..."Lo que os puedo dar os doy, que es una ínsula hecha y derecha, redonda y bien proporcionada..."
"Don Quijote de la Mancha". Capítulo XLII: " De los consejos que dió Don
Quijote a Sancho Panza antes que fuese a gobernar la ínsula..."

ISSN: 1810-4479
Publicación Semanal. Año 3, Nro.150, Viernes, 17 de noviembre del 2006

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Crónicas de la lucha revolucionaria: Preparando la guerra
Segunda Parte
Por William Gálvez

ARSACIO VANEGAS: "Allí se quedó sentado, muy callado, muy colmado. No era hablador. Me dio la impresión de un muchacho tímido, no como la mayoría de los cubanos conocidos, con esa facilidad de palabra que tienen. Me pareció que dudaba de mí. Yo no era la persona que esperaba ver, le dije: Cálmese. Esta entre hermanos, entre amigos. Pero no lo puedo llevar a Alejandro, porque ahorita no sé dónde está !llegó la hora de¡ almuerzo, y como los cubanos no comen chile mi tía le hizo un bistec y congrí le ofrecí una copa, un cigarro... No aceptó nada. Pasaban las horas y ya estaba impaciente, le dije: 'Cálmese, que ya vendrán. No lo saco a dar una vuelta porque a lo mejor ahorita van a venir. Como a las diez de la noche vino Cándido González. Y desde ese, momento ya no supe más de él”.

En un automóvil modelo 51, Cándido llevó a Frank a donde estaba Fidel, en calles Kepler y Copérnico. Era la primera vez que se encontraban, pero desde mucho tiempo existía entre ambos gran identificación de ideas y una sincera simpatía, Obviaron la presentación. Se estrecharon las manos y se abrazaron. Para Frank, el líder del Moncada era la más pura y valiente representación revolucionario. Si pudo pensar que después de salir de la cárcel Fidel se dedicara a la política, fue por desconocer sus verdaderos propósitos, la duda se desvaneció. Seguía siendo el inclaudicable combatiente, soñador de revoluciones, el autor de La Historia me absolverá, fiel heredero y ejecutor del pensamiento martiano.

Fidel, por su parte, ratificó que detrás de la figura juvenil de Frank se ocultaba un inmenso patriotismo, honradez, firmeza, valor e inteligencia. Por muchos compañeros conocía sus acciones. También advirtió que sus grandes ojos y su profunda mirada aprisionaban una amorosa pasión revolucionaria. “He podido comprobar todo cuanto me habías dicho sobre las magníficas cualidades de organizador, el valor y la capacidad de Frank. Nos hemos entendido muy bien. Su viaje ha resultado muy beneficioso", escribe Fidel a María Antonia.

Aquel primer encuentro duró hasta el amanecer. El centro de las conversaciones fue el reinicio de la lucha armada en Cuba, cómo secundar la llegada de los expedicionarios con levantamientos y acciones armadas en todo el país, especialmente en Oriente, y preparar los condiciones con los obreros para convocar a una huelga general. De lograrse todo, y aunque no se mantuviera por mucho tiempo, el enemigo quedaría empeñado en neutralizar el movimiento interno, mientras los combatientes desembarcados llegarían o un escenario para la guerra necesaria: la Sierra Maestro. Insistieron en que, en apoyo del desembarco, el movimiento clandestino elevara al máximo su preparación y no enviara más compañeros de Oriente a entrenarse a México.

En esos días que pasó en la capital mexicana, Frank conoció a numerosos compañeros, e hizo amistad con Raúl Castro, Cándido González, Julito Díaz, Juan Manuel Márquez, Enio Leyva y otros. También recorrió parte de la inmensa y superpoblada capital, cuando el tiempo lo permitía.

El 14 de agosto envió uno postal con un paisaje de Xochimilco:

"América Domitro
Caney-Oriente
Cuba.

Sabes que a pesar de la distancia no te puedo olvidar, Esto es muy bonito, pero yo suspiro por ti.
Te quiere.

Frank".

Regresó a la patria por lo misma vía, al parecer el 18 de agosto. En La Habana hizo algunas gestiones, entrevistándose con varios compañeros. Viajó en ómnibus a Santiago de Cuba y de inmediato convocaba a la dirección del Movimiento en la provincia. Antes entregó a María Antonio una carta de Fidel:

"México, Agosto 8 de 1956

Querida M. A.

He podido comprobar 'cuanto me habías dicho sobre las magníficas cualidades de organizador, el valor y la capacidad de Frank. Nos hemos entendido muy bien. Su viaje ha resultado muy beneficioso. Aunque no pueda decir nada, él lleva noticias muy alentadoras.

Por exigirlo el plan adoptado, hace falta disponer de los mayores fondos con el objeto de fortalecer materialmente la organización en ésa.

A partir del recibo de ésta, entrega a Acción la parte destinada a México, es decir, el ochenta por ciento. El veinte restante quedo a disposición de la Dirección Nacional, como hasta ahora. F. quiere hacer un esfuerzo de recaudación con los compañeros de su sector. Hace falta, pero debe llevarla a cabo de acuerdo con la Tesorería y conforme las normas de cada sección.

Sobre esta nueva disposición de los fondos de la provincia, informar al Tesorero Nacional (Faustino Pérez).

