..."Lo que os puedo dar os doy, que es una ínsula hecha y derecha, redonda y bien proporcionada..."
"Don Quijote de la Mancha". Capítulo XLII: " De los consejos que dió Don
Quijote a Sancho Panza antes que fuese a gobernar la ínsula..."

ISSN: 1810-4479
Publicación Semanal. Año 3, Nro.144, Viernes, 6 de octubre del 2006

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DOSSIER_De cómo lo que Usted lee no es como Usted cree que es o la manipulación mediática es la nueva bomba atómica yanqui…

Periodistas corruptos, mentiras que se enseñorean con aires de tautologías, todo eso y más puede Usted encontrar si escarba un poco, sólo un poco, debajo del barniz de la “libertad de expresión y el libre acceso a la información” que preconizan los acólitos del imperio. En medio de un mundo que intenta globalizar la mentira, periodistas dignos de uno u otro credo político intentan seguir siéndolo, mientras otros se agrupan en organizaciones que distan mucho de ser lo que proclaman. Todo esto, cociéndose en la misma cazuela:

Regresan al Herald los periodistas despedidos
Por Gerardo Reyes y Daniel Shoer

Tres periodistas de El Nuevo Herald que fueron despedidos por recibir pagos de TV y Radio Martí, aceptaron el ofrecimiento de este diario de reintegrarse a sus empleos.

Los reporteros Pablo Alfonso y Wilfredo Cancio Isla, y la columnista colaboradora Olga Connor, anunciaron que volverán a trabajar para el periódico en cuanto se resuelvan algunos trámites administrativos.

''Vamos a dejar esta pesadilla atrás, una pesadilla para todos, y seguir adelante'', dijo Alfonso, tras su ingreso ayer, junto a Cancio, a la sala de redacción de El Nuevo Herald en medio de aplausos y abrazos de sus colegas.

Cancio, quien empezó a trabajar para El Nuevo Herald en 1998, explicó que la rectificación del despido por parte de la empresa periodística, es un primer paso para resarcir el daño que le habría causado a su reputación un artículo publicado por The Miami Herald.

''Para mí estos 23 días han sido desgarradores no sólo porque implica mi bienestar personal y el de mi familia, sino también porque fue una decisión [la publicación del artículo] que atacó mi integridad profesional y mi reputación como periodista'', indicó Cancio.

Ayer no fue posible conocer los comentarios de Connor puesto que se disponía a viajar a España, pero la columnista también expresó su intención de reintegrarse, explicó el director ejecutivo de El Nuevo Herald, Humberto Castelló.

Cancio y Alfonso dijeron que antes de aceptar su reincorporación, abogados contratados por ellos estaban preparándose para una posible reclamación judicial contra la compañía por el artículo periodístico que originó su despido.

La nota en cuestión, publicada en ambos diarios el 8 de septiembre, señaló que Cancio, Alfonso, Connor y otros siete periodistas del sur de la Florida, recibieron pagos en forma regular de Radio y TV Martí, emisoras sostenidas por el gobierno federal.

Los periodistas, que cubrían temas relacionados con Cuba y el exilio cubano, participaban en programas de ambas estaciones. La nota sugería que recibían los pagos para hacer propaganda contra el gobierno de Fidel Castro.

Un día antes de publicarse, Cancio y Alfonso fueron despedidos y las columnas de Connor canceladas. La empresa alegó que haber aceptado los pagos violaba el código de ética que prohíbe recibir dinero de gobiernos.

Sin embargo, el lunes pasado, Jesús Díaz, Jr., el saliente editor de ambos periódicos, anunció que ofrecía a los reporteros su reintegro dado que una investigación interna había concluido que hubo una serie de fallas en la aplicación de las reglas de conflictos de intereses en El Nuevo Herald.

La decisión fue aplaudida por un amplio sector de la comunidad que había criticado fuertemente los despidos.

''En mi opinión este fue un episodio triste para todos los involucrados donde no hubo ganadores ni perdedores, todos los actores en este drama actuaron de buena fe pero con consecuencias funestas'', comentó Eduardo Padrón, presidente del Miami-Dade College.

''Creo que, con esto, la empresa ha admitido que inicialmente no procedió de la manera más indicada, pero hay que aplaudirle que haya rectificado'', comentó Jeannette Rivera-Lyles, ex reportera de El Nuevo Herald, quien ayudó a lanzar una página de internet con una carta abierta que condenaba el artículo de The Miami Herald.

Díaz, quien además era presidente de Miami Herald Media Company (MHMC), renunció a sus cargos argumentando que el ambiente que se derivó de la controversia de los despidos, le impide dirigir la empresa periodística. En su reemplazo fue nombrado David Landsberg, quien se desempeñaba como gerente general de MHMC.

El Nuevo Herald y The Miami Herald son periódicos de The McClatchy Company, una cadena que los adquirió en junio de la firma Knight Ridder.

Durante una reunión ayer con empleados de ambas publicaciones, altos directivos de McClatchy explicaron que el reintegro de los periodistas obedeció a una laboriosa revisión de las decisiones que se tomaron y no necesariamente se debió a las presiones de la comunidad.

En la misma reunión, los reporteros fueron testigos de las marcadas diferencias de opiniones de los directores ejecutivos de ambos diarios, ante la pregunta de si los reporteros deben o no aparecer en programas del gobierno de Estados Unidos transmitidos a Cuba.

Tom Fiedler, director ejecutivo de The Miami Herald, negó categóricamente esa posibilidad.

''El gobierno de Estados Unidos está en un lado'', afirmó Fiedler ''Seguimos el principio de que somos nosotros los que vigilamos al gobierno'', agregó.

Sin embargo Castelló señaló que no considera antiético que los periodistas se presenten en programas de Radio Martí siempre y cuando no reciban honorarios. Según Castelló esa es una actividad que encaja en la ''misión'' de los reporteros de El Nuevo Herald.

''No tienen libertad de prensa [en Cuba]'', declaró Castelló “No tienen otra oportunidad de escuchar y ser informados''.


Cortesía del Abogado José Pertierra


No solo los reporteros debieran ser despedidos del Herald

No puedo creer que aún estemos discutiendo en Miami el despido de tres reporteros de El Nuevo Herald a los que también les pagaban para trabajar Radio y TV Martí (instrumentos de propaganda hacia Cuba del gobierno). Todos los medios cubanos de radio y TV de Miami aún tienen a los tres reporteros despedidos como tema de discusión diaria. El reportero de The Miami Herald que los descubrió ha sido amenazado, a veces de forma física, de ser simpatizante de Castro, comunista o peor…

Lo cierto es que cualquiera que haya estudiado en Estados Unidos en una escuela de periodismo que valga la pena sabe que los tres merecieron ser despedidos. Pero debiera haber sucedido más. Los editores y directores de The Miami Herald y El Nuevo Herald han sabido de este doblete de reporteros de El Nuevo Herald al menos desde 2002. En mi opinión, ellos también merecen que se les despida.

En realidad el hombre que comenzó esta moda de mezclar la dirección de un periódico con el negocio del gobierno, el ex director Alberto Ibarguen, se ahorró el mal rato cuando prefirió un trabajo más seguro repartiendo dinero en la Fundación Knight en Miami, una organización cuya misión incluye, por cierto, mejorar el periodismo en todo el mundo. Personalmente, yo hubiera comenzado con él cuando él dirigía The Miami Herald. Pero supongo que eso es agua pasada.

Históricamente, la separación de la prensa y el gobierno proviene de cuando se fundó la república. La implementación inicial de la Primera Enmienda, que a menudo parece pasar por tiempos difíciles en el área de Miami, juega un papel importante en la separación de poderes como primero se diseño. Las teorías y conceptos de la separación, entre otras cosas prensa y gobierno, también pueden ser atribuidos a pensadores políticos tan renombrados como Montesquieu y Rousseau. En otras palabras: el concepto de separación de poderes es tan viejo como el país.

Se supone que la prensa en Estados Unidos desempeñe un papel conocido como el Cuarto Estado –término de origen francés. Uno de nuestros muchos trabajos como medio de comunicación es el de vigilar al gobierno. Durante la última década este papel parece haberse debilitado.

Citaré de la Enciclopedia Wikipedia de Internet, que lo resume eficazmente, al decir:

“Durante las últimas décadas se ha establecido muy bien que los grandes conglomerados de los medios han influido tremendamente en la prensa al editorializar las noticias reportadas. Esto se ha logrado por medio de la adquisición de varias entidades noticiosas, las cuales han perdido su autonomía e imparcialidad. Es bien sabido que los Conglomerados de los Medios son firmes partidarios de varios funcionarios gubernamentales. El patrón de desempeños pasados ha indicado que la editorialización del conglomerado generalmente ha sido a favor de tales funcionarios. Esto ha provocado cierto deterioro en la ‘voz del pueblo’”.

La mayoría de los mismos medios cubanos de Miami que diariamente critican la influencia del gobierno y su interferencia en la prensa en Cuba han puesto ahora el grito en el cielo como resultado de los despidos en El Nuevo Herald. Creo que es hora de preguntar: ¿cuál de las dos posiciones? No se puede estar a bien con Dios y con el Diablo.

http://www.progresosemanal.com/index.php?progreso=lupalvaro&otherweek=
1159938000


La propaganda como periodismo: The Miami Herald es la última víctima de la manipulación mediática

Este editorial apareció en The Daytona Beach (Fla.) News-Journal el 15 de septiembre de 2006. Traducido por Progreso Semanal.

El viernes [8] pasado, The Miami Herald anunció que había despedido a tres escritores (entre ellos una colaboradora independiente) por escribir para una publicación en español del Herald y simultáneamente recibir pago de manos del gobierno federal por labores de propaganda enfilada a Cuba. Uno de los ex empleados recibió casi $175,000 por su trabajo desde 2001, mientras que otro recibió $71,000 de manos de la llamada Oficina de Transmisiones a Cuba.

