..."Lo que os puedo dar os doy, que es una ínsula hecha y derecha, redonda y bien proporcionada..."
"Don Quijote de la Mancha". Capítulo XLII: " De los consejos que dió Don
Quijote a Sancho Panza antes que fuese a gobernar la ínsula..."

ISSN: 1810-4479
Publicación Semanal. Año 3, Nro.146, Viernes, 20 de octubre del 2006

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Corea: Lujos Perseguidos
Por Jorge Gómez Barata

Incluir los artículos de lujo en la Resolución del Consejo de Seguridad que castiga a Corea del Norte es a la vez que una burla a la opinión pública y una infamia, una soberana tontería. Bloquear el acceso norcoreano al lujo es como establecer veda de canguros en Jamaica.

Además de enemigos, Corea del Norte tiene críticos, no tanto por su política exterior, por cierto nada agresiva, sino por su estilo de vida, para muchos excesivamente austero, rígidamente reglamentado y escasamente permisivo que, si bien se ocupa de las cuestiones vitales, deja pocos espacios a la iniciativa individual, elude las frivolidades y descarta las actitudes consumistas.

Una vez me ilustraron acerca de que algunos fenómenos asociados al stalinismo, como fueron la colectivización, las prácticas stajanovistas y la industrialización acelerada, fueron un atajo por el que sociedades que no habían completado el ciclo de la acumulación capitalista originaria, optaron para avanzar aceleradamente, optando por limitar el consumo para financiar grandes obras de infraestructura y realizaciones sociales.

La fórmula, mucho más fácil de explicar que de vivir y que al parecer en Corea del Norte puede haberse exagerado hasta lo absurdo, entre otras cosas porque a los sacrificios que supone la financiación del desarrollo a costa del nivel de vida, se suman los errores humanos en el diseño y ejecución de las políticas, guerras interminables y la división del país.

Corea ha vivido demasiado lejos de Dios y muy cerca de Rusia, China y Japón, imperios todos que en diferentes momentos, con una u otra excusa, la han invadido y ocupado. Para su fatalidad, al derrotar a Japón que la ocupaba al concluir la II Guerra Mundial, la Unión Soviética y Estados Unidos se la repartieron. A Corea no la dividieron Kin Il Sung ni Syngman Rhee, sino Truman y Stalin.

Es verdad que en 1950 los norcoreanos avanzaron sobre el sur con la intención de reunificar su país y tomaron Seúl, momento en que los Estados Unidos se inmiscuyeron en un contencioso que no les concernía y lanzaron sobre Corea el poderío que habían acumulado para luchar en la II Guerra Mundial, incluso el general McArthur exigió atribuciones para utilizar bombas atómicas.

En un escenario diferente, es lo mismo que si Inglaterra, Francia o Rusia hubieran desembarcado en Estados Unidos cuando Lincoln decidió que la Nación no podía ser dividida y con sus tropas hubieran derrotado a las de la Unión e impuesto la división del país.

Cierta vez leí que Zhou Enlai, ex primer ministro Chino había declarado: “Iremos sin pantalones pero tendremos nuestra bomba” y hace poco me enteré de que Zulfikar Ali Bhuto, ex gobernante de Pakistán manifestó que: “Si la India prueba una bomba, aunque tengamos que comer pasto, haremos la nuestra".

Será de primera plana la noticia de que un gigantesco portaaviones norteamericano con su impresionante escolta de submarinos y destructores logró ocupar algún frasco de Diorissimo con etiquetas de la Casa Lancôme, destinado a alguna dama de la elite con olfato para asimilar tales fragancias.

Ningún bloqueo impedirá que los coreanos sigan armándose y ninguna formula de fuerza, sobre la base de derechos asimétricos dará resultado alguno. La paz no se hace con armas, sino prescindiendo de ellas.

¿Quién da el primer paso?

Enviado por su autor

 




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