..."Lo que os puedo dar os doy, que es una ínsula hecha y derecha, redonda y bien proporcionada..."
"Don Quijote de la Mancha". Capítulo XLII: " De los consejos que dió Don Quijote a Sancho Panza antes que fuese a gobernar la ínsula..."

ISSN: 1810-4479
Publicación Semanal. Año 3, Nro.122, Viernes, 5 de mayo del 2006
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Demandas ayer, reafirmación patriótica hoy
Por EVELIO TELLERIA ALFARO

En el pasado neocolonial que padeció Cuba, la conmemoración de la efeméride del 1ro de Mayo tuvo como denominador común la presentación de un "pliego de demandas", que se reflejaba en pancartas, telas, cartelones y otros medios de propaganda.

Algunas de aquellas peticiones tenían un carácter general, pues implicaban a toda una masa proletaria, mientras que otras eran específicas de determinado sector laboral. Tanto unas como otras eran el reflejo de dramáticas situaciones económicas y sociales imperantes en la Cuba de ayer.

Entre 1939 y 1947 la Confederación de Trabajadores de Cuba (CTC) estuvo dirigida por el líder Lázaro Peña. En cada acto por el Primero de Mayo la máxima dirección de esa organización le entregaba al gobierno sus reclamos y exigía atención inmediata a sus planteamientos, aunque se luchaba a diario para conquistar beneficios sociales y laborales, que los regímenes de turno no otorgaban fácilmente, y no en pocas ocasiones eran conquistados con huelgas y otras acciones.

En años posteriores, al producirse la forzosa división del movimiento obrero cubano como resultado de la influencia de la Guerra Fría, los gobiernos de Ramón Grau San Martín y Carlos Prío entronizaron en la dirección de la CTC a una camarilla gangsteril liderada por el catalán Eusebio Mujal.

En las pálidas celebraciones organizadas por aquella ilegítima directiva sindical se simulaba la entrega del mencionado documento, que como era de esperarse, iba a las gavetas de los ministros y gobernantes. Al año siguiente la escena se repetía como copia fiel y exacta de la anterior.

Bajo la dictadura de Fulgencio Batista (1952-1958) los actos por el Primero de Mayo eran enclaustrados y el susodicho pliego volvía a ser el centro de la farsa. Solo la actitud de grupos obreros revolucionarios daba a la efeméride su verdadero carácter combativo con riesgosos mítines.

Así el calendario marcó el Primero de Enero de 1959 y con la llegada del poder revolucionario, el movimiento sindical recobró su unidad. No se hablaría más de reivindicaciones para que el gobierno las resolviera.

Desde hace 47 años, la conmemoración del Día Internacional de los Trabajadores es una jornada de fiesta obrera y de reafirmación patriótica, sin la presencia de fuerzas antimotines, ni gases lacrimógenos o chorros de agua para reprimir a los manifestantes. Es un día en el que marchan codo con codo trabajadores de todos los sectores, campesinos, estudiantes y miembros de las instituciones armadas, junto a sus dirigentes gubernamentales.

No se ven pancartas que exijan empleo, educación, seguridad social, asistencia médica a los desamparados y numerosos derechos tan soñados en otros rincones del mundo, porque en Cuba están plenamente garantizados por las conquistas del socialismo.

La defensa de nuestros principios, la liberación de nuestros cinco compatriotas secuestrados injustamente en cárceles norteamericanas por luchar contra el terrorismo, el rechazo al neoliberalismo, al neofascismo, al ALCA y a las amenazas de la administración de George W. Bush y de la mafia anticubana de Miami, son las banderas que el proletariado y todo el pueblo cubano enarbolan este Primero de Mayo en todos los rincones del país.

Fuente: EXCLUSIVO, 25/04/06

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