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 América Latina:
se une... Luego existe /La Cumbre Unión Europea-América
Latina fue un evento virtual
Por Jorge Gómez Barata *
Altercom*
América Latina no existe como entidad política.
Nadie puede reunirse antes de existir.
(JPEG)
América Latina es un referente cultural, utilizado para
nombrar un espacio geográfico habitado por naciones en las
que se habla castellano y portugués, fenómeno que
imbricado con otros antecedentes históricos, aunque suficientemente
dominantes como para hacer prevalecer el perfil latino, son insuficientes
para establecer una homogeneidad cultural.
América Latina no es exclusivamente latina, sino medio india,
medio negra con algo de árabe y de judío. El dato
de que la mayoría de los países de la región
fueron colonias de España y Portugal, en lugar de establecer
una latinidad uniforme, ratifica la pluralidad.
España tampoco es exactamente una nación absolutamente
latina, sino mestiza, un estado multinacional, una suma de entidades,
integradas unas y yuxtapuestas otras, hija de una guerra de reconquista,
rejuegos políticos, algunas imposiciones y finalmente de
compromisos de alcoba, el más famoso de ellos, el enlace
de Isabel de Castilla y Fernando de Aragón.
Junto con Colón, recibimos el mestizaje derivado de la presencia
árabe en España a lo largo de seis siglos, con el
añadido que los llamados moros eran decenas de pueblos diversos
y desde muy lejos mezclados.
El sincretismo latinoamericano era ya sustantivo antes de que se
trajeron negros y chinos y de que, por su propia cuenta, arribaran
polacos, alemanes, árabes, turcos y probablemente algún
extraterrestre para hacer los dibujos de Nazca, las pirámides
del Sol y la Luna, los megalitos de la isla de Pascua y otras realizaciones
que se escatiman a los pueblos originarios.
Aunque los pueblos europeos tienen diferentes orígenes,
hablan distintas lenguas, la precedencia histórica le ofreció
otras oportunidades. La primera «unión europea»
fue el imperio romano que soldó a sangre y fuego sus costuras,
el segundo vino con Bonaparte.
Muerto Bolívar, en América Latina no hubo ningún
factor que contribuyera a la unidad
La absurda política colonial española desangró
y arruinó a toda la región, al obligarla a largas
y cruentas guerras por la independencia que absorbieron el tiempo,
las energías y el talento de la clase criolla.
Los hombres que forman el panteón latinoamericano desde
el cacique Hatuey, Manco Cápac, Túpac Amaru hasta
José Martí, pasando por la pléyade magnifica
de Hidalgo, Morelos, Bolívar, Sucre, San Martín y
otros muchos, fueron existencias perdidas para la edificación
pacifica.
En el espacio que ellos dejaron se infiltraron los caudillos y
las oligarquías sostenidas por los terratenientes, el clero
y los militares, que impidieron que prosperaran las instituciones
civiles, floreciera la participación popular y prevaleciera
el Derecho. Para simular la democracia, el espectro político
fue cedido a partidos oligárquicos de liberales y conservadores
de los que, Blancos y Colorados, Adecos y Copeyanos, entre otros,
son herederos.
Bolívar no pudo hacer la unidad latinoamericana y lo que
él no hizo por hacer está todavía y Martí
no logró evitar que Estados Unidos se apoderara de Cuba porque
España prefirió someterse a los gringos a dar la razón
a sus descendientes.
En la agenda de la Cumbre de Viena no hubo un solo tema latinoamericano
porque una Latinoamérica políticamente unida, identificada
y lista para actuar en común, no existe.
No voy a consolarme con decir que “algo es algo” y
que se avanzó un paso más.
Pasos se están dando, mas no son esos. Unas fuerzas avanzan
hacía la fundación de América Latina como entidad
política con la energía y la creatividad de las revoluciones
en Cuba y Venezuela, acompañadas por los magníficos
procesos políticos en Brasil, Argentina, Uruguay y Bolivia,
mientras por caminos trillados, retroceden otros gobiernos que apuestan
al sometimiento a Estados Unidos. Viena fue otra oportunidad perdida
para Europa que pudo identificarse con América Latina y aliarse
con ella.
No voy a salvar distancia alguna. No me extraña que Europa
no entienda a Fidel Castro, a Chávez ni a Morales: tampoco
comprendieron a Hidalgo, a Martí ni a Bolívar.
*Jorge Gómez Barata
Profesor universitario, investigador y
periodista cubano, autor de numerosos estudios sobre EEUU.
Altercom. Agencia de Prensa de Ecuador. Comunicación para
la Libertad.
Recibido por correo electrónico
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