..."Lo que os puedo dar os doy, que es una ínsula hecha y derecha, redonda y bien proporcionada..."
"Don Quijote de la Mancha". Capítulo XLII: " De los consejos que dió Don
Quijote a Sancho Panza antes que fuese a gobernar la ínsula..."

ISSN: 1810-4479
Publicación Semanal. Año 3, Nro.150, Viernes, 17 de noviembre del 2006

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La mujer en los medios de comunicación social
Por Jesús Dueñas Becerra*

“¿Dónde habrá música como la voz de una mujer bondadosa?”
José Martí.

Lilia Rosa López [en la foto, con el autor] y Rosalía Arnáez [foto abajo] son símbolos emblemáticos de la presencia femenina en el campo de la locución cubana, y además, genuinas representantes de dos generaciones de locutoras que aman y crean en la mayor de las Antillas. En medio de una animada charla con esas destacadas comunicadoras de la radio y la televisión caribeñas, hizo erupción el yo profesional…; en consecuencia, aquella conversación devino entrevista periodística, y con la dulzura que las caracteriza e identifica en cualesquiera de nuestros medios de comunicación social, Lilia Rosa López y Rosalía Arnáez accedieron a conversar con los lectores de LIBRÍNSULA acerca de su infatigable labor en la radio y la televisión cubanas.

Periodista: ¿Cómo perciben la locución en el contexto de la comunicación social?

Lilia Rosa López (LRL): “La comunicación social es, en esencia, un medio de importancia capital que contribuye al mejoramiento humano al aportar tendencias y avances, tanto científico-técnicos como del mundo de la cultura, que alimentan el espíritu, sin obviar el aspecto material contenido en cada logro. Y la locución, que es la forma de hacer llegar los mensajes de distinto tipo a través de las ondas hertzianas, ocupa un lugar preponderante en lo que se refiere a la difusión de cuanto de importancia acontece a escalas nacional e internacional. En cada rincón del planeta la voz de un locutor transmite informaciones de interés, así como presenta programas de diversa índole que enriquecen el intelecto y el alma del radioescucha o televidente”.

Rosalía Arnáez (RA): “La percibo con mayor vitalidad y mayor conciencia de su importancia en general. Hoy gozamos de más amplio reconocimiento y también el público es más exigente y crítico ante los malos ejemplos, ya sea de la práctica de la locución por los profesionales, los periodistas u otros que utilicen los micrófonos de manera regular en el acto de la comunicación”.

P: ¿Qué función desempeña el profesor de esa especialidad en la formación que debe recibir la persona que aspira a ejercer como locutor en nuestros medios de comunicación social?

LRL: “En la etapa que antecedió al triunfo revolucionario no existían cursos para formar locutores. En la actualidad, funcionan el Centro de Estudios para la Radio y la Televisión y departamentos de Capacitación en las distintas emisoras radiales y televisivas, que tienen entre sus responsabilidades organizar cursos para aspirantes a locutores, así como postgrados de la especialidad. Al frente de esas aulas se encuentran los profesores que imparten las clases correspondientes a las asignaturas incluidas en el currículo de estudios. Esos profesionales de la voz o del bien decir cumplen cabalmente la tarea de contribuir al mejor desarrollo y la más completa preparación que deben recibir las nuevas generaciones de locutores; privilegio del que gozan los jóvenes que hoy aspiran a ejercer una de las más honrosas y hermosas profesiones del ámbito cultural”.
RA: “El papel de un guía, un mentor, o como quiera llamársele. En mi opinión, hay en ese trabajo mucho de intuición y de autopreparación personal y el profesor no puede hacer milagros, puede ayudar a descubrir potencialidades, a que el alumno crea más en sí mismo, pero de él depende en gran medida su superación y el acierto en el camino escogido”.

