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 Voces Secuestradas
Por Isabel Moya Richard
“La noticia no tiene sexo, pero sí
tiene género.”
Ivonne Farah
Seiscientas mil mujeres mueren cada año por complicaciones
derivadas del embarazo y el parto. Ciento cincuenta veces más
muertes que las acaecidas en el atentado terrorista en las torres
gemelas de Nueva York. Pero la noticia no acapara grandes titulares,
coberturas en vivo, ni fotos desplegadas en las portadas de las
revistas. Desde la invención de la imprenta hasta la irrupción
del microchip, los diferentes soportes que se han ido sumando a
lo que hoy llamamos medios de comunicación masiva se han
utilizado para socializar el fundamento ideológico hegemónico,
a partir del cual, simbólicamente, se estructura la relación
social de subordinación y discriminación de las mujeres.
Las formas de la opresión y el silenciamiento se han reciclado
y sofisticado hoy, pero la esencia de una estructura social y un
pensamiento que invisibiliza a las mujeres y le niega espacio a
sus voces, se mantiene.
Vivimos una era en que la intensificación de los procesos
comunicativos signa los contextos sociales y desde los medios se
reproduce y construye el conocimiento, el poder político
y el imaginario social; habitamos un mundo en que la dimensión
que más se potencia en los individuos es la de consumidor
y en que coexisten y se contraponen la globalización y la
fragmentación.
En este contexto, los medios construyen una realidad representada
que generalmente recibe el nombre de actualidad. En esta realidad
mediática, los temas se retroalimentan continuamente hasta
crear un mundo surrealista donde la referencia de la construcción
mediática ya no es la realidad, sino la misma actualidad
creada por los medios.
La concentración de los medios de comunicación en
grandes conglomerados mediáticos de dimensión global
no se produce solo en el sentido económico, sino también,
en la conformación de grupos que aglutinan los llamados medios
tradicionales, la industria cultural, el marketing, la propaganda
y la plataforma tecnológica de las comunicaciones. En este
ámbito la llamada libertad de prensa se expresa en la libertad
de empresa.
Si todos los mensajes parten de los mismos mensajeros ¿dónde
estarán la pluralidad, la diversidad, los múltiples
enfoques de una realidad compleja? La censura en los medios se ejerce
desde la propiedad estrechamente vinculada a la política,
el acceso, los valores considerados noticia y las propias ideologías
profesionales.
Como bien afirma Matyas Mon, los ciudadanos pueden elegir a sus
representantes pero no a los gerentes de los grandes consorcios
multimediales. El control de los medios se convierte en un elemento
fundamental de las estrategias de dominación y en el núcleo
de esta acción se articula la representación de la
imagen del otro “a imagen y semejanza” del interés
hegemónico.
En la globalización neoliberal fragmentada, las sociedades
son fundamentalmente sociedades mediáticas. Los medios son
el gran espejo, no de lo que la sociedad es, sino de lo que debe
aparentar ser. Plena de tautologías y evidencias, la sociedad
mediática es avara en razones y argumentos. Para ella repetir
es demostrar.
Los medios en la era de la globalización neoliberal son
importantes elementos socializadores en la configuración
de la cultura, las normas, los valores, la agenda social. Reproductores
del pensamiento dominante en cada realidad específica se
constituyen hoy en reforzadores o transformadores de las representaciones
sociales e incluso han desplazado a otras instituciones que tradicionalmente
tenían un gran peso en la configuración del imaginario
colectivo.
De acuerdo a las funciones que se asignan o desempeñan los
medios de comunicación pueden contribuir al progreso social
y al desarrollo, o por el contrario, ayudan a mantener la ignorancia,
la marginación social y a reforzar las desigualdades, la
discriminación, la explotación y la opresión
por razones de clase, raza, etnia, orientación sexual, discapacidad
y sexo.
En nuestros días, afirma el escritor Manuel Vazquez Montalbán,
los medios de comunicación tienden a imponer el referente
del triunfador social histórico que se corresponde con el
prototipo del ciudadano emergente del norte. Le agregaría
a la certera afirmación del creador del detective Cavallo,
que el prototipo es el del ciudadano varón del norte.
La globalización de la información y la comunicación
no sólo influye en el proceso de producción de los
contenidos, en la circulación de la información, sino
también, en los modos de producción del conocimiento
y el pensamiento. Estas nuevas formas, y algunas no tan nuevas,
pero recicladas para el siglo XXI, nacen heredando el sexismo y
la visión androcéntrica de los procesos sociales que
han primado hasta hoy.
