..."Lo que os puedo dar os doy, que es una ínsula hecha y derecha, redonda y bien proporcionada..."
"Don Quijote de la Mancha". Capítulo XLII: " De los consejos que dió Don Quijote a Sancho Panza antes que fuese a gobernar la ínsula..."

ISSN: 1810-4479
Publicación Semanal. Año 3, Nro.149, Viernes, 10 de noviembre del 2006
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Hablando de médicos y de salud

Los frecuentes ataques que recibe nuestro país en materia de uno de los logros fundamentales de la revolución –recuerdo incluso a un escritor que supuestamente citaba a un campesino que decía: “uno no está enfermo siempre”, infiriendo que el cubano medio no agradecía los avances de Cuba en materia médica- nos han hecho tratar de averiguar algo de lo que se comenta en Internet sobre el estado de la salud y la medicina en Cuba en la década de los 50 del pasado siglo.

Incluso blogs como andercismo, que advierten que se ven “en el conflicto de avalar una dictadura [sic.] y reconocerle sus grandes logros en materia de educación, salud y calidad de vida” deben reconocer los profundos cambios ocurridos en Cuba en lo tocante a la salud:

“Al relacionar toda la situación económica vivida por el pueblo de Cuba en los años de la década de 1950 con su estructura sanitaria, se pueden detallar algunos de sus aspectos.

En 1950, la tuberculosis estaba entre las 10 primeras causas de muerte, la gastroenteritis ocupaba el tercer lugar y la tasa de mortalidad infantil era de 79 por cada mil nacidos vivos.

La asistencia médica se brindaba a la población por 3 subsistemas:

Estatal por el Ministerio de Salubridad y Asistencia Social a través de instituciones públicas con recursos muy escasos.
Centros Mutualistas que estaban mejor dotados.
Consultas Privadas.

Toda la organización de la salud pública se movía bajo los intereses políticos de una minoría que desviaba gran parte de los recursos destinados a la sanidad del país y a la construcción y funcionamiento de las instituciones de salud.”

[…]

“El Banco Mundial en 1950 observó: "Las enfermedades no es un problema serio en Cuba, pero la salud lo es".La mayor parte de los niños de los campos sufrían de parásito intestinal y como la mitad de todos los cubanos se clasificaban de bajo nivel nutricional (hambre).
El 60% de los doctores y 80% de las camas de los hospitales estaban en La Habana, nada más había un hospital en Cuba en zonas del campo, 4 de 5 trabajadores campesinos recibían atención médica si la pagaban, que indica que la mayor parte no tenía acceso a los cuidados de salud.”

http://andercismo.blogspot.com/2006/08/cuba-antes-de-la-revolucion.html

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La Mortalidad Materna se comportó de la siguiente forma:

• Década de 1950–1959

Durante esta década, la MM en Cuba, alcanzó una razón de 137,8 por 100 000 nacidos vivos (NV). Esta cifra no resulta elevada si se compara con la de otros países de América Latina en esa época, incluso es comparable a las cifras actuales de países como Jamaica, Honduras y Paraguay, y más baja que la que muestran Haití, Perú y Bolivia en la actualidad (PAHO. Health situation in the Americas . Basic indicators. 2002). […]

• Década de 1960–1969

Durante esta década se producen cambios trascendentes, tanto en la salud pública, como en la actividad social y económica de la población cubana y muchos de ellos atañen de forma particular a la mujer. Todo esto conduce a la disminución progresiva de la mortalidad materna en el país. La razón de MM en el decenio fue de 96,7 por 100 000 NV, lo que significó un descenso de 29,8 % en relación con el decenio de 1950 a 1959.

http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0864-34662006000100005&lng=es&nrm=iso&tlng=es


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La Doctora Carmen Arocha Mariño, en su artículo “La Economía y la Salud Pública en Cuba en la década de 1950” plantea:

“Al relacionar toda la situación económica vivida por el pueblo de Cuba en los años de la década de 1950 con su estructura sanitaria, se pueden detallar algunos de sus aspectos.

En 1950, la tuberculosis estaba entre las 10 primeras causas de muerte, la gastroenteritis ocupaba el tercer lugar y la tasa de mortalidad infantil era de 79 por cada mil nacidos vivos.

En el trabajo titulado"Revisión estadística sobre las causas más frecuentes de mortalidad y morbilidad en Cuba" del doctor Ortelio Martínez Fortún, aparece un llamado del autor a sus compañeros de profesión en Cuba para que contribuyeran a mejorar las estadísticas médicas haciendo un mejor reporte de los casos, pues muchas de las muertes causadas por enfermedades como la tuberculosis pulmonar aparecían como causadas por bronconeumonías y bronquitis capilar. Los niños que fallecían en las primeras horas de nacidos se informaban como muertes fetales, distorsionando las cifras reales de la mortalidad infantil y así hubo de citar algunos otros ejemplos.

