..."Lo que os puedo dar os doy, que es una ínsula hecha y derecha, redonda y bien proporcionada..."
"Don Quijote de la Mancha". Capítulo XLII: " De los consejos que dió Don
Quijote a Sancho Panza antes que fuese a gobernar la ínsula..."

ISSN: 1810-4479
Publicación Semanal. Año 3, Nro.146, Viernes, 20 de octubre del 2006

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Soy una obra de arte en movimiento
Por Cecilia Crespo

El misterio comenzó en la década del setenta cuando irrumpió en el panorama de las artes plásticas cubanas con su exuberante espiritualidad. Porque para Zaida del Río (Villa Clara, 1954) crear, más que una forma de vivir, es colorear al amor con enigmas, sin límites para el deseo.

Desde esa época y hasta nuestros días, aún continúan hechizadas las pupilas que se han asomado ante sus figuraciones. Con sus sutiles instintos, más que atrapar, rapta y como si fuera una molécula de oxígeno logró escurrirse entre mis preguntas para mutármelas en sus respuestas, escapando a toda lógica de una entrevista y desdibujando las fronteras entre interrogada e inquisidora. Sentí que podía tocar sus palabras, por lo tangible de sus frases y lo fascinante de la locación, su casa, que más que la guarida de la artista parece una prolongación de si misma. Aunque aun no descifro con cual de sus rostros o espíritus nos recibió, si con el de Cecilia Valdés o con el de ave Fénix o con el de Ochún, sé que era ella, desde su real irrealidad, inmersa en su metafórico y melódico universo.

Indómita, espontánea, auténtica y sensible, caprichosa alquimia del arte y la leyenda, se autodefine como un tratado de la impermanencia, por su constante capacidad de desdoblarse en temas y circunstancias tanto en su obra como en su cotidianidad. “Soy muy intranquila, siempre estoy indagando por todas partes, buscando nuevas perspectivas”.

¿Existe otra Zaida más allá de la inquieta, como eres en realidad?

Detrás de la Zaida hiperactiva y desenfrenada, que los que no me conocen perciben, se esconde la que constantemente piensa cada paso que da, no hago nada por gusto, detrás de todas mis acciones hay una gran dosis de premeditación. Me pone de muy mal carácter que me hablen de la fea realidad, esa en la que nunca existo y se empeñan en metérmela por los ojos. Soy muy humana y flexible, trato de quedar bien con el que puedo y adoro la libertad. A veces para distraerme, como trabajo tantas horas sin descanso, me visto, me arreglo y salgo, doy una imagen divertida y excéntrica por la que algunos me catalogan de ligera y superficial, soy todo lo contrario, soy una de las personas más serias que puedas conocer en tu vida, ¡ojalá fuera todo lo que comentan!

¿Y como artista?

Tan inquieta y premeditadora como la Zaida mujer. Soy eminentemente libre y creativa, siempre estoy renovando mi discurso variándole el tema pero manteniéndole su esencia que son mis figuraciones y las cosas que me gustan. Como artista me interesa la efigie humana, la naturaleza, las diferentes religiones, filosofías, civilizaciones, lenguas, razas, soy como La Torre de Babel.

¿Además de estas inquietudes que me has mencionado, cuales otras consideras que sean definitivas en tu espectro creativo?

Siempre he dicho que en mis creaciones reflejo un mundo quimérico e irreal. No me interesa pintar a la sociedad, no me incumben sus problemáticas, que me perdone quien me tenga que perdonar. De este mundo extraigo solo lo que me interesa para incorporarlo a mi obra. Los animales, las plantas, la vida natural con sus colores verdaderos. Las mujeres-pájaros que volaron tanto en mis cuadros en los noventa han cedido su protagonismo en este nuevo siglo a otras figuras, aunque de vez en cuando aparecen desplegando sus alas por ahí, son otros los temas que priorizo ahora.

¿Cómo cuáles?

No me gusta adelantar mucho sobre lo que pienso hacer, prefiero que el espectador lo vea primero antes que lo lea o lo oiga. Como sabes sigo diseñando joyas y vestuarios femeninos junto Ismael de la Caridad y pintando mucho. En estos días han nacido muchos niños de mis amigas y he dibujado ángeles para regalárselos, me encantan las vidas nuevas que llegan y me he iluminado para hacerlos. Dentro de poco viajaré a la India a encontrarme con esa gran cultura a la que estoy unida hace años por su filosofía y por la meditación que practico. Pienso que de ahí nacerán nuevas ideas e inspiraciones.

¿Por qué pinta Zaida, cuales son esas fuerzas que la impulsan hacia los pinceles?

Entre risas afirmó no poder describirme con palabras las dimensiones y las especificidades de esas fuerzas que la convocan a expresarse artísticamente, sin dudas uno de sus tantos mitos por descifrar. Pinto desde que nací, creo que fue un espíritu que se apoderó de mí. Quizás fue Dios el que dijo, esta niña va a pintar y me tocó con su varita y hasta que él no dicte lo contrario, pintaré.