La noticia suena como un simple caso de periodistas que trabajan a ambos lados de una verja que no debe ser saltada. Pero la cosa no es tan simple. Olga Connor, la colaboradora, posteriormente le dijo al Herald que su trabajo para el gobierno de EEUU nunca fue un secreto, ni siquiera en el periódico, que publicó un relato en 2002 en su filial de lengua española, El Nuevo Herald, en que describía a Connor como una "columnista de El Nuevo Herald" a quien las estaciones de radio y television financiadas por el gobierno le pagaban anualmente $45,770.

El vuelco extraño es que fue a iniciativa del Herald, como parte de una investigación de dos años sobre el financiamiento gubernamental de los esfuerzos pro democracia en Cuba, que afloraron los conflictos. The Herald mantiene que no sabía que sus empleados estaban en la planilla del gobierno y que es una práctica común en los diarios (como en el caso del Herald) permitir a colaboradores independientes como Connor que trabajen para otras organizaciones, con tal que esas organizaciones no estén en competencia con el diario. Pero el asunto éste se convierte en dos problemas distintos.

Uno es interno: The Herald tendrá que averiguar dónde se rompieron sus líneas de comunicación lo suficiente como para que sus "periodistas" pudieran trabajar simultáneamente como operativos del gobierno.

El segundo problema es de más importancia para el público. El instante en que el gobierno compra y vende noticias, éstas dejan de ser noticias. Son propaganda. Pueden ser útiles. Radio Free Europe y la Voz de América son redes radiales establecidas hace décadas, financiadas por los contribuyentes, que sirvieron como el principal conducto para el gobierno hacia los radioescuchas de todo el mundo durante la Guerra Fría. Pero esas operaciones no eran ni secretas ni engañosas. Todas las personas relacionadas con ellas, incluso sus oyentes, sabían que eran financiadas por el gobierno. Las redes existen todavía, así como varias pequeñas subsidiarias --como Radio Sawa y Al-Hurra, la red de televisión en idioma árabe que funciona como la voz de América en el Medio Oriente desde el 2003 (Al-Hurra significa "libertad" en árabe.)

Radio y TV Martí, las emisoras involucradas en el caso del Herald, fueron establecidas en 1983 y 1990 para transmitir a Cuba programas producidos por el gobierno estadounidense.

Las personas que trabajan en esas estaciones se autodenominan periodistas. No lo son. Principalmente son propagandistas, susceptibles a la treta del propagandista: La verdad objetiva no es tan importante como la agenda del gobierno. Era fácil ver la trampa cuando informes salieron a relucir el año pasado que el gobierno de EEUU estaba plantando noticias en la prensa iraquí para pintar la ocupación norteamericana color de rosa y que había sobornado a periodistas iraquíes para que publicaran informes igualmente falsos en la prensa árabe de Irak.

Esa práctica es más cuestionable que las empresas de transmisión pagadas por el gobierno, porque el embuste define al método. El público no sabe que las noticias que leen en un diario iraquí fue pagado y plantado allí por el ejército de EEUU. Hasta el día de hoy, las autoridades norteamericanas defienden (y continúan) esa práctica, aunque ningún chanfle puede aminorar la triste verdad que emerge del pantano iraquí.

Cuando los periodistas que trabajan en diarios como The Herald (o su hermana, la versión en español) reciben pago de manos del gobierno sin admitir públicamente ese pago, ellos violan la ética de la misma manera que si el gobierno directamente 'plantara' noticias en sus periódicos. Pero la costumbre de esta administración de violar esa ética es especialmente preocupante, dado su expediente de plantar informes favorables a sus iniciativas en Estados Unidos (como Medicare y Ningún Niño Dejado Atrás), de sobornar a columnistas o de preparar videos "listos para la pantalla" que parecen ser periodismo y que son transmitidos como tal por estaciones locales.

El problema en The Herald es solamente un aspecto de un creciente patrón de manipulación de los medios por parte del gobierno --aquí y en el exterior.

http://www.progresosemanal.com/index.php?progreso=The_Daytona_Beach_
ant&otherweek=1159938000


El más agraviado ha sido el “periodista” Carlos Alberto Montaner:
La mafia cubano-americana de Miami obligó al Nuevo Herald a recontratar a los periodistas pagados por el gobierno de EEUU

Por Ernesto Carmona*

El diario en castellano Nuevo Herald de Miami reincorporó a tres periodistas despedidos en septiembre por recibir pagos del gobierno federal estadounidense, decidió no aplicar sanciones disciplinarias a otros seis y forzó la renuncia de quien decidió los despidos, Jesús Díaz Jr., “publisher” o editor del Miami Herald y de su versión en castellano El Nuevo Herald. Díaz también debió abandonar la presidencia de la empresa The Miami Herald Media Co., editora de ambos periódicos que en definitiva pertenecen a McClatchy Company.

Los despidos se produjeron cuando la empresa descubrió que nueve de sus reporteros y colaboradores, entre ellos Carlos Alberto Montaner, cobraban cheques federales por intervenir en las emisiones de Radio y TV Martí. Los despedidos fueron defendidos por influyentes cubano-americanos de Miami que exigieron la renuncia del Sr. Díaz, escribió Katharine Q. Seelye en el New York Times de hoy (miércoles 4 de octubre).

Para el diario El País de Madrid, “los anticastristas impusieron su ley en la prensa de Miami". Según el New York Times, todavía existe una pelea feroz entre las salas de redacción [de los dos Heralds] ante preguntas fundamentales sobre el papel de los periodistas, particularmente en lo que podría ser la propaganda y respecto a Fidel Castro. "Mientras The Miami Herald es un periódico norteamericano tradicional que aprecia la neutralidad, El Nuevo Herald tiende hacia la toma de partido, sobre todo contra el Sr. Castro", aseguró el NYT.

Los periodistas recuperaron sus empleos, pero salió lesionada la ética periodística. Las emisiones de la estación de radio y la señal de televisión están dirigidas a desestabilizar al gobierno de Cuba, pero no pueden oírse en EEUU porque lo prohíben las leyes que protegen a los ciudadanos de la propaganda política. Sin embargo, tampoco se sintoniza en Cuba porque el bimotor jet de 10 millones de dólares que debería hacer llegar la señal de TV no consigue romper la barrera de interferencia.

EEUU o el mundo al revés

En EEUU muchas cosas funcionan al revés. El Proyecto Censurado de la Universidad Sonoma State de California reveló que la Agencia de Protección al Medioambiente y otros organismos contralores federales, más bien están convirtiéndose en lobbystas de las corporaciones que se supone deberían regular y vigilar. El transformismo también alcanzó a la ética periodística, por lo menos en Miami, que ahora parece regida por la teoría de la relatividad.

Los periodistas reincorporados del Nuevo Herald que cobran por aparecer en Radio y TV Martí son Pablo Alfonso (175 mil dólares desde 2001), Olga Connor (71 mil dólares) y Wilfredo Cancio Isla (15 mil dólares en los últimos 5 años), pero en la lista figuran otros seis colaboradores de ese diario, entre ellos el propagandista profesionalizado Carlos Alberto Montaner, quien publica en El Nuevo Herald, The Miami Herald y en casi toda la red de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP).

La “pelea feroz” entre las salas de redacción que describe el New York Times se está convirtiendo “en una guerra entre los dos periódicos, con amenazas de renuncia de varios de los mas conocidos colaboradores de The Miami Herald en inglés, que se resisten a aceptar que colaboradores o periodistas de El Nuevo Herald escriban también en la edición en inglés”, comentó la columna El Duende, del programa Radio Miami, a cargo del periodista Max Lesnik, quien dio a conocer los pagos el 22 de agosto, una semana después de solicitada la investigación por la propia empresa editora invocando la Ley de Libertad de Información (FOIA, su sigla en inglés) y varias semanas antes del destape del affaire. El programa que dirige Lesnik se encuentra en http://www.LaRadioMiami.Com), aunque también se trasmite en Miami por Unión Radio, 1450 AM, de lunes a viernes, de 10:30 am a 12:00 m.

Para Lesnik, “la alusión está bien clara”. Los reclamos de la sala de redacción del Herald en inglés apuntan a Montaner. “Son un retrato pintado al óleo del jefe de la orquesta, Carlos Alberto Montaner. ¡Música maestro!”, afirmó un risueño Lesnik. Y ahora que se supo “quien paga la música” verdaderamente pareciera tratarse de una virtual orquesta de casi medio centenar de músicos, porque a los 9 periodistas vinculados al Herald habría que añadir a “otros 13 de diferentes medios, entre ellos, Juan Manuel Cao y Miguel Cosío del Canal 41 y Ninoska Pérez de Radio-Mambí así como otros muchos reporteros que laboran en el Diario Las Américas y las emisoras Telemundo y Univisión”, reveló Lesnik.

Pero esos no serían todos, porque en la información oficial proporcionada al Herald por el gobierno federal en virtud de la FOIA “hay un total de 49 periodistas de distintos medios locales de Miami que han venido recibiendo dinero de Radio y TV Martí desde octubre del año 2001 hasta el pasado mes de agosto de este año 2006”, dijo Lesnik. Sólo este año, Radio y TV Martí han recibido 37 millones de dólares del gobierno federal.

“Según nos dicen, la lista de los 49 periodistas que trabajan para medios supuestamente independientes y que también reciben dinero de Radio y TV Martí, la tiene en su despacho el editor ejecutivo del Herald en inglés Tom Fiedler pero hasta ahora no se atreve a publicarla, quizás por temor a las malas consecuencias que eso le pueda traer”, comentó El Duende.

Para Lesnik, “a quien hay que investigar es a Radio y TV Martí para saber si allí se cumple o se viola la ley federal que prohíbe terminantemente influir con propaganda oficial a la opinión pública de los Estados Unidos”.

Tom Fiedler y Jesús Díaz Jr. (Tomada del NYT)

La “interna” del Herald

Los periodistas reincorporados por las presiones de la mafia cubano-americana de Miami no podrán seguir cobrando en Radio y TV Martín ni en ningún otro medio del gobierno, alegó el Herald. Y la culpa del desaguisado se la echaron a un difunto, a Carlos Castañeda, director del diario que en vida habría autorizado un permiso no escrito para que sus periodistas cobraran los cheques federales. Humberto Castelló, el actual director del diario en español, también conocía el permiso. El único que lo ignoraba, al parecer, era el “publisher” y presidente de la empresa, Jesús Díaz.

