..."Lo que os puedo dar os doy, que es una ínsula hecha y derecha, redonda y bien proporcionada..."
"Don Quijote de la Mancha". Capítulo XLII: " De los consejos que dió Don
Quijote a Sancho Panza antes que fuese a gobernar la ínsula..."

ISSN: 1810-4479
Publicación Semanal. Año 3, Nro.150, Viernes, 17 de noviembre del 2006

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DOSSIER_Internet en Cuba: otro de los mitos del Imperio

Como verdades incontestables son citados los informes de Reporteros sin Fronteras. Da risa leer las truculentas y casi subliminales notas en que terroríficos policías cubanos prohíben nuestro acceso a Internet. Pero otra verdad se abre paso cada vez más… y el mundo se va enterando quién prohibe, verdaderamente, la Internet en Cuba:

Embargo perjudica acceso a la Internet

Con menos de dos internautas por cada 100 habitantes, Cuba figura entre los países más retrasados en materia de Internet. Es lo que señala un informe de la organización Reporteros Sin Fronteras (RSF) titulado "Internet en Cuba: una rede bajo vigilancia", realizado en la isla durante el mes de agosto de esto año. Pero las autoridades cubanas afirman que el embargo estadounidense no permite que se tengan materiales necesarios para el funcionamiento de la red. Es importante señalar que la organización es criticada por recibir financiación del Gobierno de Estados Unidos. Ver materia de la revista Carta Capital (http://www.adital.com.br/site/noticia.asp?lang=PT&cod=25064).

De acuerdo con el informe, Cuba se iguala a países como Uganda o Sri Lanka. "En una isla que presume de tener uno de los niveles de educación más altos del planeta, esto es algo que sorprende", afirma el informe.

No obstante, las autoridades se defienden: el embargo norteamericano es el principal motivo de eso retraso, pues les impiden de equiparse con el material necesario para el desarrollo de la Red. Explican que, al no poderse enganchar al Internet mundial a través de cables ópticos submarinos, se ven reducidas a utilizar conexiones por satélites que son las más costosas y menos eficaces.

"Este argumento puede, de hecho, explicar la lentitud del Internet cubano y las interminables filas de espera en los cibercafés. Pero no justifica en absoluto el sistema de control y vigilancia de la Red, creado por las autoridades. En un país donde los medios de comunicación están bajo la bota del poder, naturalmente se ha convertido en una prioridad impedir la circulación de información independiente por Internet", afirma el informe.

La investigación llevada a cabo por Reporteros sin Fronteras revela que el gobierno cubano utiliza varias palancas para garantizar que ese medio de comunicación no se utilice de forma "contrarrevolucionaria". Para empezar, prácticamente tiene prohibidas las conexiones privadas a la Red. Por tanto, para navegar o consultar sus direcciones de correo electrónico, los cubanos tiene obligatoriamente que pasar por puntos de acceso públicos (cibercafés, universidades, "Club joven de computación", etc.), donde es más fácil vigilar su actividad.

Después, la policía cubana ha instalado, en todos los ordenadores de los cibercafés y de los grandes hoteles, programas que desencadenan un mensaje de alerta cuando encuentran palabras-claves "subversivas". Por otra parte, el régimen se asegura de que los opositores políticos y los periodistas independientes no accedan al Internet.

Para el acceso al informe: http://www.rsf.org/article.php3?id_article=19337


¿Censura o libertad en la Internet cubana?, acusan a Reporteros sin Fronteras de recibir dinero de la CIA

El grupo independiente RSF parece que no lo es tanto. De nuevo acusan a este grupo de no ser "objetivo" en sus criticas y de aceptar dinero de organizaciones cercanos a la CIA.

La "Red Voltaire", una organización sin fines de lucro de periodistas "no alineados", denunció este viernes que RSF cobró 250.000 dólares del Center for a Free Cuba, un lobby anticastrista con sede en Miami y subvencionado por los organismos secretos de los EEUU.

Esta organización salía al paso del último informe publicado por RSF y en el que situaba a Cuba en los primeros lugares de países que censuran o bloquean Internet.

RSF también organizó durante la semana pasada distintas "manifestaciones virtuales" en contra de la censura de Internet y se prodigó en actos en NY en acusar a la administración cubana por encima de otros países (Egipto, Arabia Saudita, Cuba, Bielorrusia, Irán y Corea del Norte) que practican el control de la red.

RSF reconoció haber recibido ese dinero aunque advirtió que este hecho no quita validez a sus denuncias sobre la dificultad que supone para los habitantes de la isla de acceder a Internet y del bloqueo sobre los contenidos que ejerce la administración.

Por su parte, la Red Voltaire contratacó estas nuevas declaraciones de RSF diciendo que está mezcla inexactitudes, verdades a medias y omisiones (como ignorar que el bloqueo internacional impide a las organizaciones de la isla conectarse a la red principal de fibra óptica que distribuye gran parte de los contenidos de Internet) en sus críticas a Cuba.

http://www.noticiasdot.com/publicaciones/2006/1106/1311/noticias131106/
noticias131106-203.htm


Estados Unidos bloquea Internet en Cuba (l)
Por Amaury E. del Valle

El ancho de banda «autorizado» al país por la Casa Blanca para la conexión a la red de redes es casi igual al de muchas empresas e incluso particulares que poseen banda ancha en otros países del mundo

Un estudio divulgado recientemente por la revista PCWorld sobre la conexión a Internet en diversos países, afirma que muchos usuarios particulares tienen acceso hoy mediante pago a anchos de banda que en ocasiones superan los cien megabytes por segundo (Mbps), gracias a la extensión de las conexiones de alta velocidad y la fibra óptica.

