..."Lo que os puedo dar os doy, que es una ínsula hecha y derecha, redonda y bien proporcionada..."
"Don Quijote de la Mancha". Capítulo XLII: " De los consejos que dió Don
Quijote a Sancho Panza antes que fuese a gobernar la ínsula..."

ISSN: 1810-4479
Publicación Semanal. Año 3, Nro.148, Viernes, 3 de noviembre del 2006

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Entrevista a Koldo
Por Christian Sida Valenzuela

La Vanguardia de Vancouve

"Hugo Chávez y Evo Morales, los mejores interpretes para transformar las pesadillas en esperanzas".

Koldo (País Vasco, 1954) se nacionalizó dominicano en 1981, país en el que residió por más de una década, antes de regresar hace ocho meses a Azpeitia, en el País Vasco.

Poeta y dramaturgo, ha publicado los poemarios Miermelada, The Chusma Herald y La Caja Negra, así como las obras de teatro ¡Hágase la mujer!, La verdadera historia del descubrimiento de América, El rey Necio, La mujer de los aplausos y algunas piezas para café-teatro, como "La Dama de las Camelias...parte atrás". También ha escrito algún guión para cine "Boquechivo presidente", cuentos infantiles y relatos.

Ocasionalmente se da permiso para actuar en sus propias obras y montajes y así ser, por unas horas, Dios, el rey de España, Armando Duval y otros ilustres personajes, como el padre Cardona en la película del dominicano Félix Germán.

Ganó el premio de poesía Gregorio Aguilar Barea en Nicaragua, (1984) país en el que participó como brigadista alfabetizador en 1980 y en el que trabajó como creativo en el sistema nacional de propaganda sandinista en 1984.

También obtuvo el premio de poesía La tertulia del Patio en el 2001 en República Dominicana. Labora como corrector y columnista en el periódico dominicano El Nacional, donde publica la columna Cronopiando.

En esta entrevista exclusiva para La Vanguardia de Vancouver, Koldo responde a preguntas que recorren su experiencia personal, desde las esperanzas de su pueblo, el vasco, hasta lo que el Sandinismo nicaragüense representa hoy.

Su nombre "oficial", el impuesto, es Juan Carlos Campos Sagaseta de Ilúrdoz.

Los recientes acuerdos para lograr la paz en el País Vasco, parece que son una esperanza definitiva en esa región. ¿Se vislumbra, pues, ya una paz clara y de compromisos por ambos bandos en el conflicto vasco-español?

Mucho me temo que no sea así. Al margen de buenas palabras y mejores deseos, no aprecio por parte del Estado español una sincera voluntad de resolver el conflicto. Hasta el momento no ha cumplido ninguno de sus compromisos, manteniendo la represión, la ilegalización de Batasuna y, en consecuencia, la de decenas de miles de vascos despojados de su derecho a ser representados, e insistiendo en una política penitenciaria criminal, contraria a cualquier derecho humano y que irrespeta las propias leyes españolas.

Frente al sabotaje a la propuesta de paz que mantiene la derecha fascista alrededor del Partido Popular y la instrumentalización de jueces que se prestan a ejercer de inquisidores, como Marlaska o Garzón, el PSOE mantiene su inmovilismo, ignoro si a la espera de que la frustración explote y el plan de paz, finalmente, reviente.

Lo que es obvio es que ningún plan que se proponga la pacificación del conflicto y su resolución democrática puede prosperar mientras se mantenga ilegalizada la voz y la presencia pública de una de las partes, se siga considerando a los cientos de presos vascos como moneda de intercambio y no se reconozca el derecho a la autodeterminación del pueblo vasco.

Los problemas de salud que Fidel Castro ha padecido, han sido noticia como pocas en bastante tiempo, ¿Qué cambios cree usted que puedan suceder en Cuba como consecuencia de una ausencia en el poder de Fidel Castro?