La renuncia de Díaz no sólo fue un detalle formal exigido por los cubanos prominentes de Miami para recontratar a los despedidos. “La responsabilidad de lo que pasó en el Herald, según dicen ahora, fue del desaparecido ex director Carlos Castañeda. Le echaron la culpa al muerto, tuvo que renunciar Jesús Díaz, los cesanteados pueden volver a sus puesto y borrón y cuenta nueva. Mejor dicho, Borrón si, pero cuenta nueva no. Ya que está bien claro, que de Radio y TV Martí, sí que no se puede cobra más. No, porque te quemas”, comentó el Duende.

David Landsberg, designado el martes como nuevo "publisher" para los dos periódicos por McClatchy Company, la propietaria final de la empresa The Miami Herald Media Co., dijo que sería “absolutamente fuera de límites” para los periodistas aceptar de nuevo pagos de Radio o TV Martí, pero pueden ir gratis si antes piden permiso. Añadió que pueden cobrar en otros programas que no sean de Martí, pero el permiso se decidiría caso por caso, informó el NYT.

Montaner, damnificado

El más damnificado resultó Montaner, que quedó en el descrédito y cuestionado ante la ética periodística, quien ahora asegura que es víctima de una campaña de difamación. Ha escrito numerosos artículos en su defensa, incluso le aceptaron uno en el Wall Street Journal del 21 de septiembre y sigue publicando en el Herald. Sin embargo, no tiene buen ambiente en el Herald en inglés, cuyos periodistas son renuentes a que se publiquen sus diatribas anti cubanas porque están subvencionadas por el gobierno de EEUU.

Un argumento clave que esgrimió Montaner en su defensa fue decir que su nombre jamás debió aparecer en la lista de los periodistas de Miami pagados por EEUU simplemente porque… no reside en esa ciudad, aunque cobre igual cobre. Otro argumento en su defensa fue comparar a Radio y TV Martín con la Radio Europa Libre, financiada por la CIA durante la época de la guerra fría de los años 50 y 60 y donde colaboraron muchos intelectuales latinoamericanos famosos. Pero esa radioemisora de la CIA nunca adquirió patente de credibilidad ética.

Montaner cayó en el descrédito ante sus pares, no sólo por mentir sino porque, además, cobra…

El avión, el aviónnn

El otro rififí que amenaza a TV Martí es su fracaso. El gobierno de EEUU está preocupado porque sus informantes le señalan que el jet bimotor de 10 millones de dólares que transmite la señal no logra penetrar la barrera interceptora de las autoridades cubanas. La ilegalidad de las transmisiones, prohibidas dentro de EEUU, ha sido cuestionada hasta por las organizaciones empresariales latinoamericanas de radiodifusión como un pésimo precedente.

De acuerdo a un comentario de El Duende-Max Lesnik, los técnicos norteamericanos recomendaron el uso de ese avión adaptado para transmitir desde 20 mil pies. A tal altitud “no sería posible interferir por Cuba las trasmisiones de TV Martí dirigidas a salir al aire por el Canal 13 en los receptores cubanos”, dijo Lesnik.

“Pero todo ha sido inútil”, añadió el valiente columnista de Radio Miami. “TV Martí no entra en Cuba de ninguna manera y ya se está cuestionando en Washington la inutilidad de ese esfuerzo que desde su fundación a la fecha, le ha costado más de 500 millones de dólares a los contribuyentes”.

Según El Duende-Lesnik, “si para fines de este año 2006 no se logra hacer llegar la señal de TV Martí a la isla, la operación corre el peligro de ser suspendida definitivamente si así lo recomienda una comisión del Congreso que es en definitiva el órgano que aprueba el presupuesto de gastos de esa emisora propiedad del gobierno de Estados Unidos. Digo, si antes no estalla un escándalo que precipite los acontecimientos”.

*Ernesto Carmona, periodista y escritor chileno

Recibido por correo electrónico


Carlos Alberto Montaner, la ética periodística y sus conflictos y sinflictos con Radio Martí
Por Raúl Gómez

No es la primera vez que Carlos Alberto Montaner y Radio Martí se ven envueltos en un escándalo por un conflicto de intereses. En efecto, a pesar del revuelo que se ha formado –a partir del artículo “10 Miami Journalist take U.S. pay”[1], del periodista Oscar Corral, publicado por el diario estadounidense The Miami Herald, el pasado 8 de septiembre—, Montaner fue despedido de su trabajo como comentarista de Radio Martí[2], en septiembre de 1990, después de cinco años como colaborador de esa emisora[3], por un conflicto de intereses.

Rolando Bonachea, un cubanoamericano, entonces director de la emisora, señaló que “las regulaciones de Radio Martí estipulan que sus empleados o colaboradores –como Montaner— no pueden ser líderes de organizaciones políticas”[4]. Hacía apenas dos meses que Carlos Alberto había anunciado la creación de su nueva organización, la Unión Liberal Cubana (ULC). Según Bonachea, “el liderazgo político pone en peligro la objetividad de la emisora”[5].

A los que no habían nacido, a los que no leían entonces el Herald, a los que con el paso de los años el general Alzheimer les ha ido matando soldados –digo, neuronas— y a los desmemoriados de siempre, les cuento que, en aquel entonces, Carlos Alberto respondió desde Madrid con una extensa carta de tres páginas, fechada el 24 de agosto, donde trataba de intimidar a Rolando Bonachea. Vestido de ciudadano norteamericano, le decía que “había consultado abogados y éstos le informaron que la cancelación de su contrato violaba la Primera Enmienda de la Constitución de Estados Unidos”. Cerraba diciéndole que sus amigos en Washington –nunca aclaró si los de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) o los de la entonces USIA (Agencia de Información de los Estados Unidos)—, le comunicaron que no había tal regulación en Radio Martí. No obstante el pataleo montaneriano, Tony Navarro, director de la Oficina de Transmisiones a Cuba[6], dijo entonces que “la regulación –por la cual se le despedía— siempre ha existido”[7].

Bien. Si Montaner no ha disuelto la ULC, ni ha renunciado a ser líder de la misma ¿cómo es posible que aparezca, ahora, mencionado en un nuevo escándalo,[8] por un conflicto de intereses, relacionado con Radio Martí, nada menos que por estar cobrando dinero de esa emisora del gobierno de los Estados Unidos, como comentarista? ¿Acaso con el traslado de Radio Martí –de Washington para el Jorge Mas Canosa Building, en West Dade, en la república independiente de Miami—, cambiaron las regulaciones de esa emisora? ¿Renunció Radio Martí a la objetividad en sus emisiones? Estas son preguntas que nosotros, los periodistas, y el gran público, deberíamos hacerle a Pedro Roig, actual director de la OCB, y a nuestros senadores y representantes que aprueban los fondos para la misma.

No voy a agobiarlos con los numerosos ejemplos que poseo de violaciones flagrantes de la ética periodística por parte de Carlos Alberto Montaner y Radio Martí. Basta con este único botón de muestra: El 7 de agosto de 1989, el locutor de turno de Radio Martí, como de costumbre, dijo: “A continuación escucharán un comentario de Carlos Alberto Montaner”. Tras una breve pausa, los oyentes en Cuba[9] –y algunos en Miami, como yo— pudieron escuchar cuando Carlos Alberto decía: “¿Cuándo comenzó realmente la complicidad de Cuba con el narcotráfico?”; y, acto seguido, comentaba: “Aunque parezca increíble, hay pruebas tan remotas que desde 1961, el Che Guevara, entonces presidente del Banco Nacional; el capitán Moisés Crespo, de la policía política de Cuba; y, nada menos que, Salvador Allende, discutieron la posibilidad de crear una red de contrabando de drogas entre América Latina y Estados Unidos. Todo esto ha aparecido publicado como parte de un informe oficial del gobierno de los Estados Unidos en The Wall Street Journal[10], uno de los periódicos más prestigiosos de la nación norteamericana (…) Les habló desde Madrid, para Radio Martí, Carlos Alberto Montaner”[11].

Volvamos al escándalo de ahora. Cínicamente, en una carta al director de El Nuevo Herald[12], en respuesta al artículo “10 Miami Journalist take U.S. pay”, Carlos Alberto Montaner escribe: “De la manera en que está escrita la información, como si hubieran descubierto una oscura trama delictiva, dan a entender que mi honestidad como escritor ha quedado comprometida por esos comentarios que hago para el pueblo cubano”. Dejo al lector inteligente que saque sus propias conclusiones sobre el estado en que se encuentra la honestidad de Carlos Alberto.

Aquellas aguas trajeron estos lodos

Firmas Press. Aquí hay, probablemente, otro conflicto de intereses, o cuando menos un deliberado ocultamiento de información. En la carta al director de El Nuevo Herald, ya mencionada, Carlos Alberto, de una manera dulzona, impersonal y aséptica , escribe: “El Herald, como otras sesenta publicaciones de Europa, Estados Unidos y América Latina, entre ellas algunas estaciones de radio, le compran mi columna a Firmas Press, la agencia que distribuye mis escritos. Hace unos años, Radio Martí, como cualquier otro medio de comunicación, se interesó en mi columna y en los temas que analizaba, y me contrató para que, una vez a la semana, por teléfono, durante 20 minutos, comentara estos asuntos para beneficio de unos oyentes cubanos que no tienen acceso a la prensa libre ni a la columna que reproduce el Herald”.

Mi pregunta es: ¿por qué Carlos Alberto ocultó o no le dijo claramente al director de El Nuevo Herald –y por intermedio de este a los lectores del diario—, que Firmas Press –esa aparentemente distante y profesional agencia que distribuye sus escritos—, es una agencia de prensa de su propiedad?