La
reproducción del sexismo a través del lenguaje, los
contenidos, las imágenes se origina en la sobrevivencia de
ideologías, ideas, creencias y tradiciones arraigadas y asentadas
en la cultura de la desigualdad que legitimó secularmente
la discriminación y opresión de las mujeres.
La investigadora Sara Lovera afirma que las imágenes sexistas
son todavía las que permean segmentos muy grandes en el contenido
de los medios: madres sacrificadas, mujeres “machorras”,
cuerpos “buenos” y mujeres muy “malas”,
mujeres ejecutivas infelices, ejecutivas masculinas, mujeres frustradas,
mujeres amorosas o mujeres fuertes aisladas o descontextualizadas,
mujeres humildes y obedientes, no protagónicas, mujeres fieles,
mujeres servidoras, mujeres ayudantes, mujeres madres. En parte
se trata de la realidad, porque los cambios culturales de cómo
fuimos formadas y mandatadas para actuar en la sociedad y en la
vida cotidiana son muy lentos. Hoy, sin embargo puede hablarse de
una relación desfasada entre la imagen y la realidad, porque
en los últimos años han sucedido importantes cambios
en la sociedad y en la vida concreta de hombres y mujeres en el
mundo. Estos cambios han originado nuevos entretejidos en la vida
y las mujeres han ido tomando otros lugares, haceres y propuestas
en la sociedad, que no son reflejados en los medios y por el contrario
con frecuencia son fustigados.
Evolutions media – Media watch señala que las mujeres
en los medios son invisibles y objeto de representaciones prejuiciosas
y en ocasiones reducidas a simple objeto sexual. Las mujeres ocupan
cinco veces menos espacio que los hombres en la cobertura de los
medios de comunicación en todo el mundo, con el 18 por ciento
de las personas citadas.
Por su parte, la boliviana Ivonne Farah precisa que para las mujeres
algunas de las dimensiones de la lucha por el poder en la comunicación
se expresa en el silencio informativo sobre nuestras necesidades,
en las imágenes distorsionadas de nuestras identidades, en
nuestra ausencia como sujeto de las noticias...
En el mundo mediático transnacional las mujeres son vistas
a través de las concepciones más atrasadas y reaccionarias.
La ecuatoriana Irene León afirma que la globalización
neoliberal es sexista no solo porque potencia la exclusión
de las mujeres, sino también porque las margina de la gestión
de lo mundial, un modelo que coloca el capital al centro de su devenir,
relega lo humano y por lo tanto no tiene ningún enfoque de
género.
Una sistematización de las formas en que se estructura simbólicamente
este discurso de subordinación y discriminación de
las mujeres me permite esbozar algunas regularidades:
• Invisibilizadas en las noticias y en la llamada prensa
de interés general. Apenas se aborda la participación
de las mujeres en la vida social porque en la formulación
de las rutinas productiva, en los valores noticias(news making)
no es considerado tema de interés.
• Las mujeres del tercer mundo solo aparecen en casos de
catástrofes y conflictos...
• Se manipula el imaginario colectivo con el tema de las
mujeres para justificar “actos patrióticos”:
el caso del montaje de rescate de la soldado Lychn es un buen
ejemplo de ello.
• Se utiliza la situación y condición de las
mujeres para justificar “guerras preventivas”, y luego
el tema es abandonado de los medios: las mujeres afganas, las
mujeres iraquíes.
• Se presentan las mujeres como un todo único, homogéneo
y estereotipado, sin reparar en su pluralidad y multiculturalidad.
• Se presentan descontextualizadas de sus realidades particulares.
• La mujer fragmentada y dicotómica es el modelo
por excelencia: madre –esposa versus sensual-devoradora.
• Asuntos como la violencia doméstica y la violencia
contra la mujer son tratados con frecuencia como un show mediático
descontextualizado. Y en muchos casos el tratamiento justifica
la violencia: “Por adúltera le dieron 20 puñaladas”.
• Los temas que interesan a las mujeres son considerados
secundarios, de menor importancia y con frecuencia se banalizan.
• Se continúan reproduciendo las ideas y prácticas
de subordinación y los estereotipos sexistas aunque se
hable de “la mujer de hoy” y “la mujer liberada”.
• Persisten prácticas denigrantes y tratamientos
peyorativos en el uso de la imagen como objeto sexual en la publicidad,
el humor...
• La mujer se presenta en las llamadas revistas femeninas
como símbolo fetiche del consumo incluso en países
donde el consumismo propagado por los medios remite a un espejismo
de consumo. Devienen un ámbito donde se suspenden las diferencias
de clase, raza, etnia.
