..."Lo que os puedo dar os doy, que es una ínsula hecha y derecha, redonda y bien proporcionada..."
"Don Quijote de la Mancha". Capítulo XLII: " De los consejos que dió Don
Quijote a Sancho Panza antes que fuese a gobernar la ínsula..."

ISSN: 1810-4479
Publicación Semanal. Año 3, Nro.151, Viernes, 24 de noviembre del 2006

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El camino de Cuba
Júbilo y dolor en las Antillas IV

Por el Dr. J. I. Jiménez-Grullón

Sea este el homenaje de nuestro Boletín al 170 aniversario del nacimiento de otro dominicano insigne, nuestro General Máximo Gómez Báez. El Dr. Jimenes-Grullón nos ofrece en este texto, increíblemente actual a pesar de haberse redactado en 1936, su visión de nuestra Independencia y muestra, como figuras descollantes en el devenir de la Historia Latinoamericana, a Bolívar y a Martí. Sea este, entonces, un texto homenaje también, al advenimiento de una nueva América y del ALBA:

Toda la inquietud cubana tiene su origen remoto en la fatalidad geográfica.La posición de esta hermosa isla -llave del golfo de México y del istmo de Panamá-tenia que ejercer forzosas influencias en sus destinos nacionales. España trató de conservar hasta el último momento el dominio total sobre el territorio, reducto postrero de su antiguo poderío. Las primeras rebeliones fueron sofocadas. Tuvo que surgir la guerra hispano yanqui para que la Madre Patria, dirigida por políticos ciegos, cediera ante la evidencia de su derrota.

Los Estados Unidos ya habían decidido la construcción del canal de Panamá, y no podían permitir, por razones económicas y de política internacional, la continuación del régimen español en Cuba. De ahí su maniobra intervencionista a favor de las falanges emancipadoras. Quisieron los hados que desde la época de Céspedes, un grupo de cubanos beneméritos unieran sus afanes y prodigaran sangre y sacrificios en pro de la independencia definitiva. Las extraordinarias luchas de todos esos forjadores de la patria, estimularon el nacimiento y el desarrollo del espíritu nacional dentro de la masa cubana. El pueblo fue adquiriendo conciencia de sus derechos y sus posibilidades para la creación de una patria autónoma. El sentimiento patriótico brotó de la entraña colectiva, donde como dijo Martí: "se hizo fiesta el hambre, común lo extraordinario". No podía la política norteamericana ignorar o menospreciar esos hechos sustantivos.
"Quisieron los hados" dije al comenzar una frase anterior. Estimo, en efecto, que la creación de esa conciencia nacional en el pueblo cubano sirvió de valladar robusto a la realización de un intento expresado en varias ocasiones por distinguidos políticos norteamericanos: el sometimiento total de la isla a la poderosa y admirada nación del Norte.

Me disgusta establecer hipótesis sobre bases inseguras. Empero, la presencia de un sinnúmero de circunstancias similares a las de otros pueblos hermanos, nos autoriza a arriesgar la exposición de acontecimientos que pudieron suceder. Soy de los que piensan que sin la tenacidad y el albo afán de los mambises, la suerte actual de Cuba sería más o menos idéntica a la de Puerto Rico. Estarían los cubanos sufriendo las mismas angustias. Los Estados Unidos no iban a cejar en sus empeños expansivos por el simple hecho de que la isla gozase de tranquilidad bajo el dominio español. Se trataba de algo decidido, inaplazable, de un imperativo previo a la construcción del canal de Panamá en el istmo. No había fuerza de pequeña monta capaz de hacerle torcer el rumbo a la política norteamericana de la época. La existencia del movimiento independentista impidió –repitámoslo- la colonización integral de Cuba por los Estados Unidos.

La constancia y el heroísmo de los mambises permitieron el afianzamiento del espíritu nacional, y pusieron en manos de las generaciones venideras los destinos de la patria.
Nunca será suficientemente exaltado el esfuerzo de aquellos hombres singulares.
No podemos olvidar que durante la última centuria fueron muchos los hispanoamericanos destacados que pensaban, con absoluta sinceridad, que la conveniencia y el interés de Cuba estaban en su sometimiento a los Estados Unidos. Carecía esta isla para esos hombres de personalidad propia. El romanticismo, tan extendido en la época, influyó notablemente en esa manera de pensar. Nuestros estadistas veían a los Estados Unidos como los campeones de la libertad en el continente, y estimaban que bajo su dominio, los pueblos tenían que gozar de paz y de dicha constantes. Aquellas figuras, que entregaron, sin saberlo, su propia ideología en manos de sus opositores naturales, no captaban las diferencias de orden biológico y cultural que separaban a Cuba de los Estados Unidos. España seguía siendo para ellos la nación tiránica y opresora, la enemiga de los principios proclamados por la Revolución Francesa y la emancipación americana. En verdad, los políticos peninsulares cometían yerros irreparables que demostraban su absoluta ausencia del momento histórico. Su proceder desorientado arraigaba más y más en el espíritu del iberoamericano el concepto de la nación opresora. Y lo empujaba a derretirse en panegíricos de la democracia yanqui. Los hechos probaron que tan equivocados estaban los arcaicos políticos españoles como nuestros románticos estadistas. Estos últimos pasaron sin brindarle atención frente al panorama de los factores económicos, de tan trascendental importancia. No pararon mientes en el maravilloso desarrollo industrial y agrícola de los Estados Unidos, con sus fatales consecuencias imperialistas. Su miopía y su buen deseo les hicieron errar el camino...

