..."Lo que os puedo dar os doy, que es una ínsula hecha y derecha, redonda y bien proporcionada..."
"Don Quijote de la Mancha". Capítulo XLII: " De los consejos que dió Don
Quijote a Sancho Panza antes que fuese a gobernar la ínsula..."

ISSN: 1810-4479
Publicación Semanal. Año 3, Nro.123, Viernes, 12 de mayo del 2006

 

Forbes cree que somos bobos
Por Luis Sexto

inSurGente

No voy a defender a Fidel Castro. No lo necesita, aunque de hecho lo defiendo. Más bien defenderé mi dignidad, mi honra de lector, y lector cubano además, porque la revista Forbes me ofende, a mí y a tantos más que quizás no protesten, al publicar que Fidel figura entre los gobernantes más ricos del planeta. No es la primera vez que la presuntamente caracterizada revista financiera estadounidense infla ese globo. Pero Ahora acaba de echarle varios milloncitos más de gas venenoso: de 110 en 2003, a 900.

Imagínense. Si Fidel tuviera tanto dinero, algunas de las necesidades que el bloqueo de los Estados Unidos condiciona en Cuba, ya lo hubiera invertido para paliarlas o resolverlas. No extraña que acuse a Fidel de poseer mucho dinero. En los Estados Unidos pervive una conspiración que por más de 40 años ha intentado anular a Fidel Castro, física y moralmente. Forbes participa del juego de ideas cerradas –esto es, sin demostración plausible- que pretenden convencer a lectores hipotéticamente sin conciencia crítica. Extraña, sí, que Forbes no se percate que yerra cometiendo el mismo error que imputa. Porque, de acuerdo con las reglas de las sociedades occidentales, el ejercicio de la política, además de facilitar ingresos, requiere de dinero para pagar vestidos, discursos, biografías, minutos de TV, y el resto de la parafernalia preelectoral que Joe Mcginns nos describe en Cómo se vende un presidente. Y por tanto juzgan a todos por el rasero con que se juzga, porque, a fin de cuentas, el ladrón cree que todos sus prójimos –a los que roba- también roban. Si él lo hace… Bueno.

En Cuba la política es servicio. Y para ejercer un cargo, además de capacidad, se exige honradez. El dinero no cuenta. A nadie, ni nada, hay que comprar para participar en unas elecciones.

Así, la información de Forbes se agrieta, se disuelve, se ridiculiza cuando se sabe, se ve, se oye, que todo cuanto Fidel dice se legitima porque delante hay millones… de personas y no de dólares. ¿Qué gobernante en el sistema solar habla, y a veces incansablemente, con un millón de personas oyéndolo presencialmente? Por lo tanto, la aceptación, el apoyo popular de que Fidel goza en Cuba invalida cualquier alusión a supuestas fortunas y por tanto –la asociación es inevitable- a su falta de honradez. ¿Es posible que un líder popular revolucionario pueda contar con multitudes de simpatizantes y de colaboradores en su gobierno, engañándolos? ¿Somos los cubanos tontos? Tal vez podamos ser cualquier otra cosa, menos bobos.

Forbes, como es de esperar, no presenta ninguna prueba de sus repetidas aseveraciones sobre el dinero de Fidel. Nos lo dice, y piensa que lo creamos porque a fin de cuentas Forbes es… Forbes. Pero Fidel es… Fidel. Y de crédito a crédito, la revista se denigra anualmente cada vez que señala al presidente cubano como el séptimo gobernante más rico del mundo.

Evidentemente, ninguno de los más sagaces periodistas estercoleros de Forbes podrá hallar una fortuna que no existe. Y entonces qué aducen los redactores de Forbes? Ah, que Fidel viaja en automóviles Mercedes-Benz. Y en qué vehículo podría hacerlo como jefe de Estado, y un jefe de Estado al que han intentado asesinar decenas de veces: ¿sobre patines, en bicicleta? Y porque sea jefe de Estado no tiene que ser necesariamente propietario de los vehículos con matrícula oficial. ¿Acaso el presidente W. Bush es dueño de los autos, los aviones, helicópteros, buques y, a veces tanques, en los que viaja por Los Estados Unidos u otros países? Vamos… ¿De verdad cree Forbes que somos ingenuos?