Así, en países como Australia, Bangladesh, Reino Unido, Italia o Estados Unidos, las personas pueden acceder a un servicio de alta velocidad (DSL) con una velocidad de transferencia directa de hasta 24 megabites por segundo, e incluso en Noruega o Japón, por ejemplo, algunos usuarios particulares tienen ya conexiones de fibra óptica tan rápidas que sobrepasan los cien Mbps.

Indudablemente, esta posibilidad de «descargar» o «subir» información desde o hacia Internet ha posibilitado el desarrollo de nuevas prestaciones como la televisión digital o la transferencia de películas, y en el mundo científico ha facilitado efectuar experimentos on line y hasta transmitir operaciones en vivo.

La gran paradoja de lo anterior es que un solo usuario corporativo o incluso particular, en Europa, Asia o Estados Unidos, tiene hoy una velocidad de conexión a la red de redes mayor que la que tiene Cuba, un país con más de once millones de habitantes, que apenas tiene autorizados, vía satélite, para Internet 65 Mbps de ancho de banda para la salida y 124 Mbps para la entrada.

De hecho, a pesar de que Cuba cuenta hoy con acceso a Internet, esta «autorización» para conectarse a ella la dio, como si fuera una dádiva, el gobierno norteamericano en 1996, y no por buena voluntad, sino para explotar la web como una vía más para promover la subversión interna, el terrorismo y las presiones contra la Revolución.

Desde el surgimiento de Internet, Estados Unidos ha torpedeado el acceso de Cuba a la red informática mundial, y a la vez ha desatado una feroz campaña contra la Revolución acusándola de no dar libertad de conexión a la misma.

En realidad, por culpa de las leyes del bloqueo, el país no puede conectarse a los canales internacionales de fibra óptica que pasan muy cerca de sus costas, y tiene que hacerlo vía satélite, lo que es más caro y limita considerablemente este recurso.

Además, cada vez que Cuba intenta añadir un nuevo canal a Internet, la contraparte estadounidense debe obtener la licencia apropiada del Departamento del Tesoro de Estados Unidos. De modo similar, si una compañía norteamericana quiere abrirle un nuevo canal a Cuba o decide aumentar la velocidad de la conexión, igualmente debe expedirse una licencia.

Eso explica el por qué de la «estrechez de banda» que tenemos los cubanos, por la política hostil del gobierno norteamericano, y también porque, ante esta realidad, la nación ha decidido priorizar la conexión a la red de manera organizada para garantizar un uso social de la misma, y que pueda ser utilizada adecuadamente por médicos, científicos, estudiantes, profesionales, personalidades de la Cultura, empresas, centros de investigación y muchos más.

Esta estrategia, reconocida por organismos internacionales como un modelo a seguir por los países en desarrollo, ha posibilitado que hoy existan más de 1 370 sitios virtuales bajo el .cu, 940 000 usuarios de correo electrónico y otros 219 000 de Internet, todo lo cual se multiplica en cientos de miles más si se tiene en cuenta el carácter social de muchas de estas facilidades, que permite que un mismo punto de conexión sea utilizado por varias personas, al igual que sucede con una cuenta de correo electrónico.

CERCO BRUTAL

A pesar de toda su propaganda a favor del desarrollo tecnológico para disminuir la brecha digital y del libre acceso a las nuevas tecnologías, los gobiernos norteamericanos han bloqueado el acceso de Cuba a estas o entorpecido su uso durante décadas, desde el propio triunfo de la Revolución.

En una violación cruda y real, la Casa Blanca ha impedido la importación directa de computadoras producidas por los mayores fabricantes mundiales de estos dispositivos, como Intel, Hewlett Packard, IBM o Macquintosh. Incluso, para obtener una de ellas, el país debe pagar hasta un 30 por ciento más de su valor real, al no poder ser adquirida directamente en su mayor mercado mundial, Estados Unidos, y tener que pagar altas tarifas de transportación por comprarlas lejos.

El bloqueo del acceso a las nuevas tecnologías es doblemente duro por ser precisamente EE.UU. el emporio mundial de la tecnología informática y quien ejerce un control hegemónico sobre la red de redes, pues en su suelo están los mayores servidores de Internet.

Por si fuera poco, es la Internet Corporation for Assigned Names and Numbers ICAN, la que provee de direcciones IP y nombres al resto del mundo, la que, a pesar de ser según pregonan «una organización no gubernamental sin fines de lucro», está sujeta a las leyes de la Oficina Federal para las Comunicaciones y al Departamento de Estado de Estados Unidos.

A esto hay que agregarle que el imperio norteamericano controla el 50 por ciento de los satélites de comunicación y el 75 por ciento de la red Internet. Produce el 60 por ciento del software de uso mundial y una sola compañía, Microsoft, domina con Windows, el sistema operativo instalado en más del 90 por ciento de las computadoras personales.

En el caso de la web, el 40 por ciento de los navegantes se concentran en este país, y el 80 por ciento de los contenidos difundidos en las páginas web están en inglés. Igualmente dominan el 85 por ciento del comercio electrónico.

No es de extrañar entonces que Estados Unidos intente por todos los medios alzarse como el paladín de la libertad de expresión y conexión a Internet, pues en realidad busca vender el «modo de vida americano» y convertir a la red en una mercancía, y no en el instrumento de desarrollo que es en realidad.

WINDOWS LIMITADO

Además, los cubanos no tienen acceso a los principales programas informáticos, ni siquiera al sistema operativo instalado en casi el 90 por ciento de las computadoras del mundo: Windows.

Por las leyes del bloqueo no se puede acceder legalmente a programas informáticos de trabajo con textos, imágenes, manejo de información o programación, tales como Microsoft Office, Adobe Photoshop, ACD See, Internet Explorer, write Express, Borland; o a software antivirus actualizados como Norton Antivirus, Panda Antivirus o AVP, entre otros.

Por si fuera poco, también ha visto limitada la adquisición de routers, servidores, cables y otros equipamientos para mejorar la infraestructura de sus telecomunicaciones, lo cual ha retrasado y encarecido la digitalización telefónica.

