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 Radiografía
del lado oscuro de la sociedad estadounidense III
Otra cobertura torcida de la elección presidencial
Por: Steve Freeman, Josh Mitteldorf, Greg Palast, Rev. Jesse Jackson,
Bob Fitrakis y Harvey Wasserman (PROYECTO CENSURADO)
La tercera “historia top” más censurada en EEUU
fue la repetición de fraude masivo en la elección
presidencial de noviembre 2004, denunciado entre otros por el reverendo
Jesse Jackson y el periodista Gregory Palast, pero sin que los grandes
medios de comunicación les hicieran caso.
Los analistas políticos ofrecen pronósticos confiables
de la votación final real gracias a las encuestas a la salida
de las cabinas de votación, pero la discrepancia inusual
entre los conteos “a boca de urnas” y la cuenta real
de los votos en las presidenciales 2004 desafía esa confiabilidad.
Sin embargo, a pesar de la evidencia de vulnerabilidad tecnológica
en el sistema de votación y una incidencia más alta
de irregularidades en los Estados oscilantes, esta discrepancia
no fue escudriñada por los grandes medios. Simplemente repitieron
lugar comunes –'trago amargo', “movámonos mejor”–
en vez de proporcionar cualquier análisis significativo sobre
una elección altamente controversial.
El escrutinio oficial del voto de la elección 2004 mostró
que George W. Bush ganó por tres millones de votos. Pero
las encuestas de salida de urnas proyectaron un margen de victoria
de cinco millones de votos para John Kerry. Esta discrepancia de
ocho millones de votos es mucho mayor que el margen de error. El
margen total de error estadístico debe haber estado debajo
del uno por ciento. Pero el resultado oficial desvió las
proyecciones de la encuesta por encima del cinco por ciento, una
imposibilidad estadística.
La investigación de Media Research and Mitofsky International,
las dos compañías encuestadoras contratadas por el
Nation Election Pool (un consorcio de las cinco principales cadenas
de radiodifusión y Associated Press), no proporcionaron inmediatamente
una explicación para establecer qué habría
podido ocurrir. Esperaron hasta el 19 de enero, la víspera
de la toma de posesión.
El informe 'posesional' de Edison y Mitofsky –“Evaluation
of Edison/Mitofsky Election System 2004”– indicó
que la discrepancia era 'muy probablemente debida a los votantes
del Kerry que respondieron las encuestas a boca de urnas en un rango
más alto que los votantes de Bush'. Los medios difundieron
ampliamente que este informe ratificaba la exactitud del escrutinio
oficial y la victoria de Bush. El cuerpo del informe, sin embargo,
no ofrece ningún dato para respaldar esa afirmación.
De hecho, el informe demuestra que los votantes de Bush eran más
proclives a responder la encuesta que los votantes de Kerry. El
informe también indica que la diferencia entre las encuestas
a la salida de las cabinas y los resultados oficiales era lejos
demasiado grande como para explicarla como un error de muestreo,
y que implicaba una parcialidad sistemática.
El informe de Edison/Mitofsky desechó la posibilidad de
que el conteo oficial de votos fuera incorrecto, indicando que los
recintos dotados de sistemas electrónicos de votación
tenían los mismos rangos de error que los recintos con sistemas
de tarjeta perforada. Esto es verdad. Sin embargo, simplemente señala
la falta de fiabilidad de la tarjeta perforada y de los sistemas
electrónicos, que son empizarrados al término de la
votación por mandado de la ley Helping America Vote Act of
2002. Según el informe, solamente en los recintos que utilizaron
el método pasado de moda de balotas de papel contadas a mano,
descendió dentro del margen normal de error la diferencia
entre el escrutinio oficial y los datos de la encuesta a boca de
urnas.
El informe también muestra que la discrepancia entre las
encuestas a la salida de urna y la cuenta oficial eran considerablemente
mayores en los estados críticos por su oscilación.
Y mientras este hecho es consistente con los alegados de fraude,
Mitofsky y Edison sugirieron, sin aportar ningún dato o teoría
para sostener su afirmación, que esta discrepancia se relaciona
de alguna manera con la cobertura de medios.
En los lugares de votación favorables en 80% a Bush, el
margen medio de error del recinto –Within-Precinct Error (WPE)–
ofreció una diferencia numérica de un colosal 10%
entre las predicciones de la encuesta de salida de urna y el recuento
oficial. También, en las plazas fuertes de Bush, Kerry recibió
solamente cerca de dos tercios de los votos predecidos por las encuestas
a boca de urna. En las plazas fuertes de Kerry, las encuestas emparejaron
casi exactamente el recuento oficial (un promedio WPE de 0.3).
Estos datos de las encuestas a boca de urna constituyen un indicio
fuerte de una elección viciada. Pero la sospecha crece con
más fuerza si estas discrepancias con los datos de las encuestas
se interpretan en el contexto de más de 100.000 informes
oficialmente registrados sobre irregularidades y posible fraude
durante el día de la elección 2004.
