..."Lo que os puedo dar os doy, que es una ínsula hecha y derecha, redonda y bien proporcionada..."
"Don Quijote de la Mancha". Capítulo XLII: " De los consejos que dió Don
Quijote a Sancho Panza antes que fuese a gobernar la ínsula..."

ISSN: 1810-4479
Publicación Semanal. Año 3, Nro.151, Viernes, 24 de noviembre del 2006

Libro de visitas

 

Entrevista a Leonardo Garnier: Ética y estética para educar
Son los caballitos de batalla del Ministro de Educación para mejorar el programa educativo nacional.

Por Aurelia Dobles, La Nación

Con él la tentación va por entrar en la fuente de la sabiduría y mojarnos las vestiduras sin llegar a rasgárnoslas. Quedar expuestos a pleno día en pleno centro de Chepe a la intemperie de los juicios ajenos porque un ministro con pelo largo pisa el césped, se sube a la cornisa de una vetusta escuela, se moja los labios aunque no en la cantina de la esquina, y habla con coloquialismo de joven eterno con canas y la experiencia de un catedrático.

Leonardo pertenece a una generación sánguche [sándwichs] entre los caudillos históricos y los yuppies, quizás la más nutritiva porque le ha correspondido aportar el jamón de una nueva forma de gobernar sin liderazgos verticales y contando con el cerebro colectivo.

A él se le adivina esa fuente de la eterna juventud en la mirada curiosa, en la voz y en la apertura hacia intereses y gustos de los niños y de los jóvenes, entre los que se cuentan sus propias hijas. Una vez coincidimos con nuestras respectivas progenies en un concierto de potrero con los Fabulosos Cadillacs...

El ministro de Educación es una especie de Fernando Savater a la tica, pues desde que lo conocimos mejor a través de su columna periodística, Sub/versiones, muchos le agradecimos su lucidez ética.

“¿Estaba en tus planes ser columnista de La Nación y trabajar en el edificio de la vieja embajada americana?”, le preguntó socarrón hace poco un pariente. Pues no, y Leonardo se carcajea ante las vueltas que da la vida.

Se planta con naturalidad ante la cámara pues estos aparatos se convirtieron en una afición más de su inquieto espíritu vitalista cuando se aprestaba a disfrutar de un año sabático y, en cambio, el destino con cara de Óscar Arias le puso la cartera de Educación ante el espejo.

Ahora visita oficialmente escuelas y colegios cámara en mano y espera contar con el registro visual de las mejoras en estos al final de su gestión. Los muchachos hacen migas rápidamente con un ministro tan carga, melenudo y fotografiándolos.

La derecha y la izquierda de Leonardo Garnier ya no son tales, que lo fueron en una importante etapa de su vida, sino que ahora se llaman Ética y Estética y son ambidextras. Por eso uno de sus desvelos -otra forma de soñar es desvelarse y ponerse manos a la obra-, es que las materias artísticas formen parte del programa curricular de escuelas y colegios, de forma integral, como las matemáticas.

Proveniente de la familia pionera en las artes de la publicidad en Costa Rica, muy pronto él se dio cuenta de que no podría vender con artimañas de embrujo enganchador: “por ejemplo, guaro a un prójimo empeñado en dejar la bebida”, cuenta con su particular tono risueño. La ética es un valor que también su familia le inculcó de manera profunda. Se decidió entonces por una carrera afín, la administración de empresas, pero una vez, cuando un profesor preguntó quiénes de la clase optarían por economía y quiénes por administración, Leonardo escogió la primera. “Confieso que lo hice al ver quiénes se iban por administración: al final de cuentas, uno decide con quiénes quiere relacionarse por el resto de su vida...”

Ya sabemos que es un economista sui generis, es decir, humanista, pero igual va la pregunta... ¿Y de economista a ministro de educación?

Precisamente por esa visión integral. Siempre le digo a mis estudiantes: aprendan toda la economía que puedan pero no se conviertan en economistas; es decir, no creer que todo se puede juzgar con los criterios de la economía. En mis tiempos en la U tuve cursos y profesores muy interesantes, como Claudio Gutiérrez, quien al ser nombrado Vicerrector de Docencia nos propuso a un grupo de estudiantes dar clases en Estudios Generales, así que me interesé por estudiar mucha pedagogía, estudié a Freire y a Piaget. Desde entonces estoy dando clases y es muy lindo para mí.

Y ya que estamos jugando en esta sección te propongo apelar a tu niño interior: ¿en qué se ha visto concernido el niño interior de Leonardo Garnier al asumir el puesto de ministro de Educación?

En dos cosas: una que es muy, muy dura, que es cuando vos vas a escuelas y colegios que están muy mal, con estudiantes de barrios muy muy pobres; es muy frustrante pues sentís que piden de todo y que siempre les falta mucho más de lo que les podés dar; te hace sentir muy mal, es muy duro. Lo otro es lo contrario: ver la curiosidad, el juego, las travesuras, la alegría del aprendizaje y el juego y sentir que realmente no hay un mejor trabajo que este que ahora tengo.

