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 Día del libro cubano
Por Mercedes Santos Moray
Pronto hará medio siglo del surgimiento —con aquella
primera y masiva edición de El Quijote—, de la Imprenta
Nacional de Cuba, efeméride que celebraremos jubilosamente
el próximo 31 de marzo como el Día del libro cubano;
en recordación de aquellos primeros pasos para crear el sistema
editorial en nuestro país y dar respuesta a las múltiples
necesidades editoriales que surgían, tras la Campaña
Nacional de Alfabetización.
En
esta conmemoración, que es también una victoria de
la cultura y de la Revolución, quiero recordar y rendir tributo
a una mujer, escritora y periodista, que falleció hace cinco
años, pero que no nos ha dejado nunca, porque se perpetúa
en sus libros, en esos versos, cuentos, y piezas teatrales, en la
alegría contagiosa de Pelusín del Monte e, incluso,
en las telenovelas suyas que todavía disfrutamos, como Sol
de batey o Tierra brava, esta última inspirada en su versión
radial de Media luna -también fue una pionera de la radiodifusión
cubana.
Me
refiero a Dora Alonso, Premio Nacional de Literatura y Orden Félix
Varela de primer grado, galardonada en muchas ocasiones por sus
méritos, su obra, y la consecuente acción de su conciencia
revolucionaria, la que la hizo la única mujer corresponsal
de guerra que cubrió las acciones de aquel abril de 1961,
cuando nuestro pueblo propinó la primera derrota del imperialismo
yanqui en América.
A Dora, la única de los 25 premiados con el máximo
galardón de las letras cubanas que cultivó, en buena
parte de su discurso literario, la creación para niños
y jóvenes, la maestra desde la palabra y el amor, a quien
no podemos olvidar y cuya sonrisa nos viene a la memoria, la recordamos
con cariño en este nuevo aniversario del Día del libro
cubano, que tuvo en ella una de sus autoras millonarias.
http://www.trabajadores.cubaweb.cu/2006/marzo/25/cultura/dia.htm
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