Los funcionarios de la campaña de Bush compilaron una llamada
'lista enjaulada 1.886”, que incluyó los nombres y
las direcciones de votantes predominante negros de la tradicionalmente
demócrata Jacksonville, Florida. Mientras los portavoces
de la campaña de Bush indicaron que la lista era un registro
devuelto por correo, no negaron que esa lista se podría utilizar
para desafiar a los votantes el día de elección. En
efecto, el supervisor de las elecciones del condado dijo que no
podía ver ningún otro propósito para compilar
tal lista.
En el condado Franklin de Ohio, los votantes de Columbus hicieron
frente a una de las colas de votación más largas de
la historia. En muchos recintos del centro urbano, a veces los votantes
soportaron tres horas de espera para acceder a la cabina o ser requeridos
para depositar sus votos en el plazo de cinco minutos, como fue
exigido por los apoderados republicanos de las mesas de votación.
Setenta y siete de las 2.866 máquinas de votación
del condado funcionaron incorrectamente el día de la elección.
Una máquina registró 4.258 votos para Bush en un recinto
en que solamente votaron 638 personas. Por lo menos 125 máquinas
fueron mantenidas lejos al abrirse la votación, y otras 68
nunca fueron desplegadas. Mientras los votantes fluían a
tomar parte en el proceso, 29% de los recintos tenían menos
máquinas de votación que en la elección del
2000 a pesar de un aumento de 25% de la concurrencia.
Tomados en conjunto, estos problemas señalan que la elección
requería una auditoría. Incluso si la discrepancia
entre las encuestas a la salida de las urnas y los recuentos reales
del voto fueron simplemente una casualidad favorable, y otros defectos
y prácticas cuestionables del proceso de votación
fueron sobrenaturales, falta saber si la voz de la gente fue realmente
oída, o no, y si verdaderamente somos una democracia en acción.
Actualización de Josh Mitteldorf: Ciertas noticias son demasiado
importantes para divulgarlas. La gente puede percibir un desbarajuste,
y se pondría en riesgo el funcionamiento pulcro de nuestra
democracia. Así, los medios han definido colectivamente su
responsabilidad sobre la cuestión, y –aseguran que
a un gran costo para ellos mismos– han frenado la publicación
de dudas sobre la legitimidad de la elección 2004, para ayudar
a garantizar la 'sucesión ordenada del poder'.
Desafortunadamente, algunos sitios de Internet tales como Commondreams.org
y Freepress.org no cumplen sus obligaciones con la nación
y han sido así menos responsables en mantener silencio. Y
hasta hay una voz en la radio local de Vermont, Thom Hartmann, que
hace chanzas cuando escucha que tan solo no insistió en relacionar
tantas verdades desconcertantes.
Pero siempre y cuando usted se mantenga lejos de estos negligentes
aislados, le agradará recibir una noticia consistente y tranquilizadora:
George Bush ganó la feria electoral 2004, y honradamente.
Llegó la hora de dejar de hacer preguntas insustanciales.
¡Consiga el programa!
Actualización de Greg Palast y el Reverend Jessie Jackson:
Existen conspiradores contumaces, allá afuera, en Internet,
que piensan que John Kerry derrotó a George Bush en Ohio
y en otros estados. Lo sé, porque dos días después
de la elección, en TomPaine.com, escribí 'Ganó
Kerry”.
'Ganó Kerry ' fue la nota más reciente de una serie
que apareció tras una investigación de cinco años,
iniciada en noviembre de 2000 para el programa Newsnight de la BBC
Televisión y el diario británico The Guardian, disecando
esa salchicha grasienta que los estadounidenses llamamos democracia
electoral.
El 11 de noviembre, una semana después que TomPaine.com
pusiera el informe en la red, recibí un e-mail de la oficina
en Washington del New York Times. Agraviado por la investigación
sobre la veracidad del voto, el reportero del Times me formuló
dos preguntas puntuales:
Pregunta 1: ¿Es usted un 'perdedor dolido'?
Pregunta 2: ¿Es usted un 'conspirador chiflado'?
No hubo una tercera pregunta. Al parecer, la investigación
sobre el voto estaba completa. Al día siguiente, su cuidadoso
análisis de la evidencia adornó la portada con este
título: 'Fueron enterradas rápidamente las teorías
de fraude electoral regadas por Internet”. Esto es lo poco
que puedo recordar de lo que el diario no pudo registrar.
En junio de 2004, bastante antes de la elección, mi colega
co-autor de 'Jim Crow”**, Reverendo Jesse Jackson, me llevó
a Chicago. Desayunábamos con el candidato Vice-Presidencial
John Edwards, cuando el Reverendo le preguntó al senador
si había leído mi informe sobre el 'desperdicio' del
voto negro, un millón de afro-estadounidenses que echaron
sus balotas en 2000 pero sus votos no fueron registrados en las
máquinas.
Edwards dijo que lo leería en cuanto se comiera su panecillo.
Jackson tiró lejos su panecillo. No hubo lectura ni ningún
panecillo. Después de todo, el senador hambriento estaba
genuinamente involucrado ya que los votos de los demócratas
no fueron computados y le pasó la información a John
Kerry. Un par de semanas más tarde, Kerry dijo en la convención
de la NAACP que un millón de votos de afro-americanos fueron
ignorados en 2000, pero que en 2004 no permitiría que eso
sucediera de nuevo.
