..."Lo que os puedo dar os doy, que es una ínsula hecha y derecha, redonda y bien proporcionada..."
"Don Quijote de la Mancha". Capítulo XLII: " De los consejos que dió Don
Quijote a Sancho Panza antes que fuese a gobernar la ínsula..."

ISSN: 1810-4479
Publicación Semanal. Año 3, Nro.114, Viernes, 10 de marzo del 2006

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Devuelvan el tesoro de Machu Pichu
Por Mirko Lauer

La República. Perú, marzo del 2006.

El argumento de la Universidad de Yale en el sentido de que las piezas arqueológicas halladas en Machu Picchu pasaron a manos suyas de acuerdo a los usos de la época no se sostiene. Lo que el Perú está reclamando como devolución de un préstamo académico, Yale lo quiere tipificar como una cosecha gratuita o un saqueo militar.

A pesar de la autorización de exportar dada por el primer gobierno de Augusto Leguía, la actuación de la expedición de Yale y la National Geographic Society en este aspecto, y con la colaboración de autoridades locales, estuvo rodeada de sospecha, escándalo y protesta desde el primer momento.

Precisamente en los años en que Hiram Bingham tropezó con la ciudadela cusqueña llevado por un campesino local, este último evidentemente sin capacidad de descubrir ni de tener nombre propio en la historia, la preocupación por los robos de piezas arqueológicas ya era una preocupación del Estado peruano.

Emilio Gutiérrez de Quintanilla, director de lo que entonces era el Museo Nacional, libró por esos años una cruzada para impedir la salida de piezas arqueológicas del país. Comenzaba el saqueo en regla de tumbas en el sur chico, y los hacendados huaqueros pedían permiso para enviar por barco sus piezas a Lima, a donde nunca llegaban.

Quizás lo que Yale insinúa es que ese tipo de tesoro siempre ha sido coto de contrabandistas impunes, y que no entiende por qué ellos deberían ser una excepción en ese tipo de trato. Una respuesta es que Yale no lo robó, sino lo recibió en préstamo. Otra es que después de los descubrimientos de Sipán en Lambayeque, los tiempos han cambiado.

Hoy existe una más estricta regulación internacional sobre piezas arqueológicas, y su casuística incluye cada vez más reclamos de devolución de objetos sustraídos o no devueltos en el pasado. El gobierno griego sigue batallando para recuperar los mármoles Elgin saqueados en el siglo XIX y hoy en manos del Museo Británico.

Durante largos decenios circuló el argumento de que las piezas extraídas del Perú se salvaban de la incuria peruana frente a su propia riqueza arqueológica. Alegato esgrimido por algunos notorios traficantes en el ramo. Pero esos tiempos también han pasado. Hoy existen políticas, recursos y espacios para valorar esa parte de lo nuestro.

La Universidad de Yale es una institución honorable, sin duda, pero el Estado peruano está en la obligación de proteger el patrimonio histórico, y debe demostrarlo con hechos. Quizás todavía hay margen para un entendimiento entre las partes que asegure la propiedad peruana de las piezas y evite un juicio costoso para todos.

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