Estados Unidos bloquea sin reparos la descarga de todo tipo de programas informáticos a través de Internet para nacionales cubanos, bien personas jurídicas o particulares que pretendan hacer llegar esa tecnología a suelo nacional. Estas limitaciones son incluso extraterritoriales, pues muchas veces involucran a subsidiarias norteamericanas ubicadas en otros países o a empresas que tienen relaciones con estas.

Y no contento con esto, el gobierno norteamericano estimula, financia y dirige el uso de Internet contra Cuba como un instrumento de desestabilización, agresión y presión. Para eso ha brindado aportes monetarios considerables para la creación y mantenimiento de una serie de sitios web destinados a promover la subversión interna, o difamar sobre lo que pasa en el país, en un vano intento de desprestigiar a la Revolución Cubana en el ciberespacio.

http://www.juventudrebelde.cu/cuba/2006-11-02/estados-unidos-bloquea-
internet-en-cuba-l/


Bloqueo en Internet a Cuba (II)
Ciberterrorismo Made in USA

Por Amaury E. del Valle

Desde que EE.UU. autorizó la conexión de Cuba a Internet, la Casa Blanca estimula, financia y dirige el uso de la Red de redes contra la Revolución

Desde 1996, cuando «permitieron» el acceso a Cuba a Internet, las administraciones norteamericanas han brindado jugosos aportes monetarios para la creación y mantenimiento de una serie de sitios web que exhortan a la subversión interna en Cuba y llaman a ejecutar acciones terroristas, e incluso se vanaglorian públicamente de estar violando las más elementales leyes, entre estas la propia legislación norteamericana.

MERCENARIOS SIN FRONTERAS

El dinero que reciben las organizaciones contrarrevolucionarias para mantener una «imagen negativa de Cuba» en el ciberespacio es tan cuantioso, que incluso les ha permitido «comprar» voceros en otras partes del mundo.

Quizá en ese sentido el caso más típico sea el de Reporteros Sin Fronteras (RSF), que desde 2002 ha recibido del Center for a Free Cuba (CFC) cuantiosas sumas para que calumnie a la Revolución en diversos tópicos, entre otros la famosa «libertad de Internet».

Estas subvenciones escondidas, que fueron descubiertas por la Red Voltaire y confirmadas por RSF ante la evidencia palpable, ascendieron en 2002 a 24 970 USD; ya en el 2003 se multiplicaron por más del doble, y el año pasado alcanzaron la cifra de 92 330 USD, un monto lo suficientemente jugoso como para que Robert Menard, secretario general de RSF, no tenga reparos en desvariar contra Cuba y su supuesta «represión a Internet», desconociendo que el país en más de una ocasión ha sido reconocido por organismos internacionales como un ejemplo de «desarrollo social» de la Informática.

Lo más curioso de esta situación es que el CFC está dando a Reporteros Sin Fronteras un dinero que en su mayoría proviene de donativos de la USAID, una agencia oficial del gobierno norteamericano, por lo cual el Center For a Free Cuba en la práctica actúa como un puente monetario entre la Casa Blanca y Menard.

Sin embargo, este no es el único ejemplo de encubrimiento de estas campañas, pues para ello la Oficina Oval utiliza a terceros organismos, supuestamente imparciales, y a periodistas y medios de prensa de todo el mundo, a quienes paga por calumniar a la Revolución Cubana y silenciar sus logros en materia de informatización de la sociedad.

GUERRA ASIMÉTRICA

Mediante organismos gubernamentales como la USAID, el Plan Bush en el año 2004 destinó 36 millones de dólares para promover la subversión y apoyar materialmente a los grupúsculos contrarrevolucionarios, a los cuales dota de modernas tecnologías que niega al pueblo cubano en virtud del bloqueo.

Esta llamada «Comisión para una Cuba Libre» otorgó adicionalmente en el 2004 otros cinco millones para difundir una imagen negativa de la nación, primordialmente a través de Internet, presentándolo como un país que viola los derechos humanos, promueve el terrorismo, fomenta la desestabilización, realiza actividades de espionaje y desarrolla un programa de investigación de armas biológicas.

Con estos fondos, que han aumentado a partir del endurecimiento de la política del bloqueo, se ha incrementado la agresión directa a las redes informáticas cubanas, estrechando así el cerco norteamericano en la red.

Ya el pasado 14 de febrero de 2006 el Departamento de Estado anunció la formación de un equipo que monitorea puntualmente a los países considerados «regímenes represivos que controlan el uso de la Internet», dentro de los cuales se apresuró a ubicar a Cuba.

El Global Internet Freedom Task Force (GIFTF), subordinado directamente a Condoleezza Rice, se concentrará en los «aspectos de política exterior de la libertad en Internet», por lo menos de forma abierta.

En realidad, el verdadero trasfondo de esta guerra cibernética ya anunciada por Donald Rumsfeld está en la noticia divulgada la semana pasada, cuando el secretario de la Fuerza Aérea, Michael Wynne, anunció que ese cuerpo armado tiene previsto crear lo que podría llegar a ser un comando destinado a «proteger el ciberespacio civil y militar de Estados Unidos».

Si a esto le unimos que una de las líneas de propaganda ideológica en la campaña de mentiras contra la Mayor de las Antillas es tratar de estigmatizarla como una «amenaza cibernética», no es de dudar que en el futuro próximo veamos fortalecer la ya evidente agresión.

Incluso Estados Unidos pudiera justificar el corte del servicio de Internet a Cuba con el supuesto «peligro informático», algo totalmente risible si se tiene en cuenta que por culpa de la Casa Blanca los cubanos tenemos para todo el país un ancho de banda de Internet similar al que tiene un solo usuario norteamericano o europeo.