Y ¿con qué otros datos ilustra la revista su notícula insidiosa, redactada con el lenguaje aparentemente objetivo, incontaminado de las finanzas? Que si Fidel es dueño de la corporación estatal CIMEX, o del palacio de las Convenciones de La Habana, o de laboratorios médicos, o que vendió la empresa estatal de ron Habana Club a la Pernod Ricard… Vamos. Forbes habla de Cuba, pero de Cuba lo ignora todo. O solo conoce lo que dicen los voceros de la Casa Blanca o los guiones de la CIA. Cuando en Cuba se habla de empresa estatal quiere decir que su propietario es el Estado, y sus ganancias se distribuyen socialmente mediante el presupuesto de la naciónl. Y que, por tanto, rinde cuentas a organismos directores y fiscales. Para que Fidel hiciera lo que Forbes afirma, tendría que contar con la complicidad o la anuencia de miles de personas y oficinas. Pero, en Cuba, el Estado participa con la mayoría de las acciones en empresas de capital mixto, en algún caso quizá con la mitad. Las leyes establecen la defensa de la riqueza y la soberanía nacional. ¿Vender el ron Habana Club a la Pernod Ricard? Esta empresa francesa posee su parte en un negocio cuyo control jurídico reside en la ley de inversiones extranjeras de Cuba.

Pero lo que menos conoce Forbes es a Fidel. Hijo de un terrateniente adinerado, Fidel, ya abogado en la Habana, poseía un solo traje, de lana, que usaba en invierno y en verano. En una de sus cartas desde la prisión de Isla de Pinos, después del asalto al cuartel Moncada, confesó que a él le bastaba con muy poco para vivir, porque cuanto menos cosas materiales tuviera más libre sería. Ese concepto es expresión de una alta ética. En Cuba no dudamos en asociarla a la eticidad de José Martí. Y Fidel, al igual que el Apóstol de la Independencia, jamás tocaba el dinero que pertenecía a los fondos de la revolución. Testigos, compañeros de lucha, aun cuentan anécdotas que lo ejemplifican.

Forbes –y ojalá me equivoque- demuestra que no entiende de ética. Ni comprende las actitudes idealistas de los revolucionarios. Para ser un líder de masa, y sostenerse por más de 50 años, se necesita, sobre todo, honradez. Creer en lo que se predica. Y predicar con el ejemplo. Forbes utiliza un concepto de libertad de prensa completamente injusto y opresor. Publica, y el daño que causes con lo que puede adquirir naturaleza de infamia o difamación, no importa. Miente que algo queda. Y ya vamos oliendo el viejo criterio de Goebbels. Puedo preguntarle a Forbes, la democrática revista del hombre de negocios, cuánto cobró o cuánto le pagaron ciertas fuerzas oscuras en los Estados Unidos por poner a Fidel Castro nuevamente en esa casta gobernantes millonarios? ¿Podría publicar que ciertos enemigos de Fidel Castro, muchos de los cuales son afiliados a la Fundación Nacional Cubano Americana, sí se han hecho ricos a través de los fondos que ciertas instituciones adscritas a Washington quitan, de mil sutiles formas, al contribuyente norteamericano?

Lo más generoso que podría decir de Forbes es que ha sido poco seria.

Y, claro, con este alegato no he defendido a Fidel Castro. Repito que no lo necesita.

Solo he protestado. He reclamado mi derecho a que no me tomen por tonto. ¿Es mucho exigir?

http://www.luisexto.blogia.com

Tomado de: http://www.redasociativa.org/elinsurgente/modules.php?name=News&file=
article&sid=4920&mode=thread&order=0&thold=0

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Y dale con la fortuna de Fidel Castro
Por Pascual Serrano

La revista Forbes dice este año que tiene un patrimonio de 900 millones de dólares. Veamos cómo la calcula

Como todos los años, la revista Forbes vuelve a incluir al presidente cubano entre la lista de lo que ellos llaman “reyes, reinas y dictadores” más ricos. Por supuesto, todos lo medios se hicieron eco entusiasta de una noticia que se repite todos los años. Si uno busca en google news descubre que son un centenar de medios los que informan, no de la lista de gobernantes millonarios, sino de la presencia de Fidel Castro, aunque su lugar no sea el primero sino el séptimo. Lo cual lleva a la conclusión de que si no estuviese el presidente de Cuba en la lista, dejaría de ser noticia el patrimonio de esos ricos.

Este año dicen que su fortuna es de 900 millones de dólares, casi el doble de los 550 del año pasado. Y, como en otros años (1), es importante que vayamos a la fuente original y observemos como calculan el dinero de Castro, según afirman en la página web oficial de Forbes. Dice textualmente (2) en inglés: “En el caso de Fidel Castro, otro controvertido dictador, asumimos que tiene el control de una red de compañías estatales que incluye el Palacio de Convenciones (un centro de convenciones cercano a La Habana), Cimex (un conglomerado de ventas al por menor) y Medicuba (que vende vacunas y otros fármacos producidos en la isla)”. Efectivamente, el presidente del país tiene el control de las compañías estatales, como en todos los países. Aunque aquí ha variado la tesis de Forbes, porque el año pasado decía que las empresas eran propiedad de Castro.