Ahora creo posible, aunque probablemente no lo sabremos nunca con certeza, que sea verdad lo que algunos cuentan en Miami y en La Habana: que fue la propia CIA la que le resolvió a Carlos Alberto –a finales de los sesenta, a través de Joaquín Maurín, un español exiliado en Puerto Rico que cumplía tareas para la Agencia—, una columna sindicada semanal con la agencia ALA y posteriormente el establecimiento de la Editorial Playor en Madrid.

En todo caso, el hecho cierto es que Carlos Alberto ha probado, con creces, que tiene un espinazo blando, que puede aceitarse con dólares; y, una pluma obediente…escribe lo que le ordenen. ¿Acaso no se pasó 15 años escribiendo en su columna sindicada y comentando –mientras pudo— por Radio Martí, la mentira de que el ejército cubano había tenido 10 mil bajas mortales en Angola --conforme al libreto de la CIA—, y por eso el Gobierno tenía miedo de repatriar a sus muertos; para finalmente morir aplastado, en diciembre de 1990, por la verdad, durante lo que los cubanos dieron en llamar la Operación Tributo[13]?.

¿Acaso no lleva más de 20 años escribiendo en su columna y luego comentando por Radio Martí sobre cuanta enfermedad se le ha ocurrido –o le ha dicho la CIA que diga— posee el presidente cubano Fidel Castro?[14]

Para mi, es obvio, es absolutamente obvio que Carlos Alberto Montaner no es otra cosa que lo que otrora se conocía como un periodista de alquiler; contratado para defender –sin ética, ni recato alguno—cualquier causa que interese al gobierno de los Estados Unidos.

Sin embargo, por aquello de que entre pillos anda el juego, bien haría el gobierno de Estados Unidos en investigar si Carlos Alberto está también cometiendo fraude fiscal o está metido en otro conflicto de intereses. Quien quita que por un lado esté recibiendo dinero de la CIA –una agencia federal— para financiar el trabajo de Firmas Press; y, por el otro, esté también recibiendo dinero federal, cuando Radio y TV Martí le compran, a la misma Firmas Press, su columna periodística.

La basura bajo la alfombra

Carlos Alberto quiere esconder la basura debajo de la alfombra equiparando Radio Martí y la Voice of América. Según él, la lista de quienes han recibido pagos por su trabajo como colaboradores de La Voz de América, entre otros centenares de nombres ilustres, incluye a los principales periodistas de Estados Unidos. Reto a Carlos Alberto Montaner y a Pedro Roig a que presenten tan sólo el nombre de tres de los principales periodistas de Estados Unidos que hayan recibido pagos y colaborado con Radio Martí.

Victimismo y narcisismo

Aunque no es el objetivo central de este artículo, quiero compartir con mis lectores un detalle surgido de mis recientes indagaciones sobre la personalidad de Carlos Alberto. En su artículo titulado “Mi defensa contra la difamación”[15], queda fielmente retratado uno de los culillos de Montaner: el Narcisismo. El hecho de que Carlos Alberto haya echado mano al célebre libro “Una muerte muy dulce” de Simone de Beauvoir –y a la fábula del supuesto intento de atentado, o más bien de atemorización, que sufriera en 1986—, tiene dos lecturas evidentes: Una, ha querido escenificar el papel de víctima heroica del comunismo con lo cual, de paso, también da de beber a su sedienta sicología narcisista; y, la otra, refleja la precariedad del momento que vive este infortunado periodista.

Es una pena que, en torno a este tema, hayan opinado, inmediatamente, algunos voceros del régimen cubano; pues le han dado la posibilidad –sobretodo a Carlos Alberto— de presentarse como víctima de una supuesta conspiración entre el gobierno cubano y los nuevos dueños del Herald, que sólo tiene cabida en mentes paranoicas o calenturientas; cuando, en realidad, se trata de un conflicto entre los 10 periodistas mencionados en el artículo del The Miami Herald y la ética periodística. Le dieron el chance al lobo de, al menos, intentar vestirse de Caperucita.

La ética de El Nuevo Herald de la Knight Ridder

Creo sinceramente que son una exageración las afirmaciones, realizadas reiteradamente por los medios oficiales de la Isla, de que “El Nuevo Herald es el libelo de la mafia cubanoamericana”. Sin embargo, este diario, desde su aparición y durante el tiempo en que perteneció a la cadena Knight Ridder –en junio pasado pasó a ser de la McClatchy Co— tuvo momentos verdaderamente cuestionables desde el punto de vista de la ética periodística; incluso, en el propio tema que ahora me ocupa. Baste un solo ejemplo: Si Montaner fue colaborador de Radio Martí entre el 20 de mayo de 1985 y el 30 de septiembre de 1990 ¿cómo fue posible que, en parte de ese período, Carlos Alberto fuera –al mismo tiempo— comentarista y analista político de Radio Martí y jefe de las páginas de Opinión de El Nuevo Herald, sin que la Knight Ridder decretara inmediatamente el evidente conflicto de intereses?

Es una verdad de Perogrullo que uno de los más graves riesgos que puede enfrentar un diario es ver en entredicho su reputación por tener plumas comprometidas, dinero de por medio, por intereses específicos; pues, permiten cuestionar su integridad y credibilidad. Por eso celebro el valor y la decisión de la McClatchy Co –los nuevos dueños de los Herald—, de cortar por lo sano. No es casual que hayan recibido el apoyo del Capítulo del Sur de la Florida de la Sociedad de Periodistas Profesionales de Estados Unidos.

Evidentemente, todo lo escrito hasta aquí nos precipita a una inevitable conclusión: Tiene razón Carlos Alberto Montaner cuando dice que entre él y Radio Martí no existe conflicto de intereses; sino, coincidencia de intereses. Después de todo, ha quedado fehacientemente demostrado que ambos –periodista y medio— están en conflicto con principios éticos universalmente reconocidos como decir la verdad, la imparcialidad y la objetividad. Y cuando se coincide en tal grado de degeneración ética no se tiene entre sí conflictos, sino sinflictos.

[1] “10 Periodistas de Miami reciben pagos de Estados Unidos”.
[2] Ojito Mirta Artículo “Separado Montaner de R. Martí”. El Nuevo Herald, 09.1990
[3] Radio Martí salió al aire por primera vez el 20 de mayo de 1985, en onda corta, por la banda de 39 metros.
La primera persona que habló por Radio Martí ese día fue Carlos Alberto Montaner. Al momento de ser despedido tenía dos programas en Radio Martí: Libro abierto y otro de comentario político.
[4] Ojito Mirta.. Ibidem.
[5] Ibid.
[6] Conocida en inglés como OCB (Office of Cuba Broadcasting). Supervisa las transmisiones de Radio y TV Marti.
[7] Ojito Mirta. Ibid
[8] Corral Oscar.. Artículo “10 Miami Journalist take U.S. pay”. The Miami Herald, Sept. 8. 2006
[9] Radio y TV Martí son programas del gobierno de Estados Unidos creados, supuestamente, para promover la democracia y la libertad en Cuba. Los contenidos de sus programas no pueden transmitirse en EE.UU. debido a que lo prohíben leyes antipropaganda.
[10] The Wall Street Journal (WSJ) en ocasiones publica artículos de Montaner. Curiosamente fue en este diario adonde el pasado 21 de septiembre, le publicaron el artículo “Clash of Civilization”, donde Montaner el papel de víctima y mienta, una vez más, sin sonrojo.
[11] Ver Archivos del Federal Broadcast Information Service (FBIS). Emisión de Radio Marti del 7 de agosto de 1989.
[12] Montaner, Carlos Alberto. Artículo “Respuesta de Carlos Alberto Montaner a El Nuevo Herald”. El Nuevo Herald 090906.
[13] Operación Tributo: Mediante la misma el gobierno cubano repatrió los restos de todos los cubanos, militares y civiles, que habían muerto cumpliendo misiones en otros países. Los cubanos muertos en Angola fueron 2068.
[14] Ver artículo “Carlos Alberto Montaner y la castrofobia obsesiva” de Raúl Gómez en Rebelión.org 040906.
[15] Montaner, Carlos Alberto. Firmas Press. Septiembre 17, 2006.

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=38656


Estados Unidos sabe mentir, pero pagando miente mejor: Bush convierte al periodismo en propaganda de guerra
Por Ernesto Carmona

EEUU paga periodistas que trabajan en los medios y contrata empresas de relaciones públicas que convierten su propaganda de guerra en “información positiva”. Pese a su control de la gran prensa, el gobierno de George Bush desea “noticias” más favorables a su política imperial y paga para que los medios mientan mejor.

EEUU contrató de nuevo a The Rendon Group por 20 millones de dólares para que la prensa mundial mejore la imagen de su presencia en Irak. Simultáneamente, una decena de conspicuos periodistas de Florida, incluidos tres de El Nuevo Herald, recibieron pagos por asistir a programas de Radio y TV Martí, instaladas en Miami por el gobierno de EEUU para socavar a la revolución cubana.

Radio y TV Martí han recibido este año 37 millones de dólares del gobierno Ambas estaciones no transmiten dentro de EEUU porque lo impide la ley. Se supone que todos los beneficiarios de los pagos son anticomunistas convencidos, que además perciben buenos salarios en sus respectivos trabajos.

Los pagos fueron descubiertos por The Miami Herald Media Co., la casa matriz del diario más afectado, El Nuevo Herald, que se publica en castellano. Según documentos oficiales solicitados por la empresa el 15 de agosto, invocando la Ley de Libertad de Información, cientos de miles de dólares fueron percibidos durante años, entre otros, por el propagandista Carlos Alberto Montaner, quien publica en El Nuevo Herald, The Miami Herald y en casi toda la red de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP).

Entre el resto de recipiendarios de pagos financiados por los contribuyentes estadounidenses hay tres periodistas de El Nuevo Herald: Pablo Alfonso (175 mil dólares desde 2001), Olga Connor (71 mil dólares) y Wilfredo Cancio Isla (15 mil dólares en los últimos 5 años). La casa matriz despidió a los tres.