Y no exageramos en ese sentido, pues ya la guerra empezó, aunque en el plano económico, al impedir que empresas norteamericanas suministren equipos, tecnologías y software a homólogas cubanas o de terceros que comercien con estas.

En este sentido, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC, según sus siglas en inglés) mantiene una vigilancia estricta para impedir que los ciudadanos norteamericanos utilicen la web como pasarela para cualquier transacción electrónica que pueda beneficiar a una institución cubana.

Desde que Bush anunció el endurecimiento de las acciones contra el pueblo cubano en 2003, las que entraron en vigor en 2004, el Departamento del Tesoro, a través de la OFAC, ha regulado los vínculos de los norteamericanos con 13 empresas de Cuba o vinculadas a la Isla. De estas, cinco operaban o tenían expresión por Internet y mantenían sitios que fueron incluidos en la lista negra: www.caribesol.ca, www.cimexweb.com, www.havanatur.cu, www.cuba-shop.net y www.sercuba.com.

CIBERTERRORISTAS «BUENOS»

Es muy significativo que con todas estas medidas y agresiones contra el ciberespacio cubano, Estados Unidos no solo viola las más elementales regulaciones internacionales en materia de comunicación, sino que pisotea sus propias leyes, incluyendo legislaciones recientes como la Ley Patriótica, que condena el terrorismo, y la Ley Antispam.

Hoy el gobierno norteamericano permite con total impunidad, y hasta de manera encubierta financia, a páginas web de corte terrorista como las de Alpha 66 y la de la radioemisora La Poderosa, y otras que exhiben contenidos terroristas o llaman a través el ciberespacio a su práctica, sin que nunca hayan sido molestadas.

Alpha 66, por ejemplo, en su sitio muestra fotografías de grupos armados terroristas entrenándose en campos cercanos a Miami o escalando armados montañas en el sur de California, sin que el FBI jamás haya «detectado» este ciberterrorismo, a pesar del rastreo constante de la red con programas espías.

Además, muchos de estos grupúsculos y hasta las web financiadas oficialmente por el gobierno estadounidense, violan la legislación federal y también la estatal de Florida que pena el «spam», al permitir el envío masivo de mensajes de correo electrónico no deseados, con la complicidad de empresas informáticas como AOL, Yahoo y Hotmail.

Sin embargo, a pesar de las denuncias públicas de estas prácticas, y la complicidad de grandes empresas informáticas, en esto, como en muchas otras facetas, las leyes norteamericanas son ciegas, sordas y hasta mancas, pues con solo dar un par de clic pudieran cancelarse muchos sitios que hoy promueven impunemente el ciberterrorismo contra Cuba.

http://www.juventudrebelde.cu/cuba/2006-11-16/ciberterrorismo-made-in-usa/


Cinco estrategias en el 2006: El Ejército de Estados Unidos está a la ofensiva en Internet
Por Rosa Miriam Elizalde

Es la historia de un hombre que sueña que ha viajado a Marte. En el planeta rojo, a casi 100 millones de kilómetros de nuestra órbita, encuentra que cada niño marciano tiene una escuela para él solo “con diez profesores, también marcianos”. Escrito como solo puede hacerlo José Saramago, el cuento termina con el despertar del protagonista en este sombrío planeta donde semejante ilusión solo parece habitar las fantasías de un soñador como él.

Cuando el Nobel portugués estuvo el año pasado en La Habana, le conté que sí había un lugar en esta galaxia que ha construido escuelas que abren para un solo niño, asistidas por varios maestros terrícolas. En Cuba hay 146 aulas en parajes remotos de las montañas, a las que asiste el pequeño que vive por allí y que son atendidas por un maestro y varios instructores. Todas las escuelas primarias y secundarias del país, incluyendo estas solitarias aulas [1] , tienen laboratorios de computación.

¿Por qué un país bloqueado y pobre invertiría millones de dólares en instruir desde muy temprana edad en el conocimiento de la informática? Si el gobierno está interesado en limitar y censurar el acceso a Internet, ¿para qué entrena en el uso de las computadoras más modernas a más de 2 millones de niños y adolescentes, incluyendo aquellos que viven en parajes perdidos de las serranías? ¿Qué sentido tendría abrir en todos los municipios de la Isla Joven Clubes de Computación –centros comunitarios gratuitos- para aprender el uso de las máquinas computadoras, con acceso a Internet? ¿Por qué Cuba ha puesto en práctica tan ambicioso programa de capacitación, si su infraestructura de redes es aún precaria? ¿Por qué estos datos sencillos, verificables por cualquiera, jamás aparecen en las reseñas periodísticas que machacan insistentemente sobre las supuestas restricciones de Cuba al acceso a Internet?

La respuesta es simple: el criminal, como siempre, quiere hacer pasar a la víctima como asesino. El principal freno para el acceso libre de los cubanos a Internet no es de Cuba, sino de Estados Unidos. Pocos conocen que la conexión tardía de la Isla a la red no se debe a una disposición del “gobierno totalitario” de la Isla, sino a una cláusula del bloqueo norteamericano, que impedía el acceso de Cuba a la red internacional controlada por los EEUU. Solo a partir de 1996, la isla pudo contar con navegación internacional, pero con un condicionamiento político: forma parte del paquete de medidas de la Ley Torricelli (1992) [2] para “democratizar la sociedad cubana”. Esta Ley también decretaba –y está vigente hasta hoy- que cada megabits (rango de velocidad de conexión) contratado a empresas norteamericanas debía ser aprobado por el Departamento del Tesoro, y estableció todo tipo de sanciones para quienes favorecieran, dentro o fuera de los EEUU, el negocio electrónico o el más mínimo beneficio económico de la Isla a través de la red. A esto se añade la enfermiza oposición norteamericana a extender un cable submarino a través de las pocas millas que separan los dos territorios. [3] Toda la conexión con Internet de la Isla se realiza de manera satelital: muchísimo más lenta y cuatro veces más cara.

