..."Lo que os puedo dar os doy, que es una ínsula hecha y derecha, redonda y bien proporcionada..."
"Don Quijote de la Mancha". Capítulo XLII: " De los consejos que dió Don
Quijote a Sancho Panza antes que fuese a gobernar la ínsula..."

ISSN: 1810-4479
Publicación Semanal. Año 3, Nro.144, Viernes, 6 de octubre del 2006

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El primer vuelo del águila en Ciego de Ávila
Por Yamir Paula García

Transcurría el mes de octubre de 1959. Ya habían pasado 10 meses del desplome de la tiranía y era común asociar el ruido de un avión a los cambios que ocurrían en el campo cubano, pues hasta los más remotos parajes llegaban las avionetas del INRA (Instituto Nacional de Reforma Agraria), con sus acciones transformadoras en beneficio de los más humildes.

Los pobladores del batey Punta Alegre, de la provincia de Ciego de Ávila, no imaginaban que el ruido del avión que se aproximaba en horas de la noche del día 11 significaba el preámbulo de una acción criminal de los enemigos de la Revolución a ese pacífico poblado.

Un ruido ensordecedor los inquieta, de pronto un estallido en el techo del central, actual Máximo Gómez, anuncia la presencia del águila imperial. La bomba cae encima del techo del tándem fulton, y provoca un gran agujero, 164 perforaciones en distintas partes de la cubierta y de las paredes. En el momento de la explosión se encontraba trabajando en el torno de mesa un obrero, quien asombrosamente no sufrió lesiones.

La enérgica y resuelta acción de los artilleros encargados de la protección a la industria obliga al piloto de la nave a retirarse rumbo norte, pero antes deja caer otra bomba frente a las puertas de la fábrica de azúcar.

El golpe seco atemoriza a todos. El joven combatiente rebelde Jesús Cabrera Estupiñán después de la sorpresa inicial carga la bomba en sus hombros.

"Yo me percaté que, de quedarse el artefacto allí provocaría pérdidas de vidas humanas y daños que serían irreparables en la fábrica —narró Cabrera Estupiñán— y sin pensarlo dos veces me alejé del lugar con la bomba de 25 libras, pensando que así cumplía con mi determinación de defender la Revolución a cualquier precio."

Oriente, como cariñosamente le apodan en Punta Alegre, tenía entonces 22 años de edad y trabajaba como operador de microondas del cuartel, lugar ubicado en aquel entonces a unos 300 metros de donde ocurrió el hecho. A ese local trasladó el artefacto.

Allí se encontraban varios compañeros del Ejército Rebelde, entre estos Armando Mesa Basulto y Eudoro Escobar, nadie de los presentes se atrevía a desactivar el artefacto, pensaron que estaba defectuoso o que había sido desactivado de forma inconsciente por él.

Agrega Estupiñán que el hecho causó gran indignación en el pueblo y creó estados de pánico y terror, aunque esto no impidió que un enorme grupo de personas se concentraran en los alrededores del lugar y repudiaran de forma enérgica y unánime el hecho terrorista.

Fue así como un avión pirata de la flotilla secreta de la CIA bombardeó el central Punta Alegre, actual Máximo Gómez. La guerra económica de Estados Unidos contra la Revolución cubana comenzaba a afectar los centrales azucareros de Ciego de Ávila.

http://www.invasor.islagrande.cu/terrorismo/primer.htm

 




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