..."Lo que os puedo dar os doy, que es una ínsula hecha y derecha, redonda y bien proporcionada..."
"Don Quijote de la Mancha". Capítulo XLII: " De los consejos que dió Don
Quijote a Sancho Panza antes que fuese a gobernar la ínsula..."

ISSN: 1810-4479
Publicación Semanal. Año 3, Nro.146, Viernes, 20 de octubre del 2006

Libro de visitas

 

Crónicas de nuestra revolución: Che y Camilo. Amistad ejemplar (1)
Por William Gálvez

Si nos referimos a lo expresado por Che y lo que recordamos que nos contara Camilo, ambos se ven por primera vez durante la azarosa travesía del yate Granma. En México no se vieron. Pasados dos días después del desastre de Alegría de Pío se encuentran, cuando trataban de burlar la feroz persecución del enemigo, compartiendo el peligro y vicisitudes, hasta encontrarse con Fidel. Y no sería hasta una nueva situación difícil, a unos dos meses de lo anterior, que la amistad entre ambos comenzara a profundizarse. De aquel momento Che escribió:

“...Nos habían sorprendido en la huida yo perdí mi mochila, alcancé a salvar la frazada nada más... Había una ley no escrita de la guerrilla, que sentenciaba que aquel que perdiera sus bienes personales, es decir, lo que todo guerrillero debe llevar sobre sus hombres, debía arreglárselas. Entre las cosas que había perdido estaba algo muy preciado para un guerrillero; las dos o tres latas de conservas que cada uno tenía en ese momento.

Al llegar la noche, con toda naturalidad cada uno se aprestaba a comer la pequeñísima ración que tenía y Camilo, viendo que yo no tenía nada que comer, ya que la frazada no era buen alimento, compartió conmigo la única lata de leche que tenla y desde aquel momento yo creo que nació o se profundizó nuestra amistad”.

Ciertamente, en ese momento comenzó a nacer la amistad entre los dos guerrilleros. Continuamos con Che:

"...Tomando sorbos de leche y disimuladamente cuidando cada uno de que el reparto fuera parejo, íbamos hablando de toda una serie de cosas, observando cada uno que el reparto fuera parejo.

Hasta ese momento no éramos particularmente amigos; nuestros caracteres eran muy diferentes. Desde el primer momento salimos juntos; sin embargo, éramos dos caracteres muy diferentes. Y fue meses después que llegamos a intimidar extraordinariamente...”

No es muy común que personas de caracteres opuestos lleguen a establecer una profunda y ejemplar amistad. Pero todas las reglas tienen excepciones, como es el caso en la existente entre Camilo y Che. ¿Por qué intimidan extraordinariamente?

Ambos nacieron en países distintos, y distinta fue su educación. Che pudo disfrutar de una holgada infancia, la que se vio opacada por su dolencia asmática desde pequeñín. La de Camilo fue muy limitada en el aspecto económico, pero sin ningún padecimiento. No obstante, los dos, como en una mayoría de infantes y adolescentes, tienen rasgos comunes en cuanto su atracción por la flora, la fauna y los deportes.

En sus sueños juveniles, el suramericano tenía inclinación por las ciencias, y el caribeño, por las artes plásticas. El rosarino pudo terminar una carrera, el habanero no logró sus aspiraciones de ser escultor. En su adultez mantenían coincidencia en cuanto a sus respectivos atractivos juveniles. Uno es un profesional de elevada cultura general, con deseos de trotamundos, el otro es un simple empleado de un comercio de ropa para hombres, con deseos de ampliar su posición económica, carente de la cultura de los libros, pero poseedor de una notable inteligencia natural. Sin embargo, en el fuero interno de la pareja, existía algo oculto que, sin quererlo, propiciaría el encuentro y el desarrollo de una ejemplar amistad entre ellos.

