..."Lo que os puedo dar os doy, que es una ínsula hecha y derecha, redonda y bien proporcionada..."
"Don Quijote de la Mancha". Capítulo XLII: " De los consejos que dió Don
Quijote a Sancho Panza antes que fuese a gobernar la ínsula..."

ISSN: 1810-4479
Publicación Semanal. Año 3, Nro.116, Viernes, 24 de marzo del 2006

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¿Que nos pasa Puerto Rico?
Por Rafael Juarbe Pagán

ESPECIAL PARA CLARIDAD

En una confusa encrucijada me encontré al escuchar en días recientes con mucha frecuencia por la radio, los diversos anuncios con el muy conocido slogan ¿Qué nos pasa Puerto Rico? Confieso que al principio de la campaña me atrajo sobremanera la calidad y la capacidad de mover al receptor a desarrollar una empatía inevitable. Más ya el mensaje me llena de mucha indignación por describir de manera exagerada y generalizada un pueblo distinto al que conozco y que a veces se ve atajado por impulsos externos y diversos.

Deseo subdividir mi preocupación. Primero creo que la campaña está destinada a describir comportamientos cotidianos cónsonos con la acelerada vida sanjuanera, que te somete a veces sin opción a un narcisismo extremo donde el otro no existe, vives solo. No debe resultar muy atractivo para nadie tener que levantarse a las 4 de la mañana, para preparar la familia a las relaciones sociales aceptadas, poder llegar a tiempo a trabajar metido en un kilométrico tapón con boleto garantizado de ida y vuelta, para aterrizar luego de una jornada agotadora a las indelegables tareas caseras y ajustarse a la noche, que cada vez exige con mayor puntualidad anidarse temprano, para asumir el ciclo del próximo día. Ése es un patrón diario perfectamente observable en cualquier carretera metropolitana, cerca de ti. De la misma manera que el capital se concentra en las metrópolis, de igual forma éstas resultan ser un excelente imán provocador de pésimas relaciones sociales.

Pero ese país descrito en la nueva campaña de medios, es parte del país, no el país. Y describe comportamientos ajustados sin muchas opciones a estructuras, no a personas. Preocupa cómo la campaña enfoca su interés en el individuo y se desprende de la infinidad de circunstancias que nos someten a unos estilos de ser que no nos pertenecen. Encapsular el asunto en el individuo es enajenarse de una clara realidad. Y recalco para que no quede duda, la campaña al inicio me jamaqueó, pero el actual over killing invierte resultados, y la impresión que ha logrado es convertir en parte de nuestra idiosincrasia la falta absoluta de valores. Resulta preocupante cómo podemos crear dentro de nuestra mente colectiva una asociación nacional de relacionar ser puertorriqueño con no ser solidario, ser irrespetuoso o poco tolerante.

De otra parte, no es la sociedad de consumo a quien responsabilizan, que como diría Eduardo Galeano, mete más miedo que todas las guerras y hace más ruido que todos los carnavales. No es la prensa actual a quien escogemos como target para rescatar los valores que perseguimos. Es gran parte de esa prensa la que destina inagotables energías en promover dicha sociedad para proveer el servicio completo con shopper y un periódico dominguero que logra ser el más buscado.

Con mucha probabilidad la pregunta sobre lo que nos pasa, cuando fue hecha inicialmente, conmovió a muchos y nos hizo pensar a fondo si realmente vivimos hundidos en una crisis generalizada de valores. Mas sin embargo no comparto del todo esa opinión.

Al igual que la industria del cigarrillo y de otros legales tóxicos, donde el producto se exhibe con pomposidad, pero sus nocivos resultados aparecen como advertencia escondidos y en letras muy minúsculas, de esa misma forma los medios noticiosos nos venden un país donde la orden noticiosa del día es el escándalo, la farándula, el sensacionalismo. Sin embargo, el equivalente a esa nota de advertencia que traen las cajetillas de cigarrillos, donde se certifica que otras cosas también están pasando con igual frecuencia, es escondido igualmente cerca de esquelas como si las alternativas quisieran ser relacionadas íntimamente con la muerte.

Hay que raspar y buscar el pegao de la prensa en general e invertir el orden para ver con mayor precisión ese otro país que tanto buscamos pero que ya existe en un sin fin de lugares que no alcanzan editoriales ni páginas completas y mucho menos primeras planas, y por tal motivo es desconocido para la mayoría. Si nos mantenemos inmóviles y ajenos, mantendremos la visión apocalíptica servida en cuchara grande en la casa de nuestros medios de incomunicación, perdón de comunicación.

Seamos Vocero que anuncie que El Nuevo Día va surgiendo y a Primera Hora, imponiendo con Claridad una nueva prensa más democrática, participativa y comunitaria que establezca una memoria y una nueva conciencia de lucha para desmantelar de una vez y por todas la red de privilegios, de prestigio y de control de esos tradicionales medios de incomunicación que nos venden un país diferente para desenfocar verdaderas responsabilidades. Los medios son parte indisoluble de la construcción social del conocimiento y de una percepción generalizada de cómo vemos y actuamos el país.

Mi invitación es que revaluemos con precisión qué nos pasa Puerto Rico y que la próxima pauta radial o televisiva pueda decir:

• De un promedio de 100 noticias comunicadas diariamente en la radio y en los rotativos del país, sólo 8 hablan del algún trabajo comunitario.

• De esas 8, ninguna es publicada como principal, ninguna antes de la página 36, y todas son enfocadas como servicio público, como si anunciar lo positivo fuese un favor y lo negativo un producto generador de ingresos.

• El resto del periódico sólo enfoca sensacionalmente, con lujo de detalles y sin escrúpulos, la vida íntima y escandalosa de los protagonistas de la noticia, siendo complementado en un 70 por ciento por anuncios publicitarios.

• De las últimas construcciones hechas en Puerto Rico por grandes inversionistas, todas han alterado zonificaciones. Ninguna ha reembolsado el costo público que eso representa. Y el daño ambiental provocado es irreparable.

• De todos los anuncios auspiciados por la campaña ¿Qué nos pasa Puerto Rico?, el puertorriqueño como individuo resulta ser enfocado como el centro donde se compacta toda la responsabilidad. Ninguno responsabiliza a los medios y mucho menos toca de lejos la mano insensible corporativa.

¿Qué nos pasa Puerto Rico? Recuperar Nuestros Medios Noticiosos y Denunciar sin Atadura a los Verdaderos Responsables es Tarea de Todos.

No perdamos de perspectiva quiénes son los verdaderos titiriteros que mueven los cordones y definen nuestros actos a través del mercadeo y la imagen, deseando perpetuar como materia prima la generalizada percepción de que aquí vivimos sumergidos en una insalvable crisis social de valores, para de esa forma garantizarse por siempre su ya amplia tajada de auspiciadores.

http://www.claridadpuertorico.com/articulo.php?id=3600




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