..."Lo que os puedo dar os doy, que es una ínsula hecha y derecha, redonda y bien proporcionada..."
"Don Quijote de la Mancha". Capítulo XLII: " De los consejos que dió Don
Quijote a Sancho Panza antes que fuese a gobernar la ínsula..."

ISSN: 1810-4479
Publicación Semanal. Año 3, Nro.123, Viernes, 12 de mayo del 2006

Libro de visitas

 

El fin o el comienzo de las bibliotecas
Por Dorelia Barahona

En este momento de la vida en que lo digital nos come el coco con sus manifestaciones inmediatas de experiencia y disfrute, cabe plantearnos el papel de las antes protagónicas bibliotecas públicas.

Con que afán y seriedad se entraba a la biblioteca pública, asegurándose de no hacer ruido, concentrándonos en los libros por solicitar y en la disposición a sentarnos y leer, restándole a la vida unas horas de ansiedad y parloteo.

Pero las bibliotecas en la actualidad, abandonadas por los antiguos usuarios, abandonadas por los recursos del estado y por las correspondientes políticas asertivas, caminan al naufragio rotundo de su identidad.

Nos encontramos, no hay que ser genio para darse cuenta, ante el ocaso de su utilidad pública, de hecho vemos varias en estados lamentables, o si viramos de rumbo, ante la posibilidad de que el gobierno le posibilite a la autoridad competente el crear un nuevo perfil de biblioteca pública.

Si nos dedicamos a elaborar un nuevo perfil de biblioteca pública, propongo que este sea solidario con otros programas sociales municipales, donde la biblioteca pase a ser el almacén de datos y recuerdos de la localidad, municipio o barrio correspondiente; además de almacenar libros de información universal, de dar servicio de préstamo de libros, porque no también hacerlo de vídeos, CDs, DVDs, revistas, además del uso limitado de Internet.

Es un hecho que las bibliotecas necesitan de usuarios para vivir y para ello deben fomentarse su visita desde varios accesos como los club de lectura, las actividades de cuenta cuentos, los cursos de historia o arte en sus propios recintos físicos, donde las personas mayores puedan leer revistas, llevar cursos y relatar sus historias de vida a voluntarios de programas comunales que los recopilen para el acervo de las bibliotecas de manera digital, de esta forma en el futuro la biblioteca será el recinto donde acudir para conocer como se vivía en la antigüedad de este presente, de la misma fuente de los que vivieron y no solo desde un cúmulo de información lejana e intervenida por editores.

Las bibliotecas pueden llegar a ser un verdadero punto cultural de la comunidad en vez de museos polvorientos a donde da pereza acudir por estar desactualizados y perdidos en el tiempo del conocimiento: Darle vida a las bibliotecas incluyendo en sus proyectos a las personas mayores como instrumentos de información y no solo de entretención es parte de un necesidad cada vez más clara, así como hacer de sus instalaciones parte activa de la vida de la ciudad. Quizá a los mismos medios de comunicación escritos les interesaría colaborar con la posibilidad de donar revistas y periódicos actuales para ser leídos en un espacio público por el bien de la lectura en general.

De esta manera la vida volvería a circular por sus pasillos.

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