Sobre las primeras causas de morbilidad en Cuba, aparecen en trabajos del doctor Martínez Fortún que la tuberculosis alcanzó sus mayores cifras en los años 1944, 1945 y 1946 con 67,2 casos cada 100 000 habitantes y las menores a partir de 1950 con 20,9 casos por 100 000 habitantes. La fiebre tifoidea de 78,2 casos cada 100 000 habitantes en 1945 descendió a 10,4 cada 100 000 habitantes en 1951, algo parecido a lo que sucedió con el paludismo que de 54,9 casos cada 100 000 habitantes en 1944 pasó a 3,64 en 1953 y con la difteria, pues de 10,4 enfermos cada 100 000 habitantes en 1944 llegó a 2,84 en 1953.

Con todas estas cifras expuestas, que sin dudas muestran que la medicina cubana desde principios de siglo comenzó a tener notables éxitos, no se puede pensar que la situación sanitaria del país era buena, pues todavía morían anualmente alrededor de 5 000 niños antes de alcanzar la adolescencia de un total de 2 068 598, y de esas defunciones, unas 3 500 podían atribuirse a las enfermedades entéricas, al parasitismo intestinal y a la desnutrición, es decir, a males evitables que predominaban en las zonas rurales.7

En los primeros años de esta década siendo ministro de Salubridad el doctor José R. Andreu, se reorganizaron los servicios hospitalarios y se restablecieron los créditos, se aumentó la consignación de instrumental quirúrgico, equipos y medicinas; y en el orden sanitario se realizó una activa campaña en el campo a través del Instituto Técnico de Salubridad para erradicar enfermedades parasitarias, gastrointestinales e infecciosas; además se llevaron a cabo campañas de higienización. El Consejo Nacional de Tuberculosis prosiguió la obra del Instituto de Vacunación"BCG", se creó en el Sanatorio "La Esperanza" la primera Escuela de Rehabilitación del Tuberculoso; se fundaron además, el Servicio de Cirugía Cardiovascular en el Instituto de Cirugía Ortopédica, absolutamente gratuito para enfermos pobres; el pabellón de niños en el Hospital "San Juan de Dios" de Santa Clara y la Clínica del Cáncer en la misma ciudad. También inició sus servicios el nuevo Hospital de Holguín; se reconstruyeron los hospitales "Saturnino Lora", de Santiago de Cuba; de" Maternidad e Infancia" de Pinar del Río; el"Civil" de Matanzas y el "Lilia Hidalgo" de Rancho Boyeros; además de que se erigieron otras. En este mismo período se subvencionaron creches y asilos de ciegos y ancianos, y se promulgó la Ley de Retiro Médico entre otro gran número de actividades.8

En el nuevo mandato del General Fulgencio Batista, después del golpe de estado del 10 de marzo de 1952, éste crea 2 nuevos organismos autónomos, que arrastrarán un mal que había sido suprimido después de su primer período de gobierno.

En cuanto al servicio de hospitales, la situación del país fue considerada totalmente inadecuada e insuficiente por los participantes en el IX Congreso Médico Nacional celebrado en La Habana en el año 1955, a pesar de que en los años 1931, 1947, 1948, 1949 y 1952 se había discutido y aprobado resoluciones y proyectos por diferentes Asambleas Médicas Nacionales para solucionar los problemas de la Asistencia Hospitalaria de Cuba.

En ese importante evento se expuso que según el último censo realizado en 1953, en el país había en esos momentos 5 832 852 habitantes por lo que se debía disponer de 67 000 camas, de acuerdo con el indicador aceptado de 1,15 camas por 1 000 habitantes y que en la realidad existían 17 000 camas entre las instituciones del Estado, las autónomas y las privadas.

En una intervención realizada por el doctor Rodrigo Bustamante Marcaida expresó"... cuando se analiza superficialmente el status hospitalario cubano, sorprende y deprime que en 53 años de vida republicana no se haya dado por parte de las esferas oficiales ningún paso firme, ni haya realizado ninguna modificación básica encaminada a superar el caos de nuestros hospitales que a veces no merecen ni siquiera su nombre, permaneciendo relegados a la categoría de almacenes de enfermos".

