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 Comunicado de la familia y del
Colectivo de Hermanos_Amigos y Compañeros de José
Couso
Ante la decisión de la Sala segunda de lo Penal
de archivar la querella: comunicado de la familia y del Colectivo
de Hermanos, Amigos y Compañeros de José Couso
Denunciamos la imprecisión, contradicciones y ligereza del
auto judicial de archivo de la querella por el asesinato de José
La familia Couso ha conocido el auto de archivo de la querella
presentada contra tres militares estadounidenses por el asesinato
de José Couso y quiere expresar por medio del presente comunicado
su sorpresa y vergüenza por la imprecisión, las contradicciones
y la ligereza de los argumentos jurídicos esgrimidos en esta
resolución judicial de la Audiencia Nacional.
En gran medida, la decisión del archivo acordado por la
Sección Segunda de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional,
formada por los magistrados Fernando García Nicolás,
Jorge Campos Martínez y Ricardo Rodríguez Fernández,
se basa en negar la acusación de que el asesinato de José
Couso constituyó un caso de crimen de guerra y en que la
justicia -justicia en minúsculas- española carece
de jurisdicción para instruir esta causa, tal y como sostenía
el “ascendido” y antiguo fiscal jefe de esta institución,
Eduardo Fungairiño.
La parcialidad, la inconcreción y la escasa fundamentación
del auto quedan patentes cuando relata los momentos previos al ataque
estadounidense al Hotel Palestina de Bagdad el 8 de abril de 2003,
donde se hospedaba Couso en compañía de la prensa
internacional que escapaba al control del ejército ocupante.
Así, en el punto sexto de los fundamentos de derecho, en
el que considera que la muerte de Couso no fue un crimen de guerra,
sostiene su argumentación sobre los antecedentes del ataque
al Hotel Palestina en “que es un hecho notorio difundido por
todos los medios de comunicación” la violenta batalla
que se libra en Bagdad, que llega a producir “bajas americanas”
-querrá decir estadounidenses-.
Sin embargo, los magistrados olvidan aportar algunos detalles que
la prensa publicó y relacionó sin esfuerzo con el
disparo al Palestina, sin necesidad de estrujarse los sesos para
aplicar el derecho: las fuerzas invasoras habían bombardeado
previamente las sedes de las televisiones Al Jazira, donde mataron
a Tarek Ayoub, y de Abu Dhabi TV.
La familia entiende, con estos antecedentes, que existe el “dolo”
en su actuación: acallar a la prensa “independiente”.
Y que la Sección Segunda de lo Penal evita incluir “adrede”
algunos detalles esclarecedores de los momentos previos al ataque,
y se permite el lujo de añadir otros contradictorios y que
se anulan entre si al intentar justificar que el ataque no tiene
carácter de una infracción grave, según el
Convenio de Ginebra.
En este sentido, los jueces señalan que el ejército
estadounidense interviene “las comunicaciones iraquíes”
y descubre que “en el Hotel Palestina existe una unidad iraquí
desde la que se dirige el tiro de su artillería contra las
unidades norteamericanas, de modo que tras su aparente localización,
realizada a gran distancia, se dirige un único y directo
disparo contra lo que parece ser un puesto de observación
y dirección de tiro”, que mata a Couso y a Taras Protsyuk.
Pues bien, sin citar la fuente de tan imprecisa información,
basada sólo en suposiciones que parecen surgir de informes
desconocidos, el auto se contradice unos párrafos más
adelante al pretender defender que el ataque no fue “indiscriminado,
excesivo o contra la población civil”, ya que el objetivo
aparente se convierte en objetivo militar concreto -obviando la
magnífica óptica de que disponen los tanques estadounidenses-,
figura que otorga a la Audiencia Nacional la licencia necesaria
para considerar que el ejército estadounidense estaba legitimado
para cometer un crimen de guerra al responder de manera “proporcional”
al riesgo al que estaba sometido.
Con estas vergonzosas argucias decreta la Audiencia el archivo,
pues cientos de testigos, algunos de los cuales han declarado en
esta causa en la Audiencia Nacional, han señalado que una
hora antes del disparo del tanque que mató a Couso habían
cesado los combates y que en el Hotel Palestina no había
ningún soldado iraquí, pues el régimen de Sadam
Hussein conocía la importancia de la prensa internacional
para informar de una guerra ilegal y quería preservar este
lugar de los ataques.
La familia Couso también rechaza el argumento de la Audiencia
Nacional de negarse a reconocer su capacidad jurisdicional para
conocer la querella presentada en mayo de 2003 contra los militares
Thomas Gibson, Philip Wolford y Philip de Camp, del regimiento de
blindados de la Tercera División Acorazada del Ejército
de los Estados Unidos de América, pues el asesinato de José
Couso debe ser contemplado como un crimen amparado por el principio
de JUSTICIA UNIVERSAL amparado por la Convención de Ginebra.
Por último, la familia Couso denuncia las intenciones espurias
del auto de archivo de la Audiencia Nacional, que busca acabar con
las perturbaciones que esta querella ha introducido en las relaciones
bilaterales entre España y los Estados Unidos de América
y sellar la paz en un contencioso al que ha sido llamada para ayudar
a esclarecer la verdad de un asesinato y no para ocultarla.
Madrid, a 15 de marzo de 2006
Familiares de José Couso Permuy y Colectivo de Hermanos,
Amigos y Compañeros de José Couso
Las próximas concentraciones frente a la embajada de EE.UU.
en Madrid serán los martes 28 de marzo y 4 de abril de 2006
a las 12:00 hs. (c/Serrano 75, metro Rubén Darío).
[En abril de 2005, cuando se cumplía el segundo aniversario
del asesinato de José Couso, decidimos dejar de hacer concentraciones
mensuales y pasar a hacerlas semanales frente a la embajada de Estados
Unidos en Madrid, de la misma forma que estuvimos casi un año
concentrándonos frente a la sede central del PP.]
http://www.josecouso.info/article.php3?id_article=175
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