P. ¿Qué es para ustedes la excelencia profesional en el campo de la locución?

LRL: “Para nadie es un secreto, que un locutor debe poseer una sólida preparación cultural, académico-profesional y político-ideológica, pues, como premisa ética, está en la obligación de respetar a su público. A él debe responder siempre con el máximo de seguridad en sí mismo y hacer gala de los conocimientos que cada momento requiere. Si a ello se añade un perfecto dominio de las distintas facetas de la locución, entonces podemos afirmar que estamos en presencia de alguien poseedor de excelencia profesional”.

RA: “La excelencia profesional es la máxima aspiración que debe tener alguien que seleccione ese vehículo de comunicación. La perfección sólo unos elegidos la han podido encontrar, pues en ella se conjugan nivel cultural o educacional, cualidades naturales de voz, dicción, entonación, una cierta musicalidad al hablar, y la característica de trasmitir emociones, alegría o tristeza, imparcialidad o ira, si fuera el caso. Los mejores ejemplos en la locución cubana combinaron equilibradamente todos esos aspectos, o muchos de ellos”.

P. ¿Cómo describirían el estado actual y las perspectivas de la locución en nuestro país?

LRL: “Con apoyo en los esfuerzos del organismo rector de las transmisiones radiales y televisivas, así como en la dedicación y preparación técnico-profesional de los profesores que imparten los cursos de locución, esta especialidad tiene actualmente, en las nuevas generaciones, una excelente representación, lo que garantizará un futuro prometedor y digno para nuestra profesión, que ha de ser paradigma de la comunicación social”.

RA: “Ya se nota una preocupación estatal por mejorar la locución, se está realizando un diagnóstico a escala nacional para pulsar cómo estamos hablando en los medios, se están impartiendo cursos de formación y deberá continuarse con esos planes de recalificación”.

P: ¿Algún consejo o recomendación a los jóvenes que se inician en el mundo "mágico" de la locución?

LRL: “Se impone que exprese mi experiencia y criterios muy particulares, que algunas personas no han compartido. Hace años, tuve la satisfacción de participar en varias presentaciones de importantes figuras del Arte Lírico e intérpretes de la música popular de la talla de Elena Burke y Omara Portuondo; actividades dirigidas por Hugo Oslé y Ramón Fajardo con el visto bueno de Eusebio Leal, Historiador de la Ciudad. Esa labor se realizaba por puro amor al arte, sin que el interés monetario desempeñara función determinante alguna. Mientras disfrutaba la excelencia vocal de Alina Sánchez o la actuación impecable de Rosita Fornés me preguntaba si era yo (aprendiz de locutora) quien debía pagar por aquel privilegio. Por supuesto, era la etapa de las colaboraciones y el trabajo voluntario, gracias a lo cual tuve la posibilidad de trabajar incansablemente y aprender mucho de lo que hoy me permite desempeñarme, con dignidad, en esta hermosa profesión. Algo que no he pasado por alto es la atención y el respeto que merece el pueblo: los oyentes y televidentes constituyen la razón de de ser de nuestra labor diaria. Por otra parte, es necesario elevar, cada vez más, el nivel intelectual, cultural y político-ideológico del locutor. No hay que creer que lo dominamos todo, porque cada día nos sorprende ‘algo’ que no conocíamos. Como todas las profesiones, la locución requiere disciplina y dedicación, sin olvidar el amor que debemos poner en todo lo que hacemos. Si el corazón no interviene, el final no será feliz, o como dijera Silvio Rodríguez, “sólo el amor engendra la maravilla”.

RA: “Que no se desesperen, que poco a poco pero con constancia pueden lograrse maravillas, y sobre todo, que no crean que ya llegaron, que en esta profesión todos estamos en camino y nadie ha alcanzado el máximo de calidad, pues siempre debemos estar evolucionando y aprendiendo-cambiando, y (…) que no sean imitadores, que se esfuercen por ser ellos mismos, con el mayor entusiasmo y naturalidad posibles, así el público que los recibe los premiará con el respeto y la admiración.

* Crítico y periodista




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