<< Imagen: El Sistema Arcos de cable submarino de fibra óptica tiene ocho puntos muy próximos al territorio cubano. Estados Unidos ha impedido que la Isla se enlace a esta red de alta velocidad.

En ningún lugar del mundo, la libertad de Internet significa solo la disposición del individuo a navegar por la galaxia web. Nadie se conecta por telepatía. Se necesitan máquinas, cables, routers, software, previo entrenamiento de las personas… Con un mínimo de sentido común se puede entender por qué, diez años después del permiso otorgado por el Departamento del Tesoro norteamericano, todavía la infraestructura de redes y la cultura para Internet son escasas en un país bloqueado y hostigado, desde donde no se puede descargar programas fabricados en EEUU, ni usar tarjetas de créditos emitidas por bancos norteamericanos (y subsidiarias), sin que salga un cartel que advierta que usted está cometiendo un delito penado duramente por la ley. [4] Incluso, hasta se podría entender por qué del lado de la Isla no faltan prejuicios y controles, y pugnan tendencias economicistas frente a otras –mayoritarias- de expansión social de la red.

Los Estados Unidos están obsesionados con la Internet cubana porque es un punto extraordinariamente visible de disidencia del modelo norteamericano, donde han probado y seguirán probando lo que luego aplican y seguirán aplicando contra otros países y organizaciones sociales. Actúan como eficientes plomeros: ahí donde ven posibilidades de independencia política o tecnológica, un salidero, articulan ágilmente los instrumentos tecnológicos, económicos y judiciales, mediante métodos de ensayo y error, con el objetivo de impedir que la Red se les vaya del canal que ellos nos construyeron.

No es casual que en el 2003, el Secretario de Defensa norteamericano Donald Rumsfeld instruyera en un documento secreto que divulgó el Archivo de Seguridad Nacional de la Universidad George Washington [5] , que la “Internet era el nuevo escenario de la guerra contra el terror”.

Hace apenas cuatro días, anunciaron el nacimiento del Comando de Operaciones de la Fuerza Aérea para el Ciberespacio [6] , el frente especializado del Pentágono para esta nueva guerra. Pero lo que ocurrió el 3 de noviembre, cuando el Departamento de Defensa hizo pública esta institución, fue un acto puramente formal. Desde hace años están probando su arsenal en la guerra electrónica, y quien haya seguido con atención las noticias en el 2006, se habrá dado cuenta de que ya no se habla de un enemigo que guarda un arsenal de Armas de Destrucción Masiva, excesivamente costosas e incómodas a la hora de encontrarlas, sino de una “nueva generación de terroristas”, mucho más peligrosa, que se desplaza fácilmente con una bomba casera en la mano derecha, y una laptop, en la izquierda. Quien haya seguido las noticias este año, repito, también habrá visto cómo, a plena luz del día, se han estado ejecutando las estrategias para consolidar esa ofensiva en cinco direcciones perfectamente reconocibles, y que todas ya han sido probadas contra Cuba:

1. Dividir la Internet entre ricos y pobres:

Estados Unidos no solo controla qué vías utiliza y qué tráfico puede disponer la Isla. Generalmente, no se repara en un hecho demoledor: el 80 por ciento del tráfico de Internet en todo el mundo pasa por los servidores de EEUU. De las decisiones que adopte la Cámara de Representantes y el Senado estadounidenses, depende que se acorten o se amplíen las brechas en el acceso y capacidad de difusión en la Red de la mayoría de la población mundial, que avanza a pasos de siete leguas a un modelo de doble estándar en los accesos a las tecnologías digitales.

En Proyecto Censurado [7] , un dictamen anual de la Universidad Sonoma State de California, que reseña los principales temas ocultados a la opinión pública por Estados Unidos, registra entre los asuntos censurados en el 2006 que “compañías de cable gigantes como AT&T, Comcast y Verizon están apoderándose de la red mediante leyes y dictámenes judiciales a fin de que pierda su carácter democrático y ofrecer, en cambio, un doble servicio, caro y rápido, de alta tecnología, a la medida de ricos, y otro de segunda clase para los pobres, pero con intervención corporativa en los contenidos.”

En junio de 2006, la ley que invalida la llamada "neutralidad en Internet" llegó hasta el Senado, después de ser aprobada por la Cámara de Representantes y apoyada con entusiasmo por el Departamento de Defensa. [8] Estamos a las puertas de que cada empresa, grupo e individuo, además de los países que Estados Unidos decida sancionar, debe pagar un peaje por cada megabits de conexión a la red. Esto introduce en la práctica dos nuevas reglas que hasta ahora no estaban reguladas por la legislación norteamericana:

a) Todo el acceso a Internet estará regulado, y no serán los consumidores, sino el gobierno, quienes escojan qué es lo mejor para ellos en la red.

b) El gobierno, a través de unas pocas compañías de telecomunicaciones, regularán o agregarán impuestos al contenido de la red o al comercio en ella.

2. Imponer los sistemas con programación de códigos cerrados, que permiten mayor control del mercado y de los individuos:

Debido al bloqueo comercial de los EE.UU., Cuba solo puede adquirir estas tecnologías a través de terceros países y pagar hasta un 30 por ciento más del precio en Norteamérica. Como la mayoría de los habitantes del planeta que no pueden migrar de la noche a la mañana a linux –sistemas con códigos abiertos-, la Isla depende de los monopolios norteamericanos. Los Estados Unidos producen el 60 por ciento del software de uso mundial y una sola compañía, Microsoft, domina con Windows, el sistema operativo instalado en más del 90 por ciento de las computadoras personales de todo el mundo. Como se sabe, los riesgos no son solo económicos.

