..."Lo que os puedo dar os doy, que es una ínsula hecha y derecha, redonda y bien proporcionada..."
"Don Quijote de la Mancha". Capítulo XLII: " De los consejos que dió Don
Quijote a Sancho Panza antes que fuese a gobernar la ínsula..."

ISSN: 1810-4479
Publicación Semanal. Año 3, Nro.115, Viernes, 17 de marzo del 2006

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Concepciones pedagógicas de Herminio Almendros
Por Lic. Tania Bess Reyes y Yaritza Aldana Aldana

Herminio Almendros, uno de los más grandes estudiosos de la lengua española, un escritor prestigioso y un pedagogo ejemplar compartió durante sus años de trabajo en Cuba con dos holguineros que supieron tomar su maravilloso ejemplo.

Elsa y William Cruz constituyen hoy maravillosas fuentes de transmisión oral del conocimiento sobre la vida profesional de Herminio Almendros. Ella, una excelsa educadora que impartió clases de enseñanza de la lengua materna fue su compañera de trabajo y amiga personal; él, actualmente profesor de lengua materna fue su estudiante. Ambos tienen cariñosos recuerdos y muy buen criterio sobre su labor educativa, basados en las ideas de Almendros con respecto a la enseñanza y que debieran ser objeto de análisis por los actuales educadores.

Opina Elsa Cruz que: “era muy humano, de las pocas personas que saben enseñar, siempre tuvo buenas relaciones humanas con sus compañeros, era muy afable“.

Decía que “a un alumno nunca se le podía dar cero en una calificación: su respuesta había que analizarla, valorarla, porque algo tenía que tener positivo y había que ver el estado de ánimo, pues, quizás no fuera desconocimiento.” Criterio que se tiene en cuenta actualmente en Cuba con las transformaciones actuales en la enseñanza en que se prioriza el aprendizaje del estudiante

Cuenta también que para él “el maestro debía darle gran importancia a su autopreparación y autosuperación después de graduado, esto era más importante que los años en la carrera” y, en realidad, los maestros deben tener como premisa el estudio constante, pues, este es la base de su desarrollo y la garantía de la actualización del conocimiento.

Por otra parte escribió que “para la enseñaza del idioma había que partir de la lengua materna, de lo que el alumno supiera por haberlo aprendido en la casa, en la comunidad, porque, de buenas a primera, el maestro no podía transformarle el conocimiento.” Realmente, este es el medio donde el alumno se desenvuelve cotidianamente, por lo que es el que más influye en él. Sería descabellado no otorgarle la importancia que tiene. Además, la enseñanza de la lengua debe ser muy práctica y si los hablantes se expresan constantemente en forma escrita y oral, con predominio de esta última, cómo se va a pretender enseñarle reglas sin saber si responden a las necesidades del alumno.

Con respecto a los estudiantes decía que: “al alumno no debía decírsele nunca está mal sino vamos a ver cómo se escucha mejor.” Ciertamente, los tiempos en que se pensaba que las letras entran con sangre, quedaron atrás. Los nuevos tiempos han demostrado que la educación es una obra de paciencia e infinito amor. Cuando se trabaja con la subjetividad del estudiante los resultados son positivos. No se puede olvidar jamás que primero que todo son seres humanos.

Para Elsa Cruz, Herminio Almendros se ganaba el cariño de los maestros porque para señalar algo lo hacía con justeza y delicadeza, de tal forma que todos reconocían su error, era un buen pedagogo, un metodólogo muy exigente que en un análisis de una clase era muy profundo y analizaba lo metodológico, lo cognoscitivo, por lo que pudiera aportar experiencia más o menos para el alumno” y tenía razón porque el alumno es la esencia del trabajo del maestro, así que todo su pensamiento debe estar encaminado al bienestar de este.

Cuenta William Cruz que Herminio Almendros “era un excelente profesor de lengua, cautivaba con su lectura, concebía el estudio gramatical no como doctrina sino como elemento eficaz para el dominio de la lengua. Escribió muchos libros con intención gramatical, a los cuales posteriormente criticó severamente, aludiendo que “lo había hecho por necesidad económica”.

En lo personal considera que “era una excelente persona, comunicativo, cordial, educado, capaz. Entre las tantas cosas que aprendí de él, aprendí a revisar una composición en el sentido integral de la palabra, también aprendí que cualquier acto de la palabra cuando es propia es un hecho creador.”

Por otra parte, Elsa Cruz pudo intercambiar con el maestro un poco más a través de cartas. Narra que al pedírsele una autobiografía expresó: “Las biografías se hacen de personas notables y yo soy un hombre humilde, sin especiales méritos. ¿Cómo voy a hacer una biografía de mí? Eso sería una pretensión que repugna a mi ánimo”. No obstante le envió algunos datos:

“Tengo 75 años. Nací en España, pueblo manchego, me dediqué desde joven a la enseñanza en sus distintos niveles. Escribí algún libro para muchachos en cuestiones pedagógicas. En el año 1939, inmediatamente después de la guerra y el triunfo del fascismo pude llegar a Cuba en calidad de exiliado. Aquí he trabajado siempre en la enseñanza. Siento el honor de haber trabajado unos años como profesor de la Universidad de Oriente. Llevo en Cuba cerca de 40 años, la mayor parte de ellos como ciudadano cubano (desde 1930). También aquí he publicado libros para niños pequeños y mayores, así como, temas educacionales y pedagógicos.