Continúan: “Ex funcionarios cubanos insisten en que Castro, que viaja exclusivamente en una flota de Mercedes negros, se ha apropiado de los beneficios de esos negocios a lo largo de los años”. Todos los cubanos saben que viaja en un Mercedes Negro de más de veinte años, y que va acompañado de los coches de sus escoltas, como todos los presidentes, en especial los que Estados Unidos ha intentado asesinar. En la mayoría de los países un Mercedes es lo que tienen todos los ministros y muchísimos empresarios y bastante menos antiguo que el de Fidel Castro. El razonamiento de que ex funcionarios dicen que “se ha apropiado de los beneficios” como prueba de la riqueza es una afirmación gratuita sin valor ninguno. No será de los beneficios que produce el Palacio de Convenciones, donde sólo se celebran actos públicos y el único dinero que circula ahí es el peso cubano que cuesta un café en el bar. En cuanto a Medicuba y Cimex, como ya señalé el año pasado (1) en respuesta al mismo argumento de Forbes, son empresas públicas que comercializan con productos de la isla. En ningún registro o documento se refleja que sea propiedad del gobernante, todos los países tienen empresas públicas.

Ahora viene el reto para Forbes, ¿de cuánto se ha apropiado el presidente? Así afirman haberlo calculado: “Con vistas a obtener una cifra neta hemos utilizado un método en el que se descuentan las entradas en dinero líquido para evaluar tales compañías y luego hemos asumido que una parte de ese flujo de beneficios se lo queda Castro”. Pues entonces en lugar de 900 millones podrían haber puesto el doble, al fin y al cabo se trataba de calcular la “parte de ese flujo de beneficios” que les parecería oportuna para decir que se la “queda Castro”. Probablemente la dirán el año que viene y podrán ofrecer como noticia que su riqueza es el doble.

Aclaran después que “tratando de ser conservadores hemos evitado estimar cualquier beneficio que pueda haberse embolsado en otras épocas, incluso si existen rumores de que posee grandes cantidades en cuentas bancarias suizas. Castro lo ha negado públicamente y ha insistido en que no posee nada”. Precisamente lo que deberían haber detectado si estuviesen en condiciones de demostrar su fortuna era el dinero en una cuenta bancaria a su nombre, o propiedades en las que figure como titular o usufructuario. Extraño millonario este del que no constan joyas, yates, mansiones o vacaciones esquiando o en la playa.

Tras leer el método de cálculo se observa que ni tienen constancia de dinero alguno en ninguna cuenta, ni propiedad a su nombre. Eso sí, tiene 900 millones de dólares. Ya en 2003 la revista estableció el patrimonio de Fidel Castro en 110 millones de dólares. Entonces la letra pequeña de su web señalaba que como la "la estimación de estas fortunas es un asunto muy complicado", habían calculado la riqueza personal del presidente cubano considerando suyo un porcentaje del producto interior bruto (PIB) del país. Así de sencillo.

La noticia da mucho juego en los medios. La agencia Reuters comienza su teletipo diciendo que “el presidente cubano, Fidel Castro, se enfureció cuando la revista Forbes estimó su fortuna en 550 millones de dólares el año pasado”. Varios párrafos más adelante el mismo teletipo dice que “Castro había declarado que estaba considerando poner una demanda después de que Forbes publicara su lista de 2005, y se rió entonces de que su fortuna era parecida a la de la reina de Inglaterra”. O sea que se enfureció y se rió al mismo tiempo. Esos comentarios los hizo en un acto en el Palacio de Convenciones –ese con el que parece que se hace rico- antes miles de cubanos, y efectivamente, yo estaba presente, ironizó con que le adjudicaran una fortuna similar a la monarca británica y afirmó reservarse tomar alguna iniciativa contra la revista.

Este año parece que Castro estaría muy por encima de la monarca británica. Pero nos enteramos por los medios que a la reina Isabel no le incluyen como propiedad el Palacio de Buckingham ni las joyas de corona. En cambio Fidel Castro consigue 900 millones con los rendimientos de un Palacio de Convenciones donde sólo hay actos del Estado y se entra gratis.

Y es que si Fidel Castro en lugar de ser un presidente socialista empeñado en compartir su Palacio de Convenciones con los cubanos fuese un capitalista con cincuenta mil millones de dólares como Bill Gates recibiría en España el Premio Príncipe de Asturias de Cooperación.

(1) La revista norteamericana le asigna un patrimonio de 550 millones de dólares
Forbes y la fortuna de Fidel Castro
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=12800

(2) http://www.forbes.com/billionaires/2006/05/04/rich-kings-dictators_
cz_lk_0504royals.html

www.pascualserrano.net




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