• Prevalece un lenguaje sexista.
• El cuerpo femenino se reduce a un modelo que niega la
diversidad.
• No se profundiza en las causas de la desigualdad entre
hombres y mujeres, sino que se presenta como algo natural o desde
un enfoque biologicista.
• En las mujeres empoderadas se resaltan su estado civil,
su condición o no de maternidad, su forma de vestir y su
físico, algo que no se hace con los hombres en igual categoría.
• Las mujeres de las culturas no hegemónicas son
presentadas desde visiones “folkloristas”.
• En las secciones en que más aparecen las mujeres
son sociedad, deporte y cultura.
Sería interesante y necesario abordar también la
representación masculina en los medios, ya que lo masculino
y lo femenino están construidos de manera dicotómica
y excluyente: lo no masculino es femenino. Por tanto, también
se presenta estereotipada la masculinidad, pero eso sería
objeto de otro estudio. Las identidades de género se construyen
posesionándose, identificándose y diferenciándose
en relación con las construcciones culturalmente asignadas
de ser hombre y mujer y en ello, como hemos visto, desempeñan
un papel socializador importante las imágenes y representaciones
que diseñan los medios articulados en una dinámica
global y dentro de un proceso de integración vertical y horizontal
presentando un paradigma que se intenta mundializar como parte de
la estrategia de un pensamiento único.
Sin embargo, no son los medios el único elemento socializador,
y en dependencia de los contextos, muchas veces ni siquiera tienen
un peso relevante. Como bien señalan Canales y Peinado “Entre
las prácticas sociales y su discurso hay siempre una interacción;
y el segundo no es una mera emanación de los primeros, sino
que retorna sobre aquellos.”
Ignorar el poder de la imagen y la representación sexista
sería ingenuo y sumamente peligroso, pero debemos tener en
cuenta también la importancia de la mujer y el hombre en
la construcción de su propio universo simbólico.
Estudiar los complejos procesos de frustraciones a nivel individual
y de grupo que produce no responder al paradigma(por ejemplo las
enfermedades de la belleza), reivindicar la necesidad de escuchar
en los medios la voz de los excluidos, presentar los nuevos roles
que las mujeres han asumido, educar para la comunicación
son también aspectos a abordar con enfoque de género
desde la propia comunicación.
La brecha entre la realidad vivenciada y la realidad mediática,
la voluntad y el talento de comunicadoras y comunicadores, la lucha
del movimiento de mujeres y de las feministas, el aumento de una
conciencia de género en sectores de la intelectualidad, la
academia, las organizaciones internacionales, los movimientos populares
y otros actores sociales han permitido el nacimiento de una comunicación
alternativa que pretende abordar el mundo con otra mirada.
Agencias de Noticias sobre las Mujeres, sitios Web feministas,
publicaciones alternativas en la red , experiencias radiales, el
propio trabajo del Women's Programme of World Association for Christian
Communication, revistas y periódicos alternativos , estudios
e investigaciones desde las universidades y los centros de investigaciones
sociales, la propia inclusión del tema en congresos de naciones
unidas y de gobiernos donde se ha reflexionado sobre estos asuntos
son indicadores de que una luz se asoma en el horizonte.
Sin embargo, Margaret Gallanger alerta de que la actual lucha por
la igualdad social de la mujer y la diversidad en los medios de
comunicación apunta a un blanco en constante movimiento.
Haciendo Camino al andar: la experiencia cubana
Me gustaría, finalmente referirme brevemente a la experiencia
cubana en este aspecto. Al proceso de transformaciones, a los logros,
las insatisfacciones, a todo lo que queda por hacer en este campo
y a los retos del presente y el futuro.
En gran medida las recomendaciones aprobadas en la IV Conferencia
Mundial sobre la Mujer en Beijing en el acápite Mujer y Medios
de Comunicación ya han sido implementadas en Cuba desde hace
varias décadas, pues la creación de políticas
para el acceso de la mujer cubana a los medios, la elevación
de su nivel cultural y el esfuerzo por lograr que la imagen de la
mujer responda a los profundos cambios ocurridos en su vida es voluntad
del estado cubano desde el triunfo mismo de la Revolución
en 1959.
En Cuba se ha eliminado el tratamiento denigrante y peyorativo
de la mujer en la publicidad que se realiza desde nuestro país,
las mujeres constituyen más del 44 por ciento de las comunicadoras
y más de la mitad de las estudiantes de comunicación.
