motivos políticos y que la "exclusión ideológica" se está usando para impedir que los ciudadanos norteamericanos escuchen un discurso que está protegido por los alcances de la primera enmienda. Aunque nadie puede cuestionar su oposición a la violencia, Ramadán ha sido un frecuente crítico de la política de Bush en Medio Oriente y, en particular, de la guerra de Irak.

Por Mario Diament

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