Te escribo breve porque dispongo sólo de unos minutos. Cuánto sentí que las penosas circunstancias de junio te obligasen a marchar ton pronto. De los pequeños reveses nos estamos recuperando rápidamente y todos nuestros sueños serán, realidad muy pronto.

F. te hablará. Un abrazo para mi siempre recordado madre y otro, paro ti de,

A” (Alejandro, seudónimo de Fidel).

Frank sólo informó lo que podía y reservó el resto. Lo primordial era conseguir el mayor número posible de armas. Necesitaban fondos urgentemente, continuar entrenando los grupos de acción en la provincia, y organiza todo para lo que se aproximaba. Trajo un modelo de uniforme verde olivo (color escogido por Fidel), para confeccionar los de los futuros combatientes. También debían preparar personal sanitario para la atención a los heridos y buscar casas donde instalarlos con los botiquines. Indicó a Baudilio Castellanos que redactara una explicación de las razones económicas del Movimiento. Con Regino Botti, Max Figueroa y el asesoramiento de Felipe Pozos (traidor), se elaboró un documento titulado: "Tesis económica del Movimiento Revolucionario 26 de Julio". Lo imprimieron e hicieron llegar a algunos militantes.

Ese mes, con quinientos pesos de entrada, compraron un automóvil rojo del año 54, para el trabajo del jefe de acción. En varias oportunidades Frank fue a Guantánamo para la compra de armas, también visitó los municipios dando instrucciones; reestructuró las direcciones del Movimiento dónde fue necesario. Muy poco tiempo pudo dedicarle a sus excursiones campestres o a la, playa. La Iglesia notaba su ausencia. La novia esperaba los cortos momentos que le regalaba y a veces volvía a la prosa y la música, de vez en vez la plasmaba en el papel, sentado al órgano o al piano. Todo quedó supeditado a la organización de la lucha armada. La orden: mantenerse en la mayor quietud, que los miembros de células de acción no participaran en actividades públicas contra la tiranía Los brigadas juveniles recibieron iguales instrucciones, aunque se les daba libertad para los que eran dirigentes estudiantiles continuaran en su labor de agitación, por medios de las manifestaciones callejeras y todos los actos patrióticos.

Al inicio del curso escolar, Frank propuso al director del colegio El Salvador que dispusiera de su plaza. Cuando Agustín González Seisdedos le preguntó la razón, sólo dijo:

--La patria me necesita.

Inició una vida semiclandestina. Eran menos las noches que dormía en su casa. La madre estaba cada vez más preocupada, pero sólo eso. El hermano pequeño cumplimentaba con celo todos los encargos, recibía a quienes Ilegaban del interior de la provincia, llevaba instrucciones a distintos lugares, limpiaba las armas y el parque. Se le vio ansioso, pero alegre, porque pronto se iniciaría la lucha. Josué matriculó en la Universidad Oriental, en la facultad de ingeniería.

El 11 de septiembre Frank envió a México un mensajero con carta para Fidel. Suponemos que en ella informaba el desarrollo de los planes y los inconvenientes. A principios de octubre Frank viajó a La Habano, con Léster Rodríguez, Coordinador del MR-26-7 en Oriente, su hermano Josué, Félix Pena, Jefe de las Brigadas Juveniles, Luis L. Sánchez (Vilo) y Leonides Velázquez (El Indio Gerónimo). Luis Felipe Rosell manejaba el carro rojo del Movimiento. Muy tarde en la noche fue la entrada en la capital y se quedaron en la casa de una tía del chofer, que estaba deshabitada, en calle 6 entre 21 y 23, en El Vedado. El suelo fue la dura cama.

Frank y Léster debían asistir a una reunión de la Dirección Nacional. Pena y Josué atendieron lo relacionado con las brigadas juveniles; Sánchez y el Indio Gerónimo aprendían a fabricar cascos para granadas de mano, en una fundición de Regia.

El encuentro de la Dirección Nacional iba efectuarse en El Cotorro, pero por dificultades presentadas se trasladó para la playa de Santa María. La noche del 5 de octubre un grupo de componeros se dirigieron a la casa del matrimonio Valdés Marín, donde pasaba su luna de miel Mario Hidalgo. Informados del motivo de tan inoportuna visita, al otro día comenzó la reunión.

Estaban presentes los principales dirigentes de la organización en las provincias. Discutieron muchos temas, pero el fundamental eran los planes a desarrollar una vez que ocurriera el desembarco de los expedicionarios comandados por Fidel. Todos expusieron sus proyectos menos Frank que., como jefe de acción consideró no contar con todas los condiciones. No obstante, como era lo acordado, Oriente se propuso cumplir. Luego hubo una cierto crítico por porte de algunos compañeros a las armas aceptadas a la organización auténtica procedentes de Trujillo, Frank explicó como fue que se hizo esa adquisición, donde no medió el más mínimo compromiso. Todos comprendieron.

Por esa fecha, Santiago Riera invitó a Frank a comer en La Bodeguita del Medio.

Antes de finalizar septiembre, Faustino y Aldo Santamaría visitan a Frank en Santiago de Cuba con el fin de gestionar la compra de armas en la Base Naval de Guantánamo, ciudad a la que viajan los tres, entrevistándose allí con Enrique Soto y otros compañeros. Pero en esos momentos no fue posible adquirir nada.

CONTINUARÁ


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