..."Lo que os puedo dar os doy, que es una ínsula hecha y derecha, redonda y bien proporcionada..."
"Don Quijote de la Mancha". Capítulo XLII: " De los consejos que dió Don
Quijote a Sancho Panza antes que fuese a gobernar la ínsula..."

ISSN: 1810-4479
Publicación Semanal. Año 3, Nro.117, Viernes, 31 de marzo del 2006

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Fotos de un genocidio
Por: Reinaldo Spitaletta

La guerra -cualquier guerra- es una monstruosidad. Y más si en ella, la mayoría de víctimas son mujeres, niños, ancianos, civiles todos. Carne de cañón. Hay guerras lejanas, que a veces vemos por televisión, en vivo y en directo, mientras comemos crispetas arrellanados en un sofá o en la cama. Pasó, por ejemplo, con la del Golfo Pérsico. Mortales luces de bengala transmitidas por la CNN.

Pasa, por ejemplo, con la espantosa invasión de los Estados Unidos a Irak, que convirtió al periodismo norteamericano en mercenario, con aquellos enviados especiales incrustados en tanques de guerra, para “justificar” lo injustificable: una ocupación ilegal, fundamentada por Bush y sus halcones en una mentira que, de tanto repetirla, muchos creyeron que era verdad.

A tres años de que los marines estadounidenses horadaran el suelo de una nación soberana, con la “argumentación” de un presidente según la cual se trataba de llevar la “democracia” y la “libertad” al sufrido pueblo iraquí, con lo cual, además, aumentó sus padecimientos, las barbaridades cometidas por los enviados del “eje del bien” no cesan.

Es más: aumentan y causan estremecimiento e indignación. No solo lo de las torturas en Abu Ghraib, ya de por sí una violación a lo más íntimo de la condición humana, sino todo lo que ha sucedido, digamos, en Basora, en Bagdad, en Mosul… y en todas aquellas ciudades iraquíes martirizadas por la crueldad de las tropas gringas.

Como lo dijo el dramaturgo y actor Peter Ustinov: “la guerra es el terrorismo de los ricos”. La pregunta, tantas veces formulada, sigue vigente: ¿Cuántos muertos más necesita Bush (ah, y sus aliados de Europa) para saciar su apetito de sangre? ¿Qué clase de “liberación” ha sido ésta, cuando, en realidad, se trata de un genocidio?

Mientras la resistencia iraquí ha causado un poco más de dos mil bajas mortales a los invasores, éstos cada día producen centenares de muertos y heridos entre el pueblo. El asolado país, una de las cunas de la civilización, se llena de montañas de cadáveres y de mutilados. Claro que la “gran prensa” poco muestra la situación de salvajismo de los ejércitos del imperialismo estadounidense.

Sin embargo, la carnicería y barbarie de los invasores sí es posible “verla”, y en el mundo cada vez crecen las voces de protesta contra la masacre del pueblo iraquí. Tal como lo han revelado recientes fotografías, publicadas por la agencia de noticias IPI y que se pueden apreciar en la página redvoltaire.net.org. Son escalofriantes. Y dolorosas.

Una niña, de blusita de cuadros, junto a un muro ensangrentado, llora. Uno escucha sus dramáticos gritos. Siente sus lagrimones. Y quiere gritar y llorar con ella. Cerca de la chiquilla, que está sentada sobre la hierba, se ven los pies de su padre, muerto por marines norteamericanos.

Otra niña, Ibtihal Jassem, aparece en brazos de un tío suyo. Alrededor, cuerpos yacentes: ¿muertos, heridos? La niña ha perdido uno de sus pies por los bombardeos de los estadounidenses. Además, según los reportes, perdió a nueve miembros de su familia, el segundo día de iniciada la invasión de Bush, en marzo de 2003.

Así que en esos testimonios de horror, que ahora se difunden por la red, como una manera de denunciar las atrocidades norteamericanas en Irak, uno puede ver, por ejemplo, a un hombre que grita en medio de ataúdes en los que yacen sus familiares muertos durante la masacre de Hilla, cerca de Babilonia. O al señor Najem Khalaf junto al cadáver de su hija Nadia, de 33 años, muerta por un misil norteamericano.

Ahí, contándonos sobre la sangre y la muerte y la humillación, aparecen fotografías de niños sin piernas, de niños quemados, de niños que imploran y lloran frente a sus casas destruidas, frente a una orfandad reciente. Frente a un invasor sin clemencia. Muestran con su angustia y dolor sin límites en qué consiste la célebre “democracia” y “libertad” que les ha llevado Bush, con bombas y misiles.

Y del otro lado, de los soldados invasores, también se pueden ver fotos, que la mayoría de medios estadounidense no ha divulgado, porque en el “país de las libertades” la censura al respecto es abominable. Marines lisiados, militares con sus rostros quemados, desfigurados, por estar al servicio de una ocupación imperialista. También se puede apreciar a Donald Rumsfeld, secretario de Defensa, al que no le faltan las piernas, ni los brazos, y luce radiante, conversando con un sargento que perdió sus miembros inferiores.

Qué guerra monstruosa. Qué salvajismo el del “civilizado” imperio. Entre tanto, esas fotografías espeluznantes nos siguen conmoviendo, hablándonos desde la distancia de la carnicería provocada contra el pueblo iraquí por Bush y sus delirantes halcones. ¿Quién castigará a los genocidas?

http://www.argenpress.info/nota.asp?num=028862




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