..."Lo que os puedo dar os doy, que es una ínsula hecha y derecha, redonda y bien proporcionada..."
"Don Quijote de la Mancha". Capítulo XLII: " De los consejos que dió Don
Quijote a Sancho Panza antes que fuese a gobernar la ínsula..."

ISSN: 1810-4479
Publicación Semanal. Año 3, Nro.123, Viernes, 12 de mayo del 2006

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Entrevista al Reverendo Suarez

Reverendo: Su nombre, su figura, han llegado a muchos cubanos como aquél a quien el trovador Silvio Rodríguez dedicara su canción “Cita con ángeles”; para otros, es Ud. La voz del delegado a la Asamblea Nacional del Poder Popular: ambas imágenes, totalmente inusuales para quiénes viven fuera de Cuba como las de un Representante de la Iglesia: ¿Podría decirnos Usted como se concilian en Usted el religioso y el hombre de su tiempo y su Patria?

Recientemente, en un momento de meditación sobre algunas etapas de mi identidad cristiana y vocación pastoral escribí lo siguiente:”En los primeros años de la Revolución, cuando pensaba y practicaba mi fe entraba en contradicción con mi manera de entender y vivir la Revolución: y a la vez, cuando comprendía y vivía la práctica revolucionaria entraba en serías y profundas contradicciones. Hoy no tengo contradicción alguna entre mi identidad cristiana y vocación pastoral con mi compromiso con nuestro pueblo y su Revolución”.

Las razones las encuentro, por una parte por el peregrinaje en la toma de conciencia a partir de mi formación bíblica y teológica; y por otra, porque la propia Revolución en su proceso de consolidación y madurez, ha recuperado con creces la crítica martiana a la religión y ha ido tomando distancia cada vez mayor de la crítica manualezca y moscucéntrica a la religión. Y en este proceso el pensamiento político e ideológico de Fidel ha sido muy importante y decisivo. Fidel Castro es un revolucionario que ha hecho marxismo al andar, y no ha transitado jamás por caminos trillados.

Dirige el Centro Martin Luther King Jr. ¿Cómo y cuando surgió? ¿Cuáles son las principales tareas de este Centro?

En un artículo que escribí hace 4 años y que adjunto al final de esta entrevista, están las respuestas a sus preguntas.

¿Conoce Usted que en diferentes campañas contrarrevolucionarias se difunde la bula de que las obras de este pastor norteamericano están censuradas en nuestro país? Recientemente también han sido difundidas en Internet noticias que hablan de supuestos atropellos a la “Biblioteca Martin Luther King”, contando por supuesto, con la posibilidad de mal entendidos, como ocurrió con un norteamericano amigo de este Centro, el señor Ned Walsh. ¿Qué podría Usted responder a estas mentiras, a la utilización del nombre del Reverendo Martin Luther King Jr. en estas absurdas campañas de censura y mal llamadas bibliotecas?

Es interesante que simultáneamente a esta campaña de manipulación del pensamiento político y social del Dr. King, ha sido el intento de crear un Centro de Estudio con su nombre. No hay duda alguna que, de lo que realmente se trata es una burda provocación. Cuando uno visita el monumento recientemente inaugurado con la presencia del Rev. Joel King, sobrino del Dr. King, si se es honesto y justo, hay que reconocer el respeto y admiración de nuestro pueblo y sus instituciones por la obra de este pastor afro norteamericano, “El tambor mayor de la justicia”.

Como religioso, imagino que una de sus lecturas recurrentes es la Biblia: ¿Podría decirnos qué otras lecturas le son familiares y cuáles recomendaría a nuestros lectores?

En mi juventud fui profundamente impresionado al leer Resurrección y Ana Karenina, de Leon Tolstoy, Crimen y Castigo y los Hermanos Karamasov de Hedor Dostoieski, así como el Quijote, y Los Miserables de Víctor Hugo. Ahora estoy terminando de leer La Biblia Envenenada de la norteamericana Bárbara Kingsolver, recientemente editada en Cuba. Desde luego, leer y releer a José Martí es el desafío mayor para todo cubano y cubana. José Martí es la clave hermenéutica para comprender el alma de nuestro pueblo y la necesidad de la Revolución de Fidel Castro.

Agradecemos estos minutos de su tiempo, y desde ya, lo invitamos a visitar nuestra Biblioteca Nacional, así como a revisar semanalmente nuestro boletín. De nuevo, muchas gracias.

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¿Por Qué el Nombre del Dr. Martin Luther King Jr?

¿Por qué el nombre del Dr. Martin Luther King Jr. a un Centro Macroecuménico cubano? Esta pregunta surge en no muy pocos norteamericanos que nos han visitado a lo largo de estos 15 años de vida institucional.

