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 La
clase de Historia fuera del aula
Por José Aurelio Paz, con fotos del autor
Puede ser que usted haya dejado el aula muchos años atrás.
Que los maestros sean ese desdibujo del cariño que a veces,
sin quererlo, los diviniza o convierte en antiguos demonios cuando
nos reprobaron una asignatura o convocaron al jalón de orejas
de la madre.
Pero un museo también es ese espacio perenne donde aprendemos,
cada día, la lección de cómo querer más
a quienes nos antecedieron en el afán de proteger los tesoros
espirituales de la Isla de Cuba que los piratas, los de antes y
los de ahora, nunca nos han podido arrancar.
Por eso es que se extraña tanto la presencia del Museo de
la provincia de Ciego de Ávila, y ese aletargado afán
constructivo, mezcla de hormiga y tortuga, con que se viene trabajando
desde el 2002 nos desespera.
Lo
que fuera en sus inicios la comandancia del Ejército Español,
durante el establecimiento de La Trocha de Júcaro a Morón,
luego de los más disímiles oficios será catauro
para nuestra historia y nuestras tradiciones locales.
Inmueble ubicado en la esquina custodiada por los nombres de dos
de nuestros más genuinos próceres de entonces, Honorato
del Castillo y Máximo Gómez, goza actualmente de una
restauración seria y cuidadosa bajo el ojo de la dirección
Provincial de Patrimonio, con el apoyo del Gobierno en la provincia
de Ciego de Ávila.
La aspiración de concluir la obra civil a mediados de este
año es ya una promesa. Luego vendrá el difícil
proceso de la labor museográfica que incluye todo el mobiliario
interior con el que aún no se cuenta, imprescindible para
poder abrir su corazón, tejido por nobles historias, al latido
de los avileños.
DEMORADA LECCIÓN
"Si bien no hemos estado exentos de problemas subjetivos que
han sumado demora a la ejecución de la obra —señala
la licenciada Norma Rojas, directora de Patrimonio en el territorio—,
el rescate se ha hecho con todo el cuidado y rigor posibles para
no dejar resquicios a la chapucería. Y en ello han desempeñado
un papel esencial las fuerzas constructivas de la Vivienda.
Norma
Rojas, directora de Patrimonio en el territorio, muestra la llave
del Museo hecha a partir de la original
"Téngase en cuenta que rescatar un inmueble de estas
características no ha resultado fácil. No se contaba
con el personal especializado en asuntos de restauración,
a lo que se agrega las carencias propias del momento. Por ejemplo,
el vitolaje de la madera preciosa nos llevó largos meses
para encontrarla en un desandar que partió desde Baracoa
hasta el Escambray, a un costo que está en el orden de los
5 000 dólares.
"Lograr devolverle a esta construcción colonial del
siglo XIX un piso similar al de sus comienzos ha sido casi un acto
heroico porque hubo que buscar, incluso, quien lograra hacer los
moldes que se requerían. No existían planos arquitectónicos
del inmueble. Solo la familia que vivió en una de las partes
del cuartel guardaba celosamente una de las llaves originales de
las puertas, por la que se ha reproducido las imitaciones que se
avienen con la época.
"En fin —puntualiza Rojas— hemos preferido avanzar
con lentitud, pero hacer las cosas bien hechas para que quede como
patrimonio de las futuras generaciones."
AMASAR LA PROMESA
Cuando el Museo abra sus puertas el público podrá
disfrutar de seis salas referidas a una diversidad de temas. El
recorrido comenzará en un espacio destinado a la arqueología
de la provincia de Ciego de Ávila, con una atractiva ambientación
que incluirá un foso para recrear los hallazgos de esa disciplina
en la llamada región norteña de Punta Buchillones
y que tendrá la réplica de un enterramiento funerario
indígena y restos de piezas arqueológicas encontradas
en ese sitio.
Le seguirán las áreas destinadas a las luchas independentistas,
con especial realce en la Trocha de Júcaro a Morón
como principal escenario estratégico de las más heroicas
páginas de los patriotas avileños de entonces; la
de los veteranos de esas guerras; la referida al capítulo
de la República Mediatizada y a los combates contra la tiranía
de Batista. Aquí se hará énfasis en la destacada
trayectoria del teniente Enrique Olivera, un hombre que supo sumar
a la exigencia revolucionaria el compromiso y la sensibilidad humana
como características.
Como colofón de la muestra, una sala destinada a los cultos
sincréticos de origen africano, huella indiscutible de la
cultura cubana, además de una transitoria para diversos usos
y exposiciones.
Dentro de la ambientación del edificio estarán dos
acciones plásticas que serán de gran atractivo para
el público asistente. Junto a su puerta principal, y moldeados
por la mano del artista José Ramón Benítez
Vieito, se alzarán dos réplicas de los antiguos soldados
españoles que custodiaban la entrada de esa comandancia.
Mientras que en uno de los patios interiores del inmueble habrá
un mural de cerámica para recrear la histórica locomotora
Cuenca, descarrilada por las valerosas fuerzas insurrectas a su
paso por La Trocha.
A esta obra se le adicionará, como elemento histórico,
su campana original, la que podrá servir de convocatoria
a actos solemnes de la localidad.
El Museo Provincial contará, también, con talleres
de restauración y almacenes para resguardar las piezas patrimoniales
no expuestas en la muestra permanente.
SIN TARTAMUDEOS
Esfuerzo tan loable este no puede quedar ahora atascado como bala
en viejo arcabuz. Se necesita que esa frase tan impersonal en la
que se diluyen a veces las responsabilidades: "los factores
responsables", no se traduzca en la tradición que a
veces mata al buen amor con malas historias de desentendimientos,
burocratismos e insensibilidades. Es momento de un aldabonazo a
la inmovilidad para que lo mejor de nuestra historia pueda florecer
por puertas y ventanas en la búsqueda de una luz más
noble; esa que brota de una identidad que nunca, jamás, pudieron
ni podrán arrancarnos a los hijos de esta dulce tierra.
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