Pero las investigaciones igualmente señalan que las complejidades,
contradicciones y dificultades de la vida cotidiana y la creatividad
de las cubanas para enfrentarlas son temas casi ausentes de nuestros
medios, falta aún abordarla en su diversidad. Por otra parte,
la representación de la mujer negra y mestiza no se corresponde
totalmente con nuestra realidad actual. En ciertos casos incluso
no se ha logrado rebasar el estereotipo del rol tradicional de la
mujer responsable de la casa, la educación de los hijos,
el cuidado de los ancianos...
Se produce en este panorama una situación contradictoria
donde conviven productos comunicativos de gran calidad y enfoque
de género junto a otros evidentemente sexistas. Lo que refleja
también el estado de reconceptualización de lo femenino
y lo masculino en la sociedad cubana. La lucha entre viejos y nuevos
paradigmas se produce en un complejo decursar de avances y retrocesos,
signados por la voluntad de cambio, pero marcados a su vez por rezagos
y concepciones estereotipadas.
Este proceso es un fenómeno complejo porque como bien afirma
Michele Mattelart lo que depende del orden simbólico no se
articula automáticamente sobre los cambios ocurridos en el
orden de la producción y la organización de los roles
sociales.
En este sentido el Plan de Acción Nacional de la Republica
de Cuba de Seguimiento a la Conferencia de Beijing, que tiene carácter
de ley, ha propuesto tres medidas fundamentales para perfeccionar
el trabajo de los medios de comunicación en la promoción
de una cultura de la igualdad:
Aplicación consecuente de las políticas informativas
que orientan el tratamiento no sexista de las mujeres, a través
de códigos de ética profesionales, líneas editoriales
y rutinas profesionales.
• La capacitación de comunicadores y comunicadoras
en materia de género.
• La investigación comunicológica con enfoque
de género de todos los procesos comunicacionales.
Otra experiencia interesante ha sido el trabajo articulado de la
Federación de Mujeres Cubanas, organización no gubernamental
que agrupa a mas de cuatro millones de mujeres y es el mecanismo
nacional para la promoción de la mujer, con los medios, los
comunicadores y comunicadoras, los artistas e intelectuales en el
análisis de productos comunicativos y artísticos,
la capacitación, la producción conjunta de nuevas
propuestas y en la investigación.
Sin embargo, no hay recetas a la hora de construir representaciones
más equitativas de hombres y mujeres dentro de los medios.
Es un proceso plagado de contradicciones, donde la sensibilización
en materia de género de los decidores desempeña un
papel fundamental. Una comunicación verdaderamente democrática
e incluyente no puede prescindir de la voz de las mujeres. Voz secuestrada
durante siglos, pero que comienza ya a romper silencios.
Me apropio de los versos de una poetisa cubana, Dulce María
Loynaz, para definir el periodismo incluyente, no sexista, plural
y responsable que necesita y demanda el siglo XXI: debe ver más
allá del mundo circundante y más adentro en el mundo
interior, pero no detenerse allí, sino saber hacer ver a
los demás lo que se ha visto.
Bibliografía
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y Evaluación de las Estrategias de Nairobi Orientadas hacia
el Futuro para la Promoción de la Mujer.” Editorial
de la Mujer, FMC, Ciudad de La Habana, 1988.
FEDERACIÓN DE MUJERES CUBANAS. “Seminario Nacional
de Evaluación. Plan de Acción Nacional de Seguimiento
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Ciudad de La Habana,1999.
GALLEGO, Juana: “Mujeres de papel”, Icaria, Barcelona,
1990.
HAMKESWORTH, Mary: “Confundir el género”, Cendoc-Cidhal,
mar. 2001. Este ensayo apareció originalmente en Signs:
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HENRÍQUEZ UREÑA, Camila: “Estudios y Conferencias”,
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INSTITUTO DE LA MUJER”: Síntesis de Estudios e Investigaciones
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MATTELART, Michelle: “Mujeres, Poder, Medios: aspectos de
la crisis” en Mujer y Medios de Comunicación. Centro
de la Mujer Peruana, Flora Tristán, Lima, 1994.
O’SULLIVAN, Tim, y otros: “Diccionario de Conceptos
de la Comunicación en los Estudios Culturales”.Editorial
Anagrama, Barcelona, 1997
PORTUGAl, Ana María y TORRES Carmen: “Por todos los
medios. Comunicación y Género.” Isis Internacional,
1996.
SCOTT, Joan: “El género una categoría útil
para el análisis histórico”, American Historical
Review, 1986.
*Isabel Moya Richard
Directora de la Revista Mujeres
Profesora Titular Adjunta
de la Facultad de Comunicación
Universidad de La Habana.
http://letracongenero.blog.com.es/
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