El esquema de los bautistas del Sur nos impedía responder desde una identidad cristiana y vocación pastoral al desafío humanista de la Revolución cubana. El hecho de que el 70 % de nuestros pastores en menos de 10 de años hayan abandonado el país para ubicarse en Estados Unidos, es un reflejo de la ausencia de una base bíblica y teológica que sustentara una pastoral de acompañamiento al pueblo en Revolución y a la Iglesia que por primera vez tenía como misión entender y vivir la fe en un proyecto de sociedad de carácter socialista. Los que nos quedamos, por unos años asumimos una mentalidad de vivir la fe como si estuviéramos en un geetho. Algo así como el micromundo religioso creado por nuestra propia Denominación. Algunos hermanos y hermanas de las Iglesias del Vedado Luyanó y de la nuestra recordarán aquellos primeros pasos. En el mismo sentir del Apóstol San Pablo, “con temor y temblor” iniciamos en nuestras tres iglesias las primeras reflexiones sobre el pensamiento y obra del Dr. King. a la luz de un contexto revolucionario. Sin saberlo ni sospecharlo estábamos echando los cimientos de una pastoral en Revolución. Este tanteo al interior de la Convención Bautista de Cuba Occidental coincidía con el quehacer teológico del Concilio de Iglesias Evangélicas de Cuba, su Centro de Estudios, y en especial del Movimiento Estudiantil de Cuba. A partir del año 1973, la Coordinación Obrero Estudiantil Bautista de Cuba contribuyó de forma decidida en nuestra formación. En el pensamiento del Dr. King aprendimos que no hay razones bíblicas ni teológicas que sustenten la apatía y la indiferencia social. Que hay que romper el miedo a ser no conformistas. Con él aprendimos que hay muchísimas más razones para entender y vivir consecuentemente la fe en el proyecto del socialismo que en una sociedad dominada por el espíritu y práctica del capitalismo. Paulatinamente fuimos rectificando la ruptura entre fe cristiana y sociedad heredada de la misiología bautista sureña. Al pseudo apoliticismo y opusimos la necesaria vinculación entre fe cristiana y política, y que es posible ser auténticamente cristiano y asumir el compromiso honesto con la Revolución. En este compromiso la espiritualidad evangélica lejos de debilitarse, se enriquece. Como dijera el Dr. King en una ocasión: “En la lucha diaria, y aun en las mismas cárceles, sentíamos la presencia real de Dios”. Con el Dr. René Castellanos aprendimos que no hay contradicción, en ser un hombre o mujer de Dios y un hombre y mujer de su hora.

En segundo lugar, la iglesia tenía una deuda con nuestro barrio. Dos factores en la experiencia de la Congregación en relación el Barrio habían contribuido para crear una barrera de incomunicación con nuestra más cercana comunidad civil. Era la Iglesia ubicada en la misma entrada del barrio de Pogolotti, pero su membresía, con raras excepciones, no era del barrio. La oratoria sagrada tuvo en esta iglesia a uno de sus más distinguidos representantes en el Dr. Luís Manuel González Peña. De diferentes partes de la ciudad venían a oírlo, y la Iglesia llegó a ser la atracción de muchas personas de otros lugares de la Capital, repito, pero con raras excepciones, no era la Iglesia del Barrio de Pogolotti. Por otra parte, los compañeros revolucionarios veían en esta Iglesia, y así me lo expresaron en varias ocasiones como la Iglesia de Johnson y de la Visa Waiver, por la cantidad de personas que abandonaban el país. La imagen de la Iglesia era negativa. En esta situación, nos encontramos con una frase del Evangelio de San Juan, que leído a la luz de la nueva situación cubana, nos llevó a dar los primeros pasos: Jesús se disponía ir desde la provincia de Judea hacia la provincia de Galilea. Por una histórica tradición de contradicciones, prejuicios, barreras entre judíos y samaritanos: los judíos jamás entraban a la provincia de Samaria. Preferían bordear el territorio que entrar y contaminarse con sus residentes. El texto de Juan dice, que a Jesús de Nazaret “le era necesario pasar por Samaria”. A la luz de la experiencia cubana, Samaria era la Revolución socialista dirigida por compañeros y compañeras identificados con el marxismo. No hay que recordar las históricas incomprensiones y prejuicios que unos y otros habíamos heredados, y que lejos de vernos como hermanos y hermanas y compañeros y compañeras, nos sentíamos como si fuéramos enemigos irreconciliables. ¿Qué significaba para nosotros tener la necesidad de “pasar por Samaria”? Sencillamente, iniciar el proceso de la reconciliación con nuestro pueblo, desde la experiencia de nuestro barrio. Y dimos el primer paso: invitar a Bartolomé Menéndez Larrondo, bien conocido como comunista cuya vivienda estaba en el mismo corazón de Pogolotti a que nos diera una conferencia sobre su hermano, Jesús Menéndez. El propósito era claro: Si queremos ser Iglesia con corazón de pueblo, Jesús Menéndez es también nuestro. El segundo paso fue iniciar con la compañía de uno o dos hermanos, ante la sorpresa de los vecinos, emprender el arreglo de la acera de nuestra cuadra. Y en tercer lugar, presentarnos al Comité de Defensa para que nos dijeran a qué día y a qué hora nos tocaba hacer la guardia cederista. Todavía recuerdo cuando hicimos la primera guardia que un compañero militar sin contemplación alguna nos disparó la curiosa y significativa pregunta: ¿Y ustedes que hacen aquí?”. Tan extraños les parecíamos. No respondimos, hicimos la guardia, pero dentro de nosotros casi sonrientes nos decíamos: “Aquí en Samaria”. Cuando el Primer Congreso del Partido, fuimos citado por la Zona de los CDR porque a uno de nuestros miembros se le iba a otorgar un Diploma con el rostro del Che por las 500 horas de trabajo voluntario. Pocos días después, se nombró una comisión para distribuir a los vecinos pintura de vinil para pintar las casas. A alguien del municipio se le ocurrió plantear que no se podía dar pintura a la Iglesia, y la respuesta de los vecinos fue unánime, si no le dan a la Iglesia, a nosotros tampoco, y la Iglesia se pintó.