También tenés una fuerte inclinación por las artes, al menos como público. Y cultivás la literatura.

Me hubiera encantado tocar música, pero para músico me cogió tarde; y dibujando soy un desastre. Escribo más o menos y por eso me metí en los talleres de Ricardo Martin hace cuatro años [de resultas un cuentario publicado: Gracias a usted]. Me encanta escribir cuentos y por el trabajo, ensayos, aunque estos no con el estilo riguroso académico sino de forma en que la gente entienda. Fue algo que me enseñó mi director de tesis, Robert Heilbroner, un viejo lindo, de visión solidaria: “¿quiere ser un erudito respetado e ilustre, o que la gente entienda lo que usted escribe?”, me puso en una carta, me ruboricé y así empecé a escribir distinto. El primer cuento que escribí fue para mis hijas, el que les contaba cuando de pequeñas las bañábamos: Mono Congo y León Panzón, que por cierto fue lo último que ilustró Hugo Díaz.

Uno de tus empeños es incluir las materias artísticas como parte del programa educativo en escuelas y colegios.

Ahora casi no están. En menos del 5% de las escuelas se da la materia de artes plásticas, por ejemplo. Hace más de diez años vengo sosteniendo que hay un problema de oferta y demanda en la actividad musical en este país. Se estimuló la enseñanza musical en los setentas, con aquello de “para qué tractores sin violines”, se crearon programas y se mejoró la Sinfónica Nacional, pero a los conciertos de esta en el Teatro Nacional acudimos los de siempre, y nunca está lleno el teatro. Es decir, se generó una excelente oferta, que va desde lo popular hasta lo clásico, y todo de gran calidad, pero no hicimos nada para desarrollar la demanda. Eso se logra incluyendo el arte en la educación, porque los gustos se desarrollan. Vengo desde hace rato con esa idea de enriquecer el sistema educativo con los estudios creativos, no necesariamente para crear artistas sino para desarrollar el gusto, y el gusto por una industria nacional de calidad.

Vivimos una época de incertidumbre donde los patrones que teníamos por ciertos ya no existen; en el libro El valor de elegir, de Fernando Savater, en el último capítulo dice que en un mundo donde no hay certezas, lo único que nos guía siempre son la ética y la estética. Y precisamente esas son las dos cosas que le quitamos a nuestro sistema educativo. El proyecto que estamos trabajando al respecto se llama “Ética, Estética, Ciudadanía”, con el apoyo del PNUD. Invitaremos a gente de distintas esferas, artistas, filósofos, sociólogos, para que trabajen junto con la gente del MEP en generar el programa de las materias especiales. Al final de estos cuatro años una de las metas de la educación debe ser enseñar a saber vivir, a convivir, a relacionarse; no tener un manual pero sí guías de lo que es correcto o incorrecto. Es una de las dos cosas que quiero hacer en estos cuatro años.

¿Y la otra?

Es disminuir la deserción de estudiantes en secundaria.

Hay teorías, y estadísticas, que demuestran que las materias artísticas contribuyen a mantener en el sistema a los colegiales.

Sí, por eso me impresionó mucho que cuando concluyó hace poco el Festival Nacional de la Creatividad en colegios de secundaria, los profesores me confirmaron que los muchachos que participan en estos grupos no se van del colegio; y se ha demostrado que también tienen mejor rendimiento en las materias académicas. Si hablamos en términos de globalización y mercados, las industrias que más crecen hoy son las industrias culturales. Y la creatividad y la estética son elementos fundamentales que inciden en la calidad de los productos. En términos de cómo compite Costa Rica en el mundo, necesitamos gente con un sentido estético. Le he planteado al Ministerio de la Producción la necesidad de incentivar a la gente que tiene industrias culturales; este ministerio debería asesorar a los artistas en un mundo que es cada vez más complicado, por ejemplo, los derechos de autor, etc.

Con la aprobación del Estatuto del Artista se puede contar ahora con mano de obra especializada en estas materias.

Es súper bueno esto porque en el MEP ahora podremos contratar artistas sin los problemas que teníamos antes.

Y hablando en términos cuantitativos, ¿cuáles son las metas?

La meta es que el 100% de los estudiantes reciban las materias especiales. En el primer año trabajaremos en las metodologías, el plan curricular; en el segundo, en la preparación de docentes, y en el tercer año, empezaremos la cobertura para llegar al 100%. A mí me parece increíble que haya gente que piense que la música no debe ser una materia tan importante como la matemática, y sí, es una materia tan importante como la matemática.

Enviado, cordialmente, por Leonardo Garnier, Ministro de Educación Pública, para este Boletín




© Biblioteca Nacional "José Martí" Ave. Independencia y 20 de Mayo. Plaza de la Revolución.
Apartado Postal 6881. La Habana. Cuba. Teléfonos: (537) 555442 - 49 / Fax: 8812463 / 335938