Espero que los necesarios para fortalecer más esa revolución, para profundizarla. Cualquier otro cambio que no sirva para estos fines, no será un cambio sino una renuncia, una dejación de los valores y principios que encarna la revolución cubana. Meses atrás Fidel Castro llamaba la atención sobre la única amenaza que podría poner en peligro la revolución: los propios errores.

Cuba no tiene que cambiar, Cuba sí debe seguir creciendo pero en ese camino, en esa dirección, con la conducción de Fidel o de una dirección nacional, como señalara el propio Raúl. Los que tienen que cambiar son los demás países latinoamericanos, reducidos a simples colonias, condenados a generar la riqueza ajena sobre la pena y culpa de la propia desgracia, y no en 50 años de revolución constreñida por la historia y las circunstancias, sino en siglos de supuesta democracia y desarrollo, con todo y los "respaldos" de Europa y Estados Unidos, siglos que sólo han servido para acentuar su ruina moral y económica.

Pero al parecer y por fortuna, estamos en tiempos de cambio. Ojalá que a la iniciativa de Cuba, Venezuela y Bolivia se sigan incorporando más patrias latinoamericanas que hagan de la democracia un verdadero ejercicio, y del respeto a la vida y a la dignidad humana un compromiso real.

Con Haití en una situación alarmante y con el gran exilio de su población ¿Cuál es la reacción del país vecino, República Dominicana, en relación a la llegada constante de los emigrantes haitianos?

Hace algún tiempo escribí este breve relato publicado en El Nacional de Santo Domingo y Rebelión que creo responde a la pregunta.

Cuento rosa en tres actos y un epílogo:

Acto I
El boricua se dio la vuelta y sorprendió detrás al dominicano. Entonces escupió al cielo y denunció en voz alta: "Los dominicanos nos están invadiendo". El dominicano giró sobre sus pasos y reconoció al haitiano a sus espaldas. Entonces maldijo entre dientes y gritó airado: "Los haitianos nos están invadiendo". El haitiano también se dio la vuelta pero no encontró a nadie tras de sí.

Acto II
El boricua se dio la vuelta y advirtió al dominicano. Entonces masculló su ira y delató la compañía: "Esos malditos negros..." El dominicano también se dio la vuelta sorprendiendo detrás al haitiano. Entonces desenredó lengua y espantos, y rezongó: "Esos malditos negros..." El haitiano también se dio la vuelta pero no encontró a nadie tras de sí.

Acto III
El boricua se dio la vuelta y, viendo al dominicano, masculló indignado: "Hatajo de vagos y delincuentes". El dominicano miró tras de sí y, viendo al haitiano, denunció ofuscado: "Hatajo de vagos y delincuentes". El haitiano buscó a su espalda y no vio a nadie.

Epílogo
Y así fue hasta que un día, un bendito día que todavía no ha llegado, boricuas, dominicanos y haitianos, al mirar hacia atrás sólo encontraron reflejadas sus alargadas sombras y no supieron distinguir una de otra.

Parece que por fin países en nuestra América están luchando por tener de vuelta su pasado perdido ¿Es la lucha de Evo Morales y Hugo Chávez por devolver la dignidad a sus pueblos la receta a seguir en Latinoamérica?

Cada pueblo, en relación a sus características, historia, urgencias, debe encontrar su propia receta. Unos le echarán más chile, más picante; otros recurrirán al maíz como principal ingrediente, algunos más recurrirán a la fruta o al asado y habrá quien opte por agregar huevo a la empanada… lo importante es que se coma, que se construya el cambio, que Latinoamérica recupere su identidad y memoria, que en el altiplano, el desierto o la selva se establezca el respeto a la vida y que la vida valga ese respeto.

Lo importante es que esas patrias a las que, con dolor, Eduardo Galeano se refiriese como "patrias bobas entrenadas para desamarse y condenadas a vivir separadas" aprendan, por fin, a comer juntas, a hacer de su necesidad su mejor virtud. Y a ese cometido ha servido y sirve, como nadie, la revolución cubana, y los esfuerzos de venezolanos y bolivianos por hacer realidad sus sueños, tantas veces burlados en el pasado, y que encontraron en Chávez y Evo Morales los mejores intérpretes para su mandato: transformar sus pesadillas en esperanzas. Ese mandato que a lo largo de la historia americana le costara la vida a Jacobo Arbenz o a Salvador Allende.