Foto Jessica Lynch en plena actuación

Jesús Díaz Jr., presidente y editor de The Miami Herald Media Co., se manifestó decepcionado y declaró que los pagos violaron ''la sagrada confianza'' entre los periodistas y el público. ''Ni siquiera la apariencia de que la objetividad o integridad de alguien pueda haberse visto comprometida se puede tolerar en nuestro trabajo'', comentó Díaz. ``Personalmente, no creo que podamos garantizar la objetividad ni integridad si alguno de nuestros reporteros o reporteras reciben compensación monetaria de cualquier entidad que hayan cubierto, pero especialmente si se trata de una agencia de gobierno''.

Otros que recibieron pagos de la Oficina de Transmisiones hacia Cuba, que opera Radio y TV Martí, fueron Helen Aguirre Ferré, editora de la página de opiniones del Diario Las Américas; el columnista y reportero Ariel Remos; y Miguel Cossío, director de noticias del Canal 41.

Los pagos destruyeron la credibilidad de los reporteros en la cobertura de cuestiones clave de la política exterior de EEUU. Iván Román, director ejecutivo de la Asociación Nacional de Periodistas Hispanos, dijo que los pagos de TV y Radio Martí implican un “conflicto de interés” para los periodistas, eufemismo estadounidense que designa violaciones éticas.

Los periodistas sobornados incluyen a Juan Manuel Cao, un reportero del Canal 41 que recibió $11,400 de TV Martí este año, quien en julio confrontó a Fidel Castro en Córdoba, Argentina, sobre los planes de viaje de la disidente Hilda Molina para visitar a familiares en Buenos Aires.

Justamente, y como si ya lo supiera, Fidel Castro le preguntó abiertamente a Cao si alguien le estaba pagando para que hiciera esa pregunta. El gobierno cubano viene repitiendo por mucho tiempo que ciertos periodistas de medios en español de la Florida reciben pagos del gobierno federal de EEUU.

Ferré, editora de la página de opiniones del Diario Las Américas, recibió $4,325 entre el 2001 y el 2005. ''Este es un caso obvio, para libros de texto'', declaró Jon Roosenraad, profesor de Periodismo de la Universidad de la Florida. 'Es exactamente como si un reportero de negocios trabajara también a tiempo parcial como agente [de relaciones públicas] para una compañía local en sus horas extra, y que regresara a su periódico al día siguiente y escribiera sobre `su' compañía'', agregó.

Los pagos desde 2001 oscilaron desde 1.550 dólares abonados a Ninoska Pérez-Castellón, locutora de Radio Mambí, hasta los 174.753 dólares percibidos por Alfonso, de El Nuevo Herald. Los “honorarios” fluctuaron entre 75 y 100 dólares por comparecencia, sea como presentadores o simplemente invitados en programas producidos por el gobierno estadounidense.

Un precursor de estas prácticas fue el analista Armstrong Williams, quien en 2005 promovió, en su programa de televisión transmitido de costa a costa, la ley de reformas a la educación pero después se reveló que el gobierno de Bush le había pagado el servicio.

Contrato por “buenas noticias”

Estados Unidos contrató de nuevo a The Rendon Group para influir la cobertura de la guerra en Irak por veinte millones de dólares, a fin de promover una visión más “positiva” de las noticias bélicas sobre la invasión a Irak. La información fue publicada por Walter Pincus, del Washington Post, quien cubre las fuentes de inteligencia de Washington después de haber servido directamente a la CIA en los años 50 y 60.

Pese a que toda la información sobre Irak proviene de periodistas incrustados entre las tropas de EEUU y de suyo resulta tan sesgada que se confunde con la propaganda de guerra, el gobierno de Bush continúa insatisfecho, al igual que el gobierno nominal de Bagdad.

Foto Guillermo Ford atacado por un 'varillero'

EEUU desea manejar más a fondo la presentación de todas las noticias sobre Irak en los medios estadounidenses e internacionales. Una selección de noticias más 'favorables' a sus operaciones militares sería utilizada en un programa destinado a ofrecer “productos de relaciones públicas” que mejoren su imagen. Según fuentes del Pentágono, su jefe Donald Rumsfeld se muestra “abrumado” por la falta de comprensión de los medios y la proliferación de nuevas y abundantes noticias 'negativas' que se difunden de una manera muy diferente a sus deseos y propósitos propagandísticos sobre las pretendidas bondades de la 'lucha contra el terrorismo'.

La noticia del nuevo negocio del Grupo Rendon se conoció justo cuando el gobierno títere de Irak anunció, el 7 de septiembre, que cerraba la corresponsalía de la cadena de televisión árabe Al Arabiya, de Dubai, por no estar de acuerdo con su cobertura. Funcionarios del gobierno iraquí dijeron que cerraban la oficina de Al Arabiya en Bagdad por un mes, alegando que incitaba a la violencia y realizaba coberturas “no profesionales”. La principal cadena rival de Al Arabiya, Al Jazeera, de Qatar, fue proscrita de Irak por más de dos años.

La utilización de empresas de relaciones públicas se ha convertido en una práctica corriente de las compañías que 'reconstruyen' Irak ansiosas de ganar influencia política. Según informa Democracy Now, 'en los últimos años, las diez mayores empresas han gastado más de 30 millones de dólares en sus “lobbies” y donado más de 10 millones de dólares a campañas políticas'. Blackwater USA, proveedora de ejércitos privados, contrató a la empresa de relaciones públicas dirigida por el antiguo jefe de personal de Tom DeLay, líder de la mayoría republicana en la Cámara de Representantes, aunque también le da empleo a la esposa, a la señora DeLay. Y exhibiendo un pragmático bipartidismo, la compañía propietaria de Military Professional Resources Inc. contrató como relacionadora pública a la esposa de Tom Daschle, líder de la minoría demócrata del Senado.

¿Qué es el Grupo Rendon?

The Rendon Group (TRG) sabe de estos menesteres. Constituido en 1981 asesoró a la familia real kuwaití y en los '80 trabajó con la oposición al régimen de Manuel Antonio Noriega (quien también trabajó para la CIA, al igual que el mítico Osama Ben Laden), tarea que culminó, al término de 1999, con la invasión de Estados Unidos a Panamá (Operacion Just Cause) ordenada por George Bush padre y la instalación posterior de Guillermo Endara en el sillón presidencial, el candidato favorito de la CIA.

John Rendon, el dueño del grupo, convenció a los partidos opositores panameños con el argumento irrefutable de un presupuesto de 10 millones de dólares, todo esto según la revista Rolling Stone (noviembre 2004). Rolling Stone asegura que Rendon se hizo rico como propagandista de la CIA y el Pentágono. Después que la oposición ganara las elecciones, que fueron anuladas por Noriega, Rendon creó apoyo internacional a un cambio de régimen con una foto que mostraba al opositor Guillermo Ford ensangrentado frente a un 'varillero'. La imagen, publicada por la revista Times, resultó la herramienta perfecta para lograr ese objetivo.

Una pequeña 'obra maestra' de Rendon fue la epopeya fabricada en video sobre la falsa historia de la heroína soldado Jessica Lynch, de 19 años, que enfureció a un EEUU sensible a la manipulación de Hollywood, la TV y la gran prensa. La Lynch cayó en una supuesta emboscada, luchó como leona, herida fue capturada, los perversos iraquíes la violaron y torturaron, pero fue salvada por las Fuerzas Especiales que la llevaron de vuelta a casa, donde fue aclamada con honores. Presentada durante una conferencia de prensa del Comando Central, con el apoyo de un vídeo producido por The Rendon Group, la historia fue amplificada por analistas, opinólogos y redactores de 'noticias' de toda la gran prensa estadounidense y mundial, encabezada por CNN, Fox News y los dos grandes diarios, el New York Times y el Washington Post. Una simple invasión imperial alcanzó el honor y la gloria, incluido el negocio subsidiario de las camisetas, gorras, llaveros y toda suerte de íconos. La verdad fue que en marzo de 2003, la soldado de primera clase de la compañía 507 fue entregada ilesa a los EEUU por los médicos del hospital Saddan Husseim de Bagdad que le salvaron la vida después de ingresar por error a la ciudad, antes de tiempo. Y la rubia guerrera vivió toda su experiencia con su sargento jefe Lori Pietsewa, que no apareció en las fotos, no recibió homenajes ni fue incorporada al video quizás por tratarse de una joven india hopi
(Ver http://www.voltairenet.org/article124446.html).

Rendon trabaja también para la Oficina de Influencia Estratégica (OIE), creada por el Pentágono para 'colocar' noticias favorables a EEUU en medios internacionales, no importa que sean falsas o afecten a 'países amigos'. Lo relevante es que favorezcan las aventuras guerreras del imperio. En julio de 2005 se supo que en 2001 el Grupo Rendon recibió 1,7 millones de dólares de la Marina estadounidense para influir en Puerto Rico el referéndum sobre la utilización de la isla de Vieques como campo de tiro, realizado el 6 de noviembre de 2002. Los votantes decidieron abrumadoramente que la Marina deje de utilizar la isla pese al gasto de 358 dólares por elector en la estrategia Rendon de relaciones públicas. Según documentos obtenidos por Judicial Watch, la Marina contrató al Grupo Rendon para que '...organizara a los líderes locales para construir apoyo de comunicaciones de base..., asegurar la integridad del proceso de votación..., desarrollar métodos y procedimientos de seguimiento para aumentar el apoyo de los ciudadanos' (Ver http://www.democracynow.org/article.pl?sid=05/07/27/1828235).

Rendon Group contribuyó a formar el Congreso Nacional Iraquí, un grupo de exiliados iraquíes que presionaron a Estados Unidos para que invadiera su propio país. Aunque a la OIE le bajaron el perfil, es probable que siga funcionando en secreto. El 20 de febrero de 2002 el New York Times reveló que para manipular las mentes y llevar adelante la «guerra de la información», que le quita el sueño al jefe del Pentágono Donald Rumsfeld, la OIE otorgó un contrato de 100.000 dólares mensuales al Grupo Rendon Group. La empresa ya fue utilizada en 1990 durante la primera guerra del Golfo oportunidad en que fabricó la falsa declaración de la «enfermera» kuwaití que vio cómo los soldados iraquíes saquearon la maternidad del hospital de Kuwait para 'extraer los bebés de las incubadoras y matarlos sin piedad, tirándolos al piso'. El testimonio de la enfermera inexistente fue decisivo para que el Congreso votara a favor de la guerra
(Ver http://www.analitica.com/bitblio/ramonet/mentiras.asp).

