..."Lo que os puedo dar os doy, que es una ínsula hecha y derecha, redonda y bien proporcionada..."
"Don Quijote de la Mancha". Capítulo XLII: " De los consejos que dió Don Quijote a Sancho Panza antes que fuese a gobernar la ínsula..."

ISSN: 1810-4479
Publicación Semanal. Año 3, Nro.114, Viernes, 10 de marzo del 2006
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La Coubre, 47 años y el imperio continúa callando

Apenas había transcurrido un año: había triunfado en Cuba lo que sería, desde entonces un objetivo de destrucción y muerte para el imperio, la Revolución Cubana. La mano asesina del imperio se abatía sobre nuestro país…

Días después, el Congreso norteamericano legalizaba el primer paquete de medidas económicas contra Cuba. Otras atrocidades se “cocinaban” contra Cuba:

“El 9 de marzo, solo cinco días después del acto de terror, se realizó la reunión constitutiva del grupo WH 4 dirigida por el coronel de la CIA, J.C. King, donde se estructuró la ejecución del Plan de Operaciones Encubiertas que sería firmado por el presidente Eisenhower el 17 de marzo. Todo el plan estaba en marcha cuando estalló La Coubre. […]

Todos estos hechos y situaciones en esos días demandaban un lógico y amplio intercambio de mensajes y correspondencia entre el Gobierno de los Estados Unidos y su Embajada en Cuba, sin embargo llama la atención que no se hayan desclasificado documentos sobre este hecho en el libro del Departamento de Estado, que compiló las comunicaciones entre la Embajada de los Estados Unidos en La Habana, en ese período. Hay vacío en el tráfico entre el 18 de febrero y el 12 de marzo de 1960. No se han desclasificado documentos, aunque se ha solicitado, en ninguna de las agencias de los Estados Unidos, por simples que pudieran ser los comentarios. […]” *

Por realizar hechos como estos, un asesino es amamantado en el cubil imperial. Por evitar hechos como estos, cinco cubanos guardan hoy injusta prisión.

¡Pero la justicia triunfará!

La Coubre: un acto terrorista no esclarecido
Dr. José Luis Méndez Méndez

El 4 de marzo de 1960 el vapor francés La Coubre estalló en el puerto de La Habana como resultado de un sabotaje concebido y preparado en el exterior. Hoy todavía es un acto terrorista no esclarecido, muchas preguntas permanecen sin respuesta, sin embargo existe la firme y fundada convicción de que agencias de Estados Unidos, empeñadas entonces en evitar que Cuba se armara para fortalecer su defensa ante la inminente agresión, estuvieron involucradas en la realización del hecho criminal y por ese motivo aún guardan con celo informaciones que conduzcan a conocer la realidad de lo ocurrido.

Sospechosamente, las autoridades norteamericanas no han desclasificado ningún documento que pudiera revelar la identidad de los autores.

Estados Unidos se había negado a vender armas a Cuba para su defensa y ejercido fuertes presiones a gobiernos aliados para que no honraran acuerdos previos, ni contrajeran nuevos que permitieran el envío al territorio cubano de equipos militares, ni modernizar el ya existente. Proveedores de Inglaterra, Bélgica e Italia recibieron advertencias de no suministrar, ni cambiar el armamento nacional. Fue notorio el interés norteamericano en debilitar la capacidad de respuesta cubana ante la agresión en marcha.

En enero de 1960 ya circulaba en Estados Unidos, para su aprobación y toma de decisiones, un proyecto muy abarcador de operaciones encubiertas contra Cuba. En ese mes se había constituido el llamado grupo especial WH-4 dentro de la CIA, encargado de coordinar, controlar y ejecutar la agresión para derrocar a la Revolución. Los actos terroristas contra el territorio cubano procedentes de Estados Unidos habían comenzado desde hacía un año. El 9 de marzo, cinco días después del sabotaje al vapor, se realizaría la primera reunión del grupo dirigido por el coronel de la CIA J. C. King y el 17 del propio mes, con la aprobación del entonces presidente Eisenhower, el plan agresor era ya una Orden Ejecutiva.

El coronel King había tenido contactos en Miami con el criminal de la tiranía de Fulgencio Batista, Rolando Masferrer Rojas, que en Cuba había dirigido grupos paramilitares. Este recibió en su casa al oficial del ejército norteamericano Richard E. Brooks, quien dijo conocer la llegada de barcos a Cuba con armas y los puertos por donde desembarcarían.

Existen sobradas razones para afirmar que en Estados Unidos se realizaron múltiples investigaciones después de ocurrido el hecho, fue ineludible indagar lo acontecido.