El que haya quien aspire a administrar el caos sustituyendo lacras por eufemismos, ni siquiera es un negocio que tenga perspectivas de futuro, dado que nada queda ya en Latinoamérica, fuera de esas referencias comprometidas con el cambio, que no se haya vendido o alquilado al capital extranjero. Lo único que las colonias tenidas por democracias han multiplicado en siglos de ejercicio, ha sido el número de hambrientos, de presos, de emigrantes, de desaparecidos, de muertos.

La necesidad del cambio, actualmente, tampoco es un problema de elección entre la ideología adecuada o el modelo oportuno, sino de pura y simple supervivencia. Nunca la consigna "¡patria o muerte!" había sido tan dramáticamente correcta.

Daniel Ortega probablemente vuelva al poder en Nicaragua ¿Es el sandinismo de hoy el que inspiraba a medio mundo, o ya no es sombra de esa revolución maravillosa?

El sandinismo fue, lo sigue siendo aún, esa particular receta que los nicaragüenses encontraron para edificar su propia historia. Y fue tan hermosa la propuesta, en tiempos en los que todavía en los grandes medios de comunicación podían difundirse, que ningún sueño nacido en los últimos 30 años ha concitado tantos parabienes y flores, tantas expectativas. Claro que las buenas palabras no pasaron del parto y ya para el otro día Estados Unidos, secundada casi inmediatamente por Europa, dio curso al acoso y derribo de una revolución bisoña, sin recursos, heredera de un país arruinado, sometiéndola a una guerra económica y militar que durante diez años la fue debilitando, consumiendo, hasta asfixiarla.

Si el imperio fue entonces el principal, no el único, responsable de su derrumbe, el propio Daniel Ortega y otros dirigentes sandinistas son hoy los principales, tampoco los únicos, responsables de su postración.

Pero el sandinismo que ya hace años no representa Ortega, sigue vivo en todos los nicaragüenses con memoria y deseos de honrar a Sandino, de hacer realidad la esperanza de transformar su colonia en un país soberano, en el que nacer no sea un acertijo y vivir una maldición.

Si Daniel Ortega ganara las elecciones en Nicaragua, el sandinismo seguiría estando tan ausente en ese gobierno y estado, como si siguiera dirigiéndolo Bolaños o volviera Alemán o Violeta Chamorro. Uno y otros son simples administradores de negocios ajenos, no importa las siglas en las que se refugien. En cualquier caso, y tal vez Ortega pueda asistir desde su finca como testigo al hecho, nunca he dudado de que a lo que tuvo de poeta aquella revolución deberá también su resurrección.

Su vida al exterior de España, prácticamente coincidió con la muerte de Franco y la restauración de la democracia. ¿Cómo es su vuelta al País Vasco después de 26 años residiendo en Nicaragua y República Dominicana?

Será por joder, supongo, pero siempre me ha gustado distinguir dos conceptos que pareciendo sinónimos no lo son: volver y regresar.

Volver, lo que se dice volver, siempre estamos volviendo, pero nunca regresamos cuando volvemos. Volver es más una categoría física, regresar es, sobre todo, una referencia mental.

Confundir la vuelta y el regreso puede ser terrible, así que en eso estoy, en tratar de volver para empezar mi vida en otro medio en el que, a veces, tengo la sensación de haber estado antes.

Poco puedo decir sobre el ejercicio de comparar el país del que me fuera con el país al que regreso. Quizás la pérdida de la criticidad en muchos a los que antes suponía más vergüenza, y la arrogante suficiencia que aprecio en otros tantos a los que entonces no consideraba tan necios.


*Christian Sida es editor del periódico hispano-canadiense La Vanguardia de Vancouver.

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=39226




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