Bolívar -no hay duda alguna- fue uno de los pocos que tuvo atisbos del problema. Atisbos solamente... Pues no se dio cuenta cabal del papel histórico que estaba desempeñando Inglaterra en aquellos instantes decisivos, y vislumbró una alianza de su soñada confederación con el Imperio Británico. El comprendía, sin embargo, que la América hispana y la América sajona eran dos cosas distintas. No quiso nunca prestarse a las combinaciones de la diplomacia yanqui. Por eso se opuso a que los Estados Unidos fueran invitados al Congreso de Panamá. Oposición que Santander violó, adulterando el pensamiento original del Libertador. Este quiso varias veces libertar a Cuba y Puerto Rico ayudado por México. Santovenia, con su admirable espíritu analítico, estudia en su interesantísimo libro "Bolívar y las Antillas Hispanas" los diversos factores que impidieron la realización de esos proyectos.

Para dicha nuestra, las intenciones de los políticos hispanoamericanos que colaboraron, inocentemente, con la táctica sojuzgadora del Norte, no se cumplieron. Cuba gracias a sus heroísmo conquistó preseas y rango nacional; gracias a Martí: ¡rumbo trascendente!
Sintetizar en pocas palabras el pensamiento del Apóstol es empresa vana. Demasiada es la riqueza ideológica y el afán de superación: Paradigma para jóvenes y viejos, su vida de probidad es estímulo contra la ignavia (*) y arrebato contra todo intento corruptor. Cuba tiene en él a su padre espiritual y América a uno de sus hijos más preclaros. Creador por excelencia, no fue solamente revolucionario en la acción, sino sobre todo en el pensamiento. Mártir abnegado de la libertad cubana, nunca olvidó que la patria que iba surgiendo al calor de sus impulsos, era un anillo de la cadena antillana, y un trozo -en vías de redención- de su América amada y nueva. Liquidó errores, señaló rumbos... Insulta su memoria quien comete desacatos contra la dignidad y la pureza. El es guía. En su vida y en las páginas de sus libros se encuentra el tesoro de salvación en cuya búsqueda se debate la inquietud cubana: Allí está el venero de luz. Martí se sigue ofreciendo, con el corazón henchido de amor y el pensamiento firme, al hijo de su tierra...

¡Urge que sus obras se difundan; que sus ideas más empinadas se graben en los muros; que las paredes, de nuestras chozas y palacios hablen con la voz de sus máximas! ¡De ese modo el Apóstol irá penetrando cada día más en el alma de sus conciudadanos para extraer de ella la simiente de superación y de nobleza!

Yo sé que en el curso de los últimos ocho lustros el panorama del mundo se nos ofrece con matices nuevos. Multitud de problemas ignorados ayer han surgido. La generación presente se ve obligada a vivir a tono con su siglo. Pero ello no nos impide exclamar, a pulmón lleno, que hay que volver a Martí. Sí, volver al Apóstol, para imitar su vida, y renovar y enriquecer su prédica.

Cuba no puede encontrar mejor camino...

*JIMENES GRULLÓN, JUAN ISIDRO. (1903-1983). (Santo Domingo). Médico, filósofo, sociólogo y político. Nació en Sto. Dgo. el 17 de junio de 1903. En esta ciudad se hizo bachiller en filosofía y letras, maestro normal y se inició en la carrera de derecho, pero la abandonó para estudiar medicina. Con tales fines viajó a París, Francia donde obtuvo el doctorado en medicina (1929). Recorrió varios países europeos y se relacionó con la intelectualidad de la época: Croce, Ortega y Gasset, H. Bergson, etc. A a pesar de haberse inclinado por las ciencias médicas, Jimenes-Grullón mantuvo una gran pasión por la filosofía, las ciencias políticas y la sociología. Dentro del campo filosófico, se sintió solidarizado con el positivismo. En el orden político simpatizó con el aprismo.

