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 Restauración
del Museo Hemingway / Sin pedir ni un centavo...
Por Alfonso Nacianceno
Copias de importantes documentos del escritor serán entregadas
a la biblioteca John F. Kennedy, del Congreso de Estados Unidos
Un cuidadoso trabajo realizado por especialistas cubanos para preservar
documentos de Ernest Hemingway permitirá entregar copias
de 22 000 páginas de materiales del escritor a la biblioteca
John F. Kennedy, del Congreso de los Estados Unidos.
La sección de ese centro especializada en la vida del Premio
Nobel de Literatura recibirá un inestimable legado —testigo
de su estancia en la Isla entre 1939 y 1960— rescatado gracias
a un meticuloso esfuerzo de conservación, restauración
y digitalización, aseguró Marta Arjona, presidenta
del Consejo Nacional del Patrimonio Cultural. En la entrega figuran
cartas en las que el también periodista y novelista abordó
los temas de las guerras Civil Española y Segunda Mundial,
así como las reproducciones de Por quien doblan las campanas
(1940) y El Viejo y el Mar (1952).
Aun cuando el gobierno de W. Bush ha torpedeado el acuerdo de colaboración
firmado en noviembre del 2002 entre el Social Science Research Council
y el Consejo Nacional del Patrimonio Cultural, para acometer la
etapa inicial de la recuperación de más de 11 000
misivas, folletos y libros, Cuba honrará lo recogido en ese
texto y hará esta primera contribución a la biblioteca
Kennedy, a pesar de no haber recibido todos los materiales y equipos
pactados. Los documentos originales permanecerán en la finca
de San Francisco de Paula.
Los técnicos norteamericanos —que han laborado en
la casa durante cortos periodos— son muy capaces y califican
de exitosa esa tarea porque constataron la abnegación de
nuestros arquitectos, ingenieros y trabajadores de la construcción,
aseguró Arjona, quien ponderó el sincero interés
de ayudar mostrado por James P. Mc Govern, congresista demócrata
por Massachussetts.
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Hasta la separación original al colocar las losas es respetada,
asegura Enrique Hernández, proyectista general de la obra.
Indiscutiblemente el resultado de ese serio esfuerzo influyó
en la decisión del National Trust for Historic Preservation
(NTHP) de excluir a La Vigía de la lista de 11 lugares históricos
que, según el criterio emitido el pasado año por esa
organización no gubernamental, necesitaban atención.
El único sitio ubicado fuera de la geografía de EE.UU.
seleccionado para colaborar con la principal entidad protectora
del patrimonio cultural norteamericano fue la instalación
localizada en las afueras de La Habana.
Richard Moe, presidente de NTHP, al referirse a la obra aseguró
días atrás en Washington que “no estaba completa
todavía, pero lo estará en el futuro cercano”,
en evidente muestra de confianza en la calidad de lo hecho por los
cubanos. En esa misma jornada, Moe presentó la relación
de los lugares históricos amenazados correspondiente al 2006.
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En este documento rescatado se observa, en su extremo inferior derecho,
una acotación hecha a mano por el escritor.
Cuba ha asumido con sus propios recursos la restauración
capital del Museo, contemplada en el programa de la Batalla de Ideas.
No se le ha pedido un centavo a nadie para la revitalización
de la casona colonial, el bungalow, el yate El Pilar, la torre,
el garaje, la piscina, las áreas verdes, entre otros empeños,
concluyó Arjona.
UNA DE LAS 100 MEJORES
El arquitecto norteamericano Henry Moss, profesional de respetable
experiencia, aseguró en reciente conversación con
el ingeniero Rafael Ibáñez, del Instituto de Investigaciones
Forestales, que esta restauración clasifica entre las 100
de mayor calidad efectuadas en el mundo.
La Vigía fue sometida a una reparación entre 1982
y 1984, pero no tan completa como la de ahora, dijo a Granma el
arquitecto Enrique Hernández Castillo, proyectista general,
quien recalcó que cuando los norteamericanos vinieron por
primera vez, en el 2004, “ya habíamos desmontado los
dos techos de la residencia, existía una idea clara de cómo
proceder y se había firmado el contrato con la Empresa de
Restauración de Monumentos de la Oficina del Historiador
de la Ciudad, que entregó el proyecto ejecutivo de la etapa
inicial.” (La solución de situar una segunda cubierta
sobre la original la concibió Hemingway para eliminar las
goteras y no emplear grandes recursos en demoler la estructura básica,
ni contaminar el medio ambiente con el acarreo de los escombros.)
La vivienda va adelantada. Los cedros traídos del Escambray,
“envenenados” dos veces con sales para repeler los ataques
de las termitas, se emplearon en la sustitución de marcos,
puertas y ventanas. Un estudio detallado de las losas del piso pertenecientes
al cuarto del escritor facilitó su reproducción en
el color y textura muy parecidos a los originales, además
de ser construidas de forma tradicional como en los inicios del
siglo pasado. El recubrimiento de las paredes con yeso, junto al
análisis de qué tonalidad de pintura aplicarle a la
residencia, y el retoque de sus exteriores, igualmente contribuirán
a devolverle su encanto al inmueble.
Los hombres y mujeres enfrascados en la restauración del
Museo Hemingway no ceden a las presiones de los impacientes que
desean ver concluida la obra en breve tiempo. Cuando les insisten
en fijar una fecha exacta de terminación, te toman de la
mano e inicias un recorrido por sus instalaciones en el que constatas
cuánta minuciosidad se requiere para restituir hasta el último
detalle.
http://www.granma.cubaweb.cu/2006/05/19/nacional/artic01.html
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