Según un informe elaborado por el Ministerio francés de la Defensa [9] , existe una relación entre Microsoft y los servicios de informaciones norteamericanos, y de sus miembros de la Agencia Nacional de Seguridad, algunos de los cuales trabajan en el desarrollo de las tecnologías de la empresa de Bill Gates, que ha reconocido públicamente haber creado su propio Programa de Seguridad Nacional para pasar información y colaborar con el gobierno de Estados Unidos. Por si alguien tenía alguna duda de esta relación, en una entrevista concedida a El País, el pasado 22 de octubre, el segundo al mando en Microsoft, Steve Ballmer, admitió que la compañía supeditará la privacidad de sus usuarios a los intereses de la Agencia de Seguridad Nacional y el FBI en cuestiones de seguridad.

El informe del ministerio francés, absolutamente libre de toda sospecha de paranoia izquierdista, advierte también, sobre la presencia de programas espías (“back-doors”) en los softwares de Microsoft, y dice que Intel también ha fijado, en los micro-ships Petium III et Xeon, un número de identificación consultable a distancia. Y se suma a todo este gran andamiaje de vigilancia, la negativa de los funcionarios del FBI [10] de entregar información sobre el programa DCS-3000, variante del Carnivore, para el espionaje electrónico. La Electronic Frontier Foundation (EFF), una ONG integrada por abogados y defensores de los derechos civiles que se dedica a denunciar las acciones ilegales de vigilancia digital en Estados Unidos, reconoció el pasado 8 de octubre que había tenido que renunciar a la denuncia antepuesta ante el Ministerio de Justicia de EEUU, después que el FBI se negó en nombre de la guerra contra el terrorismo a entregar documentos sobre esta herramienta, solicitada a través del la Ley para la Libertad de la Información (FOIA). Sin embargo, en su negativa no se pronunció, ni puso en entredicho el silencio del FBI, sobre la denuncia de que el DCS-3000 es una variante del Carnivore, utilizado ilegalmente durante años contra los ciudadanos norteamericanos, a un costo multimillonario. “Carnivore –explicaría de modo muy didáctico el propio Buró Federal norteamericano- es un sistema computacional diseñado para permitir al FBI, en colaboración con un proveedor de Internet, que haga valer una orden judicial que exige la recolección de cierta información –en correo electrónico u otro medio digital- de un usuario que es objeto de investigación.” [11] Como fue denunciado este año en el Congreso norteamericano, la orden judicial no suele ser necesaria para intervenir la correspondencia e instalar programas de escucha a espalda de los ciudadanos de ese país.

3. Utilizar la guerra contra el terrorismo para aumentar la vigilancia y las medidas coercitivas contra quienes desafíen la política de la administración norteamericana:

Ningún medio internacional ha reflejado las sanciones contra ciudadanos de Estados Unidos por comprar a través de Internet boletos de avión a la Isla, reservas en hoteles o productos cubanos a través de los escasísimos sitios de comercio electrónico que mantienen vínculos económicos con Cuba, incluyendo aquellos cuyas operaciones comerciales se realizan fuera del territorio norteamericano. Basta con revisar la página de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (la OFAC, según sus siglas en inglés) [12] , adscrita al Departamento del Tesoro. Trece empresas fueron incluidas en la lista negra de la OFAC, y de ellas, cinco mantenían sitios en Internet que fueron bloqueados inmediatamente en Estados Unidos: www.caribesol.ca , www.cimexweb.com , www.havanatur.cu , www.cuba-shop.net y www.sercuba.com. [13] Ha sido muy difícil a los voceros norteamericanos explicar por qué, después del 11 de Septiembre de 2001, esta Oficina mantiene más funcionarios en plantilla dedicados a vigilar a los norteamericanos que viajen o envíen dinero a Cuba, que los que se dedican a perseguir las transacciones de sospechosas de financiar el terrorismo en EE.UU. En abril de 2004 [14] , la OFAC informó al Congreso que de sus 120 empleados, cuatro fueron asignados para seguir la pista de las finanzas de Osama bin Laden y Sadam Husein, mientras que casi dos docenas se ocupaban de reforzar el bloqueo contra Cuba. Admitieron que utilizaban la Internet como fuente fundamental para seguir las pistas del dinero.

En este 2006, estamos viviendo una verdadera agitación mundial desde que el Comité del Senado aprobó un proyecto de ley que permite realizar investigaciones electrónicas sin control judicial a los norteamericanos. Aunque el pasado 17 de agosto una jueza federal de Detroit ordenó parar estas investigaciones violatorias de la intimidad de las personas [15] , el Secretario de Justicia continuó su cruzada para lograr controlar la información privada que almacenan los proveedores de Internet. En septiembre, Alberto Gonzales [16] exigió al Senado aprobar una ley “para obligar a los proveedores de Internet a conservar registros de las actividades de sus clientes.” Reconoció que el director del FBI, Robert Mueller, se ha reunido con varios proveedores de Internet, como AOL, de las empresas Time Warner's, AOL, Comcast, Google, Microsoft, entre otras, para que guarden los registros por dos años.


4. Institucionalizar la observación permanente de los países y organizaciones que consideran sus principales enemigos.

Además del Ejército del Ciberespacio, Estados Unidos ha creado este año nuevas estructuras para fortalecer los servicios de Inteligencia que se nutren a través de la red. Estos grupos interagencias, subordinados al Departamento de Estado, tienen la capacidad de convocar tanto expertos del gobierno como investigadores privados y cibermercenarios. (El FBI, por ejemplo, cuenta con la colaboración de un famoso grupo de piratas informáticos que se denomina “Cult of the Dead Cow” (Culto de la vaca muerta), creadores de una temida herramienta de “administración remota”, para controlar a distancia los contenidos de computadoras personales.) [17]

El mes pasado, el director de Inteligencia Nacional John Negroponte nombró a Patrick Maher, un veterano funcionario de la CIA, como gerente interino de una Misión Especial de la CIA para Cuba y Venezuela [18] , que utilizará la Internet entre sus fuentes fundamentales de información. Sólo Irán y Corea del Norte -considerados ambos por EU como amenazas nucleares- tenían anteriormente gerentes de misión.

