..."Lo que os puedo dar os doy, que es una ínsula hecha y derecha, redonda y bien proporcionada..."
"Don Quijote de la Mancha". Capítulo XLII: " De los consejos que dió Don
Quijote a Sancho Panza antes que fuese a gobernar la ínsula..."

ISSN: 1810-4479
Publicación Semanal. Año 3, Nro.149, Viernes, 10 de noviembre del 2006

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Crónicas de la lucha revolucionaria
Por William Gálvez

En ocasión de que el próximo 30 de noviembre, se conmemorará el 50 aniversario del levantamiento armado en Santiago de Cuba bajo la dirección de Frank País, como apoyo al desembarco de los expedicionarios del yate Granma, comandado por Fidel y que fuera secundado con otras acciones en Guantánamo y otro lugares del país, nos hemos propuesto recoger en varias crónicas, todo lo relacionado con el histórico hecho, abundando en detalles:

PREPARANDO LA GUERRA (1ª Parte)

De nuevo avenidas y calles se mostraban engalanadas para los próximo; carnavales. Había ambiente de fiesta en parte del pueblo. Sin embargo, la vanguardia patriota y revolucionaria no descansaba en la preparación de la guerra necesaria. Desde que obtuviera el lote de armas de la Triple A -los que por falta de valor acuden al MR-26-7, para trasladarla desde un barco anclado en alta mar en la costa santiaguera hacia esta ciudad, con el compromiso de ceder la mitad de las armas-, acometió la limpieza de todo el equipo, en especial del parque, sacándole el salitre adherido en el traslado. En el kilómetro once y medio de la Carretera Central, cada tarde y noche durante varias semanas, varios jóvenes encabezados por Frank, Léster y Pepito, las pulían con estopa metálica, alambre y petróleo. Para las prácticas de tiro estaban las fincas en El Cristo, Hierba de Guinea, y El Cañón, en la carretera de Boniato a San Luis.

A mediados de junio Vilma Espín regresó a Cuba, luego de un curso de postgrado en Boston. Antes pasa por México, porque en carta al exiliado Gustavo Arcos (traidor fallecido) se ofreció para llevar a Cuba lo que fuera necesario. Su ofrecimiento fue aceptado por Fidel.

VILMA ESPIN: "En el aeropuerto me recibieron Fidel, con una orquídea, Raúl Castro, Gustavo, Cándido González y Chuchú Reyes. Montamos en un carrito y arrancamos para la casa de Orquídea Pino, donde dormí esa noche. Fidel me dijo que iban a estar ocupados todo el día, pero en la noche pasaban a recogerme, para asistir a una boda. (Se casaba Reynaldo Benítez con la mexicana Piedad Salís.) ‘Ahí nos reuniremos todos y te presentaremos a los compañeros’. Así fue y cuando terminó la boda, Fidel expresó: ‘Bueno, ahora vamos para la casa, a trabajar’. A Gustavo y a mí nos llevó para casa de Orquídea y estuvimos hasta las cuatro y media de la mañana. Fidel escribiendo, indicándome las gestiones a hacer y a las personas que debía ver. Hablando de Frank, me dijo: ‘óyeme, ¿tú sabes lo que ha sido capaz de hacer Frank? Ha hecho un trabajo tremendo. Es como esos héroes de las películas norteamericanos, ante los que uno exclama pero qué exagerados son estas gentes, que nunca les pasa nada’. Al otro día Fidel se iba para Costa Rica."

El 18 de junio Vilma se encuentra en Santiago y el 19 Frank la visitó. Hablaron de su viaje a México; las cartas que entregó a Armando Hart en La Habana; su conversación con Jesús Montané y Melba Hernández, de la Dirección Nacional del MR-26-7 ; su viaje a Santa Clara, para entrevistarse con Santiago Riera, Margot Machado –dirigentes del Movimiento- y sus hijos. Le hizo entrega de una carta de Fidel: le pedía que viajara a México a principios de agosto. Al final de la lectura, Frank preguntó por otra carta que le mandaba para solicitarle a un rico industrial ayuda económica.

VILMA ESPIN: “Luego me dijo que si yo recomenzaba el trabajo en el Movimiento. Le respondí que si y que deseaba esclarecer algunos puntos. ¿Crees qué Fidel vendrá de todos maneras en el 56?; -porque empeñó su palabra de que, seremos libres o mártires, ¿alcanzará el tiempo para prepararlo todo? ¿Crees que cumplir con el compromiso puede poner en peligro el éxito? ¿Crees que no es así? Me respondió: 'No te preocupes por eso; La realidad no está solamente en que haya empeñado su palabra, pienso que de no venir pronto, corren el peligro de perderse todo, porque caerán de nuevo en manos de las autoridades mexicanos, Fidel está obligado a venir lo más pronto posible…”

Los compañeros de Guantánamo establecieron contactos para adquirir armas en la Base Naval. Era poco el dinero de que disponían, pues Fidel necesitaba recursos.

