..."Lo que os puedo dar os doy, que es una ínsula hecha y derecha, redonda y bien proporcionada..."
"Don Quijote de la Mancha". Capítulo XLII: " De los consejos que dió Don
Quijote a Sancho Panza antes que fuese a gobernar la ínsula..."

ISSN: 1810-4479
Publicación Semanal. Año 3, Nro.116, Viernes, 24 de marzo del 2006

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Entrevista a Gerardo Hernández Nordelo uno de los Cinco Héroes I Parte
Por Gilda Fariñas Rodríguez

Victorville es la prisión federal de turno, que escuda la iniquidad de mantener tras las rejas a Gerardo Hernández Nordelo, Héroe de la República de Cuba. Poco importa que, meses atrás, la Corte de Apelaciones del Onceno Circuito de Atlanta invalidara el juicio que, en 2001, arrojó sobre él dos cadenas perpetuas más 15 años de encarcelamiento.

Junto a René González, Ramón Labañino, Antonio Guerrero y Fernando González, Gerardo continúa retenido por prevenir a su país de los planes de grupos terroristas que, desde Miami, arremeten contra la Isla. Al correo agradezco la fortuna de "conversar" con él. Imagino su voz, los chistes con que ultraja la nostalgia y justifica la risa, el brillo en sus ojos, el ceño fruncido ante alguna pregunta, sus manos apoyando cierto fervor y la mirada húmeda cuando recuerda…

Ante mí, 14 pliegos manuscritos que reproduzco tal cual los redactó Gerardo. Solo la división de los párrafos es diferente, pues él escribe todo con punto y seguido en aras de "ahorrar papel", según me explicó en carta personal.

Muchas otras preguntas debieron quedar aplazadas en virtud de la cautela que demanda aún el proceso legal de los Cinco; otra entrevista con Gerardo aguarda, a no dudarlo, algún día en Cuba.

GFR: En plenitud de una vida amorosa, y sin apenas disfrutar del matrimonio, decidiste cumplir otra misión. Esta mucho más peligrosa que en Angola y por un tiempo impreciso. ¿Por qué aceptaste?

GHN: Acepté porque mi vida amorosa no tiene que ver únicamente con mi compañera sentimental. Tengo tres grandes amores: mi madre, mi esposa y mi patria, y en este caso era necesario, para servir a uno, sacrificar en alguna medida a los otros dos. Pero considero –y créeme que no es falsa modestia– que no tiene nada de extraordinario el haber tomado una decisión como esa. Nosotros seguimos el ejemplo de otros, y otros seguirán el nuestro siempre que Cuba continúe siendo amenazada y agredida.

"En el caso de los Cinco coincidieron muchas circunstancias que lo hacen excepcional, pero la gran mayoría de los compañeros y compañeras que lo sacrifican todo para cumplir este tipo de misiones lo hacen desde el más absoluto anonimato y no suelen recibir ningún reconocimiento público, y muchas veces ni siquiera el de sus seres queridos.

"Se trata de mujeres y hombres a quienes nos tropezamos por las calles, o los tenemos de vecinos, o son miembros de nuestra familia, y ni iquiera sospechamos la enorme responsabilidad que tienen sobre sus hombros y los grandes esfuerzos que realizan. Son heroínas y héroes anónimos que merecen nuestra admiración y respeto."

GFR: Me gustaría escuchar con mayor proximidad tu testimonio sobre el tiempo pasado en "el hueco" y "la caja". ¿Cómo son esos lugares, qué comes, cómo te aseas, qué condiciones higiénicas tienen?

GHN: Todas las prisiones tienen su ‘hueco’, y el régimen es el mismo, aunque las instalaciones varíen en dependencia del tipo de construcción. El Centro de Detención de Miami y esta cárcel donde me encuentro ahora son edificaciones modernas, y las instalaciones son muy parecidas. En este país la construcción de prisiones es un gran negocio, pero ese sería otro tema.

"Las celdas del hueco están hechas para dos personas y tienen una litera de hierro con colchonetas. Hay un pequeño lavamanos e inodoro de metal, todo integrado en el mismo mueble, y una especie de cajón en la pared, con una ducha. Por supuesto, cuando uno se baña, se salpica toda la celda.

"También hay una pequeña repisa y una banqueta de concreto fija al piso, donde uno puede sentarse a comer o escribir. Estas edificaciones modernas, que son herméticamente cerradas, tienen que tener aire acondicionado. Cuando hay ventanas, consisten en un espacio sellado de cristal grueso, de alrededor de diez centímetros de ancho por metro y medio de alto. Lo que ves para afuera depende de la posición en que esté tu celda, muchas veces solo se ve la ventana de otra celda.

"La comida la dan a través de unas ventanillas que tienen las puertas de hierro y que también se abren y se cierran con llaves. Por lo general dan la misma comida que en el resto de la prisión, pero menos cantidad porque las bandejas en el hueco son más chiquitas.