El 13 de septiembre último, el diario The Miami Herald [19] filtró la noticia –con desagrado de la Casa Blanca- de la creación de cinco grupos secretos de trabajo interagencias para monitorear a Cuba e implementar las políticas de EEUU. Dirigidos por el Departamento de Estado, se dedican a definir “acciones diplomáticas, comunicaciones estratégicas y promoción democrática”. Son “gabinetes permanentes de guerra” –según Herald-, que tienen otros antecedentes “la mayoría no divulgados”, entre ellos el Grupo de Tareas contra la Internet Global, creado el 14 de febrero de 2006 para monitorear específicamente las acciones en Internet de Cuba, Irán y China.


5. Incrementar el financiamiento para la ofensiva desinformativa a través de la Red, vinculada a la que ya opera en los servicios tradicionales de prensa:

El escándalo de los periodistas pagados por el gobierno de EE.UU. para atacar a Cuba, reveló los desembolsos exorbitantes a los colaboradores de Radio y TV Martí, emisoras del gobierno norteamericano, cuyos contenidos se vuelcan también en la web. Lo que casi nadie dice es que estas y otras publicaciones digitales que se dedican al negocio anticastrista recibirán para la campaña “democratizadora” de la Isla 24 millones más de presupuesto directo de los contribuyentes norteamericanos, gracias a la generosidad del Plan Bush contra Cuba [20] . Tampoco recuerdan que llevan años recibiendo millones de dólares a través de varias agencias gubernamentales, algunas con fondos públicos –la NED y la USAID, por ejemplo-, que pueden ser consultados en sus sitios en Internet.

¿Por qué ha de resultar raro los pagos secretos del ejército norteamericano a periódicos iraquíes para que publicaran artículos redactados por soldados yanquis? ¿Es extraño que el Pentágono le acabe de otorgar a la empresa contratista Lincoln Group un nuevo contrato de seis millones de dólares por dos años de duración [21] , para vigilar los medios de comunicación ingleses y árabes en Irak, y para ayudar a las Fuerzas Armadas en las relaciones públicas?

En un informe de Inteligencia, emitido por 16 servicios de espionaje del gobierno norteamericano y parcialmente divulgado en septiembre con el título de “Tendencias del terrorismo mundial: implicaciones para Estados Unidos”, se admite que “la supuesta manipulación de la prensa por los medios simpatizantes con la insurgencia, que funcionan básicamente por la Internet, es uno de los temas más inquietantes en la lucha contra el terrorismo. Uno de los efectos de esa tendencia –dice- es que los estadounidenses han disminuido el apoyo a la invasión, y esto repercutirá en las elecciones legislativas del país.” [22]

El hecho de que lo hayan admitido ahora, no significa que han estado de brazos cruzados. The New York Times [23] informó en diciembre de 2005, que el Pentágono mantenía aún unos 1200 mercenarios de las Unidades de Operaciones Psicológicas, que redactan sobre el terreno las noticias y luego las colocan en la prensa de los países ocupados y en la Red. Las agencias norteamericanas AP y UPI, dieron cuenta el 30 y 31 de octubre de la existencia de una compañía mediática subordinada a las Fuerzas Armadas norteamericanas que se emplea, exclusivamente, en contraatacar lo que calificó de “propaganda enemiga sobre la guerra en Iraq”. [24] El Pentágono le asignó al batallón la ordenanza de contraatacar cualquier dato en la Red que la Casa Blanca considere poco fiable. “Esa tropa está operativa las 24 horas del día”, dijo a la AP Dorrance Smith, asistente del Secretario de Defensa para las Relaciones Públicas.

No quiero abrumarlos. Aunque marginada por los grandes medios, hay muchísima información, básicamente de fuentes norteamericanas, que nos advierten de una acelerada institucionalización del control en la Red, convertida en un claro objetivo de guerra. Los Estados Unidos han aprendido de los golpes que lograron encajarle en el espinazo las redes sociales, las grandes movilizaciones contra las reuniones de la Organización Mundial del Comercio y contra la guerra en el 2003, las acciones coordinadas a través del correo electrónico y la mensajería celular. Ahora comienza a alinearse para represar la gran ciberautopista en un solo cause, que le permita el control de la información y de aquellos individuos que se les insubordinen. Y es indudable, que en pos de esa estrategia, actúa con organización y eficiencia.

Los grupos sociales que se rebelan contra esta estrategia hegemónica suelen tener dos actitudes frente a la Red: una panglossiana, que ve a la Internet como un espacio amigable y soberano, fuente de toda bondad para la gran transformación mundial; y otra, paranoica, poco menos que ludita, que le teme a todo lo que transpire cables y algoritmos.

Ni panglossianos, ni luditas; seamos realistas. Nos han declarado la guerra a través del ciberespacio, porque no lo controlan todavía, porque saben, igual que nosotros, que por esta carretera la verdad está llegando al corazón de Roma, y también, porque en la nueva era que inaugura la tecnología del acceso, la gran batalla política y económica se dirime entre quienes viven dentro de las puertas electrónicas del ciberespacio y los que vegetan en el exterior.

Hay que pelear por estar adentro. Hay que organizarse. Necesitamos menos tendederas digitales, que se pierden entre los 100 millones de sitios web que ya existen, y más acciones legales y políticas contra quienes violan nuestra privacidad, contra los censores y los satanizadores, contra los mentirosos, contra los que secuestran los servidores de los medios alternativos, contra los que crean virus y financian piratas informáticos, contra los que quieren cobrarnos un peaje cada vez que entremos en la red…

Tenemos que aprender a manejar las herramientas digitales. Sin ellas, quienes deben tomar decisiones políticas son analfabetos. Quines no las conozcan, en menos de una década vivirán en Marte o en un cuento imposible de Saramago, pero no en el ámbito de influencia de la sociedad humana.