En el puerto de Le Havre, Francia, abordaron el vapor, cargado con material bélico, dos solitarios pasajeros. Uno de ellos era el fotógrafo y periodista norteamericano Donald Lee Chapman, quien se dirigía, según declaró, a Omaha, Nebraska, de donde era oriundo, sin embargo el vapor llegaría a Miami a cientos de millas de su destino. El otro pasajero era el sacerdote dominico francés Raoul Desobry. Para incluirlos, dos tripulantes fueron desenrolados contra la voluntad del capitán.

Otro motivo para haber investigado el hecho en Estados Unidos fue que el vapor llevaba carga para destinatarios en Miami, y allí admitiría a bordo a una familia estadounidense. Se descargaría también en Port Everglades, Florida.

En octubre de 1959 La Coubre había descargado en el puerto de La Habana armas procedentes de Bélgica, faltaban las municiones y otros medios bélicos, que serían traídos al país en el primer trimestre del siguiente año.

La estación de la CIA en la capital cubana había dado prioridad a sus agentes para que recopilaran información sobre la llegada de armas. No fue casual que varios estadounidenses fuesen detenidos cuando tomaban fotos en los alrededores del lugar de la explosión, entre ellos Chapman. La embajada de Estados Unidos fue informada al respecto e intercedió por ellos. Asimismo, las relaciones entre los dos países estaban tensas con tendencia a agravarse. El sabotaje privó a Cuba de 44 toneladas de granadas y 31 de municiones, lo cual coincidió con el propósito norteamericano de que no llegaran a su destino.

Francia y Bélgica, aliados europeos de Estados Unidos, pidieron colaboración a ese país para esclarecer el siniestro que provocó la muerte de ciudadanos franceses y la pérdida de la carga y el barco.

Permanecen sin respuesta varias interrogantes.

¿Por qué no se han desclasificado documentos sobre este hecho en ninguna agencia de los Estados Unidos, por simples que pudieran ser los comentarios? Solo se han dado a conocer las tres notas diplomáticas presentadas al Gobierno de Cuba por el Departamento de Estado de Estados Unidos. En una rechazó la imputación de estar involucrados en el hecho; otra solicitó acceso consular a Donald Lee Chapman y una tercera donde solicitaba las pertenencias de este.

Dos congresistas del estado de Nebraska intercedieron a favor de la liberación de Donald Lee Chapman, enviaron documentos petitorios a Cuba y exigieron al Departamento de Estado presionar a Cuba con ese propósito.

Buzos norteamericanos participaron, días después, en el reflote de la popa del vapor La Coubre. ¿Qué informaron, a qué conclusiones llegaron, qué informe redactaron sobre su búsqueda, qué encontraron?

La bodega refrigerada No. 6 donde fue estibada la carga militar en Amberes, Bélgica, había sido reparada entre el 16 y 18 de enero de 1960 en la empresa naviera Horne Brothers Inc. En el muelle 8 de Newport News, Norfolk, Virginia, Estados Unidos, según la orden HB 6799. De ahí el vapor partió hacia Nueva York, donde estuvo unos días, y continuó después para Europa. ¿Por qué y para qué fue reparada la bodega en Estados Unidos?

La explosión se produjo el 4 de marzo de 1960, debía haber llegado el día 2, pero por mal tiempo se retrasó. El capitán del vapor La Coubre, George Dalmas, envió a La Habana dos cables abiertos a través de vías de comunicación en la ciudad de Miami donde solo informaba la ubicación exacta de la carga militar. ¿Por qué lo hizo, a quién informó?

Estas y otras interrogantes, sobre partes no esclarecidas del crimen, vinculan a entidades de Estados Unidos con el mismo. Al menos el silencio hasta ahora las incrimina.

Durante las investigaciones realizadas en Cuba por expertos nacionales y extranjeros se descartó la posibilidad del accidente como causal del siniestro, por el tipo de carga, las medidas de seguridad en su embalaje, las adoptadas para su descarga, y la pericia y experiencia de los braceros contratados para ese trabajo. Los resultados de los experimentos realizados después del hecho, confirmaron que la causa de la explosión fue un sabotaje preparado en algún punto del embarque o en la travesía.

Este acto terrorista consternó a toda la nación, ocasionó decenas de muertos y cientos de heridos. No sería el único, dejó un legado de dolor, pero también de indignación, sus objetivos no fueron logrados, el terror se convirtió en unidad y fuerza del pueblo junto a sus dirigentes, surgió una consigna que nos ha guiado y guiará en el futuro con la seguridad de que este hecho será esclarecido y sus autores sentenciados por la historia.

http://www.crisisdeoctubre.cubaweb.cu/terrorismo/terro7.htm

*Tomado de:
http://www.cubadebate.cu/index.php?tpl=especiales-
show&noticiaid=4407&noticiafecha=2005-03-04




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