El Grupo Rendon se desgañitó inventando 'pruebas' para demostrar la existencia de armas de destrucción masiva que justificaran la invasión a Irak. Logró, entre otros esfuerzos, que la premio Pulitzer Judith Miller, 'heroína de la libertad de información' finalmente despedida del New York Times, fabricara entrevistas a científicos iraquíes que nunca existieron pero aseguraron que Saddan tenía casi lista la bomba atómica. El grupo también propagandeó la invasión a Afganistán en 2001. Etcétera.

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=37643


Reporteros Sin Fronteras guarda silencio sobre un periodista encarcelado por las tropas militares estadounidenses en Iraq
Por Salim Lamrani
Traducido al español por el autor y revisado para Rebelión y Tlaxcala por Caty R.

La organización francesa Reporteros Sin Fronteras permanece sorprendentemente silenciosa sobre el calvario que vive Bilal Hussein, fotógrafo de la agencia Associated Press (AP). Arrestado el 12 de abril de 2006 en Ramadi, Bilal Hussein está actualmente detenido en Camp Cropper, en las afueras de la capital iraquí, Bagdad, por el ejército de ocupación estadounidense [1].

Hasta hoy, no se ha presentado ningún cargo contra él y no se prevé ningún juicio. La razón es relativamente sencilla: las fuerzas armadas estadounidenses, que lo arrestaron por “razones imperativas de seguridad” sin dar más detalles, no disponen de pruebas en su contra [2].

El presidente de la agencia AP, Tom Curley, denunció una detención arbitraria: “La ley debe prevalecer. Debe ser presentado ante la justicia o liberado. La detención ilimitada no es aceptable [...]. Esto es inaceptable en virtud de la ley iraquí, de las convenciones de Ginebra y de todo procedimiento militar” [3].

Bilal Hussein forma parte de los 13.000 iraquíes detenidos, sin acusación formal y sin ningún juicio previsto. El mayor del ejército estadounidense, Jack Gardner, intentó justificar el encarcelamiento del fotógrafo: “Tiene vínculos muy estrechos con personas responsables [...] de ataques contra las fuerzas de la coalición”. En realidad, Estados Unidos reprocha a Bilal Hussein su independencia y su libertad de movimientos, mientras que los fotógrafos occidentales sólo trabajan bajo la dirección de las tropas de ocupación [4].

Sobre todo se hizo notar mediante sus fotos de la rebelión iraquí, entre las cuales varias le valieron el premio Pulitzer, que afectan la propaganda de la Casa Blanca sobre la pacificación del país. La editora de AP, Kathleen Carroll fue clara a este respecto: “Hemos revisado todas sus fotos. Hemos hablado con todos los que han trabajado con él. Y sólo hemos encontrado un trabajo de periodista, hecho en condiciones muy peligrosas, y nada más. En cuanto a las fotos de los sublevados, no son mayoritarias. Y nuestro trabajo es mostrar los dos lados del conflicto” [5].

Esa es también la opinión del abogado Badie Arief Izzat que está convencido de que su cliente fue el blanco de las fuerzas de la coalición a causa de las fotos que tomó en Ramadi y Fallujah. Después de acercarse en vano a las autoridades estadounidenses, los dirigentes de AP han decidido llamar la atención de la opinión pública sobre este caso y al mismo tiempo sobre otros miles de prisioneros detenidos sin pruebas ni acusación [6].

Las verdaderas razones del arresto de Bilal Hussein son otras. En realidad, la inmensa mayoría de sus 420 fotos publicadas muestran las masacres cometidas por el ejército estadounidense sobre la población civil, personas mutiladas y casas destruidas. Se convirtió en el blanco de los neoconservadores en Internet, que criticaban sus clichés [7].

Pero el caso de Bilal Hussein no es más que la punta del iceberg. En efecto, según el abogado neoyorkino de AP, Scott Horton, varios centenares de periodistas en Irak han sido arrestados y detenidos durante varias semanas y a veces hasta un año. Es el caso del cámara de la cadena de televisión estadounidense CBS, Abdul Ameer Younis Hussein, que fue arrestado, acusado de ser miembro de la rebelión y secuestrado durante un año antes de ser presentado ante un tribunal iraquí que lo absolvió por falta de pruebas [8].

No es la primera vez que Reporteros Sin Fronteras “se olvida de” los periodistas arrestados por las tropas de ocupación estadounidenses. Fue el caso del cámara sudanés Sami Al-Haj, torturado en Guantánamo. Se han emitido muchas críticas en cuanto a la independencia y la imparcialidad de RSF, que recibe financiación del Congreso estadounidense, y cuyos informes sobre algunos país tienen curiosamente un vínculo con la agenda política de la administración Bush [9].

Pero, ¿cómo RSF puede ser objetiva e imparcial cuando cita entre “las organizaciones nacionales e internacionales de la libertad de expresión [y] los sitios asociados de Reporteros Sin Fronteras” el sitio Internet del... Departamento de Estado estadounidense y el de la Sección de Intereses Norteamericanos (SINA) en Cuba? [10].

Notas

[1] Claire Guillot, «En Iraq, photographier la rébellion conduit dans les camps américains», Le Monde, 24 de septiembre de 2006.
[2] Robert Tanner, «U.S. Holds AP Photographer in Iraq 5 months», Associated Press, 17 de septiembre de 2006.
[3] Ibid.
[4] Ibid.
[5] Claire Guillot, op.cit.
[6] Robert Tanner, op.cit.
[7] Ibid.
[8] Ibid.
[9] Salim Lamrani, «Reporteros Sin Fronteras y sus contradicciones», Rebelión, 27 de septiembre de 2006. http://w w w.rebelion.org/noticia.php?id=38136 (sitio consultado el 29 de septiembre de 2006).
[10] Reporters sans frontières, «Les organisations nationales et internationales de défenses de la liberté d’expression, les sites partenaires de Reporters sans frontières». http://www.rsf.org/rubrique.php3?id_rubrique=606 (sitio consultado el 26 de septiembre de 2006).

El francés Salim Lamrani es investigador de la Universidad Denis-Diderot en París y está especializado en las relaciones de Cuba y Estados Unidos. Colabora habitualmente en Rebelión. La traducción al español es suya y ha sido revisada por Caty R., de los colectivos de Rebelión y Tlaxcala , la red de traductores por la diversidad lingüística. Esta traducción se puede reproducir libremente, a condición de mencionar al autor-traductor, a la revisora y la fuente.

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=38643


Reporteros Sin Fronteras y sus contradicciones
Salim Lamrani
Traducido al español por el autor y revisado para Rebelión y Tlaxcala por Caty R.

Rebelión

El 12 de septiembre de 2006, la organización Reporteros Sin Fronteras (RSF) publicó una carta abierta “en respuesta a sus detractores” que denuncian su falta de imparcialidad, la financiación que reciben de Estados Unidos y su agenda política sumamente similar a la de la Casa Blanca. Con esa carta abierta RSF pretende demostrar que no se pronuncia políticamente cuando estigmatiza a algunos países. Otra vez, las explicaciones de RSF son poco convincentes, contradictorias y salpicadas de mentiras [1].

El intento de esclarecimiento comienza irónicamente por una toma de posición política muy clara contra el gobierno de La Habana, en perfecta línea con la posición de Washington: “Cuba es una dictadura”, asesta el comunicado que acusa a Fidel Castro de “infligir a su pueblo la autocracia y la represión”. No obstante, RSF se presenta como una asociación apolítica únicamente interesada por la “defensa de la libertad de prensa” [2].

RSF va más lejos: “¿Acaso eligen los cubanos a su presidente y parlamento? No”. Esta afirmación perentoria ilustra la singular ignorancia de RSF en cuanto al sistema político de la isla del Caribe. En vez de machacar con la anticuada retórica de la extrema derecha cubana heredera de la época de Batista, la organización parisina haría mejor en echar un ojo a la Constitución del país. Aprendería más sobre el sistema electoral cubano y no proferiría semejantes disparates que deben de hacer sonreír a los numerosos periodistas y diplomáticos extranjeros instalados en La Habana y que ya han asistido a elecciones. Pero frecuenta de manera tan asidua a los nostálgicos de la Cuba prerrevolucionaria, que se encuentran en las administraciones en Washington o en el seno de las organizaciones de exiliados de Miami, que ha asimilado su discurso [3].

“¿Tienen derecho a criticar abiertamente a los que los gobiernan? Tampoco”, afirma RSF [4]. Ahí también la acusación no es creíble. Basta con mirar la prensa francesa e internacional para darse cuenta de lo contrario. Ningún grupo de disidentes en el mundo dispone de un espacio mediático más importante que la disidencia cubana. Además, las invectivas contra el gobierno cubano no faltan. Por ejemplo, el opositor Oswaldo Payá acusa regularmente a las autoridades de los peores crímenes posibles e imaginables: “En Cuba, hay desaparecidos [...]. Hay más de veinte niños asesinados”, afirmó varias veces a la prensa internacional. Sin embargo, no ha pasado ni un minuto en la cárcel [5].

De la misma manera, la disidencia organizó un congreso en La Habana el 20 y 21 de mayo de 2005. Los Estados Unidos y la extrema derecha de origen cubano de Florida financiaron íntegramente ese congreso. Varios periodistas y diplomáticos extranjeros asistieron, entre ellos James Cason, el antiguo jefe de la Sección de Intereses en La Habana. El propio presidente Bush envió un mensaje vídeo a los opositores en el que afirmaba que “la ola de la libertad se está extendiendo a través del mundo, y en un día próximo, alcanzará las costas cubanas”. Los asistentes aplaudieron calurosamente el discurso del inquilino de la Casa Blanca, gritando “¡Viva Bush!”. En cualquier país del mundo, esos individuos hubieran sido arrestados y enjuiciados por asociación con una potencia extranjera. No obstante, la justicia cubana no ha molestado a ninguno de ellos [6].