Nadie nos dio el espacio en la sociedad para servir a nuestro pueblo, con mucha modestia nos ganamos este derecho. Porque el pueblo nuestro es un pueblo revolucionario y justo. En este país ganarse el cariño del pueblo es ganarse el respeto de la Revolución. Se creo un nuevo ambiente en nuestra comunidad tan hermoso que una anciana de nuestra Iglesia un día dio un raro testimonio a la feligresía, cuando dijo: “Pastor, anoche soñé que Fidel estaba con nosotros en la Iglesia.” Unos años después, Fidel estuvo en nuestra Iglesia.

Finalmente, nos hemos propuesto recuperar el sentido profético del Dr. Martin Luther King Jr.

Como en otros momentos críticos de la historia de la humanidad, como este es nuestro momento, pensamos que nunca como en esta hora, se necesitan los profetas. Precisamente, cuando las sociedades que asesinan a sus videntes, luego de asesinados, intentan convertirlos en santos. Porque los profetas son incómodos, son insobornables, estorban, porque queman la conciencia, anuncian las señales de lo justo y humano, con apasionado denuedo denuncian la injusticia, la impiedad, la opresión y todo lo que afecta y limita la vida de los seres humanos. Los santos no incomodan, no cuestionan, en cierto sentido legitiman y le dan un aire bondadoso al mismo sistema que le arrancan la vida a los profetas. Los santos son patrimonio de las Iglesias; los profetas pertenecen y perduran en la memoria histórica de sus pueblos.

En el 20 aniversario del asesinato de Oscar Arnulfo Romero, oímos a un prelado que resaltaba las grandes cualidades del Santo Romero: Su prolongada meditación religiosa, el espíritu fraternal y la piedad reflejada en su rostro el día que lo asesinaron; pero ni una palabra del profeta que fustigó a los asesinos del pueblo. Por esa razón, el pueblo que sí recordaba a su profeta, le gritaba al prelado: “¡Queremos obispos como Romero!”.

Hoy decenas de avenidas y calles tienen el nombre de Martin Luther King; hasta tiene su holiday. Lo han hecho un santo, no se recuerdan sus encendidos sermones; ya las iglesias acomodadas, apáticas e indiferentes a la tragedia de los pobres y del dolor de las víctimas de las invasiones y de las guerras no escuchan aquellas palabras escritas en los bordes de un periódico de la ciudad Birmighan¸ y después, notas sobre la Guerra de Vietnam.

Conclusión: Fiel al legado de su ministerio profético, estamos comprometido con el esfuerzo de nuestro pueblo en su inquebrantable voluntad de crear una sociedad cada vez más justa y humana, y para nosotros esa sociedad tiene que ser socialista; estamos con nuestro pueblo en su internacionalismo solidario y el rol profético contra el proyecto anexionista del Acuerdo de Libre Comercio con las Américas.

Conscientes de que hoy, como ayer, existen dos modelos de Iglesia: Aquella que en Nueva York estaba sentada junto a los representantes de las grandes transnacionales y su líderes políticos, aunque entre los presentes hubo algunas prudentes palabras proféticas; y la otra, la que en el Foro Social Mundial, echaban sus suerte con los pobres de la tierra. Nuestra suerte y nuestro compromiso cristiano están definidos y orientados hacia el Sur, donde está Jesucristo dándole sentido a la muerte injusta…

Reafirmamos como Centro macroecuménico de inspiración cristiana, que mientras la Revolución cubana mantenga su decisión firme por la justicia social, la inquebrantable voluntad de crear una sociedad de hombres y de mujeres iguales; la persistencia en crear otro mundo posible alternativo al proyecto de muerte capitalista, tenemos razones bíblicas, teológicas, y profundamente evangélicas, para seguir aportando nuestro modesto servicio al pueblo cubano a su Revolución.




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