Pero dejó que ocurriera otra vez. En 2004 mucho más
de un millón de sufragios que fueron emitidos pero no contabilizados.
Como reportero, mi trabajo no es ayudar al partido Demócrata
a aprender a amarrarse sus zapatos. Y, como periodista independiente,
no estoy libre de exposición a la nueva campaña elaborada
por el partido Republicano para impedir que los votantes voten,
pero debo divulgarla. Sin embargo, los redactores y los productores
de noticias en mi país de origen, EEUU, parecen menos que
interesados. De hecho, son derechamente hostiles a divulgar esta
historia de robo en las tiendas de nuestra democracia.
EEUU tiene un sistema de votación de apartheid, que niega
la seguridad de que contarán sus votos a los afro-americanos,
hispanos e indígenas americanos. Peor, EEUU tiene también
un apartheid mediático que niega el asiento frente al panel
de noticias por motivos de discriminación racial.
Mi primer acercamiento a la negligencia benigna de los barones
de la noticia de EEUU frente al nuevo método “Jim Crow”
de negar su voto a los ciudadanos del color ocurrió en noviembre
de 2000. Mientras trabajaba para el diario británico The
Guardian, justo unos días antes de las elecciones presidenciales
2000 descubrí que el gobernador Jeb Bush y su secretaria
de estado Katharine Harris, habían purgado incorrectamente
a diez millares de ciudadanos negros de los registros de votantes
por 'felones', cuando su único crimen era su “voto
negro”.
Nada apareció en la prensa de EEUU. Sin embargo, admito
que la historia de la depuración de electores de Florida
fue tomada por el New York Times …cuatro años después.
Momentos antes de la elección de noviembre de 2004, el programa
Newsnight de BBC Televisión descubrió una nueva “lista
jaula” confidencial que llegó a nuestras manos desde
adentro de la jefatura del Comité Nacional Republicano. Estas
eran listas de millares de votantes de la minoría seleccionados
para evitar que votaran el día de la elección: una
violación de la ley federal y una gran noticia en Europa
y Suramérica. En EEUU no pasó nada, excepto un ataque
contra el informe de la BBC por el sitio web de la televisión
ABC. La única fuente mencionada por ABC para su ataque contra
la BBC fue el partido Republicano.
La historia de la depuración de votantes negros, el millón
de votos negros que se depositaron pero no se contaron –la
“lista enjaulada”–, y otros juegos utilizados
para negar el voto a la gente pobre y de piel oscura, estuvo enterrada
largamente, pero no para la BBC Televisión, Harper's Magazine
(puede durar mil años), los diarios británicos The
Guardian y The Observer, The Nation, los editores plurales del San
Francisco Chronicle y del Seattle Post-Intelligencer y, provocativamente,
el Hustler Magazine. Y nunca le hicieron caso o la ignoraron activamente
los grandes medios de EEUU, pero la historia continuará siendo
divulgada desde mil púlpitos, merced a la insistencia apasionada
del Reverendo Jackson.
Gracias a GeorgeBush.com por capturar las “listas enjauladas”.
Y bendición a los blogs, porque difunden libremente la verdad:
TomPaine.com, Buzzflash, Working-for-Change (Trabajando para el
Cambio) y otros sitios de Internet que sacaron la historia más
allá del Muro de Berlín electrónico.
Finalmente, mi gratitud a nuestro infatigable equipo investigador,
particularmente a Oliver Shykles y Matt Pascarella, por su trabajo
en esta historia que todavía continúan el día
de hoy, y a Meirion Jones, productor inigualable de Newsnight, en
BBC Televisión.
Para la documentación adicional sobre el fraude electoral
2004 ver los capítulos 2 y 3 de “Jim Crow”.
Fuentes:
In These Times, 2 de enero, 2005
Título: Una elección corrompida
Autores: Steve Freeman and Josh Mitteldorf
Seattle Post-Intelligencer, 26 de enero, 2005
Título: Jim Cuervo retornó a la cámara de votación
Autores: Greg Palast, Rev. Jesse Jackson
www.freepress.org, Nov. 23, 2004
Título: Cómo un supervisor republicano de la elección
manipuló el voto de Ohio Central
Autores: Bob Fitrakis, Harvey Wasserman
Evaluador Facultad: Ann Neel, MA
Estudiante Investigador: Mike Osipoff
(*) El Proyecto Censurado (Project Censored) de la Universidad
Sonoma State, California, ofrece todos los años un estudio
sobre las 25 grandes noticias más ocultadas por la gran prensa
de EEUU. Estas “25 historias top” sobre grandes temas
sustraídos del debate periodístico ofrecen una radiografía
actualizada de la sociedad estadounidense, cuyo conocimiento permite
comprender mejor los designios del imperio. Más información
en www.projectcensored.org.
(**) La expresión “Jim Crow” (Jim Cuervo) simboliza
el racismo y la segregación en EEUU. Para más información,
ver http://skipjack.net/article_esp.cfm?StoryID=30
Censored2006
Traducción: Ernesto Carmona (especial
para ARGENPRESS.info)
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