RSF presenta a Oswaldo Payá como un “socialdemócrata” y lo cita como ejemplo. Omite señalar que éste apoyó abiertamente el golpe de Estado contra el presidente venezolano Hugo Chávez en una carta abierta en abril de 2002. También se olvida de recordar que está íntimamente vinculado a los diplomáticos estadounidenses presentes en Cuba, así como a los grupúsculos extremistas de Florida [7].

RSF sigue afirmando que “23 periodistas” están encarcelados. Para la organización parisina, basta con que cualquier cubano, atraído por el jugoso negocio de la disidencia, escriba tres líneas contra su gobierno para conseguir el título de “periodista independiente”. Poco importa que entre estos “23 periodistas” sólo uno, Oscar Elias Biscet, sea graduado de una escuela de periodismo. Poco importa que ninguno de ésos haya ejercido el oficio de periodista antes de integrar la oposición. Poco importa que ésos hayan sido condenados por la justicia cubana por delitos de derecho común –recibieron fondos de una potencia extranjera, Estados Unidos– que no tienen nada que ver con su estatuto de “periodista” [8].

Además, los propios documentos oficiales de Estados Unidos, tales como la ley Torricelli de 1992, la ley Helms Burton de 1996 y el informe de la “Comisión de Asistencia por una Cuba Libre” de mayo de 2004 estipulan que hay un presupuesto destinado a la fabricación de una oposición interna en Cuba. El plan de 2004 prevé una suma de 50 millones de dólares para ello. En cuanto a las últimas medidas contra Cuba que tomó el presidente George W. Bush el 10 de julio de 2006, prevén incluso “entrenar y equipar a periodistas independientes de la prensa escrita, radiofónica y televisiva en Cuba”, y la extraordinaria suma de 80 millones de dólares se destina, entre otros, a alcanzar este objetivo. ¿Acaso puede RSF, honradamente, ignorar esta realidad? [9].

RSF confiesa finalmente que Washington la subvenciona mediante la National Endowment for Democracy (NED), organismo creado por el gobierno de Ronald Reagan con el fin de promover la agenda de la Casa Blanca en el mundo. Pero intenta minimizar la importancia de la suma que percibió y explica que está únicamente “destinada a [las] acciones en el continente africano y no americano” [10].

RSF reconoce también que recibe una financiación del Center for a Free Cuba, una organización de extrema derecha cuyo objetivo es derrocar al gobierno cubano. Incluso pretende que nunca ha ocultado estas subvenciones de las que se beneficia desde 2002. Eso es falso pues éstas no aparecen en las cuentas de 2002 y 2003. RSF omite también señalar que el director de este organismo es un tal Franck Calzón. En el pasado, fue uno de los presidentes de la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA) que, como acaba de declarar José Antonio Llama, uno de sus antiguos directores, está gravemente implicada en el terrorismo contra Cuba [11].

¿Por qué RSF esconde esta realidad a la opinión pública? ¿Cómo RSF puede aceptar dinero de un antiguo miembro de una organización terrorista? RSF recusa “la acusación de ensañamiento con Cuba” y afirma que no es de ninguna manera “el obligado ideológico de los que [la] financian”. En este caso, ¿por qué la organización se reunió con el embajador especial de la administración Clinton para los asuntos cubanos, Stuart Eizenstat, en 1996 en París? ¿Por qué atacó la embajada de Cuba en Francia el 24 de abril de 2003? ¿Por qué organizó un evento en el Teatro del Rond Point de París, bajo el eslogan político “Cuba sí, Castro no”, en septiembre de 2003? ¿Por qué esta organización se reunió con representantes de la extrema derecha cubana de Florida el 16 de enero de 2004 para firmar acuerdos y crear un comité al cual Robert Ménard, secretario general de RSF, pertenece? [12].

Del mismo modo, ¿por qué lanzó campañas mediáticas difundiendo mensajes publicitarios (en la prensa escrita, en la radio y en la televisión) destinados a disuadir a los turistas de que viajaran a Cuba, como lo estipula el plan de Bush de mayo de 2004? ¿Por qué oculta el hecho de que es la única organización citada como ejemplo en el mismo plan en la página 20? ¿Por qué el único vínculo en la portada de su sitio trinlingüe concierne Cuba mientras que, según sus propios criterios, China es la mayor cárcel del mundo para periodistas? ¿Por qué el único país contra el cual Robert Ménard exigió sanciones de la Unión Europea es Cuba? ¿Por qué el texto que acompaña la “clasificación de la libertad de prensa” de 2003 está enteramente enfocado en Cuba con el título “Cuba, penúltimo, antes de Corea del Norte”? [13]. Pero el tratamiento reservado a Cuba no es más que la punta del iceberg.

En efecto, la agenda política de RSF va más allá del simple caso de Cuba. Por ejemplo, RSF sólo se ha acordado tarde –cinco años después– del caso del periodista de la cadena de televisión qatarí Al Jazeera, Sami Al-Haj, y únicamente después de que se publicaran varios artículos estigmatizando este “olvido”. Ahora, la organización reconoce que éste fue arrestado “bajo falaces pretextos de colusiones con Al Qaeda”. “Por no saber si Sami Al-Hak había sido arrestado por su cualidad de periodista y por falta de información sobre él, RSF ha esperado antes de llevar a cabo otras acciones”, afirma el comunicado [14].

Entonces, RSF ha necesitado una investigación de cinco años para descubrir que Sami Al-Haj había sido arrestado, secuestrado y torturado sólo por su condición de periodista. Quizás sea la razón por la que el periodista sudanés ha desaparecido de los informes de 2004 y 2005 en los que RSF enumera a todos los periodistas encarcelados en todos los rincones del planeta. En cambio, RSF no tardó ni un instante para tener la certeza de que el gobierno cubano encarcelaba a “periodistas” [15].

Además no es la primera vez que RSF da muestras de complacencia para con las exacciones que se cometen contra los periodistas de Al Jazeera que, otra coincidencia sin duda, se encuentra en la lista negra de Estados Unidos a causa de sus reportajes que muestran los crímenes de los soldados estadounidenses en Iraq y Afganistán. En septiembre de 2003, Taysser Alouni fue arrestado en España por simples sospechas de vínculos con Al Qaeda. Consultado sobre ese tema, Robert Ménard se limitó a declarar que los periodistas no se encontraban allende las leyes y... nada más [16].

RSF reconoce que su “silencio” en cuanto a Sami Al-Haj era “culpable” y que su “toma de palabra es una confesión de esta culpabilidad”. Mediante este mea culpa, RSF quiere hacer creer que el caso de Al-Haj no era sino un desafortunado “olvido” que, incluso si duró cinco años, no tiene nada que ver con el hecho de que éste sea detenido por el ejército estadounidense [17].

En este caso, ¿por qué RSF permanece silenciosa en cuanto a Bilal Hussein, un periodista y fotógrafo iraquí de la agencia de prensa Associated Press (AP), encarcelado por las tropas de ocupación desde el 12 de abril de 2006 en Iraq, o sea desde hace más de cinco meses?

A Bilal Hussein se le acusó de representar una amenaza para la seguridad y se le encarceló, pero hasta hoy no se ha presentado ningún cargo contra él, no se ha mostrado ninguna prueba y todavía no lo han llevado ante un juez. [18].

Los dirigentes de AP han rechazado las acusaciones. Afirmaron que su fotógrafo nunca estuvo en contacto con la resistencia iraquí y exigieron pruebas. “Queremos que prevalezca la ley. Debe ser enjuiciado o liberado. La detención indefinida no es aceptable. Hemos llegado a la conclusión de que todo esto es inaceptable en virtud de la ley iraquí, de las Convenciones de Ginebra o de cualquier procedimiento militar”, declaró Tom Curley, presidente de AP. En realidad, Bilal Hussein fue arrestado a causa de las fotos que tomó en Ramadi y Fallujah, que muestran las masacres que cometió el ejército del Presidente Bush, según su abogado Badie Arief Izzat [19].

¿Por qué semejante mutismo por parte de RSF? ¿Cómo RSF puede tener credibilidad frente a este nuevo “olvido”, que concierne, una vez más, a un periodista arrestado por Estados Unidos? ¿Cómo puede tener credibilidad cuando al mismo tiempo, el 18 de septiembre de 2006, se apresura a denunciar la detención de un “periodista de 21 años” en Cuba, sin investigación previa y sin saber por qué las autoridades procedieron a su arresto? Además, RSF confiesa que no tiene la menor idea de las razones que llevaron a Ahmed Rodríguez Albacia a la detención. Para RSF, no hay que discutir: se trata de Cuba entonces seguramente fue arrestado por su condición de “periodista” [20].

Pero no es suficiente para RSF. Dos días después, el 20 de septiembre de 2006, condena “con firmeza la detención arbitraria de Odelín Alfonso”, sin tener tampoco la menor idea de las razones que ocasionaron el arresto. Aquí no hace falta una investigación previa y no hay duda alguna: su condición de “periodista” es el principal motivo de su detención, según RSF. Poco importa el hecho de que Odelín Alfonso esté remunerado por el sitio de extrema derecha de origen cubano Cubanet, él mismo subvencionado por los Estados Unidos mediante la USAID y la NED. Incluso RSF está obligada a admitir esta realidad y reconoce que Odelín Alfonso es “el corresponsal de Cubanet”, sin desde luego informar al público sobre lo que es realmente este sitio [21].

¿Cómo puede RSF pretender mostrar una apariencia de credibilidad vista la manera en que trató el asesinato del periodista español José Couso y de su colega ucraniano Taras Protsyuk por los soldados estadounidenses en Bagdad? [22].

