..."Lo que os puedo dar os doy, que es una ínsula hecha y derecha, redonda y bien proporcionada..."
"Don Quijote de la Mancha". Capítulo XLII: " De los consejos que dió Don
Quijote a Sancho Panza antes que fuese a gobernar la ínsula..."

ISSN: 1810-4479
Publicación Semanal. Año 3, Nro.123, Viernes, 12 de mayo del 2006

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Con ojos monte adentro
Por Carlos E. Bojórquez Urzaiz

Panchito Pérez*, como gusta que le llamen, es literalmente un amigo de altura a quien conocí hace años mientras volábamos a Mérida, en cuyo aeropuerto me obsequió un repentino envoltorio de cigarros por el simple hecho de haberle comentado que había leído su obra, La Guerra en La Habana desde enero de 1896 hasta el combate de San Pedro, impresa en 1974. Como él simplemente hacía escala en suelo yucateco, pues su destino final era Morelia, acordamos seguir conversando la próxima vez que nos viéramos. Nunca imaginé que aquel encuentro espontáneo y lleno de lo que después supe que es su habitual franqueza, se traduciría en un aprecio entrañable y aún en apoyos decisivos para un proyecto editorial que ideamos con un grupo de profesores cubanos y mexicanos, el 28 de enero de 2003, al concluir la inolvidable Marcha de las Antorchas por el 150 aniversario del natalicio de José Martí.

Como desde la primera vez que nos reunimos, continuamos atrapados por las pláticas infatigables sobre Amalia Simoni, alrededor de un café en el Colina o en las oficinas de Sergio Guerra. En cuanto a mi, no he dejado de recordar la gracia con que narra los pasajes insólitos de su ingreso a la vida académica, siendo un sencillo autodidacta que tras publicar dos libros y haber trabajado en los archivos de diversos países, se matriculó en el programa universitario dirigido a trabajadores que como él anhelan perfeccionar su “lirismo”. Después de una incansable labor como historiador durante cuatro décadas, éste año Panchito Pérez Guzmán alcanzó el Premio Nacional de Ciencias Sociales, por el conjunto de su obra historiográfica que le fue entregado durante la Feria del Libro en La Habana.

Omito enlistar su extensa bibliografía para no fastidiar a lector, aunque aclaro que esta nota encierra una deuda, ya que si bien empecé a escribirla en diciembre de 2005, no la remití a tiempo para ser incluida en el tríptico donde colegas de diferentes países de América Latina verteríamos un juicio sobre la de la obra del Dr. Francisco Pérez Guzmán, que es nombre completo de Panchito, para ser distribuido durante la entrega del referido Premio. Sin embargo, no quiero dejar de apuntar aspectos de la figura de Panchito Pérez, que comportan enseñanzas dignas de destacarse: primero sus orígenes humildísimos, que nos remonta a sus andanzas en la clandestinidad cuando luchó contra la tiranía de Batista en su natal Güira de Melena, un poblado perteneciente a la Provincia de La Habana, donde protagonizó sus primeras aproximaciones al ideario de Antonio Maceo que lo convirtieron en un historiador experto en temas militares de la independencia cubana. Con el paso del tiempo, aquella afición por entender su propia actividad laboral, visto que después de 1959 se incorporó al ejército, lo induce a trazarse un procedimiento de estudio que combina el escrutinio minucioso de las fuentes históricas, con recorridos a píe por los probables escenarios de batalla. Recuerdo que cuando realizaba mis estudios de doctorado en La Habana, un día que conversábamos sobre los lectores de tabaquería como factor para acrecentar el acervo cultural y político de los independentistas, me condujo a una fábrica de tabaco donde presenciamos la supervivencia de esa tradición.

La trayectoria intelectual de Panchito, desde la humildad lugareña que lo hizo mirar La Habana en su primera visita “…con los ojos monte adentro,” sólo es posible realizarse en Cuba, cuya revolución cambió radicalmente el destino de éste sencillo hombre del campo. Pero también sólo allá es posible que un profesor universitario reciba los parabienes de Abel Prieto, el Ministro de Cultura, desde la cama donde se repone admirablemente de un padecimiento que lo aqueja. Estas líneas incorporan un encargo de quienes en México deseamos seguir disfrutando del insustituible amigo que si subió tres veces el Turquino para ganar una beca a China, vencerá cualquier obstáculo para regalarnos una que otra historia del béisbol o alguna sonrisa.

*Doctor en Ciencias Históricas y profesor titular de la Universidad de La Habana, Francisco Pérez Guzmán, elegido este año Premio Nacional de Ciencias Sociales.

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