Jimenes-Grullón regresó a la República Dominicana en 1929. Ya en el país ejerció su profesión y se inició en la práctica política. Su conspiración antitrujillista lo llevó a la cárcel por espacio de año y medio. Amnistiado en 1935 partió al exilio. En Cuba estuvo ligado a los demás exiliados y luego participó en la fundación del Partido Revolucionario Dominicano (1941). En esa época escribió y publicó su primer libro: “Luchemos por nuestra América” que recoge su llamado “Nacionalismo Revolucionario”. Fue secretario general del PRD en su seccional de la Habana, Cuba. Colaboró además con el Frente Unido de Liberación Dominicano, creado a fines de 1946. Ya en 1940 Juan Isidro Jimenes-Grullón había publicado su obra “La República Dominicana” (Análisis de su pasado y su presente”). En 1959, fue miembro de la dirección del Mov. de Liberación Dominicana (MLD) que organizó las expediciones antitrujillistas del 14 y 20 de junio de ese año. Regresó a R.D. después de la muerte de Trujillo, en 1961, y se integró a la Unión Cívica; poco después fundó su propia organización: Partido Social Demócrata, participando sin éxitos en las elecciones de 1962. En 1963, apoyó el golpe militar que en Sept. derrocó al Presidente Bosch. Sin embargo, se desvinculé del régimen gol pista de Reid Cabral, poco antes de la revuelta de abril de 1965, acontecimiento que se originó encontrándose Jimenes en Europa. Condenó la intervención militar norteamericana. Regresó al país en 1966, pasando a ocupar una cátedra en el Dept. de Sociología de la UASD. A partir de este momento Jimenes-Grullon se integró a la defensa del marxismo leninismo, aun cuando no militó en ningún partido.

Obras importantes: “Rep. Dom.: una ficción”; “América latina y la revolución socia lista”; “Antisabato”; El Mito de los Padres de la Patria”. “Al margen de Ortega y Gasset”; “Biología dialéctica”; “Pedro Hen. ríquez Ureña: Mito y realidad”; “La problemática universitaria latinoamericana”; “Sociología Política Dominicana” (3 vIs,), “Una gestapo en América y “Nuestra falsa Izquierda”.

Datos tomados: Diccionario Enciclopédico Dominicano.--1a. ed..-- Santo Domingo: Biblioteca Nacional, 1988.--2 v. (Colección "ORFEO")

** Es uno de los más humanistas dominicanos más importantes del siglo XX. Sus obras República Dominicana: una ficción, Pedro Henríquez Ureña: realidad y mito, Nuestra falsa izquierda y El mito de los padres de la patria, reflejan el espíritu polemista y contestatario que caracterizó la mayor parte de su producción ensayística. Murió en Santo Domingo el 10 de agosto de 1983.
http://www.escritoresdominicanos.com/jimenes.html

*** Médico, ensayista, filósofo, sociólogo, historiador, político, periodista, catedrático. Nació en Santo Domingo en 1903 y murió en la misma ciudad el 10 de agosto de 1983. A los veinte años obtuvo el título de médico en la Universidad de París. A su regreso a Santo Domingo, en 1930 tomó parte en numerosas actividades culturales en Santiago de los Caballeros. Pronto entró en conflicto con la dictadura, siendo encarcelado en 1934. Pasó un año en prisión y se exilió en 1935.

Vivió en Puerto Rico, Estados Unidos, Cuba y Venezuela. Cuando se constituyó, en 1941, el Partido Revolucionario Dominicano en La Habana, fue nombrado Secretario General de la organización. En Venezuela fundó la Unión Patriótica Dominicana para combatir la dictadura de Trujillo. Tomó parte en la organización de la expedición de Constanza, Maimón y Estero Hondo en 1959. A la caída de Trujillo, regresó a la República Dominicana, participando activamente en política. Creó la Alianza Social Demócrata, siendo candidato a la Presidencia de la República en las elecciones de 1962.
Después de su desafortunado apoyo al golpe de Estado de 1963, abandonó su orientación política populista y adoptó el marxismo, corriente teórica que produjo en él una conmoción que le llevó a replantearse todo cuanto había hecho en el campo del ensayo.

Ha sido uno de nuestros intelectuales más controversiales y polémicos de este siglo. Trabajador incansable, no conoció la fatiga en su afán de esclarecer lo que consideraba puntos oscuros de nuestra sociología y salirle al paso a lo que juzgaba como mitos consagrados por la historiografía tradicional. Fue maestro de varias generaciones de sociólogos dominicanos.
http://www.bnrd.gov.do/prosa1/1903-1983.htm

(*) ignavia: Falta de ánimo para hacer cosas

Datos del autor, localizados por Deborah Gil

Articulo de Jimenes-Grullón, tomado de:
Revista Carteles (La Habana) Vol. XXVI, no. 18, mayo 4, 1936 : 7, 14


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