"Para que tengas una idea, imagínate que tuvieras que vivir durante meses encerrada con otra persona en el baño de tu casa, comiendo y haciendo todo en ese espacio tan reducido.

"Según las reglas, que a veces no se cumplen, a los presos del hueco los deben sacar una hora diaria, al menos cuatro veces a la semana, a lo que suelen llamar ‘recreación’, que por lo general es una celda más grande donde, con suerte, entra aire fresco y algunos rayos de sol.

"En Lompoc, cuya construcción data de los años ’30, y en otras prisiones antiguas, las condiciones son algo más rudimentarias. Por ejemplo, los edificios no son climatizados, y en el hueco las duchas no están dentro de las celdas, sino en un área común a donde deben llevarlo a uno tres veces por semana.

"Como es conocido, en Lompoc me tuvieron en un área dentro del hueco a la que le dicen ‘la caja’. En algunas prisiones ese lugar se conoce como ‘el tanque’, o con otros nombres por el estilo que le ponen los presos. En Lompoc, oficialmente era la Unidad I, compuesta por unas diez celdas con doble puerta, sin ninguna vista al exterior.

"Cada celda tiene una primera puerta de hierro en la pared de concreto, que se abre automáticamente desde un punto de control, y después otra, en una reja de hierro forrada con un plástico transparente con huequitos, que la abre el guardia con las llaves. Por una pequeña ventanilla en la reja pasan la comida.

"Allí tenían personas con graves problemas de conducta, cada uno solo, y en ropa interior. Algunos, estando en las celdas regulares del hueco, le habían dado candela a las colchonetas, otros habían agredido a los guardias, otros habían intentado suicidarse, y así sucesivamente. En el mes que estuve allí no pude verle la cara a ninguno de ellos, pero conocí a varios por sus gritos y lamentos y supe que a algunos los tenían amarrados a las camas y que tenían problemas mentales. En mi caso, me dejaban la luz encendida las 24 horas.

"Todas las celdas, menos la mía, tenían las puertas de hierro abiertas, por lo que algunos podían comunicarse con los de al lado gritando. Cuando me sacaban a bañarme, dos o tres veces por semana, cerraban automáticamente las puertas exteriores de las demás celdas para que no pudieran verme a través de las rejas, ni yo a ellos, y las volvían a abrir cuando ya yo estaba de regreso, con mis dos puertas cerradas.

"En la puerta exterior de mi celda pegaron un ‘memo’ que les explicaba a los guardias el ‘trato especial’ que yo debía tener. La orientación era que no podía tener ningún tipo de contacto con nadie, y lo mismo ocurrió con mis cuatro hermanos en sus respectivas prisiones.

"Durante ese mes no me sacaron ni una sola vez a lo que ellos llaman ‘recreación’, a pesar de que a otros sí los llevaban. En la planta de arriba de la ‘I’ hay otra unidad regular del hueco, y cada vez que en la celda sobre la mía descargaban el baño, comenzaba a gotear agua sucia por la rejilla de ventilación en el techo. Me quejé varias veces, verbalmente y por escrito, pero nunca hicieron nada.

"En esas condiciones pensaban mantenernos por lo menos un año, y fue gracias a las protestas y manifestaciones de solidaridad de muchos compañeros que solo estuvimos un mes. Durante ese tiempo no me permitieron tener nada de leer. Después de mucho pedirlo, me dieron unas hojas de papel y un repuesto de pluma para escribir a mi abogado.

El sobre lo tuve que fabricar con ese mismo papel, y pegarlo con pasta dental.

"Del tiempo que pasamos los Cinco en el hueco de Miami se ha hablado en otras oportunidades, y esa etapa está excelentemente recogida en el diario de René. Allá teníamos la ventaja de que estábamos juntos –o por lo menos cerca– y nos dábamos fuerzas unos a otros.

"Sin embargo, por tratarse de los primeros meses, fueron también los más difíciles. Aquella fue nuestra ‘prueba de fuego’, nuestra ‘escuela’, y tuvimos suerte de haberla pasado juntos, ahora los Cinco tenemos más experiencia como presidiarios, y además las circunstancias han cambiado mucho.

"Hoy somos Héroes de la República de Cuba y tenemos millones de hermanos en la Isla y alrededor del mundo pendientes de lo que ocurre con nosotros. Y no te lo digo por vanagloriarme, sino porque es un hecho que ejerce un doble efecto determinante en nosotros: por una parte nos da fuerza para enfrentar lo que venga, y por la otra nos obliga a resistir y a ‘echar pa’lante’ cualesquiera que sean las circunstancias, porque no podemos fallarle a toda esa gente."

Continuará...

Fuente: Bohemia

Tomado de Porcuba mailing list




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