A mediados de junio, María Antonio- viajó a México con lo recaudado en la campaña extraordinario de Oriente. Por el encarcelamiento de Fidel y demás compañeros, regresó con la denuncia por la persecución de los revolucionarios cubanos, promovida por la, dictadura en suelo mexicano, "También traje el encargo de Fidel para que Frank fuera a México, ya que aún no se conocían" nos dijo, María Antonio.

Por gestión personal de Lázaro Cárdenas, Fidel fue puesto en libertad el 24 de julio. Aunque, el golpe resultó duro, los revolucionarios no se desmoralizaron las armas no ocupadas las ponen en buen recaudo. Una gran parte de los compañeros se ocultan fuera de la capital y otros ya seleccionados para la expedición y a quienes llegaban de Cuba, les organizaron nuevos centros de entrenamiento en el estado de Veracruz. El resto permanecía en Ciudad México.

El 28 de julio se reunió la dirección nacional del Movimiento Revolucionario 26 de Julio en La Habana: Ñico López, Haydeé y Aldo Santamaría, José Suárez (Pepe), Mario Hidalgo Gato, Faustino Pérez, Jesús Montané, Pedro Aguilera, René Verdecia, (todos fallecidos), Armando Hart, Pedro Miret, Melba Hernández, María Antonio Figueroa, y Carlos Franqui (traidor).

Analizaron la situación en México y los contactos de Fidel en busca de recursos para la expedición. Algunos con desconocimiento de la realidad económica y de los últimos acontecimientos que traslucían la mano del tirano, y pensando que los compromisos eran funestos para la futura revolución se opusieron a algunos de aquellos contactos. Otros, conocedores de la capacidad y entereza del jefe revolucionario, le daban un voto de confianza para la gestión.

Leyeron los nombres de los militantes que irían a México para la expedición: Frank estaba en la lista, pero previendo su regreso.

En la Habano, el 4 de agosto la policía "ocupó" otro arsenal de armas en Santa Marta y lindero: 15 sub ametralladoras Thompson, 14 carabinas M-1, 6 fusiles antitanques calibre 55. otras armas con sus cargadores, miles de balas, decenas de granadas y gran cantidad de explosivos. Una nueva entrega de armas de los grupos auténticos, bajo las órdenes de Carlos Prío, ya comprometido a abandonar "todo intento de lucha armada" e incorporarse a la vía pacifica de la oposición. Era el pago por su anunciado nuevo regreso a Cuba, haciéndole el juego a la "apertura democrática" anunciado por Batista cuando la amnistía.

A principios de agosto Frank estaba listo para salir del país. Fue cuando la Doña se enteró.

-¿Por qué vas a México?
-De vacaciones. A pasear, mamá.
-Y ¿de dónde sacas el dinero?

-Lo pedí prestado.
-Vamos, hijo, no me vengas con mentirillas. Dime la, verdad…
-Mire, mamá...

DOÑA ROSARIO: "Yo me opuse, pero él empezó a hablarme y hablarme, como sabía hacerlo', y me convenció. Se fue a México."

Hubo que comprarle ropa para que pareciera un turista de clase media, única forma de obtener rápida entrada a México. En su pasaporte (No. 20945) se leía: "Visa 4364. Dirigirse a México. Turista. Seis meses. Habana, 4 de agosto de 1956."

Pasado la media mañana del miércoles 8 de agosto, un joven delgado, pelado corto, bigote poco poblado, en traje oscuro, se detuvo en la Calle Segunda de Penitenciaría 27. Tocó a un ancho portón. Lo recibió un hombre de más de treinta años, bajo, de fuerte complexión, muy trigueño, pelo negro y ojos achinados

-¿Es usted Arsacio Vanegas?
-Sí, señor -respondió con inconfundible acento mexicano-. ¿Y usted quién es?
-Soy Frank País. Vengo de la Habana y quiero ver a Alejandro.
-Permítame su pasaporte.
-Sí... -dijo Frank con cierta desconfianza.

Luego de la comprobación, el mexicano lo invitó a pasar. Atravesó un corto posillo y penetró a una sala, a la derecha.

-Ándele. Siéntese. Permítame, que voy a comunicarme con Alejandro.
(Arsacio llamó a María Antonio González)
-¿-Hola?
-¿Está María Antonia?
-No.
-Aquí tengo un compañero que quiere ver a Alejandro.
-¿Cómo se llama?
-Frank País.
-Dile que no sabemos dónde está. Que tan pronto podamos va a ser informado.

(Continuará)


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