Esta es la razón por la cual el Pentángono nos ha declarado la guerra. Pues, bien. Hay que dar la batalla, y para luego es tarde.

(La Habana, 8 de noviembre de 2006.)

Notas:

[1] En Cuba existen 1117 escuelas en las que reciben clases de uno a cinco niños.
[2] Esta Ley fue aprobada dentro de otra más extensa y de mayor alcance: la Ley de autorización y de defensa nacional para el año fiscal 1992, o como definitivamente se le denominó: Ley de autorización de defensa nacional para el año fiscal 1993. Más información y texto íntegro de la Ley en: http://www.cubavsbloqueo.cu/Default.aspx?tabid=43
[3] Estados Unidos le ha impedido a Cuba conectarse a la malla mundial de fibra óptica submarina que posee ocho puntos en los territorios muy próximos a la Isla en el Caribe, y que optimizaría extraordinariamente la comunicación. El sistema Arcos (Americas Region Caribbean Optical-ring System) conecta con fibra óptica a EEUU, México, Centroamérica, Sudamérica y el Caribe, y brinda un servicio de ancho de banda de altísima velocidad . Arcos es copropiedad de 28 carriers de la región y está liderada por New World Network, accionista norteamericano mayoritario que tiene una participación del orden de 88,2%. Para consultar el sitio de NWN en Internet: http://www.nwncable.com/
[4] Informe de Cuba en la sesión plenaria de la Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información (CMSI). Túnez, 16 de noviembre de 2005. Puede consultarse on line en:
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=22874
[5] Se puede descargar el informe en: http://www.gwu.edu/~nsarchiv/NSAEBB/NSAEBB177/index.htm
[6] La nota completa del Departamento de Defensa puede descargarse en su página web: http://www.defenselink.mil/News/NewsArticle.aspx?id=2014
[7] Ver: http://www.projectcensored.org/censored_2007/index.htm#1
[8] Arcos, Eduardo. “La neutralidad de internet”. ALT1040.com, 9 de junio de 2006. En: http://alt1040.com/archivo/2006/06/09/la-neutralidad-de-internet/
[9] “Una libertad bajo vigilancia electrónica”. Librínsula, Biblioteca Nacional de Cuba. 19 de agosto de 2006. Traducido de: http://perso.wanadoo.fr/metasystems/ES/BigBrother.html
[10] “EFF Sues for Information on Electronic Surveillance Systems”. EFF.org. October 03, 2006 . http://www.eff.org/news/archives/2006_10.php#004935
[11] Carnivore FAQ: http://www.nettime.org/Lists-Archives/nettime-lat-0109/msg00084.html
[12] http://www.ustreas.gov/offices/enforcement/ofac/
[13] http://www.cubavsbloqueo.cu/Default.aspx?tabid=1013
[14] Chomsky, Noam.: “El terrorista en el espejo”. Rebelión, España. 8 de febrero de 2006. En: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=26569

[15] “Una juez federal declara inconstitucional el programa de espionaje doméstico de EE UU”. El País, España, 17 de agosto de 2006. En: http://www.elpais.es/articulo/internacional/juez/federal/declara/inconstitucional/
programa/espionaje/domestico/EE/UU/elpporint/20060817elpepuint_9/Tes/
[16] "Justicia sugiere se requiera a los ISP la preservación de información de los usuarios de Internet ". Wired News, 19.07.2006 -
http://www.cyberclinic.pr/index.php?option=com_content&task=view&id=60&Itemid=9
[17] Más información en: http://www.cultdeadcow.com
[18] Bachele, Pablo: "Washington crea grupos de trabajo para Cuba". El Nuevo Herald, 13 de septiembre de 2006. En: http://www.miami.com/mld/elnuevo/15503728.htm
[19] Bachele, Pablo. "Washington crea grupos de trabajo para Cuba". The Miami Herald, 13 de septiembre de 2006. http://www.miami.com/mld/elnuevo/15503728.htm
[20] “Plan de la “Comisión para la Ayuda a una Cuba Libre”, presentado en Washington el 10 Julio 2006. En: http://www.cafc.gov/cafc/rpt/2006/68751.htm
[21] "Lincoln Group obtiene nuevo contrato en Irak". Democracy Now, 26 de septiembre de 2006. http://www.democracynow.org/article.pl?sid=06/09/27/1823244
[22] Fragmentos del informe sobre Irak Tendencias en el Terrorismo Global: Implicaciones para EE. UU. Elaborado por 16 servicios secretos de EE.UU., parcialmente desclasificado. Los extractos fueron seleccionados por la oficina del director de Inteligencia de EE.UU., John Negroponte. BBC, 27 de septiembre de 2006. En: http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/international/newsid_5384000/5384746.stm
[23] Gerth, Jeff: "Propaganda: Military's Information War Is Vast and Often Secretive". The New York Times, December 11, 2005 . En: http://www.nytimes.com/2005/12/11/politics/11propaganda.html?ei=5088&en=
3b2903137c652493&ex=1291957200&adxnnl=1&partner=rssnyt&emc=rss&adxnnlx
=1163199645-ajN2qVlzax0q7OVF+QA9BA
[24] "Pentagon expanding PR office". UPI. October 31, 2006 . En: http://www.upi.com/SecurityTerrorism/view.php?StoryID=20061030-045619-3177r
"Pentagon buttressing its public relations efforts as criticism against Iraq war grows".
The Associated Press. October 30, 2006 . En: http://www.iht.com/articles/ap/2006/10/31/america/NA_GEN_US_Pentagon_
Public_Relations.php

Tomado de http://www.rebelion.org/noticia.php?id=41116





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