De su vida familiar le contó:
“No sé si le dije que hice un viaje a España con María a ver a nuestra familia. Muy buen viaje. Tuvimos la satisfacción de ver a nuestros familiares, y yo la muy honda de verlos en mi entrañable lugarcito manchego. Esto hace ya más de un año.”
Ahora tenemos en casa un nietecito de 6 años que ya va a la escuela. Es una preocupación, pero es una gozosa compañía.”

Ya contaba 75 años y todavía se preocupaba por seguir aportando a la enseñanza y por seguir escribiendo, independientemente de su atención a la familia. Indudablemente, Herminio Almendros fue uno de esos pedagogos selectos con que pudo contar la obra de la Revolución Cubana, un ejemplo de solidaridad, un maestro en todos los momentos de su vida, cuyas enseñanzas trascienden las fronteras de su país, pues, sus ideas pedagógicas tienen carácter universal.


Enviado por sus autoras
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HERMINIO ALMENDROS
Jesús Gómez Cortés

Herminio Almendros (Almansa, 1898-La Habana, 1974)
[…] cursará estudios de magisterio en Albacete y Alicante, hará el servicio militar en África en plena escalada bélica en Marruecos, continuará su formación en la selectiva Escuela de Estudios Superiores del Magisterio de Madrid, donde terminará como número uno de su promoción, frecuentará el Ateneo y se embeberá del ambiente intelectual de la capital, asumiendo los ideales de la Institución Libre de Enseñanza; obtendrá su primer destino profesional en Villablino (León) como director de un centro de la Fundación Sierra Pambley, dependiente de la I.L.E.; allí se casará con María Cuyás, una alumna de la misma Escuela de una promoción posterior a la suya; en 1929, obtienen destinos como inspectores de enseñanza primaria en Lérida; tras un fugaz paso por Huesca, ambos terminarán como inspectores en Barcelona, donde colaborará con la recién creada Sección de Pedagogía de la Universidad de Barcelona apostando decididamente por la introducción y difusión de la pedagogía Freinet: su libro La imprenta en la escuela (1932) fue la primera obra que se publicó sobre estas técnicas en lengua no francesa; en 1936, será nombrado inspector-jefe y participó en el proyecto del "Consell de l’Escola Nova Unificada" que estructuraba todos los niveles educativos desde preescolar hasta la Universidad; en enero de 1939, atravesará los Pirineos en dirección a Francia acompañado por el filósofo José Ferrater Mora, con quien tenía una entrañable amistad; fue acogido por la familia de Freinet pero las precarias circunstancias del momento le impulsan a marchar de nuevo.
Por mediación de su íntimo amigo Alejandro Casona partirá hacia Cuba. […] en 1952 se doctora por la Universidad de Oriente en Santiago, con una tesis titulada La inspección escolar y pasó a trabajar como asesor en el Ministerio de Educación cubano; la dictadura de Batista supuso perder su puesto, pero es contratado por la UNESCO y destinado a la Escuela Internacional de la Organización de Estados Americanos, ubicada en Rubio (Venezuela). Regresó a Cuba unos días antes del triunfo de Fidel Castro; el nuevo ministro de educación, Armando Hart, le nombró su principal asesor como Director General de Educación Rural; posteriormente fue delegado de la Editora Nacional y Director de la Editora Juvenil. Desde este puesto impulsó la publicación de libros de lectura para niños en los que supo conjugar el atractivo de la historia con la calidad literaria y la intencionalidad educativa. El valor literario de la obra de Almendros es tal que el paso del tiempo no ha disminuido su atractivo e interés; por otro lado, el aprendizaje de la lengua como instrumento de comunicación, fue uno de los temas que más le preocupó. Su trayectoria como escritor es de carácter enciclopédico: publicó más de 40 obras, sin contar varios centenares de artículos periodísticos y prólogos de libros; pero de entre toda ésta fecunda labor, los libros de divulgación sobre José Martí -el padre de la independencia cubana en el 98-, junto a los libros de lectura infantiles, le proporcionaron fama en toda la América Latina; en 1981, en una encuesta entre los alumnos de enseñanza secundaria cubanos, Herminio Almendros era el tercer escritor más conocido en una lista encabezada por Julio Verne e Isaac Asimov.

Fragmentos del trabajo: HERMINIO ALMENDROS y la Generación del 27. Almansa, por Jesús Gómez Cortés
Imágenes tomadas del mismo trabajo:
Herminio Almendros con Sartre Cuba 1960
Herminio Almendros Habana 1940

Fuente: http://www.jccm.es/edu/ies/halmendros/elcentro.htm




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