¿Cómo puede ser creíble cuando hace la apología de la invasión de Iraq afirmando que “el derrocamiento de la dictadura de Sadam Husein puso término a treinta años de propaganda oficial y ha abierto una era de libertad nueva, llena de esperanzas e incertidumbres, para los periodistas iraquíes”? [23]

¿Qué decir cuando agrega que “para los medios iraquíes, decenios de privación total de libertad de prensa llegaron a su fin con el bombardeo del Ministerio de Información, el 9 de abril en Bagdad”? [24].

¿Quién puede creer todavía en la objetividad de RSF? ¿Quién puede pensar todavía que RSF defiende “la libertad de prensa” y no tiene ninguna agenda política?

Haití, bajo la presidencia de Jean-Bertrand Aristide, también fue el blanco de RSF. Cuando éste fue derrocado por un golpe de estado que orquestaron Francia y Estados Unidos, RSF aplaudió calurosamente con ambas manos el golpe de fuerza titulando ruidosamente: “La libertad de prensa recuperada: una esperanza a mantener” [25].

A veces, la organización parisina lleva la torpeza hasta a designar abiertamente a los países que están en su lista negra: “RSF se ‘ensaña’ con otros regímenes como el iraní, el chino, el de Zimbaue o el bielorruso”, precisa el comunicado. ¿Otra coincidencia? Son exactamente los mismos países que se encuentran en el punto de mira de Washington. Esta vez, RSF ni siquiera lo niega [26].

Venezuela y el presidente Hugo Chávez, aborrecido por la administración Bush, han sido también unos de los blancos privilegiados de RSF. Durante el golpe de Estado de abril de 2002, Robert Ménard se guardó de denunciar el papel principal que desempeñaron los medios privados opuestos al Presidente democráticamente electo. Después, RSF ha multiplicado los informes tendenciosos contra el gobierno bolivariano presentando, por ejemplo, el arresto de un periodista, que era culpable de estafa y desvío de fondos públicos, como una violación de la libertad de prensa [27].

Esta última acusación fue la gota que colmó el vaso y suscitó una reacción del gobierno venezolano: “La detención del periodista Gustavo Azócar, acusado de delitos comunes de estafa y desvíos de fondos públicos cometidos en el año 2000 en perjuicio de la lotería de Táchira, alborotó a la jauría internacional pagada por Bush para difamar al pueblo y al gobierno democrático de Venezuela. La organización ‘Reporteros sin Fronteras’, financiada por los servicios de inteligencia estadounidenses, a través del National Endowment for Democracy (NED), ha manifestado su ‘preocupación’ por este caso de justicia ordinaria. Con el concurso de la oposición golpista venezolana, sus empresas de comunicación y el presunto delincuente, pretenden convertirlo en un atentado contra la libertad de prensa [...]. Al igual que el gobierno Bush, sus servicios secretos, sus organizaciones de fachada y sus lacayos criollos, ‘Reporteros sin Fronteras’ ha comenzado sus operaciones para el próximo sabotaje mediático contra la Revolución Bolivariana” [28].

Para este caso preciso, RSF utilizó el mismo procedimiento que había elaborado en 2003 con los “periodistas cubanos” que consiste en convertir asuntos penales en violaciones de la libertad de prensa [29].

Por otra parte, ¿cómo creer que RSF se interesa por la “defensa de la libertad de prensa”, sabiendo que jamás se ha dignado a ocuparse del caso de Mumia Abu-Jamal, el periodista negro que sufre en las mazmorras estadounidenses desde hace un cuarto de siglo por haber denunciado en sus reportajes la violencia policial contra las minorías? ¿Por qué RSF no acusa Estados Unidos de poner trabas a la libertad de prensa al prohibir a los periodistas cubanos que ejerzan su profesión en su territorio, mientras que numerosos medios estadounidenses tienen antenas permanentes en La Habana? Por fin, la financiación de RSF suscita numerosos interrogantes. La organización pretende sacar el 48% de su presupuesto (2003) de las ventas de calendarios y álbumes fotográficos. Así, 1.984.853 euros provendrían sólo de estas ventas. El calendario o el álbum fotográfico cuestan 8 euros, o sea RSF llegaría a vender 248.106 ejemplares al año, o sea cerca de 680 al día, 365 días al año. ¿Cómo creer semejante sandez? [30].

Todos los que critican la sumisión de RSF ante los centros de poder, que denuncian su connivencia con la política de la administración Bush y se interrogan sobre su financiamiento no son más que “fidelistas”, “amigos castristas” y “recalcitrantes” según la organización parisina. Como si las críticas sólo tuvieran que ver con el tratamiento reservado a Cuba y poco importase la demostración abrumadora de colusión entre RSF y los intereses de Washington [31].

RSF pretende no tener nada que ocultar. Sea. Que tenga entonces el coraje de la transparencia acerca de la opinión y que publique esta respuesta en su sitio Internet, como la Red Voltaire tuvo la elegancia y la honestidad intelectual de permitirle que se expresara en el suyo. Que tenga también la valentía de responder punto por punto a todos estos hechos. Pero no hay que engañarse con vanas ilusiones.

Notas

[1] Reporters sans frontières, «Lettre ouverte à ses détracteurs», Réseau Voltaire, 12 de septiembre de 2006. http://www.voltairenet.org/article143413.html?var_recherche=Reporters+sans+
fronti%C3%A8res?var_recherche=Reporters%20sans%20frontières (sitio consultado el 12 de septiembre de 2006). En español: http://www.voltairenet.org/article143518.html
[2] Ibid.
[3] Salim Lamrani, Fidel Castro, Cuba et les Etats-Unis (Pantin: Le Temps des Cerises, 2006), pp. 247-80.
[4] Reporters sans frontières, «Lettre ouverte à ses détracteurs», op.cit.
[5] El Nuevo Herald, “Mensaje de Payá destaca que en la isla hay desaparecidos”, 18 de marzo de 2005, p. 23A.
[6] Salim Lamrani, «Le Congrès de la ‘dissidence’ cubaine», Cuba Solidarity Project, 30 de junio de 2005. En español: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=15896
[7] Pascual Serrano, «El líder anticastrista Osvaldo Payá apoyó el golpe de Estado de Venezuela en abril del 2002”, Rebelión, 16 de febrero de 2005. www.rebelion.org/noticia.php?id=11455 (sitio consultado el 21 de marzo de 2005) ; Salim Lamrani, «La ‘dissidence’ cubaine se lie aux groupuscules terroristes de Floride», RISAL, 29 de marzo de 2005. En español: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=13056
[8] Salim Lamrani, Cuba face à l’Empire (Genève: Editions Timéli, 2006), pp. 69-79.
[9] Condolezza Rice & Carlos Gutierrez, Commission for Assistance to a Free Cuba, (Washington: United States Department of State, julio de 2006). www.cafc.gov/documents/organization/68166.pdf (sitio consultado el 12 de julio de 2006), p. 22.
[10] Reporters sans frontières, «Lettre ouverte à ses détracteurs», op.cit.
[11] Salim Lamrani, «La Fondation nationale cubano-américaine est une organisation terroriste», Mondialisation, 27 de julio de 2006. En español: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=35223
[12] Salim Lamrani, «Les mensonges de Reporters sans frontières», Réseau Voltaire, 2 de septiembre de 2005; Hernando Calvo Ospina, ¿Dissidents ou mercenaires? (Bruxelles: Editions EPO, 1998), p.135.
[13] Ibid.
[14] Ibid.
[15] Salim Lamrani «Le silence de Reporters sans frontières sur le journaliste torturé à Guantanamo», Réseau Voltaire, 30 de enero de 2006. En español: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=25904
[16] Salim Lamrani, Cuba face à l’Empire, op.cit, p. 76.
[17] Reporters sans frontières, «Lettre ouverte à ses détracteurs», op.cit.
[18] Robert Tanner, «U.S. Holds AP Photographer in Iraq 5 mos», Associated Press, 17 de septiembre de 2006.
[19] Ibid.
[20] Reporters sans frontières, «Un journaliste de 21 ans écroué par la Sécurité de l’Etat», 18 de septiembre de 2006. http://www.rsf.org/article.php3?id_article=18891 (sitio consultado el 18 de septiembre de 2006).
[21] Reporters sans frontières, «Un journaliste arrêté, un autre en grève de la faim: les autorités cubaines ont déjà oublié leurs engagements du sommet des non-alignés», 20 de septiembre de 2006. www.rsf.org/article.php3?id_article=18930 (sitio consultado el 20 de septiembre de 2006).
[22] Familia Couso, «La familia de José Couso pide a Reporteros Sin Fronteras que se retire de la querella», 17 de enero de 2004. www.josécouso.info (sitio consultado el 18 de julio de 2005).
[23] Reporters sans frontières, Iraq rapport annuel 2004». http://www.rsf.org/article.php3?id_article=9884 (sitio consultado el 18 de julio de 2005).
[24] Ibid.
[25] Reporters sans frontières, «La liberté de la presse retrouvée: un espoir à entretenir», julio de 2004. www.rsf.org/article.php3?id_article=10888 (sitio consultado el 23 de abril de 2005).
[26] Reporters sans frontières, «Lettre ouverte à ses détracteurs», op.cit.
[27] Reporters sans frontières, «Reporters sans frontières dénonce une régression de la liberté de la presse», 26 de noviembre de 2004. www.rsf.org/article.php3id_article=12968 (sitio consultado el 27 de abril de 2005).
[28] Républica Bolivariana de Venezuela, Ministerio de Comunicación e Información, Comunicado, «Reporteros sin fronteras: indecencia y falsificación», Venezolana de Televisión, 9 de marzo de 2006. http://www.vtv.gov.ve/Actualidades.php?IdActualidad=2783 (sitio consultado el 10 de marzo de 2006).
[29] Reporters sans frontières, «Détention controversée d’un journaliste de télévision», 8 de marzo de 2006. www.rsf.org/article/php3?id_article=16694 (sitio consultado el 9 de marzo de 2006).
[30] Reporters sans frontières, «Comptes de Reporters sans frontières 2003», 2004, www.rsf.org/article.php3?id_article=10589 (sitio consultado el 27 de abril de 2005).
[31] Reporters sans frontières, «Lettre ouverte à ses détracteurs», op.cit.




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