En el gobierno de Batista se crearon nuevos servicios de medicina preventiva para la asistencia a los enfermos y para la protección general de la población en salud, como fueron:
Instituto Nacional de Cardiología
Clínica de Cirugía Cardiovascular y Torácica en el Instituto de Radium del Hospital "Nuestra Señora de las Mercedes" de La Habana
Servicio de Cardiología para el tratamiento de la trombosis coronaria en el Hospital "Lila Hidalgo" de Rancho Boyeros.
También se cedieron créditos extraordinarios para reforzar instituciones hospitalarias:

$ 29,000 destinados a la alimentación del Hospital "San Lázaro" del Rincón, Santiago de las Vegas.
$ 8,400 anuales para el Hospital "Juan de Dios" de Sagua la Grande, provincia Las Villas.
$ 50,000 para equipos del Hospital de "Emergencia" de Santiago de Cuba.
$ 62,600 para cocina, calderas y alcantarilla del Hospital de Dementes de Cuba, "Mazorra", así como $ 195,000 para nuevas construcciones, ropas y alimentos.
$ 45,000 para reforzar los créditos de otros hospitales.

Aunque se han relacionado un grupo de acciones emprendidas por los distintos gobiernos en la década del 50 aun la salud pública en Cuba no lograba cubrir las necesidades de la población, pues a pesar de estar bien explícita la función social del Estado en la Constitución de la República, la organización hospitalaria del país era deficiente, había una ausencia de medidas reguladoras, de la asistencia médica a los grupos de más bajos ingresos y no se daba una verdadera protección a la salud en general porque se desviaba gran parte del presupuesto para intereses particulares.

Los presupuestos no eran encaminados a la solución de los problemas fundamentales de la población, ni de forma general ni en el caso de la salud pública, incurriendo muchas veces en gastos inútiles e improductivos, y en el caso particular del personal médico se venía manifestando un fenómeno que se denominó "Crisis Médica", para lo cual el Colegio Médico Nacional convocó a un Forum para estudiar los factores económicos que originaban esta situación por lo que el prestigioso economista, doctor Jacinto Torras elaboró en 1956 un informe a punto de partida de las 2 manifestaciones fundamentales que tenía dicha crisis.
La insuficiencia o escasez de oportunidades que un elevado porcentaje de médicos (más agudamente los recién graduados) encontraban para ejercer su profesión.
Los sueldos o ingresos insuficientes en la mayoría de los médicos para cubrir sus necesidades.

Del personal médico, se conoce que en este período (1956) existían en el país 6 250 médicos colegiados, lo que da un índice de 1 médico por cada 960 habitantes, o lo que es lo mismo, 104 médicos por cada 100 000 habitantes, que al ser comparado con otros países según los datos ofrecidos por la Organización Mundial de la Salud, Cuba se situaba en el undécimo lugar en cuanto a la disponibilidad relativa de médicos.

Esta buena posición del país en cuanto a personal médico no está dentro de las causas que provocaron la crisis médica, lo que quiere decir que no fue precisamente un exceso de este personal lo que motivó su difícil situación de manera general, sino las condiciones económicas de la mayoría de las familias cubanas, la ausencia de presupuestos nacionales técnicos, la débil organización hospitalaria y el poco desarrollo de los seguros de salud, exceptuando el mutualismo, además de la menor demanda de servicios por la población por sus bajos ingresos.

A partir de lo expresado anteriormente se puede asegurar que existía una estrecha relación entre el nivel de los ingresos promedios de los médicos y la situación económica general del país, favoreciendo entonces, que apareciera el subempleo o desempleo de los profesionales con la consiguiente "Crisis Médica" a la que se enfrentó Cuba en la década de los años 50 y que el nivel del Ingreso Nacional y de los ingresos familiares fueran insuficientes para proporcionar condiciones de salud adecuadas a la población.

Consideraciones finales

En la década de 1950 se incrementaron las exportaciones por el establecimiento de la cuota azucarera al contar Cuba con mercados fijos, pero a pesar de ello la situación real de las familias cubanas se mantuvo muy difícil, por el aumento del costo general de la vida y por el crecimiento de la población.

La estructura sanitaria del país permaneció igual que en las décadas anteriores aunque se incrementaron las instituciones médicas así como los créditos para ellas, pero a pesar de ello la calidad de la atención continuó siendo deficiente pues no cubría las necesidades y estaban mal distribuidas geográficamente, además de que los grupos de más bajos ingresos, estaban desprotegidos pues continuaba desviándose gran parte de los recursos para fines particulares. Toda esta situación conllevó a la denominada crisis médica de los años 50.

http://bvs.sld.cu/revistas/spu/vol26_2_00/spu08200.htm

Sean estos breves datos un acicate para Ud., amigo lector: lo instamos a realizar un profundo análisis comparativo entre esta situación y el trabajo solidario que realiza Cuba en mas de 100 países del mundo, donde lleva su ayuda solidaria en la esfera de la salud, para revertir situaciones semejantes que hoy, más de cuatro décadas después, aún persisten en América Latina.




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