¿Qué consideras indispensable y de que puedes prescindir a la hora de trabajar?

Considero de primordial importancia que me dejen en paz y que no me contradigan. Me puede faltar cualquier cosa menos el silencio, porque así puedo oír lo que me dictan al oído quienes me ayudan a pintar.

¿Con quién pintas, con los ángeles o con los demonios?

Con los dos, me sacó mis demonios internos pintando y luego acuden los angelitos a pasarme la mano y a acariciarme.

¿Qué hace Zaida cuando no está pintando?

Siempre estoy creando hasta cuando bailo y canto, porque siempre dejó mi sello personal. También me encanta escribir, tengo varios libros publicados y próximamente sale otro de poesía.

Sé que como toda artista verdaderamente creadora y creativa no pintas atendiendo a ninguna tendencia ni a estética preestablecida, pero si tuvieras que definir tus creaciones, ¿cómo lo harías?

Dicen que soy surrealista, aunque creo que lo que hago va más allá, trasciende fronteras genéricas .Yo no me etiqueto ni como persona ni a mi obra, ni me gusta que me las endosen. Soy como un río que va ladeando las rocas, las palmas, las cordilleras hasta que acabe algún día, aunque creo que no terminará porque mi caudal es infinito. Tampoco me gusta que me inscriban en períodos y generaciones, soy como un electrón libre.

¿Cómo describes el universo que creas y recreas en tus obras?

Soy una artista que habita en otro universo, uno que todos ansían tener, compuesto por cosas sin dolor y bellas. La tierra, el planeta que rodea a mi cuerpo, no me interesa como te he dicho, lo que pinto existe más allá de lo que todos ven y conocen, mucho más lejos, hasta de mi mundo interior porque en allí he podido hasta hablar con Dios.

¿Y cómo encajas tú en él?

Como una flor preciosa

¿Cuál?

Como una clavellina porque ella es simplemente maravillosa

¿Sí fueras un animal cual serías?

En el horóscopo chino soy caballo, estos me encantan pero yo soy una felina, soy una gata de tejados. Eso significa que puedo transitar por cualquier lugar y situación sin dificultades, y si caigo lo hago siempre de pie.

¿Cómo te surgen los títulos y las imágenes que plasmas?

Todo un misterio, al igual que el de las fuerzas motrices que me mueven a crear, misterio que es mejor no empeñarse en descubrir, disfruto su sabor enigmático.

¿Qué influencias reconoces en tus creaciones?

Mi obra se nutre del que camina por la acera de mi casa, del que se sienta en frente, de todo lo que me sucede, de lo que leo. Soy como Ochún, tengo de todos y de nadie.

Si de pronto viniera un tsunami o alguna otra catástrofe natural y sólo pudieras salvar uno de tus cuadros, ¿Cuál elegirías?

Sin tener que pensar mucho, llevaría conmigo a mis trípticos de los santos, a todos, los cogería bien rápido.

¿Los consideras los mejores de tu trayectoria?

No sabría decirte si son o no lo mejor que he hecho, pero no podría desprenderme de ellos.

¿Qué significa el arte para Zaida?

Para que decir que es algo cuando puedo decirte que es todo, incluso yo misma soy una obra de arte en movimiento. A veces polemizo con personas que solo quieren ver la realidad aparente, obviando que la mayor de las realidades es la del arte que habita en todas partes.

¿Y si te pregunto por la creación?

Te respondo que es como un toque mágico que tristemente no todo el mundo tiene, y yo me regocijo en tenerlo gracias al universo y al cosmos. Además de ser un don lo disfruto como proceso, enterito desde que empieza hasta que termina y más aún cuando el resultado cumple algunos años.

¿Cuándo pinta que siente exactamente Zaida del Río?

Nada, no siento nada porque todo lo que iba a sentir a la hora de mezclar colores ya esta dentro de mi alma y encima de mi corazón desde hace rato.

Y como colofón, juguemos al periodismo tópico, con la primera frase que te venga a la mente me completas la idea…

Amor: Dios
Cuba: Mis raíces
La familia: La más grande que tengo y tendré
La Habana: La ciudad más bella del universo
La felicidad: Montar en la montaña rusa
La muerte: No existe
La vida: Todo
La suerte: Va siempre de mi mano
La paz: Difícil de encontrar para mi mente inquieta pero no imposible porque la hallo en las nubes, los fondos marinos, los ojos de los animales, en el vuelo de las aves y en azul del mar.
Zaida del Río: No se aún quien es, ¿acaso lo sabes tú?

Su oficio no es otro que el de la fascinación, seduce con la herejía a cuestas, a cada respuesta que da aparecen más interrogantes. Cuando piensas que está a punto de revelar algunas de sus incógnitas te encuentras con más de las que tenías al principio de la conversación. Con ella no hay ni arreglo ni salvación, solo nos queda transitar del Río a Zaida, por el camino que sólo ella nos traza y tropezarnos con las enérgicas fantasías que pueblan ese universo que ha creado, más allá de sus cartulinas y lienzos...




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