Aunque por distintos caminos, los dos van acrecentando poco a poco su toma de conciencia acerca de los problemas sociales, y cómo deben ser resueltos. Los viajes y aventuras del joven Ernesto lo llevarán a recorrer primero varias provincias de su país y luego lo hará por distintos países de América Latina. Esos recorridos lo conducirían a “echar su suerte con los pobres de la tierra”: la moribunda vieja María y el hambriento matrimonio de las minas, ambos en Chile; la miserable y humillante vida de los indígenas; los abandonados leprosos del Amazona y la invasión mercenaria que derroca al gobierno progresista en Guatemala, lo marcarán definitoriamente, materializando su decisión al conocer a Fidel y aceptar unirse a él para venir a combatir en Cuba la tiranía aquí existente.

En Camilo su toma de conciencia se iniciará con su reafirmación patriótica, por las enseñanzas del padre y las recibidas en la escuela primaria. Ya de adulto, viendo y a la vez sufriendo los desmanes de los desgobiernos existentes, el abusivo y desigual sistema social hace que vaya adquiriendo poco a poco una conciencia de clase. Prueba de ello es su participación en actos de protestas por las leyes antipopulares y antiobreras, en apoyo a los exiliados latinoamericanos en repudio a las tiranías de sus países; asistiendo al entierro del asesinado líder obrero y comunista, Jesús Menéndez, y del más popular dirigente político de la época, Eduardo Chibás. Al producirse el golpe militar del 10 de marzo de 1952, acude a la Universidad de La Habana al llamado de la FEU, para defender la constitución. Su estancia en Estados Unidos, como emigrante económico, le servirá para que sus preocupaciones sociales se acrecienten.

Pero no será hasta que, al ser deportado de esa nación por no contar aún con la residencia oficial, debe regresar a su país, y es entonces cuando su toma de conciencia será total y definitoria. Su hermano y sus íntimos amigos combaten a la tiranía, y la lectura de La historia me absolverá –testimonio del heroísmo de la juventud cubana y de las horrendas torturas y crímenes que cometieron con lo prisioneros, será una revelación. Con tales motivaciones participa de las manifestaciones estudiantiles, siendo herido de bala en una de ellas. Todo ello lo hacen decidirse a luchar por medio de las armas contra el régimen imperante, y unirse a Fidel, por considerarlo el único hombre capaz de hacer una verdadera Revolución en Cuba.

Sigamos con la valoración de Che sobre Camilo: “…Chocamos por cuestiones de disciplina, por problemas de concepción de una serie de actitudes dentro de la guerrilla. Camilo en aquella época estaba equivocado. Era un guerrillero muy indisciplinado, muy temperamental; pero se dio cuenta rápidamente y rectificó aquello...”

No considero que Camilo fuera indisciplinado, quien logró ascender a la posición que alcanzó, no pudo haber sido indisciplinado. Lo más probable es que para Che, educado con otras concepciones, el comportamiento bromista y temperamental de Camilo fuera debido a la indisciplina, lo que evidentemente no era tal.

Lo cierto es que el comportamiento de Camilo le hace parecer ante los ojos de Che como indisciplinado, al dedicar la mayor parte de su tiempo libre a las jaranas, o reaccionar mal antes cualquier tontería, mostrando inmadurez. Lo contrario del gaucho, que lo invierte en leer, jugar ajedrez o alfabetizar a un compañero. Y que siempre actuaba con extraordinaria madurez. Era inevitable que todo eso motivara algún choque entre ellos.

En el momento de la dispersión a que hace referencia Che, ambos no eran aún los heroicos comandantes de leyenda en que más tarde se convertirían. Para Ernesto Guevara, su toma de conciencia es ya plena en cuanto a la magnitud de una verdadera Revolución, desde el momento incluso de su incorporación al grupo de cubanos insurreccionalitas en México.

Para Camilo en esos días, en cambio, su conciencia revolucionaria es la de ser un patriota que comprende que la lucha armada es el único medio efectivo para derrocar a la tiranía, dando paso a un proceso democrático dentro del marco de la honestidad de los gobernantes. Pero aún sin acabar de hacer suyos los principios organizativos imprescindibles en una Revolución verdadera.

CONTINUARÁ


© Biblioteca Nacional "José Martí" Ave. Independencia y 20 de Mayo. Plaza de la Revolución.
Apartado Postal 6881. La Habana. Cuba. Tel*fonos: (537) 555442 - 49 / Fax: 8812463 / 335938